Camões Lusiadas

Camões Lusiadas

La historia de Portugal se conjuga bien con las leyendas, haciéndose ambas unidad. Las antiquísimas fundaciones de algunas ciudades, tuvieron la intervención divina de las mitologías griega o romana: dioses a veces, o simples mortales heróicos: Ulises en el caso de Lisboa. Medóbriga para los romanos, la historia de Marvão, fortaleza natural inexpugnable situada en la frontera con España en el Alto Alentejo, acoge la pendencia entre Pompeyo y Julio César por su conquista. Lo consiguió Julio César; y dominó la calzada que unía Cáceres con Santarém.

Araucana Ercilla

Araucana Ercilla

Labrar Profundo
Poema de Pedro Sevylla

A ti Alonso, hijo de Madrid o de Bermeo
Ercilla y Zúniga, o de Valladolid acaso,
mas de Iberia por seguro;
quiero señalarte en estas letras,
gracias a Fortuna, breves,
mi asombro ante la separación que haces
de las noches vecinas de los días,
cuando escribes en plena madrugada:
“en una parte oculta y encubierta
tengo cerca de aquí mi gente armada”
una tropa, sin duda, equipada y aguerrida,
dispuesta a iniciar el ataque al despuntar el alba;
confesando Alonso al papel secretos militares
que soldado eres y escritor
a partes desiguales;
y no sé, lo doy por ignorado,
si actúas para contar
o cuentas para obligarte a hacer lo que has contado.

Escritor yo que describe lo ocurrido
añadiendo el matiz, no despreciable,
de la propia voluntad,
dando por hechos de igual modo
deseos y realidades,
te diré que admiro el uso simultáneo
de la pluma y de la espada
blandiendo cada una en una mano
ora la acción cierta y arriesgada,
ora, previo, su impávido relato.

Labrar recio y profundo,
para que la tierra se airee y se oxigene,
y luego sembrar a su debido tiempo
ese grano cereal, humedecido
durante una semana en Valdepero
con agua del pozo y piedralipes,
eliminando así enfermedades pasadas y futuras
en la semilla repleta de esperanza,
para que hinche su preñez más fructuosa
variedad antigua de grano
-coincido con Neruda en llamarlo palabra-
pues ya estaba en el principio
del universo
aleteando, aleteando, aleteando
en vigorosa soledad, en abandono activo.

Y hoy, aunque
hemos convertido la palabra en sangre,
y la vamos transformando en luz,
sangre a intervalos cada vez más largos
luz en espacios cada vez más breves,
debemos recordar, en el momento todo,
que su capacidad
-palabra lenitivo, palabra espada-
sigue siendo enorme, enorme, enorme;
enorme y apretada.

Cuando, la puerta europea
en otro tiempo
de par en par abierta,
amanece cerrada a cal y canto,
los necesitados del entero mundo,
expulsados por el hambre y las guerras
de su suelo,
tienen que asaltar las barreras
de agua, alambre y fuego.

En esta Europa de la feroz economía,
los cinco elementos naturales
-incluyo al tiempo en ellos-
se van convirtiendo en bienes comerciales,
la historia se reescribe,
diseñando una nueva cartografía hacia el futuro:
ese mañana común
distinto para cada uno.

Relega España a Ercilla
Madrid lo trata como a desconocido
y aquí reivindico su nombre y su vida
su vida y su obra literaria;
pues si no alabo
el uso sañudo de la espada
le admiro enormemente porque disminuyó su daño
usando con maestría la palabra.

Moriste Alonso y no sabes
por Fortuna
lo que tu cadáver fue y vino
de aquí para allá entero o separado;
ignoras que fuiste enterrado,
desenterrado y nuevamente enterrado
enterrado de nuevo, nuevamente;
ignoras que decapitado fuiste, y tu cabeza
vivió aventuras
que tu corazón ignora y viceversa
por Fortuna.

PSdeJ, marzo de 2016