Machado de Assis vida y obra

Machado de Assis vida y obra

Cuando más lo necesitaba me encuentro con una vida plácida de literato. Estoy tan acostumbrado a convivir con esas existencias desgarradas en personas que, finalmente, triunfan, a veces sin saberlo, que tomaba como realidad incuestionable la unión del sufrimiento con la obra de calidad. ¿Merece la pena?, me preguntaba tras cada trabajo de divulgación: Quevedo, Camões, Cervantes, como ejemplo tan solo. Joaquim Maria Machado de Assis, parte de abajo y asciende en la escala social con una placidez envidiable. Y con esa placidez envidiable llega a ser considerado como el mayor nombre de la literatura brasileña. Nieto de esclavos, nace en el Morro de Livramento en Rio de Janeiro, con todo lo que eso significa. Niño huérfano de madre, pasa al cuidado de su madrastra, quien le enseña las primeras letras y a vender dulces en un colegio, donde, sin duda, entabló relación con alumnos y profesores. Pasó por la escuela pública, pero su formación fue autodidacta debido al enorme deseo de aprender, y a la facilidad con que aprendía. Aquí esa anécdota de como aprendió francés con el panadero. Aquí los recuerdos de la formación autodidacta de Gabriela Mistral, y el de todos esos escritores educados por familiares sustituyendo a los padres. Se dice que Machado de Assis no pisó como estudiante la Universidad. La Universidad es un cauce principal que necesita otros afluentes. Cuando la fuerza de voluntad es imparable, los rios afluentes, sumados, llevan más caudal que el principal. La inteligencia, la superioridad intelectual, y el buen gobierno personal le ayudaron a recorrer los meandros públicos, puesto tras puesto. Llegó arriba del todo, partiendo desde muy abajo. Tranquilamente. Para entrar en la Academia Brasileira de Letras, no se le ocurre otra cosa que fundarla con otros compañeros, convirtiéndose en el primer presidente. Lenguas, conocimiento, escritura: ejercita todo y en paralelo alcanza los altos puestos de la Administración del Estado.

Pablo Neruda vida y obra

Pablo Neruda vida y obra

Dice de sí el lector Neruda, que tanto nos dio a leer: “Para mí los libros fueron como la misma selva en que me perdía, en que continuaba perdiéndome. Eran otras flores deslumbradoras, otros altos follajes sombríos, misteriosos silencios, sonidos celestiales, pero también, la vida de los hombres más allá de los cerros, más allá de los helechos, más allá de la lluvia.” Neruda se va haciendo a sí mismo en lo cotidiano, pero al escritor y al poeta los hicieron los otros, escritores o no, aquellos cuyos nombres veneraba. Y los libros le hicieron: las lecturas, muchas, deslumbradoras hasta la sedimentación.

Durante unos años de mi vida joven, alrededores de los sesenta del siglo pasado, fui Neruda. El era solo un poeta avanzando hacia la poesía. Solo un poeta avanzando, que decía en sus odas elementales: Editorial Losada, impreso en Tucumán 353 de Buenos Aires, cosas elementales que acababan como la Oda al alambre de púa: “En otras partes pan, arroz, manzanas…En Chile, alambre, alambre…” Oda a la crítica: “Con la luz de otras vidas/ vivirán otras vidas en mi canto”. Oda a don Jorge Manrique: “Y volví a mi deber de pueblo y canto”. Filósofo también a la hora de resumir y concretar el mensaje. Yo era Neruda, y escribía mis versos en el interior de las cubiertas de sus libros, en los espacios blancos. Versos nacidos en el instante de la lectura, versos que imitaban a los suyos y a los míos, versos míos que habían sido de Juan Ramón Jiménez y de Darío antes de escribirlos para enamorar a una muchacha enamorada. Y todo porque nadie es dueño de nada, ya que entre todos, conocidos o desconocidos, valorados o denostados, escribimos el largo poema de la Humanidad. Panera de entregas y recogidas constantes.

Borges su vida y su obra

Borges su vida y su obra

Autor y lector se complementan, juntos componen la obra consumando el sentido. Por separado o unidos en la misma persona, lector y autor son inseparables y van de la mano, ayudándose, corrigiéndose, potenciándose. Dice Borges en el prólogo a la primera edición de “Historia Universal de la Infamia”, fechada en Buenos Aires, 27 de mayo de 1935: “A veces creo que los buenos lectores son cisnes aún más tenebrosos y singulares que los buenos autores”. Autor y lector, lector y actor, son causa y consecuencia intercambiables.
Lector y autor e unen en Borges para formar una Obra intensa y extensa de difícil comparación con otras, inasible e inabarcable en varios aspectos.
En su Autobiografía, Borges, asegura: “En el transcurso de una vida consagrada a la literatura, he leído muy pocas novelas; y en la mayoría de los casos sólo he llegado a la última página por sentido del deber. Al mismo tiempo, siempre he sido un gran lector de cuentos. Stevenson, Kipling, James, Conrad, Poe, Chesterton, los cuentos de Las mil y una noches en la versión de Lane y ciertos relatos de Hawthorne forman parte de mis lecturas habituales desde que tengo memoria”.

Borges se hizo a sí mismo; mejor aún, creó la imagen de sí mismo que los demás hemos aceptado. Pero esa imagen solo corresponde al Borges creador de los distintos Borges, no a la realidad, mezcla de lo interno y lo externo, campo de acción después de la batalla. Dice, hablando de su escritura, que él no creó ningún personaje, que sus personajes, aun en los cuentos, son una faceta de sí mismo. Esa necesidad de ser en el otro, le une a Pessoa de alguna manera que no alcanzo a concretar, pues es una cuestión sicológica. Aún hay más, Borges fue haciéndose y deshaciéndose, peplo de Penélope, a diario.

El Premio Nobel lo premió con su indiferencia, lo que hizo daño al Premio y benefició al no premiado. En cualquiera de los galardonados, resalta el nombre por la pátina que deja el pan de oro del premio. Destaca en Borges la luminosa injusticia del premio ausente. Así, entendemos, que el premio Nobel no hierra nunca en sus designios: si señala con su dulce dardo de Cupido a un mal escritor, lo hace para estimularlo. Si deja fuera de su nómina a uno grande, el grande queda premiado con creces por la exclusión. Artur Lundkvist, escritor y académico sueco, aseguró que a Borges no le concederían el Premio Nobel a pesar de su obra. Fue sincero; porque no se lo dieron, apoyándose, precisamente, en su destacada y cambiante obra, cuajada de universales ideas movedizas. Las razones que Lundkvist señalaba eran políticas, refiriéndose sin duda a la relación de Borges con el fascismo dictatorial. Pero tanto el Borges escritor, como el Borges persona pública, dejaron la pregunta de entonces sin aclarar con exactitud, ya que dijo considerarse conservador y anarquista independiente. El escritor modificaba sus obras en las sucesivas revisiones, y lo hacía, no solo por cuestión estética. De sabios es rectificar, pero, así como el hecho de que ser ignorado por el Nobel lo benefició, el auto expurgado de su obra acabó perjudicándolo. La novela era un género, para él, caduco. No entraba en su proyecto de obra por cuestiones personales, entre ellas, la necesaria coherencia que la imitación de la realidad requiere, y el control constante del argumento. Causa o efecto, desprestigió a los novelistas. Esas dos circunstancias eran ampliamente conocidas; y fueron el talón de Aquiles que aprovechó la Academia del Nobel para no entregarle el premio a pesar de sus enormes y cuantiosos méritos.

Los gozosos amores de Virginia Boinder y Pablo Céspedes

Los gozosos amores de Virginia Boinder y Pablo Céspedes

Pedro Sevylla de Juana recibe el encargo de escribir una novela con las cartas electrónicas cruzadas entre dos amantes virtuales. La mujer que contrata su pluma, trata de dar a conocer la historia de amor que ha sorprendido, ejemplar en varios aspectos. La novela recoge la excitante coincidencia de Virginia, 44 años, y Pablo, 61. Ella, antigua alumna en un curso de redacción impartido por él, convoca, quince años más tarde, a quienes fueron compañeros de aula, a un encuentro conmemorativo. Virginia se ve de nuevo con Pablo, el admirado profesor, en esos días; y comienzan una intensa relación epistolar.

Imago do meu Universo

Imago do meu Universo

MAGO UNIVERSI MEI, é o resultado de sessenta anos de trabalho poético: vivência, leitura e escrita. Está composto por uma seleção revisada dos meus primeiros livros e uma reescrita dos últimos; em total oito poemários que diferem dos livros publicados individualmente