24 cuentos pluscuamperfectos

24 cuentos pluscuamperfectos

El autor llama a este libro 24 cuentos pluscuamperfectos, porque reflejan el vaivén de los tiempos y en ese zarandeo aparece el temperamento de la existencia. Asegura escribir porque la escritura le impulsa y le arrastra, y para combatir la soledad o fijar al papel lo que ha ido aprendiendo. Escribe para sí y para los demás, de cerca y de lejos, de hoy y de mañana; para sus nietos especialmente

Las mujeres del sacerdote

Las mujeres del sacerdote

Se desarrolla la trama en los días festivos de una Semana Santa de finales de siglo, en la raya entre España y Portugal, una dehesa ribereña del río Gévora o Xévora. En ese espacio y en tal tiempo, los anfitriones y sus invitados ven como los acontecimientos irrumpen en sus vidas, gobernándolas. Los menestrales, autóctonos y emigrados, completan un grupo humano que bien pudiera representar a la sociedad actual.

Los gozosos amores de Virginia Boinder y Pablo Céspedes

Los gozosos amores de Virginia Boinder y Pablo Céspedes

Pedro Sevylla de Juana recibe el encargo de escribir una novela con las cartas electrónicas cruzadas entre dos amantes virtuales. La mujer que contrata su pluma, trata de dar a conocer la historia de amor que ha sorprendido, ejemplar en varios aspectos. La novela recoge la excitante coincidencia de Virginia, 44 años, y Pablo, 61. Ella, antigua alumna en un curso de redacción impartido por él, convoca, quince años más tarde, a quienes fueron compañeros de aula, a un encuentro conmemorativo. Virginia se ve de nuevo con Pablo, el admirado profesor, en esos días; y comienzan una intensa relación epistolar.

Hilda Hilst

Hilda Hilst

Entendiéndola como una de las grandes figuras literarias de Brasil, conocí a Hilda Hilst hace ya cuatro años. Fue a través de Cecília Meireles. Buscando noticias de Cecília, encontré una afirmación de Hilda contando como se conocieron: Salón de cha de Mappin. La poesía de HH me salió al paso en Internet. Bandera ondeando, páginas collados, que mostraban versos como tarjetas de presentación agitadas de dudas. La vida le salió al paso a HH porque ella salió al paso de la vida. Se encontraron pronto. Ella era aún la paulistana de Jaú, llamada Hilda de Almeida Prado Hilst; y la vida prometía todo lo que no estaba dispuesta a conceder. Puedo imaginarla hija sola, porque yo lo soy. Puedo imaginar su largo internado de Santa Marcelina: ocho años cautiva; porque mi cautiverio duró un año menos y definió en lo bueno y en lo malo mi trayectoria futura.