El vuelo del velero Nova Era

 

Contiene: Palabras de introducción, el poema “El elevado vuelo del velero Nova Era”, en castellano e português, antecedentes y consecuentes, la imaginación como herramienta, opinión de algunos personajes del mismo autor. Biografía.

Un barco de vela de tres palos, cuyo nombre
es Nova Era,
impulsado por el viento cósmico
que origina un agujero negro,
abandona el Sistema Solar para dejar
en unos días
muy atrás la Vía Láctea.

 

 

No surgió de repente el poema; largo, alto, ancho y profundo poema titulado “El elevado vuelo del velero Nova Era”. Antes hubo de existir Valdepero y hubo de existir Brasil, y hubo de existir el Universo inacabado e inacabable; y la gente, los amigos, los sabios, los poetas, los educadores, los maltratados, los maltratadores, los esquilmados y los esquilmadores. Antes se tuvieron que poner mal, muy mal las cosas aquí, para que la gente quisiera marcharse; para que las personas, casi todas, en “algún momento de profundo desánimo”, como diría Manuel Bandeira, pensaran en Utopía, en la Vida Eterna o en el Más Allá.

Antes y después, son dos palabras, pero son dos tiempos, dos espacios, dos situaciones; los puntos de partida y llegada. “Paren este mundo, que me bajo”, se oye decir a menudo cuando las cosas, las malas cosas van a más, cuando la solución se aleja, se aleja y se aleja. Cuando lo que se creía solución, incrementa el problema: teoría, proyecto, persona. Las ideas no paran; surgen y surgen atadas las cabezas a las colas. Representan un alivio para la fuente, esos manantiales llamados cerebros, que como el mío están en actividad constante, avanzando, dando vueltas en vacío o en lleno, descendiendo, elevándose; sin descansar ni de día ni de noche. Buscan soluciones al problema encontrado, dando vueltas a las cosas, mirándolas desde arriba y desde abajo, penetrando en el interior para llegar a su esencia, a su fundamento; creyendo que en la substancia, además del principio está el remate.

Sucedió que el exoplaneta Gliese 581 g, floreció de pronto para los astrónomos como un espacio parecido a La Tierra, como una posibilidad que alimenta la esperanza. La Utopía de Tomás Moro podía concretarse allí. Lo di por hecho y, en mi novela hecha de mensajes cruzados entre dos amantes, titulada “Estela y Lázaro vertiginosamente”, se concretó como realidad. Pero antes, previamente, tuvo que existir la imaginación; la fantasía concebida como facultad humana, para ser usada luego como herramienta:

Mensaje de Estela a Lázaro escrito a las 15:19:
Me he asomado a la terraza para verte llegar por el camino de las palabras…pero no vienes. Hace calor para el tiempo que es… Quiero hablar contigo y explicarte mis cosas, lo que siento y cómo lo siento. Te pones trascendente… y yo sigo siendo doméstica. Somos estímulo el uno para el… y el placer que recibimos es maravilloso. Pero cuando más feliz me haces, mi mente mira hacia los lados, ve la realidad y se bloquea. Complicado todo ello… porque eres demasiado importante para mí, casi mi vida. Jamás imaginé que pudiera crear una casa virtual contigo, que respondieras y nos entregáramos de manera tan desbocada.

Escribir, leer, vivir…o al revés como tú lo dices: vivir, leer, escribir; eso o encargarme de los trabajos domésticos después de la oficina. Tienes razón. Me doy cuenta de que he avanzado gracias a ti en todos los frentes. Lo que me pides… escribir, pintar…conquistar a mi marido, ganar su afecto y su consideración… repartir tareas con él y con los hijos, priorizar, ganar tiempo para pensar, decidir y hacerme más persona… Sí… quizá sea una ilusa… me va pareciendo posible… y lo quiero. Escribo y las palabras surgen impetuosas…el sol se ha escondido entre las nubes… Me has amado a medio día y te susurraba al oído todo lo que significas para mí… mientras jugaba con tu pelo fino, suave y despeinado. El mar está tranquilo. Las olas pequeñas mojan la arena suave ante nuestra casa. Quiero tu abrazo, oír los latidos pausados de tu corazón. Mi Lázaro, ahora con tu ánimo estoy menos desorientada…sé adonde quiero ir.

Mensaje de Lázaro a Estela escrito a las 15:34
Estoy satisfecho de ti, y de mí. Lo conseguirás, formarás parte de tu hogar, una parte importante; y entonces me iré, y entonces no te importará. Estoy satisfecho del artículo que me acaban de publicar en Internet, un tanto filosófico, pero muy revelador. Me aprovecha la experiencia digital que estamos viviendo: lo siento, lo pienso, reflexiono y llego a la teoría que te escribo aquí:

En los tiempos remotos existía la realidad, y la realidad era dueña y señora de todo. “Dura realitas, sed realitas”. El hombre la sufría o la gozaba, con un determinismo que hacía la rebelión impensable. La realidad se medía en tres dimensiones puramente físicas: altura, profundidad y anchura. El hombre vio que esa realidad tridimensional era estática, y para darle movimiento añadió una cuarta dimensión: el tiempo. “Tempus fugit”, se dijo; no es exacto pero da idea de movilidad, de cambio rápido. El tiempo no es físico ni real, es impalpable e inasible. El tiempo quieto, detenido, no existe. Lo que existe es la evolución, la caída de la arena en el reloj de arena. La sucesión de fotos fijas. A esa sucesión de estadios, es a lo que llamamos tiempo.

Su marcha, su deslizar, es de percepción variable para las personas, por eso hizo falta un convenio universal que unificara la medida del tiempo y la denominación de los lapsos. Día: una vuelta en la rotación de la tierra. Semana: una fase de la Luna. Año: un giro en la traslación alrededor del Sol. Y de ahí todo lo demás: múltiplos, divisiones. Estamos en el siglo XXI, y la tecnología facilita la posibilidad de añadir lo virtual, es decir lo imaginario, a lo real. Se trata de una revolución poco valorada, pero nos permite vivir en plenitud, incorporando a lo que tenemos lo que deseamos. Ese logro equivale a añadir una nueva dimensión, la quinta, a las cuatro anteriores.

Se trata de la imaginación; que no es una realidad física como las tres primeras, y no es convencional como la cuarta, el tiempo. La quinta dimensión ya es humana. La imaginación es la facultad más prometedora de la persona. El siglo veintiuno nos proporciona, a través de la tecnología, la posibilidad de incorporar a la realidad propia, los deseos de cambio y de mejora, los proyectos y los sueños. No te parece maravilloso, mia gazella nella savana? Tú y yo lo sabemos. Lo vivimos a diario, tenemos una casa virtual, formamos una pareja virtual. Somos pioneros en la incorporación de la quinta dimensión a nuestra vida limitada.

 

Exoplaneta Gliese 581g

Mensaje escrito por Estela a Lázaro las 12:47
Lo imagino…Tiene que haber algún lugar en el Universo, todo y que es grandísimo, donde podamos vivir sin obstáculos… relacionándonos en libertad, dando rienda a la imaginación… Una tierra donde el alimento cuelgue de los árboles y a nadie le extrañe ninguna forma de amar… Te quiero mucho.

Mensaje escrito por Lázaro a Estela a las 12:52
Mi querida niña, existe. Ya lo tengo buscado y encontrado. Si te parece bien nos mudaremos a esa otra realidad sencilla. Se trata del exoplaneta Gliese 581g, el más acogedor del Universo. A él iremos. En él se vive eternamente y la felicidad es el estado natural de las personas. No hay fábricas, hay artesanos. No hay tecnología, hay manualidades. Su cielo es atmósfera de aire limpio, y nubecillas formadas por minúsculas gotitas de maná. El aire las lleva en suspensión, y alimentan a personas, animales y plantas. La vida no se crea ni se destruye: nació de la transformación parcial de la energía en materia y, simplemente, dura lo que la eternidad dura.

Viviremos activos mientras queramos y si nos cansamos, pues a dormir un ratito y santas pascuas. Sueños de mil años son normales. Siempre voluntarios. Luego, se despierta, y a otra cosa, mariposa. Las enfermedades, generalmente producidas por la tristeza, curan con el optimismo y la alegría ambientales. Se puede ser niño o adulto o adolescente o anciano; a voluntad. Por eso, aunque ya no hay nacimientos, los parques están llenos de infantes que gritan su alegría en los juegos. Todo es común; también el saber. Los gliesenos se comunican entre sí mediante la trasmisión del pensamiento. Viajan mucho; la imaginación es su vehículo. Todo lo imaginado existe de manera virtual y, si son muchos a imaginarlo, pasa a ser realidad corriente y moliente. Nadie de fuera puede entrar sin superar el elevado listón imaginativo.

Leí sobre su existencia en una revista científica; y lo imaginé tal como es. Utilizaremos el pensamiento para ir. Nos examinarán de imaginación y, dada nuestra práctica, nos admitirán sin reservas. El placer es una forma de la felicidad, pero están la satisfacción del trabajo bien hecho, de la ayuda a los demás, de la mejora del entorno, de la investigación, del compartir; y muchas otras. No existen inconvenientes si no se quieren. Sin propiedad privada, sin enfermedades y sin muerte; con el sueño cuando se desea, niño o anciano cuando da la gana; sin jefes, banqueros, políticos, soldados, guardaespaldas, policías; y sin moneda, porque se dispone de todo y no se posee nada: nadie padece intranquilidad o angustia, ni otros problemas propios de las sociedades competitivas. Adquiriremos las características de los gliesenos y seremos unos de tantos. Ahora que, si perdemos la enorme capacidad de la imaginación, nos devolverán a la Tierra. Pero eso no va a ocurrir, verdad mi niña: tenemos imaginación para dar, tomar y dar de nuevo.TQMM

 

 

 

 

Estos son los antecedentes inmediatos del poema “El elevado vuelo del velero Nova Era”, “O elevado voo do veleiro Nova Era”, en lengua portuguesa. Língua portuguesa, a minha segunda patria, como tengo dicho y escrito. Lo fui trazando a la vez en ambos idiomas, y las dificultades encontradas en uno, lo modificaban en el otro. Cualquier hecho tiene antecedentes, es cierto; pero también consecuentes.
El consecuente más importante del poema, sería servir de guión para una novela. No sé si va a suceder, pero Alba está empeñada en hacerlo. Quiero advertir al lector, que Alba es hija de dos personajes míos, y personaje ella misma, a quien atribuía yo la autoría de la novela-ensayo Ad Memoriam, publicada por mí en 2007. Ella dice que es escritora y que va a novelar el poema. Me alegra haberle dado vida y comprobar que tiene sus propios proyectos ligados a mi obra; pero debo advertir al lector de esa circunstancia, porque el lector tiene derecho a saberlo. PSdeJ

Escribe Alba: “O elevado voo do veleiro nova era”. Hemos llegado día a día al primero de enero de 2016. Y yo soy Alba Gutiérrez Peña, natural de Salamanca; hija de un escritor de talento y de una arqueóloga aventajada, ambos fallecidos a deshora. He cumplido veintitrés años de edad y curso estudios universitarios en Madrid; suelo aprovechar el tiempo y mi conducta se empeña en obedecer más a la lógica que a las emociones. El tiempo que cruzamos corresponde a los balbuceos del siglo XXI; y la organización social imperante es la conjunción de capitalismo y democracia representativa. Se trata de una simbiosis en extremo fructífera, que basa su diario actuar en la moldeable opinión pública y constituye un hallazgo histórico destinado a perpetuarse.

Así me definía y concretaba en la página inicial del ensayo “Ad Memoriam”, publicado en 2007. Han pasado nueve años desde aquello y mi edad llega a los treinta y dos. Cuatro poemarios publicados tras el ensayo, me han facilitado la consideración de poeta. Sin embargo, amo mis relatos tanto como mis poemas. No son cuentos del todo breves, pasan de las veinte páginas muchos de ellos. Prosa poética en los primeros, los menos largos; y prosa verdadera en los recientes, casi novelas cortas.

Cumplieron los educadores el encargo de convertirme en mujer de provecho, es decir, en una hija dócil adiestrada para ser esposa y madre. Dibujaron una sociedad compuesta a imagen de las pirámides escalonadas, peldaños desiguales que los individuos tratan de escalar con distinto resultado. Diferencias lógicas provenientes de la manera de ser opuesta de las personas: inteligentes u obtusas, buenas o malas, trabajadoras o perezosas, ahorradoras o pródigas, reflexivas o alocadas. Debía ser puntual contribuyente de la hacienda pública, electora de mis representantes, temerosa de Dios y defensora del orden. Sin embargo, quizá no prendieron en mí sus enseñanzas, porque acabado el adoctrinamiento, cuando la realidad se adueñó del espacio, olvidé la teoría y me hice refractaria a las creencias.

No deseo mandar ni ser mandada, tengo por invención humana la compleja idea de la divinidad, siento que el Estado me oprime y me encarrila, que la propiedad privada alcanza con frecuencia altísimos niveles de injusticia y opino que el federalismo es la mejor forma de organización social, para encauzar la marcha de un país tan variopinto como el nuestro. Veo avanzar el mundo hacia la uniformidad, monotonía del gris, agitado por los antagonismos nacidos de las diferentes interpretaciones del dogma imperante. El enemigo común, acicate del conjunto, es una idea abstracta que cada colectivo concreta teniendo en cuenta sus propios miedos.

Nos espera un inquietante porvenir, idóneo para incrementar las diferencias sociales, desencadenante de cataclismos que pondrán a prueba la quebradiza individualidad. Se acercan a marchas forzadas la globalización de la economía y el pensamiento único, principios que se irán adueñando de la voluntad de los ciudadanos, votantes cuando corresponda y consumidores de aquello que el sistema ofrezca a través de los medios de comunicación. Pero siempre habrá personas capaces de enfrentarse a las doctrinas aceptadas por la mayoría, y yo aspiro a estar entre ellas.

Así me veía yo entonces, y creo que no he cambiado mucho. Lectora empedernida, tuve la suerte de recibir como regalo del autor, el libro “BRASIL, Sístoles e diástoles”, poemas y relatos en ambos idiomas, castellano y portugués, obra de Pedro Sevylla de Juana. Interesada en los idiomas, conozco el portugués y el francés por proximidad y el inglés por conveniencia. De modo que leí el libro bilingüe en los dos idiomas. Me encanta; lo he releído varias veces. Me entusiasman casi todos los poemas y los dos textos. Pero, uno de los poemas, largo y profundo, bello y atractivo, el poema, titulado “El elevado vuelo del velero Nova Era”, me fascina. Lo leo y lo difundo a los amigos y conocidos. Con esa intención difusora lo incluyo aquí, debajo del cuadro de Bassano:

 

 

“El elevado vuelo del velero Nova Era”
Poema de Pedro Sevylla de Juana

Adnotatio Praevia:

Envié a varios amigos el poema que aquí va, y sus reacciones fueron muy distintas. Desde la de aquellos que pidieron plaza en el velero, para ellos o para otros; hasta la de quienes establecían cierto paralelismo con el viaje de Cristóbal Colón. Preguntaban detalles sobre el objeto del viaje y la marcha de la nave, y tuve que precisar ciertos aspectos inconcretos. El título, adecuado a más no poder, procede de mi amigo Remisson, residente en São Paulo y nacido en Nova Era, estado de Minas Gerais. Una amiga, de Vitória, en Espírito Santo, experta en la vida y la obra de Florbela Espanca: “Um ente de paixão e sacrifício”, quiso que incluyera a la poeta portuguesa y, conociendo sus méritos sobrados, lo hice. Carme Esther, compañera de trabajo residente en Barcelona, quería huir del economicismo imperante, de las enormes y crecientes desigualdades sociales originadas, del deterioro insostenible del equilibrio vital; y tuve que habilitar cuatro plazas más, para ella, su marido y los dos hijos. Debo añadir que Aurora, la capitana, nació en Salvador de Bahia de padre castellano y madre mediterránea. Por último, decir que mi Iberismo cultural, origen de mi Universalismo, me llevó de Portugal a Brasil, estados de São Paulo, Rio, Minas, Bahía, Pernambuco y Espírito Santo. Allí, en ES, Montanhas Capixabas, surgió de mi mente el poema que dibuja el rumbo seguido a través de los elípticos campos siderales, y la llegada a la Tierra Prometida.

Un barco de vela de tres palos, cuyo nombre
es Nova Era,
impulsado por el viento cósmico
que origina un agujero negro,
abandona el Sistema Solar para dejar
en unos días
muy atrás la Vía Láctea.

Resuena “El Universo”, sinfonía imposible
compuesta e interpretada
por ciento veinte músicos de la familia Bach

Los palos Trinquete, Mayor y Mesana,
de aleación tan ligera e inalterable como el casco,
proporcionan confianza a Aurora Maris,
la capitana más intrépida que engendró
Naturaleza;
indómita mujer,
forjada en la aventura marina
al circundar La Tierra por los siete mares
comerciando en sedas y especias,
con ese barco sin remos ni cañones
que, al navegar,
sencillamente,
vuela.

Se oye en la inmensidad Blue Train, de John Coltrane

Olavo Bilac y Florbela Espanca, de lengua portuguesa;
Odiseo, el esperado, y su amada Penélope;
Erik, llamado el Rojo; Virgilio, Confucio, o Rei
dom Sebastião, Jules Verne, imaginativo practicante;
Maria Skłodowska, científica; la poeta y diplomática
Lucila Godoy, Picasso, Galileo, uno de los grandes
del Renacimiento; y el escritor romántico
José Ignacio de Espronceda, son algunos
de los treinta y dos buscadores de un planeta
despoblado, dotado de agua y vida,
en el que puedan respirar, alimentarse,
reír y soñar.
Donde la humanidad amenazada
consiga comenzar de nuevo,
trocando las pistolas y espadas de las panoplias,
por flautas, plumas de cálamo partido y pinceles.
Donde la filosofía, la investigación
y la docencia sean ocupaciones aventajadas,
los beneficios fabriles y comerciales respeten el ambiente
y permanezcan ajustados, se restrinja la herencia,
y los salarios mínimo y máximo caminen
de la mano. Una sociedad que reciba más
del más capaz, y entregue
más al más necesitado.

Money Jungle, de Duke Ellington

Animales y plantas ocupan
la parte central de la bodega, bajo
la claraboya que tamiza la luz cambiante.
Se proponen los viajeros salvar esa vida:
huevos, embriones e individuos adultos,
de una extinción segura, alimentándose
con su crecimiento: retoños, ramas y frutos.
Y en la preparación de las personas,
a más de conocimientos de navegación
y sicología de la convivencia, hubo lecciones
de latín para entenderse, y prácticas
de un lenguaje elemental de signos.

A Wonderfull World, de Louis Armstrong

Viajando a la velocidad del Viento, tercera parte
de la que alcanza la Luz,
las velas múltiples y diversas,
deben resistir el empuje, y son
de ese nuevo material que dicen grafeno.

Round Midnight, por Ella Fitzgerald

Valiéndose de los mapas astronómicos,
sin timón que sirva a la derrota,
ni previsiones atmosféricas donde no hay atmósfera,
la pericia de Aurora gobierna las velas, la nave
y el rumbo en las aproximaciones
a los planetas de los distintos tonos del color azul.

Summertime, por Ella Fitzgerald y Louis Armstrong

Entre la constelación de Orión y la estrella Sirius
durante un mínimo instante los tripulantes perciben,
imagen y semejanza del hombre,
al Demiurgo andrógino
acostado en suave lecho de nubes,
roncando acompasadamente
su sueño sin fin. Grandes, muy grandes
la cabeza, el cuerpo y las extremidades,
dotados de una espléndida belleza. Ojos límpidos,
piel tersa en la desnudez luminosa que muestra.

Se escucha Birth of the Cool, de Miles Davis

Constatan los tripulantes
que el reloj terrestre de la nave marca quince años
de navegación, y ellos no envejecen.
Piensan que avanzando como avanzan
-tiempo y espacio- hacia el momento crítico
en que la materia comenzó a expandirse
una vez más,
los lapsos transcurren de distinta forma.

Rhapsody in Blue, de Gershwin y Whiteman

Calor o frío insoportables, empujes laterales
subidas o bajadas bruscas, tormentas silenciosas
tuercen el rumbo cien veces, mil quizá,
y al temor a un catastrófico naufragio
oponen los tripulantes la firmeza de su
voluntad humana y el afán de supervivencia.
Cada navegante realiza una tarea
acorde con sus capacidades y deseos,
de forma que el progreso depende
mas de ellos que del azar,
grato e ingrato.

Benny Goodman, interpretando Sing, Sing, Sing

El premio a la resistencia heroica es la placidez
entrecortada, la belleza luminosa incomparable
vista en las fotografías, miles, que llegan
a la pantalla de grandes dimensiones,
y a través de los ojos de buey, ventanas
y escotillas transparentes.
El atractivo de los paisajes sucesivos,
la cambiante complejidad cromática y formal,
el vértigo de lo que viene de frente
escapando por los lados in extremis,
no es algo sentido antes por ninguno
de los arriesgados tripulantes.

Django Reinhardt en Sweet Georgia Brown

Armonía, equilibrio, deslizamientos
piruetas lógicas e inesperadas
derivaciones, despliegues, hermosura del contraste,
líneas puras e impuras sirviéndose, actualizándose,
Crepúsculos y Amanecidas destilando emociones
Poesía, Pintura y Música creándose y recreándose:
El Velero Va.

Darius Milhaud en La Création du Monde

Sueño y despertar, ilusión y desilusión
se siguen en los ánimos, el temor y la esperanza.
Recoger trapo al llegar a un planeta ligeramente azul
para acercarse y recibir fotografías de conjunto
y de detalle,
proporciona expectativas que se rompen
cuando la aridez encontrada obliga
a seguir rumbo con todo el trapo desplegado.

Ebony Concerto por Igor Stravinsky

En un momento de fortuna, después
de cien avistamientos infructuosos,
en la claridad promiscua de la pantalla
puede verse un planeta azul y verde, de una belleza
extraordinaria, única.
Y desgarra el silencio la voz enérgica de Aurora Maris:
¡Todos a sus puestos! ¡Maniobra de aproximación!
Arriad la mayor -refiriéndose
a las velas- la mesana, la trinquete.
En la acción, rauda, desencadenada de improviso
se oyen términos marineros de oculta belleza: verga,
cangreja, bauprés, arboladura, jarcia, botavara;
gavia y muchos más: sonoros y contundentes
como latigazos.

Maurice Ravel, Jazz (pieza desconocida) pour Mme Révelot

Un sencillo mecanismo ideado por la capitana
en el Mar de China, para que un tifón elevara el velero,
permitía a las vergas de distinto mástil
alinearse a lo ancho y, a unas velas añadidas,
alcanzar la posición horizontal frenando la bajada
en un descenso acompasado.
La visión aparecida ante sus ojos, paisaje verde
de la superficie firme, y temblorosos azules
de los mares, pone a cavilar a los más inquietos acerca
de la elipse que su incierta derrota ha ido completando.
Las fotografías vistas, acercan
elementos tranquilizadores: agua en abundancia
y vida vegetal exuberante y diversa.

Suena The Visitation, por Gunther Schuller

Circunvalando el planeta en el descenso,
ven montañas elevadas con penachos
de nieve, volcanes en erupción, seísmos, vastos
lagos, ríos caudalosos; pero no hallan
signos que revelen la existencia de vida animal.
En las proximidades descubren árboles
vigorosos crecidos sobre escombros, arbustos
ocultando a medias material de guerra debilitado
por el paso del tiempo;
troncos retorcidos que superan ruinas pétreas.
Y a poca distancia del mar interior elegido
para posarse, identificado por la mediterránea
Aurora Maris como el Mare Nostrum,
ven una torre, firmemente erguida,
reconociendo en ella, Aurora y algunos más,
la genuina expresión románica
de Sant Climent de Tahüll.

Estalla la alegría al contacto de la nave con el agua:
ignis fatuus de aparición impredecible y duración
muy breve.
“Alegría, hermosa llama de los dioses”, había
escrito Schiller.
Se escucha entonces en todo el Orbe
la “Oda a la Alegría”, cuarto movimiento
de la Sinfonía Novena de Beethoven.

Post Scriptum:

Regresada la nave, contado y oído el relato de la peripecia, pude pasar varios días viendo las fotos recogidas por las cámaras al llegar a la Tierra. Descubrí intacta la iglesia de San Martin de Frómista. Sorprendiéndome que, en el lugar de mi nacimiento, Valdepero, se apreciaran las piedras diseminadas de lo que pudo ser el poderoso Castillo y, ¡oh maravilla! la espadaña románica, solo ella en pie, de lo que fue la ermita de San Pedro y de la Virgen del Consuelo.

 

 

O elevado voo do veleiro Nova Era
Poema traduzido pelo próprio autor

Adnotatio Praevia:

Enviei a vários amigos o poema que aqui vai, e suas reacções foram muito diferentes. Desde a daqueles que pediram praça no velero, para eles ou para outros; até a de quem estabeleciam verdadeiro paralelismo com a viagem de Cristóbal Colón. Perguntavam detalhes sobre o objecto da viagem e a marcha da nave, e tive que precisar certos aspectos indefinidos. O título, muito adequado, procede de Remisson, um amigo residente em São Paulo e nascido em Nova Era, estado de Minas Gerais.
.
Uma amiga, de Vitória, em Espírito Santo, Brasil, versada na vida e a obra de Florbela Espanca: “Um ente de paixão e sacrifício”, quis que incluísse à poeta portuguesa e, conhecendo seus méritos sobrados, acedi. Carme Esther, companheira de trabalho e amiga em Barcelona, queria fugir do economicismo imperante, das enormes e crescentes desigualdades sociais originadas, do estrago insostenible no equilíbrio vital; e tive que habilitar mais quatro praças, para ela, seu marido e os dois filhos.
Devo acrescentar que Aurora, a capitã, nasceu em Salvador de Bahia de pai castelhano e mãe mediterránea. Por último, dizer que meu Iberismo cultural, origem do meu Universalismo, me levou de Portugal a Brasil, estados de São Paulo, Rio, Minas, Baía, Pernambuco e Espírito Santo. Ali, em ES, Montanhas Capixabas, surgiu na minha mente, o poema que desenha o rumo seguido através dos elípticos campos siderais, e a chegada à Terra Prometida

Um barco de vela de três paus, cujo nome
é Nova Era,
impulsionado pelo vento cósmico
que origina um buraco negro de atividade intensa,
abandona o Sistema Solar para deixar
nuns dias
muito atrás a Via Láctea.

Ressoa “O Universo”, sinfonía impossível
composta e interpretada
por cento e vinte músicos da família Bach

Os paus Trinquete, Maior e Mesana,
de liga tão ligeira e inalterável como o casco,
proporcionam confiança a Aurora Maris,
a capitã mais intrépida que engendrou Natureza;
indómita mulher,
forjada na aventura marinha
ao circundar A Terra pelos sete mares
comerciando em sedas e especiarias,
com esse barco sem remos nem canhões
que ao navegar
simplesmente voa.

Se ouve na imensidade Blue Train, de John Coltrane

Olavo Bilac e Florbela Espanca, de língua portuguesa;
Odise o Esperado, e sua amada Penélope;
Erik, chamado do Vermelho; Virgilio, Confucio, o Rei
dom Sebastião, Jules Verne, imaginativo praticante;
Maria Skłodowska, científica; a poeta e diplomáta
Lucila Godoy, Picasso, Galileo, um dos grandes
do Renascimento; e o escritor romântico
José Ignacio de Espronceda; são alguns
dos trinta e dois buscadores dum planeta
despovoado, doado de água e vida,
no que possam respirar, se alimentar,
rir e sonhar;
onde a humanidade ameaçada
consiga começar de novo,
trocando as pistolas e espadas das panoplias
por flautas, plumas de cálamo partido e pinceles.
Onde a filosofia, a investigação
e a docencia sejam ocupações aventajadas,
os benefícios industriais e comerciais
respeitem o ambiente e permaneçam ajustados,
se restrinja a herança,
e os salários mínimo e máximo
caminhem da mão.
Uma sociedade que receba mais
do mais capaz,
e entregue
mais ao mais necessitado.

Soa Money Jungle, de Duke Ellington

Animais e plantas ocupam
a parte central da adega, baixo
a claraboia que tamisa a luz cambiante.
Se propõem os viajantes salvar essa vida:
ovos, embriões e indivíduos adultos,
de uma extinção segura, se alimentando com
seu crescimento: retoños, ramos e frutos.
E na preparação, as pessoas,
a mais de conhecimentos de navegação
e psicologia da convivência, tiveram lições
de latín para se entender, e práticas
duma linguagem de signos.

Resoa A Wonderfull World, de Louis Armstrong

Viajando à velocidade do Vento, terceira parte
da que atinge a Luz,
as velas múltiplas e diversas,
devem resistir o empuxo, e são
desse novo material que dizem grafeno.

Chega envolvente o som de
Round Midnight, por Ella Fitzgerald

Se ausiliando dos mapas astronómicos,
sem timão que sirva à derrota,
nem previsões atmosféricas onde não há atmosfera,
a perícia de Aurora governa as velas, a nave
e o rumo nas aproximações
aos planetas dos diferentes tons da cor azul.

O som muda a Summertime,
interpretado por Ella Fitzgerald y Louis Armstrong

Entre a constelação de Orión
e a estrela Sirius
durante um mínimo instante os tripulantes percebem,
imagem e semelhança do homem,
ao Demiurgo andrógino
deitado em suave leito de nuvens,
roncando acompasadamente
seu sonho sem fim. Grandes, muito grandes
a cabeça, o corpo e as extremidades,
dotados duma esplêndida beleza.
Olhos límpidos,
pele tersa na desnudez luminosa que mostra.

Se escuta Birth of the Cool, de Miles Davis

Constatam os tripulantes
que o relógio terrestre da nave marca quinze anos
de navegação, e eles não envelhecem.
Pensam que avançando como avançam
-tempo e espaço-para o momento crítico
em que a matéria começou a se expandir
uma vez mais,
os lapsos decorrem de diferente forma.

Enche o espaço Rhapsody in Blue, de Gershwin y Whiteman

Calor ou frio insuportáveis, empurrões laterais
subidas ou baixadas bruscas, tormentas silenciosas
torcem o rumo cem vezes, mil quiçá,
e ao temor a um catastrófico naufrágio
opõem os tripulantes a firmeza de sua
vontade humana e o afã de sobrevivência.
Cada um dos navegante realiza uma tarefa
conforme com suas capacidades e desejos,
de forma que o progresso depende
mas deles que do destino,
grato e ingrato.

Benny Goodman, interpreta Sing, Sing, Sing

O prêmio à resistência heroica é o sossego
entrecortado, e a beleza luminosa incomparável
vista nas fotografias, milhares, que chegam
ao ecrã de grandes dimensões,
e através dos olhos de boi, janelas
e escotilhas transparentes.
O atractivo das paisagens sucessivas,
a cambiante complexidade cromática e formal,
a vertigem do que vem de frente
escapando pelos lados in extremis,
não é algo sentido dantes por nenhum
dos arriscados tripulantes.

Se ouve Django Reinhardt en Sweet Georgia Brown

Harmonia, Equilíbrio, deslizamentos
piruetas lógicas e inesperadas
derivações, desdobramentos, hermosura do contraste,
linhas puras e impuras se servindo, atualizando-se,
Crepúsculos e Amanhecidas destilando emoções,
Poesia, Pintura e Música se criando e recreando:
o Veleiro Vai.

Darius Milhaud interpreta La Création du Monde

Sonho e acordar, ilusão e desilusão
se seguem nos ânimos, o temor e a esperança.
Recolher velame ao sobrevoar um planeta
ligeiramente azul
para se acercar e receber fotografias de conjunto
e de detalhe,
proporciona expectativas que se rompem
quando a aridez encontrada obriga
a seguir rumo com todo o velame despregado.

O Ebony Concerto por Igor Stravinsky se ouve

Num momento de fortuna, após
cem avistamientos infructuosos,
na clareza promiscua do ecrã
pode se ver um planeta azul e verde, de uma beleza
extraordinária, única.
Então rasga o silêncio a voz enérgica de Aurora Maris:
¡Todos a seus postos! ¡Manobra de aproximação!
Arreiem vocês a maior –se referindo
às velas- a mesana, a trinquete.
Na acção, rapida, desencadeada de improviso
se ouvem termos marinheiros de oculta beleza: verga,
cangreja, bauprés, arboladura, jarcia, botavara;
gavia e muitos mais: sonoros e contundentes
como lategadas.

Soa Maurice Ravel, Jazz (peça desconhecida) pour Mme Révelot

Um singelo mecanismo criado pela capitõa
no Mar de China, para que um tufão elevasse o veleiro,
permitia às vergas de diferente mastro
se alinhar na largura e, a umas velas acrescentadas,
atingir a posição horizontal freando a baixada
num descenso acompasado.
A visão aparecida ante seus olhos, paisagem verde
da superfície firme, e trêmulos azuis
dos mares, põe a cavilar aos mais inquietos a respeito
da elipse que sua incerta derrota tem ido completando.
As fotografias vistas, acercam
elementos tranquilizadores: água em abundância
e vida vegetal exuberante e diversa.

Se ouve The Visitation, por Gunther Schuller

Circunvalando o planeta no descenso,
vêem montanhas elevadas com penachos
de neve, vulcões em erupção, seísmos, vastos
lagos, rios caudalosos; mas não acham
signos que revelem a existência de vida animal.
Nas proximidades descobrem árvores
vigorosas crescidas sobre escombros, arbustos
ocultando material de guerra debilitado
pelo passo do tempo,
troncos retorcidos que superam ruínas pétreas.
E a pouca distância do mar interior eleito
para aterrissar, identificado pela mediterránea
Aurora Maris como o Mare Nostrum,
vêem uma torre, firmemente erguida,
reconhecendo nela, Aurora e alguns mais,
a genuína expressão románica
de Sant Climent de Tahüll.
Estoira a alegria ao contacto da nave com o água:
ignis fatuus de aparecimento imprevisível
e duração muito breve.
“Alegria, formoso lume dos deuses”,
tinha escrito Schiller.

Se escuta então em todo o Universo
a “Oda à Alegria”, quarto movimento
da Sinfonía Nona de Beethoven.

Post Scriptum:

Regressada a nave, falado e ouvido o relato da peripecia, pude passar vários dias vendo as fotos recolhidas pelas câmaras ao chegar à Terra. Descobri intacta a igreja de San Martin de Frómista, me surpreendendo que, no lugar de meu nascimento, Valdepero, se apreciassem as pedras diseminadas do que pôde ser o poderoso Castelo e, ¡oh maravilha! a espadaña románica, só ela em pé, do que foi a ermida de San Pedro e da Virgen del Consuelo.

 

 

Sigue Alba escribiendo:
Espero que valoren el poema muy alto, tanto como yo al menos. Es tan encumbrada mi valoración, que voy a afrontar el mayor desafío que una escritora puede aceptar. Utilizaré el poema como guión de una novela viva, vivida. Será, como puede entenderse, una novela de aventuras y pensamiento, de búsqueda y análisis, científica e imaginativa, donde las artes y las letras jueguen un papel complementario. Una nave ligera avanzando, desafiando las leyes de la física.

Conozco muy bien a Pedro Sevylla, amigo de la familia, coterráneo y coetáneo de mi padre, mi orientador en la escritura de “Ad Memoriam”. Libro, ya agotado, donde aparecen todos mis datos personales y familiares para quien quiera saber más de mí. Heredé la casa de los abuelos en El Escorial, donde él descansa de sus viajes y escribe. Cuando coincidimos lo visito. Me leyó el poema cuando le hablé de mi admiración por la forma y el contenido, y poco a poco, el énfasis cambiante y articulado que él daba a la lectura, la fuerza y la levedad de su expresión allá donde correspondía, me permitió vivirlo personalmente, y me vi en el espacio oyendo sus músicas.

Va a cumplir setenta años, sufre varias enfermedades crónicas y piensa que, en adelante, podrá soslayar las expectativas, en cierto modo coincidentes con las suyas, que familiares y amigos albergan sobre él: éxito y descanso. Cuando le expuse mi intención de hacer realidad el poema, sabiéndome capaz de intentarlo, tuvo firmes palabras de apoyo y me ofreció su ayuda. La manera, el modo, el método que iba a seguir, se apoyaba en la teoría de la Quinta Dimensión, introducida como hallazgo en la novela “Estela y Lázaro, vertiginosamente.

Imaginación: esa era la herramienta necesaria, para llevar a cabo el proyecto: coincidíamos los dos. Imaginación y realidad unidas, complementándose. Imaginación en la búsqueda de soluciones para los muchos problemas que iban a surgir. Existía un elemento primordial, el elemento humano, allí donde todos los elementos iban a ser primordiales. Había que contactar, lo antes posible, con Aurora, hija de Estela y Lázaro, mujer aventurera de mi misma edad o aproximada, perseguidora de sus sueños, nacida en Salvador, Estado de Bahía, en Brasil.

Lázaro, estudioso de Aurora, dice de su hija a Estela, la madre, todo esto: “Aurora es, antes y después de todo, artista; una artista visceral. La armonía y el equilibrio forman parte de su carácter, y se apasiona al explicarme los proyectos artísticos que quiere desarrollar en Londres. Dibuja con esos trazos firmes que tu mostrabas a su edad, pinta con el sentido del color que tú tienes, y modela el barro con cariño, como tú harías si hubieras dedicado tiempo a esa actividad artística. Modela como quien acaricia un cuerpo amado, como quien masajea y estimula un músculo. Aurora, por añadidura, es escritora y poeta. Hay veces que te leo en ella, que la leo en ti. La facilidad que tú tienes en cuanto te lo propones, es su facilidad”.

“Me es muy fácil describir a nuestra hija partiendo de ti, querida Estela. Ama el mar tanto como tú, tanto como yo. A veces me digo que Aurora es una invención mía para conocerte a otras edades; y que ha sido destinada a cumplir las expectativas que tengo contigo. Puede ser. Aurora es noble, sincera, arriesgada, valiente; y se entrega sin reservas a las causas humanas que abraza. Si quisiera alcanzar el éxito lo alcanzaría fácilmente. Pero pretende ser útil a los demás y en esa utilidad cifra su éxito. A diferencia de ti, acaso la única diferencia encontrada, te diré que Aurora no tiene ningún interés por lo doméstico, por el día a día, por la vida-vidinha. Ella aborda las cuestiones sencillas y reiteradas como si fueran asuntos extraordinarios, y pinta de colores atractivos el gris del discurrir de la inercia doméstica”.

“Aurora es magnífica, es lo que tú serías si tuvieras oportunidad, si pudieras empezar de nuevo; es lo que yo quise hacer de ti sin razón y sin derecho”.
No, no iba a ser fácil contactar con ella. Aurora Céspedes Boinder, adoptó el apellido Maris cuando se propuso recorrer, en solitario, sin ayuda ni escalas, los Siete Mares a bordo de un velero. Los Siete Mares, es decir todas las aguas saladas. Intento imposible, como puede comprenderse. Por esa razón, no terminó ni por asomo. Pero recorrió una parte, bordeando África por los Océanos Atlántico e Índico. A esas alturas, solo podía estar segura, y ni eso siquiera, de que Estela seguía viviendo en Palma de Mallorca. Recurriría a ella con la esperanza de que tuviera noticias de su hija.

No era así; pero seguía en contacto electrónico con Lázaro, quien vivía en el Estado de Florida, condado de Miami Dade, con Amanda, la esposa. Allí quedaban ambos próximos al hijo necesitado de ayuda, recién divorciado a cargo de uno de los niños. En ese momento surgió la primera disyuntiva: el tiempo de la escritura, presente o pasado. Entiendo que, más allá de estos apuntes introductorios, tal aventura debe escribirse en presente. De ese modo el lector la vive a la vez que los protagonistas, afronta las mismas dificultades y goza y sufre las mismas alegrías y vicisitudes.

 

 

Aparecía en la prensa la noticia, así que no era necesario seguir el camino de los padres. Aurora Maris estaba en Baiona, Galicia, recién llegada de su última expedición. A bordo de una réplica reducida de la Pinta, ella y un grupo a su mando de entusiastas de la vela, habían repetido el viaje de Martín Alonso Pinzón a América, y el atormentado regreso a Baiona. Allá me fui y, en el Parador, donde se alojaba, me vi con Aurora. Se reponía aún del esfuerzo del viaje bajo supervisión médica, y en ese encuentro inicial apenas tuvimos oportunidad de entrar en materia. Me quedé en el Parador, cenamos juntas y charlamos amigablemente. Existía una simetría en nuestras vidas respecto al autor del poema “El elevado vuelo del velero Nova Era”. Ambas éramos, Alba y Aurora, como personajes literarios, hijas de la imaginación y del afán inventivo de Pedro Sevylla. Él lo ha revelado, y no voy a negarlo.

Había leído Lázaro los versos con la Adnotatio Praevia y el Post Scriptum, entendiéndolo como un hito poético. Publicado en diversas revistas de Europa y América, en portugués y en castellano, tuvo gran difusión. Se lo mandó a la hija por correo electrónico y a la hija la entusiasmó. Ahí nos quedamos esa noche, sin hablar de la necesidad de emprender la aventura, y de mi intento de llevarla a cabo contando con ella, con su saber y experiencia, con su osadía y capacidad de convencimiento. Intercambiamos datos de contacto duradero, y nos deseamos las buenas noches con un fuerte abrazo casi fraterno.

Ya con el alta médica, contenta, me citó Aurora poco antes de la hora del almuerzo, debíamos vernos porque al día siguiente iba a regresar a Londres. En la capital inglesa está la sede de sus protectores, una sociedad de amigos del Planeta Tierra, colaboradora en las investigaciones que tienen el Planeta por objeto, mecenas inusuales de este siglo nuevo, que sufragan parte de los gastos y aportan los conocimientos necesarios. Aspecto ese de la financiación, imprescindible, que yo no había tenido en cuenta, opuesta como soy a todo gesto que suponga compromiso con los dueños de los dineros. Qué le vamos a hacer, sin duda herencia de Cesáreo, mi padre; y de Úrsula, mi madre..

Tocando en Baiona la esfera que guarda en su interior tierra de los 22 países iberoamericanos; observando las figuras del Monumento al Encuentro de dos Mundos, hablamos, en primer lugar sobre la lógica de las razones esgrimidas por Pedro, el autor del poema, para emprender ese imaginario viaje espacial. Sumó Aurora a mis argumentos los suyos, más amplios y extensos por sus conocimientos de la grave situación reinante en diversas áreas geográficas. A mis nombres locales, añadió ella los suyos globales. Guerras larvadas o abiertas iniciadas como negocio, multitud de muertos y desplazados. Sociedad dividida por el economicismo imperante, y la acumulación de riqueza en unas pocas manos dejando al resto vacías.

Dos mitades tan desiguales, tan extremas, que no dejan espacio a la esperanza mínima. Toda la riqueza en un lado, y en el otro la ingente masa de pobres y empobrecidos. Multitudes ingentes yendo de un lugar a otro, sobrantes de todos los sitios, inadmitidos, rechazados. Población sobrante, mano de obra barata innecesaria donde las máquinas se van ocupando día tras día de esas tareas que les daban sustento. Empresas enemigas de los trabajadores y de los consumidores.

 

 

Mandatarios dueños de las arcas públicas, traficando con su poder de decisión y los erarios públicos, amos de todo lo que administran. Organizaciones criminales que actúan con impunidad, capaces de eliminar de una u otra forma a cuantos se les opongan. Problemas que, unidos, conforman una sociedad llevada a límites donde la sobrevivencia ya es el primer objetivo para muchos. Medio ambiente en deterioro creciente, por la extracción de recursos en cantidad desproporcionada o el imposible reciclado de los residuos. Modelo económico agotado por el economicismo. Flora y fauna en peligro de extinción.

Esas eran las razones del viaje, del poema, y lo serán de la novela. Quiso Pedro que todo lo imaginario fuera posible, de una u otra manera; ahora o en un futuro inmediato. La construcción que posibilitara el viaje de velero, y el ascenso hasta salir de la atmósfera terrestre, eran los dos escollos principales que debía sortear. En el norte de España, la ribera del Mar Cantábrico, espacio de astilleros y de la tecnología del grafeno -material de dos dimensiones, largo y ancho solamente, e insignificante grosor- ofrece muchas posibilidades de hacer el velero realidad. Una vez construido, navegara hasta el punto de elevación. El Mar de China si lo ha de subir un tifón, o la Bahía de Vitória ES, en Brasil, si lo ha de subir el gas como sube los Balões Areostáticos, porque en Brasil, esa tecnología está muy avanzada.
Y una vez arriba, el velero irá

 

 

Biografía
Académico Correspondiente de la Academia de Letras del Estado de Espírito Santo en Brasil, Pedro Sevylla de Juana desciende de agricultores y artesanos de la forja. Nació en Valdepero, provincia de Palencia, el día 16 de marzo de 1946. Terminado el bachillerato superior en el colegio de La Salle de la capital palentina, se hizo publicitario en la Escuela Oficial de Publicidad de Madrid. Cursando, luego, en ICADE, los estudios de Dirección de Márketing; que pudo compaginar con los de sicología, fotografía y diseño gráfico. Perteneció a varias empresas multinacionales de primer rango, hasta que, antes de cumplir los cincuenta, dejó el último trabajo, Jefe del Departamento de Publicidad de un fabricante de coches, para dedicarse a escribir a tiempo completo.

Aficionado a la lectura, y deseoso de fijar al papel sus hallazgos y contrariedades, escribe desde muy temprano. Se rindió a la poesía sin condiciones, y la prosa poética fue el resquicio por donde le llegaron los relatos breves. Ellos, y las sorprendentes facilidades del procesador de textos, le acercaron, ya asentado en la madurez, al ensayo y a la novela. Ibérico convencido, el interés por la lengua y la cultura portuguesas, posibilitó su actividad de traductor y el regreso a la poesía. El descubrimiento de Brasil, la desbordante vitalidad de ese país enorme: geografía, historia, miscigenação y cultura; supuso un impulso para su trayectoria literaria. Colabora en diversas revistas digitales de Europa y América, tanto en lengua castellana como portuguesa.

Tras dejar su pueblo y Palencia, residió en Valladolid, Barcelona y Madrid; pasando temporadas en Cornualles, Ginebra, Estoril, Tánger, París, Ámsterdam, Villeneuve sur Lot (Francia) y Vitória ES (Brasil). Viajero intermitente, pasa la mayor parte del tiempo en El Escorial, dedicado por entero a sus tres pasiones más arraigadas: vivir, leer y escribir. Frutos de esa ocupación son los veinticuatro libros publicados. Escritos suyos figuran en seis antologías internacionales.

Su último trabajo publicado se titula “BRASIL Sístoles y Diástoles”. Es un libro de relatos y poemas fundamentales, de edición bilingüe en castellano y portugués. La cubierta tiene dos entradas, una por cada idioma, y las ilustraciones son dos cuadros representativos de ese país enorme: de su historia, de su geografía y de su cultura; pintados por Tarsila do Amaral: llamados Morro da favela y Abaporu