cecília Meireles vida y obra

cecília Meireles vida y obra

Conocí a Cecília Meireles hace unos años, cinco o seis quizá. Desde entonces la tengo en mi altar literario. En aquel momento, después de las primeras lecturas, escribí: ¿Son los ojos, cielo sin fondo de nubes transparentes, de Cecília, lo importante para mí? ¿Lo es la mirada abierta y confiada, esos límites del Universo que ella alcanza? ¿Es el manantial inagotable de su sonrisa lo importante? Sí, porque su palabra simple y pura, surge en la mente armónica para expresar lo que ve su mirada; y para exponer lo recibido a través de todas las lenguas que entiende y habla. Sí, porque su rostro, y lo que el rostro revela del interior armónico, me entregan el estímulo necesario para profundizar en su obra. Para llegar más allá de su fértil imaginación, y de la fascinante facilidad de encantamiento. PSdeJ

Borges su vida y su obra

Borges su vida y su obra

Autor y lector se complementan, juntos componen la obra consumando el sentido. Por separado o unidos en la misma persona, lector y autor son inseparables y van de la mano, ayudándose, corrigiéndose, potenciándose. Dice Borges en el prólogo a la primera edición de “Historia Universal de la Infamia”, fechada en Buenos Aires, 27 de mayo de 1935: “A veces creo que los buenos lectores son cisnes aún más tenebrosos y singulares que los buenos autores”. Autor y lector, lector y actor, son causa y consecuencia intercambiables.
Lector y autor e unen en Borges para formar una Obra intensa y extensa de difícil comparación con otras, inasible e inabarcable en varios aspectos.
En su Autobiografía, Borges, asegura: “En el transcurso de una vida consagrada a la literatura, he leído muy pocas novelas; y en la mayoría de los casos sólo he llegado a la última página por sentido del deber. Al mismo tiempo, siempre he sido un gran lector de cuentos. Stevenson, Kipling, James, Conrad, Poe, Chesterton, los cuentos de Las mil y una noches en la versión de Lane y ciertos relatos de Hawthorne forman parte de mis lecturas habituales desde que tengo memoria”.

Borges se hizo a sí mismo; mejor aún, creó la imagen de sí mismo que los demás hemos aceptado. Pero esa imagen solo corresponde al Borges creador de los distintos Borges, no a la realidad, mezcla de lo interno y lo externo, campo de acción después de la batalla. Dice, hablando de su escritura, que él no creó ningún personaje, que sus personajes, aun en los cuentos, son una faceta de sí mismo. Esa necesidad de ser en el otro, le une a Pessoa de alguna manera que no alcanzo a concretar, pues es una cuestión sicológica. Aún hay más, Borges fue haciéndose y deshaciéndose, peplo de Penélope, a diario.

El Premio Nobel lo premió con su indiferencia, lo que hizo daño al Premio y benefició al no premiado. En cualquiera de los galardonados, resalta el nombre por la pátina que deja el pan de oro del premio. Destaca en Borges la luminosa injusticia del premio ausente. Así, entendemos, que el premio Nobel no hierra nunca en sus designios: si señala con su dulce dardo de Cupido a un mal escritor, lo hace para estimularlo. Si deja fuera de su nómina a uno grande, el grande queda premiado con creces por la exclusión. Artur Lundkvist, escritor y académico sueco, aseguró que a Borges no le concederían el Premio Nobel a pesar de su obra. Fue sincero; porque no se lo dieron, apoyándose, precisamente, en su destacada y cambiante obra, cuajada de universales ideas movedizas. Las razones que Lundkvist señalaba eran políticas, refiriéndose sin duda a la relación de Borges con el fascismo dictatorial. Pero tanto el Borges escritor, como el Borges persona pública, dejaron la pregunta de entonces sin aclarar con exactitud, ya que dijo considerarse conservador y anarquista independiente. El escritor modificaba sus obras en las sucesivas revisiones, y lo hacía, no solo por cuestión estética. De sabios es rectificar, pero, así como el hecho de que ser ignorado por el Nobel lo benefició, el auto expurgado de su obra acabó perjudicándolo. La novela era un género, para él, caduco. No entraba en su proyecto de obra por cuestiones personales, entre ellas, la necesaria coherencia que la imitación de la realidad requiere, y el control constante del argumento. Causa o efecto, desprestigió a los novelistas. Esas dos circunstancias eran ampliamente conocidas; y fueron el talón de Aquiles que aprovechó la Academia del Nobel para no entregarle el premio a pesar de sus enormes y cuantiosos méritos.

Octavio Paz vida y obra

Octavio Paz vida y obra

Es de destacar que tenía el joven poeta 23 años, y que fue invitado aunque no pertenecía a la Alianza. No pertenecía a la Alianza, pero a los 16 años había publicado en Barandal el artículo “Ética del artista” Arte y realidad. Arte puro y Arte de tesis enfrentados. Hemos de ser hombres completos, íntegros: concluye. A los 17 había publicado el breve poemario “Luna silvestre”, el único firmado como Octavio Paz Lozano. No pertenecía a la Alianza, pero el 30 de septiembre de 1936, la Editorial Simbad publica en un folleto su poema ¡No pasarán! El colofón de las seis páginas que ocupa el poema dice:

Esta edición, que consta de tres mil quinientos ejemplares, terminada en los Talleres Gráficos de la Nación, fue cedida al Frente Popular Español, en México, en prenda de simpatía y adhesión para el pueblo de España, en la lucha desigual y heroica que actualmente sostiene.

(…) No pasarán.
¡cómo llena ese grito todo el aire
y lo vuelve una eléctrica muralla!

Detened el terror y las mazmorras,
para que crezca, joven, en España,
la vida verdadera,
la sangre jubilosa,
la ternura feroz del mundo libre.
¡Detened a la muerte, camaradas!

El Congreso, en sus sesiones de Valencia, cuenta con 110 delegados de 28 países. Sucede en plena Guerra Civil, primeros de julio del 37. Hay que recordar el mapa de entonces, donde el gobierno legalmente constituido resistía en la mitad oriental del país. Participaron intelectuales que estaban entre los más destacados del panorama cultural internacional. De Valencia, los asistentes, partieron para Madrid. Podemos entender lo que significó el Congreso para el muchacho Octavio Paz. Conocimiento, reconocimiento y afirmación.

Jorge de Sena obra y vida

Jorge de Sena obra y vida

La dictadura de Portugal, llamada Estado Novo, se mantuvo entre 1933 y 1971. Dentro de la persecución de las libertades, practicaba la censura más férrea.
Jorge de Sena nació en Lisboa el año 1919. Debido a la dictadura, partió para el exilio, en Brasil, el año 1959. Murió en Santa Bárbara, California, EUA, el día 4 de junio de 1978. Su cuerpo fue recibido en Lisboa en septiembre de 2009. Fechas que son ventanas por donde mirar su vida y, como consecuencia, su vasta y sólida obra.
Mécia de Sena, su esposa, no acompañó a los restos del esposo desde el cementerio del Calvario en Santa Bárbara, hasta el de los Prazeres en Lisboa. No estuvo la viuda, por tanto, en la Basílica da Estrela, donde se celebró un homenaje al profesor, poeta, dramaturgo, ensayista, crítico y traductor, con la presencia, entre las autoridades, del ex presidente de la República Portuguesa, António Ramalho Eanes, amigo de larga y verdadera amistad de Jorge de Sena, uno, sin duda de los que el poeta dejó en su patria al partir: Amigos meus mais caros tenho nela, saudosamente nela.

Andrés Bello obra y vida

Andrés Bello obra y vida

Andrés Bello tiene dos efigies honoríficas en Madrid; una estatua y un monumento. Hecho insólito, dado que Alonso de Ercilla, nacido en la ciudad, no tiene más que una plaquita en la iglesia en que fue bautizado. Ojalá pruebe ese hecho, en el caso de Bello, el reconocimiento oficial hacia su Obra Ingente.
La estatua de Andrés Bello situada en la Real Academia Española, obra de Juan Abascal muestra a un Bello itinerante, avanzando con la Naturaleza. Así veo yo a este Gran Hombre, como un Gran Hombre que va. Tuvo oportunidades vitales, pero las tuvo porque iba, porque avanzaba, porque llegaba allí donde la oportunidad estaba o surgía por sí misma o impulsada por él. Tuvo la visión más amplia de lo hispano que he conocido, y dio los pasos más largos, abarcando sus brazos lo grande, formado por la suma de lo pequeño que atendían sus dedos.

12 grandes escritores en castellano y portugués

12 grandes escritores en castellano y portugués

Grandes escritores son: Machado de Assis, Benito Pérez Galdós, José Saramago, Juan Ramón Jiménez, Hilda Hilst, Gustavo Adolfo Bécquer, Jorge Amado, García Lorca, Patrizia Galvão Pagu, Emilia Pardo Bazán, Fernándo Pessoa, José Martí
Introducción e traduções de Pedro Sevylla de Juana, Ilustraciones de Cesáreo Gutiérrez Cortés. Al final de cada autor pongo el enlace con el trabajo completo. Después de esta segunda entrega vendrá otra con más autores