Jorge Amado vida y obra

Jorge Amado vida y obra

La vida de Jorge Amado está entre las más movidas de las vividas por escritores brasileños. Constantes viajes, voluntarios u obligados, le llevaron de acá para allá por oriente y occidente. Alegrías y tristezas, sustituyéndose o yendo a la par. Los ataques que sufrió por defender el derecho a expresar sus ideas, llegaron a ser brutales. Sus libros estuvieron perseguidos y condenados a la hoguera. El entró preso en diversas ocasiones por motivos ideológicos. En ciertos momentos de su existencia, daba la impresión de que la figura de Jorge Amado era más fuerte que el poder que lo condenaba. Llegó a ser alguien incómodo del que no se podían desprender. Hasta la acogedora Francia, donde se había refugiado, lo expulsó de su territorio, aunque después lo volviera a admitir. Sus libros constituyen su legado, sus libros enraizados en las vidas, la suya y las de los más indefensos. Las ediciones, reediciones y adaptaciones fueron constantes. Su vida puede considerarse como una vida llena. Matilde Mendonça Garcia Rosa y, más aún, Zélia Gattai, se convirtieron en compañeras y colaboradoras necesarias. La afiliación al Partido Comunista Brasileño, afiliación que no pertenencia, acicate y freno para el escritor, tuvo irregular importancia en su Obra, mayor en los primeros tiempos. Jorge Amado forma parte de la esencia de Brasil.

Andrés Bello obra y vida

Andrés Bello obra y vida

Andrés Bello tiene dos efigies honoríficas en Madrid; una estatua y un monumento. Hecho insólito, dado que Alonso de Ercilla, nacido en la ciudad, no tiene más que una plaquita en la iglesia en que fue bautizado. Ojalá pruebe ese hecho, en el caso de Bello, el reconocimiento oficial hacia su Obra Ingente.
La estatua de Andrés Bello situada en la Real Academia Española, obra de Juan Abascal muestra a un Bello itinerante, avanzando con la Naturaleza. Así veo yo a este Gran Hombre, como un Gran Hombre que va. Tuvo oportunidades vitales, pero las tuvo porque iba, porque avanzaba, porque llegaba allí donde la oportunidad estaba o surgía por sí misma o impulsada por él. Tuvo la visión más amplia de lo hispano que he conocido, y dio los pasos más largos, abarcando sus brazos lo grande, formado por la suma de lo pequeño que atendían sus dedos.

César Vallejo vida y obra

César Vallejo vida y obra

“Yo nací un día que Dios estuvo enfermo”: repitió Vallejo. Un simple catarro, seguramente; o un terrible dolor de muelas, vaya usted a saber. Tiene su importancia el hecho de nacer un 16 de marzo, como es mi caso, aunque fuera forzado por errores médicos; porque César Vallejo nació en ese 16, y en ese marzo, pero de 1892. Fue en otro siglo y en el hemisferio Sur, así que de César Vallejo espero algún paralelismo y cierta simetría, que vayan más allá del dolor común sobre las enormes y crecientes diferencias sociales. Y si uno es agricultor de nacimiento como es mi caso, algo parecido a lo sucedido a Vallejo… La tierra sufre, las plantas, las piedras, los insectos. El hombre y la mujer. Todo Sufre. Todo goza. Todo no es todo, tampoco es nada; todo es una parte pequeña de la naturaleza: planetas de allá no cuentan, ni estepa, ni tundra, ni sabana. Está el baile, la danza, la pintura, los bautizos. ¿Lo ves Vallejo? ¿Lo sientes? Y está el hombre amarrado a lo ajeno, como en yunta de bueyes. Los sabores del pan recién cocido, lo sencillo, el olor a tierra abierta en surcos. La mujer atada al hombre, el hombre atado al dueño. París, al fin y al cabo. “Pero dadme un pedazo de pan en que me pueda sentar».

En el río de la vida

En el río de la vida

En el río de la vida es el vigésimo noveno libro de Pedro Sevylla de Juana, académico correspondiente de la Academia de Letras del Estado de Espírito Santo en Brasil y Premio Internacional Vargas Llosa de novela. En él. el protagonista de otra novela, Cesáreo, explica al autor su descontento con la muerte recibida, heroica sí, pero en la flor de la existencia. Cree Pedro que los personajes poseen el derecho de rectificación y, en el hospital en que murió, pluma sobre papel, los mismos médicos lo salvan, pasando a ser un personaje más de la actual novela. En Madrid residen el autor y su amada, una actriz recién reencontrada, de quien se enamoró en la adolescencia al verla actuar en un teatro de marionetas. La acción se desarrolla en una casa de vecinos de Palencia, cuyas vidas entrecruza con muchísimo detalle. Tomando como referencia los años cincuenta en la Meseta Norte, el espacio tiempo, magnitud única, se adapta al argumento ensanchando los conocimientos, profundizándolos. Durante la escritura, el personaje de la amada lee y juzga lo escrito, de modo que el autor deja de estar frente a sí mismo para ponerse junto al lector. La mujer, su pareja, los conocimientos y la maternidad, son los verdaderos protagonistas. El río de la vida transcurre de manera inexorable, aunque algunos personajes nadan contra corriente o en zigzag. Suceden realidad y ficción en un mismo plano, gozando personas y personajes de idéntica naturaleza, por lo que las historias cobran una nueva dimensión vivificante. La novela, una y múltiple, escrita con un lenguaje vivo y sencillo, rompe moldes para que el lector conozca la vida tal como era.