Los gozosos amores de Virginia Boinder y Pablo Céspedes

Los gozosos amores de Virginia Boinder y Pablo Céspedes

Pedro Sevylla de Juana recibe el encargo de escribir una novela con las cartas electrónicas cruzadas entre dos amantes virtuales. La mujer que contrata su pluma, trata de dar a conocer la historia de amor que ha sorprendido, ejemplar en varios aspectos. La novela recoge la excitante coincidencia de Virginia, 44 años, y Pablo, 61. Ella, antigua alumna en un curso de redacción impartido por él, convoca, quince años más tarde, a quienes fueron compañeros de aula, a un encuentro conmemorativo. Virginia se ve de nuevo con Pablo, el admirado profesor, en esos días; y comienzan una intensa relación epistolar.

Valle Inclán

Valle Inclán

Abordo aquí la persona y la obra de don Ramón María del Valle-Inclán, a sabiendas de que es inabordable. No somos pocos los que esperamos que salga de la tumba alguna noche para añadir, quitar, corregir o actualizar, alguna de sus piezas maestras. Pues cambiaba tanto sus escritos, en sucesivos intentos de mejorarlos que, ni aún hoy podemos estar seguros de cual de todas ellas es la versión definitiva. Pasado, presente y futuro a un tiempo, Valle-Inclán es el Universo al completo, lo de arriba y lo de abajo en momentos sucesivos. Es la naturaleza en sus playas mansas y en sus seísmos destructores, es el geiser y el volcán sin solución de continuidad. Y si en otros escritores es necesario conocer su obra para conocer su vida, en Valle, la vida y la obra son una misma cosa, imaginación e independencia complementándose. El conjunto es algo inabarcable, incluso después de haber convivido con él como los amigos, o de haberlo transitado como los lectores. Contradicción y misterio que no son locura, porque se trata de una mente lúcida en cada momento cambiante, abarcándolo todo en instantes sucesivos, entre la palabra escrita, la dicha y sus retumbantes ecos.