Julio Cortázar vida y obra

Julio Cortázar vida y obra

Fui lector de Cortázar con precocidad manifiesta. Y lector reiterado a intervalos no muy largos. Gran parte de su obra: libros esenciales que siguen en mi biblioteca. Hubiera querido leer “El Examen” cuando lo escribió, para conocer aquel Buenos Aires rompiéndose en él; pero Losada-de Torre no quiso editarlo, y publicado treinta y seis años después ya no era lo mismo: Julio Cortázar consideraba que, leído en su momento, hubiera tenido cierta incidencia en lo que ocurría en la Argentina de entonces. Leí Rayuela a trancos distintos: rompecabezas, laberinto. Amé a la Maga y quise reencarnarla en un personaje mío que tuviera su vida a mi lado. Me gustó escuchar a Cortázar, humano, muy humano, entrevistado en la televisión. Aquella entrevista profunda y ancha, programa A Fondo, hecha de modo magistral por José Joaquín Serrano, que he conseguido poner en enlace al final de este trabajo. Hasta las erres, suyas o francesas, me gustaron en su voz. Luego las identifique oídas en Brasil; me gustan aún pues aún las oigo en otras voces. Considero a Rayuela entre las grandes novelas que he leído, y la subo a lo alto, si no en términos absolutos donde coloco a “Los hermanos Karamazov”, la gran obra de mi reverenciado Fiodor Dostoievski; sí en términos relativos, comparada con las escritas en castellano. Dejo al margen de las demás y para siempre a “Don Quijote de la Mancha” por múltiples motivos: no hay y no habrá punto de comparación: espacio y tiempo. Pongo a Rayuela a la altura de otro mito, “Cien años de Soledad”, y la dejo ahí, flotando, tan sólida y tan bien arraigada.

Amor en el río de la vida

Amor en el río de la vida

Amor en el río de la vida es el libro número treinta de Pedro Sevylla de Juana, académico correspondiente de la Academia de Letras del Estado de Espírito Santo en Brasil y Premio Internacional Vargas Llosa de novela. El protagonista de otro libro, se queja de la muerte recibida, heroica pero temprana. Cree Pedro Sevylla en el derecho de rectificación de los personajes y, en el hospital en que murió, los médicos lo salvan, participando en la actual novela. Residen en Madrid el autor y su amada, una actriz recién reencontrada, a quien ama desde la adolescencia al verla activar un teatro de marionetas. La acción, situada en el pasado inmediato, indaga sobre las personas: su origen, sus objetivos, entorno, dudas, errores y aciertos. Intensidad de pensamiento al servicio de la realidad y de la vida, la mujer, el varón y la maternidad reciben un trato preferente. Durante la escritura, el personaje de la amada lee y juzga lo escrito, poniendo al autor frente a sí mismo. Amor en el río de la vida es un torrente de prosa que lleva a cada lector adonde quiere ir. Se dan realidad y ficción en un mismo plano, gozando personas y personajes de idéntica naturaleza, por lo que las historias cobran una nueva dimensión vivificante. La novela, una y varia, escrita con un lenguaje dinámico y sencillo, rompe moldes para que el lector conozca la vida tal como era.
Blog literario https://pedrosevylla.com

Carlos Drummond de Andrade vida y obra

Carlos Drummond de Andrade vida y obra

La traducción para mí es traslación, es tomar un relato o un poema: prefiero la poesía porque es más dúctil, más maleable; y trasladarlo a otra casa con todas las pertenencias. También es el acomodo en el nuevo espacio. Me siento obligado a dejar lo mejor posible en la nueva residencia todo lo recogido de la anterior; habitaciones nuevas, nuevo salón, jardín recién conquistado. Espero haber tomado en mi mente lo más de lo que Drummond de Andrade quiso decir y sugerir en “La Máquina do Mundo”

Espero haberlo trasladado sin romper ninguna pieza, ni el jarrón de Sévres ni el hombrecillo de los gansos, adorno de terracota que rompió siendo niño con disgusto y pegó con resina. Espero haberlo colocado como él lo hubiera querido, contando con que todo en la nueva casa es distinto queriendo ser lo mismo. Por eso quise conocer a Drummond lo suficiente para atreverme a traducirlo, para atreverme a interpretarlo. Como el nuevo espacio es mayor, las piezas pueden estar más separadas. Conocer el idioma de partida o dominar las herramientas que lo cercan, diccionarios, referencias de uso; conocer el idioma de llegada, conocer el género literario de la pieza. Eso necesita el traductor; y con frecuencia no se tiene todo.