Blog de Pedro Sevylla

Carlos Drummond de Andrade vida y obra

Carlos Drummond de Andrade vida y obra

La traducción para mí es traslación, es tomar un relato o un poema: prefiero la poesía porque es más dúctil, más maleable; y trasladarlo a otra casa con todas las pertenencias. También es el acomodo en el nuevo espacio. Me siento obligado a dejar lo mejor posible en la nueva residencia todo lo recogido de la anterior; habitaciones nuevas, nuevo salón, jardín recién conquistado. Espero haber tomado en mi mente lo más de lo que Drummond de Andrade quiso decir y sugerir en “La Máquina do Mundo”

Espero haberlo trasladado sin romper ninguna pieza, ni el jarrón de Sévres ni el hombrecillo de los gansos, adorno de terracota que rompió siendo niño con disgusto y pegó con resina. Espero haberlo colocado como él lo hubiera querido, contando con que todo en la nueva casa es distinto queriendo ser lo mismo. Por eso quise conocer a Drummond lo suficiente para atreverme a traducirlo, para atreverme a interpretarlo. Como el nuevo espacio es mayor, las piezas pueden estar más separadas. Conocer el idioma de partida o dominar las herramientas que lo cercan, diccionarios, referencias de uso; conocer el idioma de llegada, conocer el género literario de la pieza. Eso necesita el traductor; y con frecuencia no se tiene todo.

Fernando Pessoa vida y obra

Fernando Pessoa vida y obra

Con poemas escritos a lo largo de veinte años, “Mensagem” es el único libro de Fernando Pessoa publicado en vida, y sucedió un año antes de morirse. “Foi o primeiro livro que consegui, não sei porquê, ter organizado e pronto. Como estava pronto, incitaram-me a que o publicasse: acedi”. (Carta a Adolfo Casais Monteiro, 13 de Janeiro de 1935).
El primer título que Pessoa escogió para el libro fue Portugal.
Pero, considerando que ese nombre había sido muy maltratado por el uso abusivo, eligió Mensagem, porque eso era el libro: el mensaje de Dios dirigido a todos los portugueses en la voz del poeta.
A lo largo del tiempo, Pessoa publicó sus poemas en periódicos y revistas literarias, principalmente “Orpheu”, revista de la que fue impulsor junto con Almada Negreiros, Antonio Ferro y Sá Carneiro. Debido a la temática nacionalista de muchos de sus poemas, fue invitado por Antonio Ferro a participar en el Premio Antero de Quental, de exaltación de la patria, de sus héroes y del sentimiento patriótico. Gládio, de 1913 es el primer poema nacionalista que escribió Pessoa; quien entre 1917 y 1918, admiraba al dictador Sidónio Pais. Fernando Pessoa presentó Mensagem al premio Antero de Quental, pero no pasó la primera fase de la selección al contener menos páginas de las solicitadas. Crean entonces un segundo premio, no previsto inicialmente, que promueve la publicación de Mensagem. Fue acusado Pessoa de colaborar con el fascismo, pero en 1934, se distancia del régimen salazarista. Alfredo Margarido explica esa conducta así: Pessoa, como tantos outros portugueses, hesitou perante a Ditadura, apoiando-a. antes de começar a duvidar, não da ideia de Ditadura, mas dos homens que a geriam”.

Poseo um ejemplar de Mensagem, Edición especial conmemorativa del 75 aniversario de la muerte de Fernando Pessoa, comentada por Auxília Ramos y Zaida Braga, que es um lujo editorial.
La obra está compuesta por 44 textos, que pueden ser leídos independientemente, pero, unidos, forman un poema único dividido en tres partes: ”Brasão” “Mar português” y “O Encoberto”.
Dice Pessoa en “Livro do desassossego”: Yo no hice nunca otra cosa que soñar. Ha sido ese, y ese solo, el sentido de mi vida”.
No veo útil ni necesario enfrentar “Os Lusíadas” con “Mensagem”. Son magnitudes distintas que en el conjunto de la Literatura portuguesa y en portugués, suman, creciéndola y singularizándola.

Carolina Maria de Jesus vida y obra

Carolina Maria de Jesus vida y obra

“Para los lectores de esta edición de ‘Quarto de despejo’, es preciso que yo me presente. Entré en la historia de este libro como periodista, verde aún, con la emoción y la certeza de quien creía poder cambiar el mundo. O, por lo menos, la favela del Canindé y otras favelas desperdigadas por Brasil. Como reportero, fui encargado de escribir un contenido sobre la favela que se expandía por la orilla el rio Tieté, en el barrio de Canindé. Allí, en el revuelo de la favela, encontré a la negra Carolina, que asumió el papel de alguien con algo que decir. ¡Y tenía!, tanto es así que, al instante, desistí de escribir el artículo”. Esto dice Audálio Dantas en el preámbulo del libro, refiriéndose al momento aquel en que descubrió, garimpeiro sin imaginárselo, el gran placer aurífero que lanzó su nombre al presente y al futuro, unido al de Carolina María de Jesús, negra con alma blanca.

El hambre es aire en el estómago, agua sucia; a veces hierbajos que no se pueden digerir; vacío e hinchazón. El hambre es amarilla de toda amarillez, lo sabe Carolina; el hambre es sombra intensa, es palidez sepulcral, es viento airado en la cabeza, viento de nublado y desesperanza. Es una sensación progresiva el hambre, para quien la ha sufrido a temporadas cada vez más juntas, y conoce los meandros del cauce seco y pedregoso. Ignoro si el hambre es contagiosa, pero imagino que sí; porque la he visto cercada de otras hambres. Abundancia y hambre se rechazan como polos idénticos de un mismo imán. Los guetos de pobres y los guetos de ricos, son opuestos y, para mayor desgracia, complementarios y nada miscibles. Definí el hambre en sus consecuencias finales, al escribir mi poema “Hambre”, hiriente como un dardo intencionado:

Machado de Assis vida y obra

Machado de Assis vida y obra

Cuando más lo necesitaba me encuentro con una vida plácida de literato. Estoy tan acostumbrado a convivir con esas existencias desgarradas en personas que, finalmente, triunfan, a veces sin saberlo, que tomaba como realidad incuestionable la unión del sufrimiento con la obra de calidad. ¿Merece la pena?, me preguntaba tras cada trabajo de divulgación: Quevedo, Camões, Cervantes, como ejemplo tan solo. Joaquim Maria Machado de Assis, parte de abajo y asciende en la escala social con una placidez envidiable. Y con esa placidez envidiable llega a ser considerado como el mayor nombre de la literatura brasileña. Nieto de esclavos, nace en el Morro de Livramento en Rio de Janeiro, con todo lo que eso significa. Niño huérfano de madre, pasa al cuidado de su madrastra, quien le enseña las primeras letras y a vender dulces en un colegio, donde, sin duda, entabló relación con alumnos y profesores. Pasó por la escuela pública, pero su formación fue autodidacta debido al enorme deseo de aprender, y a la facilidad con que aprendía. Aquí esa anécdota de como aprendió francés con el panadero. Aquí los recuerdos de la formación autodidacta de Gabriela Mistral, y el de todos esos escritores educados por familiares sustituyendo a los padres. Se dice que Machado de Assis no pisó como estudiante la Universidad. La Universidad es un cauce principal que necesita otros afluentes. Cuando la fuerza de voluntad es imparable, los rios afluentes, sumados, llevan más caudal que el principal. La inteligencia, la superioridad intelectual, y el buen gobierno personal le ayudaron a recorrer los meandros públicos, puesto tras puesto. Llegó arriba del todo, partiendo desde muy abajo. Tranquilamente. Para entrar en la Academia Brasileira de Letras, no se le ocurre otra cosa que fundarla con otros compañeros, convirtiéndose en el primer presidente. Lenguas, conocimiento, escritura: ejercita todo y en paralelo alcanza los altos puestos de la Administración del Estado.

Rubén Darío vida y obra

Rubén Darío vida y obra

Rubén Darío, hijo de América y nieto de España
Creo que fue en segundo curso de bachillerato, doce años yo, cuando estudié a Rubén Darío. El libro de literatura, de Editorial Bruño, editora perteneciente a la congregación de frailes del colegio, llevaba, y lo agradecía yo tanto…, unas lecturas detrás de las lecciones, a modo de explicación. En las velas, llamaban así a nuestros estudios de internos al margen de las clases lectivas: noche y madrugada; en ellas no hubo para mí deberes que hacer, sólo hubo lecturas. Aprendí de memoria y recitaba poemas sonoros, marciales, como Caupolicán y La marcha triunfal.

Era una época de exaltación de la hispanidad, la raza decía el mundo oficial. Fue más tarde, ya estudiante en Madrid, diecisiete años, pensión de doña Amparo, cuando cambiaba en la librería de “la Felipa”, calle de Libreros, los libros de texto por libros de poesía y relatos; entonces conocí a Darío a fondo, a Neruda a fondo, a Juan Ramón en profundidad. Luego cambié de pensión y fui a la calle del Prado, frente al Ateneo de Madrid. Me hice socio de la institución y ya fue todo lectura: poesía y prosa, novela; los rusos, los franceses, los portugueses, los americanos. Sin distinguir escuelas ni tendencias, escritura en evolución perpetua, literatura siempre en presente.

Escogí el poema Anagke para traducir al portugués, justamente por lo que produce al autor acusaciones de blasfemo. Ocho de esos diez versos últimos, clave y cierre de todo, sorpresa final que Rubén coloca con prisa, encargando la transición a dos versos, esos que nacen cuando de improviso interviene el gavilán, con la rapidez y destreza del ave de rapiña
¿Sí?, dijo entonces un gavilán infame,
y con furor se la metió en el buche.

A Juan Valera, admirador del poeta y autoridad literaria reconocida, le parece tan mal el cierre que, apelando a la religión, se lo dice al autor y elimina los ocho restantes, momento en que aparecen Dios y el Demonio; el segundo enmendando la plana al primero, y el primero reconsiderando algunos aspectos de su Creación. Günter Schmigalle, dariísta alemán, académico correspondiente de la Academia Nicaraguense de la Lengua, realiza un análisis de las fuentes del poema. Es un tema romántico, el del posible arrepentimiento de Dios ante el mundo violento y cruel que ha creado. Este estudioso sitúa las fuentes del poema en la novela de Víctor Hugo, Nuestra señora de París, y en el pensamiento de Schopenhauer. Dejémoslo así.

En primer lugar, la vida, soporte y causa de la obra. Siempre o casi siempre, para no resultar categórico. Y la vida de Rubén Darío es un caminar selvático por un mundo hostil y, a veces, feroz. Él frente a las circunstancias adversas. Inteligencia y voluntad. Esas dos facultades, puestas de acuerdo, le bastan para salir de lo profundo y llegar a ser, contra viento y marea, con fuerte oposición, lo que quiso ser siempre: Rubén Darío, declaración de intenciones. PSdeJ

Pablo Neruda vida y obra

Pablo Neruda vida y obra

Dice de sí el lector Neruda, que tanto nos dio a leer: “Para mí los libros fueron como la misma selva en que me perdía, en que continuaba perdiéndome. Eran otras flores deslumbradoras, otros altos follajes sombríos, misteriosos silencios, sonidos celestiales, pero también, la vida de los hombres más allá de los cerros, más allá de los helechos, más allá de la lluvia.” Neruda se va haciendo a sí mismo en lo cotidiano, pero al escritor y al poeta los hicieron los otros, escritores o no, aquellos cuyos nombres veneraba. Y los libros le hicieron: las lecturas, muchas, deslumbradoras hasta la sedimentación.

Durante unos años de mi vida joven, alrededores de los sesenta del siglo pasado, fui Neruda. El era solo un poeta avanzando hacia la poesía. Solo un poeta avanzando, que decía en sus odas elementales: Editorial Losada, impreso en Tucumán 353 de Buenos Aires, cosas elementales que acababan como la Oda al alambre de púa: “En otras partes pan, arroz, manzanas…En Chile, alambre, alambre…” Oda a la crítica: “Con la luz de otras vidas/ vivirán otras vidas en mi canto”. Oda a don Jorge Manrique: “Y volví a mi deber de pueblo y canto”. Filósofo también a la hora de resumir y concretar el mensaje. Yo era Neruda, y escribía mis versos en el interior de las cubiertas de sus libros, en los espacios blancos. Versos nacidos en el instante de la lectura, versos que imitaban a los suyos y a los míos, versos míos que habían sido de Juan Ramón Jiménez y de Darío antes de escribirlos para enamorar a una muchacha enamorada. Y todo porque nadie es dueño de nada, ya que entre todos, conocidos o desconocidos, valorados o denostados, escribimos el largo poema de la Humanidad. Panera de entregas y recogidas constantes.

Lygia Fagundes Telles vida y obra

Lygia Fagundes Telles vida y obra

Brasil. Una amiga en la equidistancia me indicó a Lygia Fagundes Telles, a modo de enlace del pasado inmediato con el inmediato futuro; pasado, presente y futuro, ella, ya centenaria casi. Conocía yo su nombre y alguna circunstancia vital. Nació en São Paulo de madre pianista, y eso ya anuncia influencias. Su padre era abogado. Ella ingresó en la Facultad de Derecho del Largo de San Francisco, Universidade de São Paulo. Espacio masculino de reminiscencias literarias y, dentro de lo literario, modernistas. Por allí pasaba Pagú para ir a las clases da Escola Normal. Joaquín Nabuco, Mario de Andrade, Ruy Barbosa, Oswald de Andrade, Castro Alves, José de Alencar y Ulises Guimarães estudiaron en la facultad conocida como la San Francisco: Estado de Derecho, Humanismo, Derechos Humanos. Mito de Libertad y Progreso.

cecília Meireles vida y obra

cecília Meireles vida y obra

Conocí a Cecília Meireles hace unos años, cinco o seis quizá. Desde entonces la tengo en mi altar literario. En aquel momento, después de las primeras lecturas, escribí: ¿Son los ojos, cielo sin fondo de nubes transparentes, de Cecília, lo importante para mí? ¿Lo es la mirada abierta y confiada, esos límites del Universo que ella alcanza? ¿Es el manantial inagotable de su sonrisa lo importante? Sí, porque su palabra simple y pura, surge en la mente armónica para expresar lo que ve su mirada; y para exponer lo recibido a través de todas las lenguas que entiende y habla. Sí, porque su rostro, y lo que el rostro revela del interior armónico, me entregan el estímulo necesario para profundizar en su obra. Para llegar más allá de su fértil imaginación, y de la fascinante facilidad de encantamiento. PSdeJ

Borges su vida y su obra

Borges su vida y su obra

Autor y lector se complementan, juntos componen la obra consumando el sentido. Por separado o unidos en la misma persona, lector y autor son inseparables y van de la mano, ayudándose, corrigiéndose, potenciándose. Dice Borges en el prólogo a la primera edición de “Historia Universal de la Infamia”, fechada en Buenos Aires, 27 de mayo de 1935: “A veces creo que los buenos lectores son cisnes aún más tenebrosos y singulares que los buenos autores”. Autor y lector, lector y actor, son causa y consecuencia intercambiables.
Lector y autor e unen en Borges para formar una Obra intensa y extensa de difícil comparación con otras, inasible e inabarcable en varios aspectos.
En su Autobiografía, Borges, asegura: “En el transcurso de una vida consagrada a la literatura, he leído muy pocas novelas; y en la mayoría de los casos sólo he llegado a la última página por sentido del deber. Al mismo tiempo, siempre he sido un gran lector de cuentos. Stevenson, Kipling, James, Conrad, Poe, Chesterton, los cuentos de Las mil y una noches en la versión de Lane y ciertos relatos de Hawthorne forman parte de mis lecturas habituales desde que tengo memoria”.

Borges se hizo a sí mismo; mejor aún, creó la imagen de sí mismo que los demás hemos aceptado. Pero esa imagen solo corresponde al Borges creador de los distintos Borges, no a la realidad, mezcla de lo interno y lo externo, campo de acción después de la batalla. Dice, hablando de su escritura, que él no creó ningún personaje, que sus personajes, aun en los cuentos, son una faceta de sí mismo. Esa necesidad de ser en el otro, le une a Pessoa de alguna manera que no alcanzo a concretar, pues es una cuestión sicológica. Aún hay más, Borges fue haciéndose y deshaciéndose, peplo de Penélope, a diario.

El Premio Nobel lo premió con su indiferencia, lo que hizo daño al Premio y benefició al no premiado. En cualquiera de los galardonados, resalta el nombre por la pátina que deja el pan de oro del premio. Destaca en Borges la luminosa injusticia del premio ausente. Así, entendemos, que el premio Nobel no hierra nunca en sus designios: si señala con su dulce dardo de Cupido a un mal escritor, lo hace para estimularlo. Si deja fuera de su nómina a uno grande, el grande queda premiado con creces por la exclusión. Artur Lundkvist, escritor y académico sueco, aseguró que a Borges no le concederían el Premio Nobel a pesar de su obra. Fue sincero; porque no se lo dieron, apoyándose, precisamente, en su destacada y cambiante obra, cuajada de universales ideas movedizas. Las razones que Lundkvist señalaba eran políticas, refiriéndose sin duda a la relación de Borges con el fascismo dictatorial. Pero tanto el Borges escritor, como el Borges persona pública, dejaron la pregunta de entonces sin aclarar con exactitud, ya que dijo considerarse conservador y anarquista independiente. El escritor modificaba sus obras en las sucesivas revisiones, y lo hacía, no solo por cuestión estética. De sabios es rectificar, pero, así como el hecho de que ser ignorado por el Nobel lo benefició, el auto expurgado de su obra acabó perjudicándolo. La novela era un género, para él, caduco. No entraba en su proyecto de obra por cuestiones personales, entre ellas, la necesaria coherencia que la imitación de la realidad requiere, y el control constante del argumento. Causa o efecto, desprestigió a los novelistas. Esas dos circunstancias eran ampliamente conocidas; y fueron el talón de Aquiles que aprovechó la Academia del Nobel para no entregarle el premio a pesar de sus enormes y cuantiosos méritos.

Octavio Paz vida y obra

Octavio Paz vida y obra

Es de destacar que tenía el joven poeta 23 años, y que fue invitado aunque no pertenecía a la Alianza. No pertenecía a la Alianza, pero a los 16 años había publicado en Barandal el artículo “Ética del artista” Arte y realidad. Arte puro y Arte de tesis enfrentados. Hemos de ser hombres completos, íntegros: concluye. A los 17 había publicado el breve poemario “Luna silvestre”, el único firmado como Octavio Paz Lozano. No pertenecía a la Alianza, pero el 30 de septiembre de 1936, la Editorial Simbad publica en un folleto su poema ¡No pasarán! El colofón de las seis páginas que ocupa el poema dice:

Esta edición, que consta de tres mil quinientos ejemplares, terminada en los Talleres Gráficos de la Nación, fue cedida al Frente Popular Español, en México, en prenda de simpatía y adhesión para el pueblo de España, en la lucha desigual y heroica que actualmente sostiene.

(…) No pasarán.
¡cómo llena ese grito todo el aire
y lo vuelve una eléctrica muralla!

Detened el terror y las mazmorras,
para que crezca, joven, en España,
la vida verdadera,
la sangre jubilosa,
la ternura feroz del mundo libre.
¡Detened a la muerte, camaradas!

El Congreso, en sus sesiones de Valencia, cuenta con 110 delegados de 28 países. Sucede en plena Guerra Civil, primeros de julio del 37. Hay que recordar el mapa de entonces, donde el gobierno legalmente constituido resistía en la mitad oriental del país. Participaron intelectuales que estaban entre los más destacados del panorama cultural internacional. De Valencia, los asistentes, partieron para Madrid. Podemos entender lo que significó el Congreso para el muchacho Octavio Paz. Conocimiento, reconocimiento y afirmación.

Jorge de Sena obra y vida

Jorge de Sena obra y vida

La dictadura de Portugal, llamada Estado Novo, se mantuvo entre 1933 y 1971. Dentro de la persecución de las libertades, practicaba la censura más férrea.
Jorge de Sena nació en Lisboa el año 1919. Debido a la dictadura, partió para el exilio, en Brasil, el año 1959. Murió en Santa Bárbara, California, EUA, el día 4 de junio de 1978. Su cuerpo fue recibido en Lisboa en septiembre de 2009. Fechas que son ventanas por donde mirar su vida y, como consecuencia, su vasta y sólida obra.
Mécia de Sena, su esposa, no acompañó a los restos del esposo desde el cementerio del Calvario en Santa Bárbara, hasta el de los Prazeres en Lisboa. No estuvo la viuda, por tanto, en la Basílica da Estrela, donde se celebró un homenaje al profesor, poeta, dramaturgo, ensayista, crítico y traductor, con la presencia, entre las autoridades, del ex presidente de la República Portuguesa, António Ramalho Eanes, amigo de larga y verdadera amistad de Jorge de Sena, uno, sin duda de los que el poeta dejó en su patria al partir: Amigos meus mais caros tenho nela, saudosamente nela.

Manuel Bandeira vida y obra

Manuel Bandeira vida y obra

Oigo en los oídos internos, los nombres de las personas citadas en las biografías de los grandes escritores que conocí en Brasil. Los veo, con los ojos de la imaginación, pasear por las calles, intervenir en los cenáculos literarios, declamar fragmentos de sus escritos y firmar ejemplares de las obras. Acompaño a Manuel Carneiro de Sousa Bandeira, nacido en Recife, estado de Pernambuco, el 19 de abril de 1886; y fallecido en Rio de Janeiro, a los 82 años, el 13 de octubre de 1968.Voy a su lado cuando se acerca a la tienda para comprar una botella de leche. Y es una persona más, una de las que conocen al tendero y el tendero las conoce a ellas. “Es ese vecino poeta, el profesor que nos saluda tan atento; sí, ese que escribe en el periódico y te cae tan bien”. La naturalidad y la hondura humana destacan en Bandeira, a los ojos de quienes se cruzan con él y lo tratan a diario. Pero ocurre que Bandeira se relaciona con Cecília Meireles, Mario de Andrade, Carlos Drummond, Guimarães Rosa, Gilberto Freire y otros así, con la misma llaneza. Y esa facilidad de trato me da pie para escribir un poema con Manuel Bandeira, compañero

Jorge Amado vida y obra

Jorge Amado vida y obra

La vida de Jorge Amado está entre las más movidas de las vividas por escritores brasileños. Constantes viajes, voluntarios u obligados, le llevaron de acá para allá por oriente y occidente. Alegrías y tristezas, sustituyéndose o yendo a la par. Los ataques que sufrió por defender el derecho a expresar sus ideas, llegaron a ser brutales. Sus libros estuvieron perseguidos y condenados a la hoguera. El entró preso en diversas ocasiones por motivos ideológicos. En ciertos momentos de su existencia, daba la impresión de que la figura de Jorge Amado era más fuerte que el poder que lo condenaba. Llegó a ser alguien incómodo del que no se podían desprender. Hasta la acogedora Francia, donde se había refugiado, lo expulsó de su territorio, aunque después lo volviera a admitir. Sus libros constituyen su legado, sus libros enraizados en las vidas, la suya y las de los más indefensos. Las ediciones, reediciones y adaptaciones fueron constantes. Su vida puede considerarse como una vida llena. Matilde Mendonça Garcia Rosa y, más aún, Zélia Gattai, se convirtieron en compañeras y colaboradoras necesarias. La afiliación al Partido Comunista Brasileño, afiliación que no pertenencia, acicate y freno para el escritor, tuvo irregular importancia en su Obra, mayor en los primeros tiempos. Jorge Amado forma parte de la esencia de Brasil.

Andrés Bello obra y vida

Andrés Bello obra y vida

Andrés Bello tiene dos efigies honoríficas en Madrid; una estatua y un monumento. Hecho insólito, dado que Alonso de Ercilla, nacido en la ciudad, no tiene más que una plaquita en la iglesia en que fue bautizado. Ojalá pruebe ese hecho, en el caso de Bello, el reconocimiento oficial hacia su Obra Ingente.
La estatua de Andrés Bello situada en la Real Academia Española, obra de Juan Abascal muestra a un Bello itinerante, avanzando con la Naturaleza. Así veo yo a este Gran Hombre, como un Gran Hombre que va. Tuvo oportunidades vitales, pero las tuvo porque iba, porque avanzaba, porque llegaba allí donde la oportunidad estaba o surgía por sí misma o impulsada por él. Tuvo la visión más amplia de lo hispano que he conocido, y dio los pasos más largos, abarcando sus brazos lo grande, formado por la suma de lo pequeño que atendían sus dedos.

César Vallejo vida y obra

César Vallejo vida y obra

“Yo nací un día que Dios estuvo enfermo”: repitió Vallejo. Un simple catarro, seguramente; o un terrible dolor de muelas, vaya usted a saber. Tiene su importancia el hecho de nacer un 16 de marzo, como es mi caso, aunque fuera forzado por errores médicos; porque César Vallejo nació en ese 16, y en ese marzo, pero de 1892. Fue en otro siglo y en el hemisferio Sur, así que de César Vallejo espero algún paralelismo y cierta simetría, que vayan más allá del dolor común sobre las enormes y crecientes diferencias sociales. Y si uno es agricultor de nacimiento como es mi caso, algo parecido a lo sucedido a Vallejo… La tierra sufre, las plantas, las piedras, los insectos. El hombre y la mujer. Todo Sufre. Todo goza. Todo no es todo, tampoco es nada; todo es una parte pequeña de la naturaleza: planetas de allá no cuentan, ni estepa, ni tundra, ni sabana. Está el baile, la danza, la pintura, los bautizos. ¿Lo ves Vallejo? ¿Lo sientes? Y está el hombre amarrado a lo ajeno, como en yunta de bueyes. Los sabores del pan recién cocido, lo sencillo, el olor a tierra abierta en surcos. La mujer atada al hombre, el hombre atado al dueño. París, al fin y al cabo. “Pero dadme un pedazo de pan en que me pueda sentar».

En el río de la vida

En el río de la vida

Amor en el río de la vida es el libro número treinta de Pedro Sevylla de Juana, académico correspondiente de la Academia de Letras del Estado de Espírito Santo en Brasil y Premio Internacional Vargas Llosa de novela. En él. el protagonista de otra novela, Cesáreo, explica al autor su descontento con la muerte recibida, heroica sí, pero en la flor de la existencia. Cree Pedro que los personajes poseen el derecho de rectificación y, en el hospital en que murió, pluma sobre papel, los mismos médicos lo salvan, pasando a ser un personaje más de la actual novela. En Madrid residen el autor y su amada, una actriz recién reencontrada, de quien se enamoró en la adolescencia al verla actuar en un teatro de marionetas. La acción se desarrolla en una casa de vecinos de Palencia, cuyas vidas entrecruza con muchísimo detalle. Tomando como referencia los años cincuenta en la Meseta Norte, el espacio tiempo, magnitud única, se adapta al argumento ensanchando los conocimientos, profundizándolos. Durante la escritura, el personaje de la amada lee y juzga lo escrito, de modo que el autor deja de estar frente a sí mismo para ponerse junto al lector. La mujer, su pareja, los conocimientos y la maternidad, son los verdaderos protagonistas. El río de la vida transcurre de manera inexorable, aunque algunos personajes nadan contra corriente o en zigzag. Suceden realidad y ficción en un mismo plano, gozando personas y personajes de idéntica naturaleza, por lo que las historias cobran una nueva dimensión vivificante. La novela, una y múltiple, escrita con un lenguaje vivo y sencillo, rompe moldes para que el lector conozca la vida tal como era.