Manuel Bandeira

Contenido: Introducción. Un poema mío escrito a Manuel Bandeira, uno de los mayores líricos de Brasil. La traducción al castellano de sus poemas más representativos. El análisis con textos míos, citas traducidas por mí y citas en portugués. Biografía, bibliografía y un video protagonizado por Bandeira en su vida y en su obra.

Soñaba yo el sueño de siempre:
la humanidad satisfecha de sus cosas,
los de arriba y los de abajo viviendo
en la misma ciudad, en el mismo barrio
y en la misma casa; comiendo
en la misma mesa la misma comida. PSdeJ

Oigo en los oídos internos, los nombres de las personas citadas en las biografías de los grandes escritores que conocí en Brasil. Los veo, con los ojos de la imaginación, pasear por las calles, intervenir en los cenáculos literarios, declamar fragmentos de sus escritos y firmar ejemplares de las obras. Acompaño a Manuel Carneiro de Sousa Bandeira, nacido en Recife, estado de Pernambuco, el 19 de abril de 1886; y fallecido en Rio de Janeiro, a los 82 años, el 13 de octubre de 1968.Voy a su lado cuando se acerca a la tienda para comprar una botella de leche. Y es una persona más, una de las que conocen al tendero y el tendero las conoce a ellas. “Es ese vecino poeta, el profesor que nos saluda tan atento; sí, ese que escribe en el periódico y te cae tan bien”. La naturalidad y la hondura humana destacan en Bandeira, a los ojos de quienes se cruzan con él y lo tratan a diario. Pero ocurre que Bandeira se relaciona con Cecília Meireles, Mario de Andrade, Carlos Drummond, Guimarães Rosa, Gilberto Freire y otros así, con la misma llaneza. Y esa facilidad de trato me da pie para escribir un poema con Manuel Bandeira, compañero de sueños y despertares:

 

 

Uma longa noite no Sertão
Poema de Pedro Sevylla de Juana

¿Qué hacía
farto do lirismo comedido
Bandeira, en el Sertão?

Me pregunto, ¿qué hacía aquella noche,
farto do lirismo bem comportado,
do lirismo funcionário público,
deseando ser un poeta salvaje
pez de aguas profundas
fiera en las interioridades selváticas?;
¿qué hacía esa noche en el Sertão,
sonrisa insatisfecha
en falsa actitud latifundista?

Soñaba yo el sueño de siempre:
la humanidad satisfecha de sus cosas,
los de arriba y los de abajo viviendo
en la misma ciudad, en el mismo barrio
y en la misma casa; comiendo
en la misma mesa la misma comida.
El sueño era mío y Bandeira lo habitaba:
Abaixo os puristas!
Abaixo o lirismo namorador!
Abaixo o lirismo que capitula!

Siento aún el eco de sus palabras
en el pabellón de mi oído
izquierdo
-el derecho oye distorsionado-
y me sumo a su protesta, calle arriba,
cenáculo literario abajo:
-Não quero mais saber do lirismo
que não é libertação.

El sueño de convivencia con la justicia
distributiva,
era mi sueño aquella noche en el Sertão.
Discutíamos Ester Abreu y yo
sobre algunos aspectos confusos
de Don Juan, bajando
a los infiernos para surgir de nuevo:
femenino, triunfante,
celestial.

Se desarrollaban el sueño y el ensueño
en un Sertão imaginario
que
partiendo de Guimarães Rosa
y Jô Drumond
era la suma de todos los Sertões:
arideces existenciales, aleph,
horizonte detrás del horizonte,
imaginación
y fantasía.

Y si sucediera: pensé un instante: que Pasárgada
ocupara un extremo imaginario del Sertão?,
el correspondiente a Utopía, exempli gratia;
y Manuel llegara allí
num momento de fundo desânimo,
desde la casa da Rua do Curvelo
en el fondo del ánfora de su tristeza triste:
Não sei dançar,
Meu verso ê sangue,
Cai, gota a gota do coração…
Y en ese instante mínimo aparecieran
Bandeira y Guimarães riendo a carcajadas.

Grita, ríe, vive!: exclamé: Manuel Bandeira;
me alegra que coincidamos en la función liberadora
detersoria
de la poesía.

Acomódate en mi sueño sertanejo:
invité:
não a Veneza americana
não o Recife dos Mascates
en este Sertão de Sertões,
Jô y sus vozes do árido, semiárido e veredas,
imaginando con Ester y conmigo
el triunfo último de don Juan
convertido
en mujer.

Vou-me embora para Pasárgada, dijo,
manos en los bolsos,
mirada displicente:
Lá sou amigo do Rey
Lá tenho a mulher que eu quero.
Y le vi marchar a lo lejos, sueño adelante,
invitado por Baudelaire,
cuando el sueño despertaba en mí
y yo despertaba en el sueño.
PSdeJ

 

 

En mi afán de informarme sobre Manuel Bandeira, para pintar su semblanza, oigo lo dicho por Cleonice Berardinelli, grande mestre da Literatura Portuguesa, elegida em 2009 como miembro de la Academia Brasileira de Letras. Escucho a Doña Cléo, como la llaman en la entrevista de Bete Peixoto para o jornal Plástico Bolha, y la oigo decir: “Manuel Bandeira foi um grande amigo meu, uma pessoa encantadora, suave, gentil, generosa, inteligente, alguém de quem realmente eu gostava e gosto muito.(…) Manuel fue meu colega na Faculdade Nacional de Filosofia, como professor de Literatura Hispano-Americana, eu de Literatura Portuguesa, e ambos fazíamos sempre parte das bancas de Língua e Literatura Espanhola, cujo professor era um dos melhores professores da faculdade, o mineiro José Carlos Lisboa.

Oigo hablar a quienes conocieron de cerca a Manuel Bandeira, profesores o alumnos, y todos coinciden en la opinión extendida: era una persona amable, cortés, considerada, respetuosa con los demás; y en verdad competente. Amó mucho, y siempre estuvo enamorado de Frederika Blank. La conoció, acompañada por sus hijas Joanita y Guita, en el viaje al sanatorio de Suiza cuando el escritor tenía 27 años. Hija de la holandesa Frederika y del brasileño Carlos Blank, Joanita, nació en Rio de Janeiro. Su formación intelectual estuvo dirigida por el poeta, que se encargó de dar a la muchacha clases particulares de portugués, matemáticas, geografía, historia y ciencias; porque Joanita nunca fue a la escuela. La preparó en todas las disciplinas que él dominaba. Fue pintora, ilustradora de libros, y retrató a personajes de las crónicas de Bandeira, para el jornal A Província, de Recife

Tratando de pintar un retrato del poeta, hay que recurrir en primer lugar, si lo hay, y en este caso lo hay, al autoretrato. Saber lo que el interesado ve en el espejo cuando se mira, observar la manera de asir los pinceles, y tener en cuenta los colores que emplea o como los diluye en el blanco. Por eso traduje su poema:

Autoretrato Poema de Manuel Bandeira
Traducido por Pedro Sevylla de Juana

Provinciano que nunca supo
escoger bien una corbata;
pernambucano a quien repugna
el cuchillo del pernambucano;
terrible poeta que en el arte de la prosa
envejeció en la propia infancia del arte,
e incluso escribiendo crónicas
quedó en cronista de provincias;
arquitecto frustrado, músico
fallido (se tragó un día
un piano, pero el teclado
quedó fuera); sin familia,
religión o filosofía;
teniendo apenas la inquietud de espíritu
que viene de lo sobrenatural,
y en cuestión de profesión
un tísico profesional.

 

 

“El lirismo de Manuel Bandeira, según Naief Sáfady, es uno de esos casos que dejan al lector fiel en una situación de perplejidad, punzado por preguntas y asaltado por las dudas más legítimas. Hasta qué punto el poeta notable legó una obra de sentido total y ecuménico? La pregunta queda en el aire, porque el propio Bandeira hizo hincapié en negarse como poeta en innumerables afirmaciones sobre sí mismo. Es evidente que esas opiniones del autor son muy discutibles, porque lo permanente es la obra; y la obra solo puede hablar de sí misma. Podemos decir, que la poesía de Bandeira es realmente uno de esos productos de primera agua que la literatura brasileña produjo.” Es decir, que la poesía de Bandeira, a pesar de lo que el poeta dice de él, es excelente, de calidad primera. Veámoslo aquí:

Evocación de Recife
Poema de Manuel Bandeira
Traducción de Pedro Sevylla de Juana

Recife
ni la Venecia americana
ni la Mauritsstad de los armadores de las Indias Occidentales
ni el Recife de los Mascates
ni siquiera el Recife que aprendí a amar después –Recife
de las revoluciones libertarias
aunque sí el Recife sin historia ni literatura
Recife sin añadidos
Recife de mi infancia

La calle de la Unión donde yo jugaba al chicote quemado
[y rompía los cristales de la casa de doña Anida Viegas
Totônio Rodrigues era muy viejo y sostenía los quevedos
[en la punta de la nariz
tras la cena las familias conquistaban la calzada
[con sillas hablillas galanteos risotadas
la gente se entretenía en medio de la calle
los niños gritaban:

Conejo sal!
No sale!

Lejos las voces blandas de las niñas mezclaban sus tonos:

Rosal dame una rosa
clavel dame un capullo

(De esas rosas mucha rosa
habrá muerto sin abrir…)

De repente
en la profundidad de la noche
una campana
Una persona mayor exclamaba:
Fuego en San Antonio!
otra disentía: Son José!
Totônio Rodrigues intuía siempre que era San José.
Los hombres calándose el sombrero salían fumando
y yo rabiaba porque siendo niño no podía ir a ver el fuego.

Calle de la Unión…
Qué bellos eran los nombres de las calles de mi infancia
Calle del Sol
(Temo que hoy se llame del Dr. Fulano de Tal)
Detrás de casa quedaba la Calle de la Añoranza…
…donde se fumaba a escondidas
del otro lado estaba el embarcadero de la Calle de la Aurora…
…donde era furtiva la pesca
Capiberibe
— Capibaribe
Allá lejos el paraje rústico de Caxangá
aseos de caña

Un día vi a una muchacha corita en el baño
quedé parado con el corazón palpitante
ella rió
fue mi primera iluminación

Riada! Las riadas! Barro buey muerto árboles
[devastación remolino anegando
y en los pilares del puente del ferrocarril los cholos
[valientes en balsas de plátanos

Novenarios
Caballadas
y yo me incliné sobre el cuello de la niña y ella
[comenzó a acariciar mi cabello
—Capiberibe
— Capibaribe

Calle de la Unión donde todas las tardes pasaba
[la negra de las bananas
con su chal vistoso de paño de la Costa
y el vendedor de entrenudos de caña
o de cacahuetes
que se llamaba midubim y más que tostado estaba cocido
me acuerdo de todos sus pregones:
Huevos frescos y baratos
diez huevos por una pataca
sucedió hace mucho tiempo…
La vida no se me acercaba por los periódicos
[ni por los libros
venía en la boca del pueblo en la lengua errada del pueblo
lengua correcta del pueblo
porque él dice sabroso el portugués de Brasil
mientras que nosotros
lo que hacemos
es remedar
la sintaxis lusitana
La vida con una porción de cosas que yo no entendía bien
tierras que desconocía donde estaban
Recife…
calle de la Unión…
la casa de mi abuelo…
nunca pensé que desapareciera!
todo allá parecía rociado de eternidad

Recife…

Mi abuelo muerto.
Recife muerto, Recife bueno, Recife brasileño
[como la casa de mi abuelo.

“Este mes que acabo de pasar en Recife, dice Bandeira, me ha devuelto por completo el amor a mi ciudad. Hace dos años, cuando regresé, después de una larga ausencia, casi la desconocía, tan cambiada estaba. No voy a entrar en si el cambio fue bueno o malo; me produjo un choque, una sensación desagradable. Pretendía encontrarla como la dejé de niño. Egoístamente, quería la misma ciudad de mi infancia”.

 

 

Me voy en buena hora a Pasárgada
Poema de Manuel Bandeira
Traducción de Pedro Sevylla de Juana

Me voy sin más a Pasárgada
Allí soy amigo del rey
Allí tengo la mujer que busco
En el lecho que prefiera
Me voy en buena hora a Pasárgada

Ya me voy a Pasárgada
Aquí no soy dichoso
Allí la vida es una aventura
De modo tan divergente
Que Juana la Loca de España
Reina y falsa demente
Viene a ser casi pariente
De la nuera que no tuve

Y como haré gimnasia
Andaré en bicicleta
Montaré un asno rudo
Treparé la cucaña
¡Tomaré baños de mar!
Y cuando esté cansado
Echado en la orilla del río
Mando llamar a la Mãe-d´água
Para que me cuente las historias
Que en mi época de niño
Rosa venía a contarme
Me voy porque sí a Pasárgada

Pasárgada tiene todo
Es otra cultura
Cuenta con un método seguro
Para impedir la gestación
Posee teléfono automático
Hay cuantos estimulantes se desee
Tiene prostitutas bonitas
Para seducir a la gente

Y cuando yo esté más triste
Pero triste de quedarme sin aliento
Cuando de noche me den
Ganas de suicidarme
– Allá soy amigo del rey –
Tendré la mujer deseada
En la cama que prefiera
Me voy sin más a Pasárgada

Dice Manuel Bandeira, que este poema fue el de mayor gestación de toda su obra. Vio el nombre de Pasárgada a los dieciséis años en un autor griego. Estaba convencido de que era Xenofonte, pero buscó en la Ciropedia y no lo encontró. Luego supo que Estrabón y Arriano, autores no leídos, hablan de la famosa ciudad fundada por Ciro al oeste de Persépolis.
Supuso que Pasárgada quiere decir campo de los persas o tesoro de los persas; lo cierto es que suscitó en su imaginación un espacio pleno de delicias. Veinte años después, en su casa de la Rua do Curvelo, muy desanimado por lo que dejó de hacer en su vida debido a la enfermedad, salió de pronto del subconsciente “Vou-me embora para Pasárgada.

 

 

El Cactus
Poema de Manuel Bandeira
Traducción de Pedro Sevylla de Juana

Aquel Cactus recordaba los gestos desesperados de la estatuaria:
Laooconte amarrado por las serpientes,
Ugolino y los hijos hambrientos.
Traía de la memoria también el árido Nordeste,
palmerales de carnauba, espinosas catingas…
Era enorme, incluso para esta tierra de feracidad excepcional.

Un día un tifón enfurecido lo arrancó de raíz.
El cactus descansó atravesado en la calle,
al caer quebró los aleros del caserío de al lado,
impidió el tránsito de tranvías, coches, carretas,
arrancó los cables eléctricos y durante veinticuatro horas
privó a la ciudad de iluminación y energía:

-Era bello, punzante, insociable.

 

El animal
Poema de Manuel Bandeira
Traducción de Pedro Sevylla de Juana

Ayer vi un animal
en la basura del patio
rebuscando alimentos entre los desperdicios.

Cuando encontraba algo aparente
no lo examinaba ni lo olía
lo tragaba con voracidad.

El animal no era un perro
ni era un gato
ni siquiera un ratón.

Dios mío,
¡el animal hambriento era un hombre!

 

Elogio de la Ciudad de Río de Janeiro
Poema de Manuel Bandeira
Traducción de Pedro Sevylla de Juana

Alabo al Padre, alabo al Hijo
y alabo al Espíritu Santo.
Loado sea Dios, ensalzo al santo
de quien este Rio es hijo.

Alabo al patrón verdadero
– San Sebastián valeroso –
que un día del mes enero
le dio santo socorro.

Elogio a la Ciudad nacida
en el morro Cara de Perro.
Poco después conducida
al Castillo, y al momento
ocupando las faldas del otero,
creciendo en alrededores,
subiendo a cerros mayores
el Gran Río de Janeiro!

Río de Janeiro, ahora
de cuatrocientos eneros…
¡Oh Rio de mis primeros
sueños! (La última hora
de mi vida ojalá
llegue bajo tus cielos serenos,
porque así sentiré menos
abandonar el lugar.)

Ciudad de sol y de bruma,
si no eres ya capital
de esta nación, no está mal:
jamás capital alguna,
Río, eclipsará tu brillo,
alcanzará tu encanto.
Alabo al Padre, alabo al Hijo
y alabo al Espíritu Santo.

 

 

La Estrella de la Mañana
Poema de Manuel Bandeira
Traducción de Pedro Sevylla de Juana

Yo amo la estrella de la mañana
¿dónde está la estrella de la mañana?
mis amigos mis enemigos
busquen la estrella de la mañana

Al desaparecer iba desnuda
¿con quién desapareció?
buscad por todas partes

digan que soy un hombre sin orgullo
un hombre que lo acepta todo
¿qué me importa?
Deseo la estrella de la mañana

tres días y tres noches
fui asesino y suicida
ladrón, sinvergüenza, tramposo

virgem casi asexuada
torturadora de los afligidos
jirafa de dos cabezas
por todos pequé pequé con todos

pequé con los pícaros
pequé con los sargentos
quebranté la norma con los fusileros navales
violé las reglas de todas las maneras posibles
con los griegos y con los troyanos
con el cura y con el sacristán
con el leproso de Pouso Alto

conmigo mismo al final

Te esperaré con atracciones, novenarios, caballadas
comeré tierra y diré cosas de una ternura tan simple
que desfallecerás

Busquen por todas partes
pura o mancillada hasta la última bajeza
ansío la estrella de la mañana.

 

Canción de las dos Indias
Poema de Manuel Bandeira
Traducción de Pedro Sevylla de Juana

Entre estas Indias del Este
y las indias occidentales
Dios mío ¡qué distancia tan grande!
cuántos Océanos Pacíficos
cuántos arrecifes de corales
cuántas latitudes frías!
Islas que la tormenta arrasa
que los terremotos sumergen
devastadas Marambaias
escollos, sirenas, Medeas
pubis hasta no poder más
altos como la estrella del alba
lejanos como Oceanías
-blancas, sobrenaturales-
Oh inaccesibles playas!…

En la entrevista concedida a Paulo Mendes Campos, en 1949, respecto a este poema, Bandeira dijo: “Interpreto el poema como un símbolo de deseos irrealizables. Digo interpreto, porque no escribí los versos con intención de crear un símbolo. Es más, todos mis poemas nacieron así, sin premeditación, organizándose en mi subconsciente sin fiscalización de la inteligencia, y un buen día estallan inesperadamente como un relámpago.”

 

 

La he mitificado: ya es de piedra, ya es de acero, ya es de terciopelo rojo, de cielo azul y Theatro Municipal efervescente. Y me estoy dando cuenta de que me hubiera gustado participar en la Semana da Arte Moderna, celebrada del 11 al 18 de febrero del año 1922 en São Paulo. ¡Lo que corre el tiempo!, pronto podré asistir a la que se celebre con motivo del centenario. Siento no haber participado entonces, y ello, a pesar de que Bandeira no estuvo. Lo que no quiere decir nada, ni a favor ni en contra, de Bandeira con relación al Modernismo.

“La pregunta de la convergencia entre la poesía de Manuel Bandeira y la del Modernismo”, según dice Silviano Santiago, “continua y continuará abierta. Queda claro, mientras se cierra o no, que la poesía brasileña contemporánea no brotó de movimientos esparcidos e inconexos. La geografía nacional del Modernismo muestra que hubo encuentro de intuiciones, de diálogo, lazos afectivos, entendimientos intelectuales, desencuentros y diferencias entre los jóvenes escritores de los grandes centros literarios de Brasil en la época. Y los responsables de la disponibilidad de los entendimientos son, por orden cronológico: Manuel Bandeira, Mario de Andrade y Carlos Drummond de Andrade.” Tampoco estuvo Tarsila do Amaral esa semana en São Paulo. Espero que pueda encontrarme con ella y con Bandeira, en la que se celebre con ocasión del centenario. No estuvo Bandeira pero estuvo su poema Os Sapos, del poemario “Carnaval”, en la voz de Ronald de Carvalho; y para el caso fue mejor: dado el gran interés despertado por la crítica feroz a los parnasianos..

Los Sapos
Poema de Manuel Bandeira
Traducción de Pedro Sevylla de Juana

Los buches hinchando
Salen de la sombra
A saltos, los sapos
La luz los asombra

Con fragor que aterra
Brama el sapo buey:
-“Mi padre fue a la guerra!”
-“No fue”-“Fue”-“No fue!”.

El sapo tonelero,
Parnasiano aguado,
Dice:-“Mi cancionero
Está bien armado.

Vedle como primo
comiendo hiatos!
Que arte! Y no rimo
términos hermanos

Mi verso es bueno
trigo sin gorgojo
y rimo poniendo
consonantes de apoyo.

Hace cincuenta años
Que les di la norma
Reduje sin daños
En hormas la forma

Grite la pandilla
Críticas escépticas
Ya no hay poesía
Hay artes poéticas

Brama el sapo buey:
-“Mi padre fue rei”-“Fue!”
-“No fue”-“Fue”-“No fue!”.

Grita en un asomo
El sapo tonelero:
El gran arte es como
trabajo de joyero.

O bien de estatuario.
Todo lo bonito,
Todo lo variado,
Canta en el martillo”.

Otros, sapos botija
(Un mal en sí cabe),
Hablan por las tripas,
-“Sé”-“No sabe!”-“Sabe”.

Lejos de la grita,
Allá donde más densa
La noche infinita
Viste sombra inmensa;

Allá, oculto al mundo,
Sin gloria, sin fe,
En abismo profundo
Y solitario, es.

Que suspiras tú,
Transido de frio,
Sapo-curucú
Del borde del río…

 

 

“Libertinagem”, publicado en 1930, es el primer libro modernista de Manuel Bandeira. “O ritmo disoluto” de 1924, dos años después de la Semana, puede considerarse de transición – según dice el propio autor- quien nos explica que por el uso y el abuso de la libertad, explosión clara del siguiente libro, lo puso el nombre de “Libertinagem”. No obstante, algunos poemas del libro ya habían sido publicados en diarios o revistas, lo que da idea de la convivencia de tendencias en la obra de Bandeira en algunos tiempos. Personalmente entiendo la utilidad de datar y localizar poemas y relatos, evidente a la hora de establecer una trayectoria del autor. Pero, en ocasiones, los he datado y localizado más tarde, formando, lugar y fecha, parte de la intencionalidad. No olvidemos, pues, analizar la intencionalidad del autor, algo añadido al objeto intelectual y de difícil interpretación.

Si Bandeira no encaja a la perfección en los primeros tiempos del Modernismo, sucede porque llega al movimiento con una obra ya hecha, madura. Sucede porque ha seguido y sigue senderos propios y va más allá. Él lo explica así: “Me vi relacionado y asociado con una generación que, en cierto modo, no era la mía; pues, exceptuados Paulo Prado, Oswald de Andrade y Guilherme de Almeida, todos aquellos muchachos eran, de media, unos diez años más jóvenes que yo”. Y también: “Pouco me deve o movimento; o que eu devo a ele é enorme. Não só por intermédio dele vim a tomar conhecimento da arte de vanguarda na Europa (da literatura e também das artes plásticas e da música), como me vi sempre estimulado pela aura de simpatia que me vinha do grupo paulista”.

Preguntado Carlos Drummond de Andrade por el suplemento literario de O Estado de S.Paulo ¿Cómo repercutió en Belo Horizonte la Semana da Arte Moderna?, respondió: “Personalmente, al leer um poema de Manuel Bandeira en el número de Natal de 1918 do Malho, sentí un choque por dentro…Creo que fue él, Manuel Bandeira, mi verdadera y personal Semana de Arte Moderna, y sucedió alrededor de mis quince años.”
De Bandeira dice Mário de Andrade, que fue el São João Bautista do Modernismo; el precursor, con todo lo que eso significa.

 

 

La vida y la obra de las personas suelen interrelacionarse, de manera que la una influye en la otra, y la otra en la una. Encuentro dos aspectos destacables en Manuel Bandeira, que pueden pasar desapercibidos: uno de ellos corresponde a la vida, y es su escaso sentido de la permanencia, de su presencia y pertenencia a un lugar determinado; provisionalidad originada tanto por su enfermedad como por sus frecuentes cambios de residencia. La otra corresponde a la obra, para él poesía y prosa son vasos comunicantes: los hallazgos líricos se llevan a las crónicas, ganando estas en hondura, aunque fueran eclipsadas por la poesía.

Creo que aún está abierto el análisis sobre la influencia de los autores traducidos, en la obra del traductor. Es el caso de Manuel Bandeira, y lo es el mío. Mi forma de escribir cambió substancialmente, al traducir a los poetas brasileños, tanto de antes como de ahora. Manuel Bandeira, comenzó a traducir por necesidad de su trabajo, y continuó por deseo propio. La influencia es inevitable y enriquecedora; pero no sucede siempre del mismo modo. Hay una disgregación previa y una recomposición posterior, en el choque producido al entrar en una atmósfera nueva.

En Itinerário de Pasárgada, una biografía literaria de 1954, la primera publicada en Brasil, el autor dice: “A partir de Libertinagem é que me resignei à condição de poeta quando Deus é servido. Tomei consciência de que era um poeta menor; que me estaria para sempre fechado o mundo das grandes abstrações generosas; que não havia em mim aquela espécie de cadinho onde, pelo calor do sentimento, as emoções morais se transmudam em emoções estéticas: o metal precioso eu teria que sacá-lo a duras penas, ou melhor, a duras esperas, do pobre minério das minhas pequenas dores e ainda menores alegrias. Mas ao mesmo tempo comprendi, ainda antes de conhecer a lição de Mallarmé, que em literatura a poesia está nas palavras, se faz com palavras e não com idéias e sentimentos, muito embora, bem entendido, seja pela força do sentimento ou pela tensão do espírito que acodem ao poeta as combinações de palavras onde há carga de poesia”.

La enfermedad gobierna en parte su vida modificando su itinerario. Así lo dice Bandeira: “Quando caí enfermo en 1904, quedé convencido de morir en poco tiempo: la tuberculosis era aún ‘ la enfermedad que no perdona’. Pero fui viviendo, muere-no-muere. Y en 1914 el doctor Bodmer, médico Jefe del sanatorio de Clavadel, habiéndole preguntado yo cuantos años me quedaban de vida, respondió así: ‘El señor tiene lesiones teóricamente incompatibles con la vida; sin embargo está sin bacilos, come bien, duerme bien, no presenta, en suma, ningún síntoma alarmante. Puede vivir cinco, diez, quince años…Quién lo puede decir…’ Continué esperando la muerte en cualquier momento, viviendo siempre de manera provisional. En los primeros años de la enfermedad, me amargaba mucho la idea de morir sin haber hecho nada; además de la forzada ociosidad”.

Sobre el tiempo último de Manuel Bandeira, en la entrevista de Bete Peixoto para o jornal Plástico Bolha, dice Cleonice Berardinelli: “Os últimos dias de Manuel foram muito duros, ele ficou desanimado, muito abatido. Ele era um homem alegre, animado, brincalhão, piadista; eu gostava tanto dele… Lembro-me de tê-lo visitado no hospital; ele estava sozinho, deitado, cheguei mais perto e disse: ‘Manuel.’ Ele perguntou: ‘Você veio?’ Eu disse: “Vim, você acha que eu não vira?” Ele respondeu: “Ah, que bom, eu estava tão sozinho!” Eu disse: “Pois é, mas agora já não está, tem aqui uma tagarela que veio para conversar com você; olha, Manuel, amanhã é o dia do meu programa, você liga o rádio para ouvir.” Ele disse: “Eu não tenho rádio aqui.” Eu então afirmei: “Vou trazer um rádio para você.” Eu tinha um radiozinho pequeno com um som bastante eficiente e, no dia seguinte, mandei levá-lo a ele com um cartãozinho bem afetuoso. Ao final do programa, ele ligou para mim e disse: ‘Cleonice, muito obrigado, ouvir o seu programa aqui foi uma companhia especial.’ Um dia eu soube que ele havia tido uma piora muito grande. Fui ao hospital e disse: “Manuel, você vai ter que me dar um beijo.” Ele respondeu: “Você não me esquece.” Logo depois veio a notícia da morte e eu me lembrei da frase de um poema dele: “A dama branca levou meu pai.”

 

 

 

Los últimos días

Por la carta publicada en correioIMS.com, que Pedro Nava, amigo de Manuel Bandeira y médico de Frederika Blank, escribe a la hija de esta Joanita van Ittersum y a su marido Pietr, residentes fuera de Brasil; sabemos los amigos que estuvieron en la misa del sétimo día por el alma del poeta, celebrada en la iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria. Por ella conocemos aspectos concretos y ciertos de la muerte. Estaban en el templo: Graciema, Rodrigo Melo Franco de Andrade, Prudente de Morais, Neto, Gustavo Capanema, Carlos Drummond, Jorge Laclette, Rachel de Queiroz, Chico Barbosa, Nazareth Costa, Odilo Costa Filho e Di Cavalcanti entre otros. Había gente de la prensa, de la Academia, y amigos de la familia del fallecido.

Explica El doctor Nava, que desde que cumplió los ochenta años, vivía Bandeira confinado, aislado, solo y triste; dependiendo muy pronto de los demás. Sufrió un ataque vascular perdiendo el sentido, y ya no quería salir sin compañía. Quedó enteramente solo, porque las visitas estaban muy restringidas. El día 23 de septiembre, resbaló saliendo de la bañera y se rompió el fémur derecho, lo que resulta nefasto a esa edad. Todo empeoró por las dudas que envolvieron a los médicos sobre el tratamiento, y las dificultades surgidas para procurarle la atención más efectiva.

Seis o siete días antes de morir tuvo que cambiar de casa de salud, por el comportamiento de la acompañante; y fue al hospital Samaritano de la calle Bambina, donde agonizó el domingo 13 de noviembre, pasada la una de la tarde. La causa inmediata de la muerte fue una anemia, producida por hemorragia de la úlcera de estómago. Comenzó a sangrar en el cambio de hospital, agravándose hasta hacerse mortal. Lleguó Nava el primero de los amigos, después llegaron Graciema y Rodrigo, Dolores y Carlos Drummond. Estaba Helena ya, y después llegó Maurício.

Llevaron el cuerpo a la Academia de Letras, y conmovía ver a los escolares llegar de las escuelas para verlo antes del entierro. Duró de las dos a las cuatro de la tarde la ceremonia en el Cementério de São João Batista, mausoleo de la Academia de Letras. Eso es lo más importante, dice; lo que cree que Joanita quiere conocer; y la pide que se lo traslade a su hermana Guita. Lo escrito es la verdad que no cuentan los periódicos. Y acaba diciendo: daré los detalles de palabra pronto. En la despedida comunica la muerte de monsenhor Nabuco, ocurrida en esos días; y añade que, de los amigos cercanos, en la misa estaba también Cleonice Berardinelli.

 

 

 

 

Biografia

Biografia de Manuel Bandeira, (Extractada de Releituras.com, Arnaldo Nogueira Júnior)
Manuel Carneiro de Souza Bandeira nasceu no Recife no dia 19 de abril de 1886, na Rua da Ventura, filho de Manuel Carneiro de Souza Bandeira e Francelina Ribeiro de Souza Bandeira. Em 1890 a família se transfere para o Rio de Janeiro e a seguir para Santos – SP e, novamente, para o Rio de Janeiro. Passa dois verões em Petrópolis. Em 1892 a família volta para Pernambuco. Manuel Bandeira freqüenta o colégio das irmãs Barros Barreto, e, como semi-interno, o de Virgínio Marques Carneiro Leão.
A família mais uma vez se muda do Recife para o Rio de Janeiro, em 1896, onde reside na Travessa Piauí, na Rua Senador Furtado e depois em Laranjeiras. Bandeira cursa o Externato do Ginásio Nacional (atual Colégio Pedro II). Tem como professor José Veríssimo.

Em 1903 a família se muda para São Paulo onde Bandeira se matricula na Escola Politécnica, pretendendo tornar-se arquiteto. Estuda também, à noite, desenho e pintura com o arquiteto Domenico Rossi no Liceu de Artes e Ofícios. Começa ainda a trabalhar nos escritórios da Estrada de Ferro Sorocabana, da qual seu pai era funcionário. No final do ano de 1904, o autor fica sabendo que está tuberculoso, abandona suas atividades e volta para o Rio de Janeiro. Em busca de melhores climas para sua saúde, passa temporadas em diversas cidades: Campanha, Teresópolis, Maranguape, Uruquê, Quixeramobim.
“… – O senhor tem uma escavação no pulmão esquerdo e o pulmão direito infiltrado.
– Então, doutor, não é possível tentar o pneumotórax?
– Não. A única coisa a fazer é tocar um tango argentino.”

Em 1910 entra em um concurso de poesia da Academia Brasileira de Letras, que não confere o prêmio. Lê Charles de Guérin e toma conhecimento das rimas toantes que empregaria em Carnaval. Sob a influência de Apollinaire, Charles Cros e Mac-Fionna Leod, escreve seus primeiros versos livres,em 1912. A fim de se tratar no Sanatório de Clavadel, na Suíça, embarca em junho de 1913 para a Europa. No mesmo navio viajam Mme. Frederika Blank e suas duas filhas. No sanatório conhece Paul Eugène Grindel, que mais tarde adotaria o pseudônimo de Paul Éluard, e Gala, princesa Rusa, que se casaria com Éluard e depois com Salvador Dali.

Em virtude da eclosão da Primeira Guerra Mundial, em 1914, volta ao Brasil em outubro. Lê Goethe, Lenau e Heine (no sanatório reaprendera o alemão que havia estudado no ginásio). No Rio de Janeiro, reside na rua Nossa Senhora de Copacabana e na Rua Goulart. Em 1916 falece sua mãe, Francelina. No ano seguinte publica seu primeiro livro: A cinza das horas, numa edição de 200 exemplares custeada pelo autor. João Ribeiro escreve um artigo elogioso sobre o livro. O autor, em 1918, perde a irmã, Maria Cândida de Souza Bandeira, que desde o início da doença do irmão, havia sido uma dedicada enfermeira. No ano seguinte publica seu segundo livro, Carnaval, em edição custeada pelo autor. João Ribeiro elogia também este livro que desperta entusiasmo entre os paulistas iniciadores do modernismo.

O pai de Bandeira, Manuel Carneiro, falece em 1920. O poeta se muda da Rua do Triunfo, em Paula Matos, para a Rua Curvelo, 53 (hoje Dias de Barros), tornando-se vizinho de Ribeiro Couto. Numa reunião na casa de Ronald de Carvalho, em Copacabana, no ano de 1921, conhece Mário de Andrade. Estavam presentes, entre outros, Oswald de Andrade, Sérgio Buarque de Holanda e Osvaldo Orico.

Inicia então, em 1922, a se corresponder com Mário de Andrade. Bandeira não participa da Semana de Arte Moderna, realizada em fevereiro em são Paulo, no Teatro Municipal. Na ocasião, porém, Ronald de Carvalho lê o poema “Os Sapos”, de “Carnaval”. Meses depois Bandeira vai a São Paulo e conhece Paulo Prado, Couto de Barros, Tácito de Almeida, Menotti del Picchia, Luís Aranha, Rubens Borba de Morais, Yan de Almeida Prado. No Rio de Janeiro, passa a conviver com Jaime Ovalle, Rodrigo Melo Franco de Andrade, Prudente de Morais, neto, Dante Milano. Colabora em Klaxon. Ainda nesse ano morre seu irmão, Antônio Ribeiro de Souza Bandeira.

Em 1924 publica, às suas expensas, Poesias, que reúne A Cinza das Horas, Carnaval e um novo livro, O Ritmo Dissoluto. Colabora no “Mês Modernista”, série de trabalhos de modernistas publicado pelo jornal A Noite, em 1925. Escreve crítica musical para a revista A Idéia Ilustrada. Escreve também sobre música para Ariel, de São Paulo.
A serviço de uma empresa jornalística, em 1926 viaja para Pouso Alto, Minas Gerais, onde na casa de Ribeiro Couto conhece Carlos Drummond de Andrade. Viaja a Salvador, Recife, Paraíba (atual João Pessoa), Fortaleza, São Luís e Belém. No ano seguinte continua viajando: vai a Belo Horizonte, passando pelas cidades históricas de Minas Gerais, e a São Paulo. Viaja a Recife, como fiscal de bancas examinadoras de preparatórios. Inicia uma colaboração semanal de crônicas no Diário Nacional, de São Paulo, e em A Província, de Recife, dirigido por Gilberto Freyre. Colabora na Revista de Antropofagia.

 

 

1930 marca a publicação de Libertinagem, em edição como sempre custeada pelo autor. Muda-se, em 1933, da Rua do Curvelo para a Rua Morais e Vale, na Lapa. É nomeado, no ano de 1935, pelo Ministro Gustavo Capanema, inspetor de ensino secundário. Grandes comemorações marcam os cinqüenta anos do poeta, em 1936, entre as quais a publicação de Homenagem a Manuel Bandeira, livro com poemas, estudos críticos e comentários, de autoria dos principais escritores brasileiros. Publica Estrela da Manhã (com papel presenteado por Luís Camilo de Oliveira Neto e contribuição de subscritores) e Crônicas da Província do Brasil.

Recebe o prêmio da Sociedade Filipe de Oliveira por conjunto de obra, em 1937, e publica Poesias Escolhidas e Antologia dos Poetas Brasileiros da Fase Romântica.No ano seguinte é nomeado professor de literatura do Colégio Pedro II e membro do Conselho Consultivo do Departamento do Patrimônio Histórico e Artístico Nacional. Publica Antologia dos Poetas Brasileiros da Fase Parnasiana eGuia de Ouro Preto. Em 1940 é eleito para a Academia Brasileira de Letras, na vaga de Luís Guimarães Filho. Toma posse em 30 de novembro, sendo saudado por Ribeiro Couto. Publica Poesias Completas, com a inclusão da Lira dos Cinqüent’Anos(também esta edição foi custeada pelo autor). Publica ainda Noções de História das Literaturas e, em separata da Revista do Brasil, A Autoria das Cartas Chilenas.

Começa a fazer crítica de artes plásticas em A Manhã, em 1941, no Rio de Janeiro. No ano seguinte é nomeado membro da Sociedade Filipe de Oliveira. Muda-se para o Edifício Maximus, na Praia do Flamengo. Organiza a edição dos Sonetos Completos e Poemas Escolhidos de Antero de Quental. Nomeado professor de literatura hispano-americana da Faculdade Nacional de Filosofia, em 1943, deixa o Colégio Pedro II. Muda-se, em 1944, para o Edifício São Miguel, na Avenida Beira-Mar, apartamento 409. Publica Obras Poéticas de Gonçalves Dias, edição crítica e comentada. No ano seguinte publica Poemas Traduzidos, com ilustrações de Guignard.

Recebe o prêmio de poesia do IBEC por conjunto de obra, em 1946. PublicaApresentação da Poesia Brasileira e Antologia dos Poetas Brasileiros Bissextos Contemporâneos. Em 1948 são reeditados três de seus livros: Poesias Completas, com acréscimo de Belo Belo; Poesias Escolhidas e Poemas Traduzidos. Publica Mafuá do Malungo (impresso em Barcelona por João Cabral de Melo Neto) e organiza uma edição crítica das Rimas de João Albano. No ano seguinte publica Literatura Hispano-Americana e traduz O Auto Sacramental do Divino Narciso de Sóror Juana Inés de la Cruz.

A pedido de amigos, apenas para compor a chapa, candidata-se a deputado pelo Partido Socialista Brasileiro, em 1950, sabendo que não tem quaisquer chances de eleger-se. No ano seguinte publica Opus 10 e a biografia deGonçalves Dias. É operado de cálculos no ureter. Muda-se, em 1953, para o apartamento 806 do mesmo edifício da Avenida Beira-Mar.
No ano de 1954 publica Itinerário de Pasárgada e De Poetas e de Poesia. Faz conferência no Teatro Municipal do Rio de Janeiro sobre Mário de Andrade. Publica 50 Poemas Escolhidos pelo Autor, em 1955.

Traduz Maria Stuart, de Schiler, encenado no Rio de Janeiro e em São Paulo. Em junho, inicia colaboração como cronista no Jornal do Brasil, do Rio de Janeiro, e na Folha da Manhã, de São Paulo. Faz conferência sobre Francisco Mignone no Teatro Municipal do Rio de Janeiro.
Traduz Macbeth, de Shakespeare, e La Machine Infernale, de Jean Cocteau, em 1956. É aposentado compulsoriamente, por motivos da idade, como professor de literatura hispano-americana da Faculdade Nacional de Filosofia. peças Juno and the Paycock, de Sean O’Casey, e The Rainmaker, de N. Richard Nash, em 1957. Nesse ano, publica Flauta de Papel. Em julho vai para a Europa, visitando Londres, Paris, e algumas cidades da Holanda.

Retorna ao Brasil em novembro. Escreve, até 1961, crônicas bissemanais para o Jornal do Brasil e a Folha de São Paulo.
Em 1958, publica Gonçalves Dias, na coleção “Nossos Clássicos” da Editora Agir. Traduz a peça Colóquio-Sinfonieta, de Jean Tardieu. Publicada pela Aguilar, sai em dois volumes sua obra completa — Poesia e Prosa. No ano seguinte traduz The Matchmaker (A Casamenteira), de Thorton Wilder. A Sociedade dos Cem Bibliófilos publica Pasárgada, volume de poemas escolhidos, com ilustrações de Aldemir Martins.

Em 1960 traduz o drama D. Juan Tenório, de Zorrilla. Pela Editora Dinamene, da Bahia, saem em edição artesanal Estrela da Tarde e uma seleção de poemas de amor intitulada Alumbramentos. Sai na França, pela Pierre Seghers, Poèmes,antologia de poemas de Manuel Bandeira em tradução de Luís Aníbal Falcão, F. H. Blank-Simon e do próprio autor.
No ano seguinte traduz Mireille, de Fréderic Mistral. Começa a escrever crônicas semanais para o programa “Quadrante” da Rádio Ministério da Educação. Em 1962 traduz o poema Prometeu e Epimeteu de Carl Spitteler.
Escreve para a Editora El Ateneo, em 1963, biografias de Gonçalves Dias, Álvares de Azevedo, Casimiro de Abreu, Junqueira Freire e Castro Alves. A Editora das Américas edita Poesia e Vida de Gonçalves Dias.

Traduz a peça Der Kaukasische Kreide Kreis, de Bertold Brecht. Escreve crônicas para o programa “Vozes da Cidade” da Rádio Roquette-Pinto, algumas das quais lidas por ele próprio, com o título “Grandes Poetas do Brasil”. Traduz as peças O Advogado do Diabo, de Morris West, e Pena Ela Ser o Que É,de John Ford. Sai nos EUA, pela Charles Frank Publications, A Brief History of Brazilian Literature (tradução, introdução e notas de R. E. Dimmick), em 1964. No ano de 1965 traduz as peças Os Verdes Campos do Eden, de Antonio Gala. A Fogueira Feliz, de J. N.Descalzo, e Edith Stein na Câmara de Gás de Frei Gabriel Cacho. Sai na França, pela Pierre Seghers, na coleção “Poètes d’Aujourd’hui”, o volume Manuel Bandeira, com estudo, seleção de textos, tradução e bibliografia por Michel Simon.

Comemora 80 anos, em 1966, recebendo muitas homenagens. A Editora José Olympio realiza em sua sede uma festa de que participam mais de mil pessoas e lança os volumes Estrela da Vida Inteira (poesias completas e traduções de poesia) e Andorinha Andorinha (seleção de textos em prosa, organizada por Carlos Drummond de Andrade). Compra uma casa em Teresópolis, a única de sua propriedade ao longo de toda sua vida.
Com problemas de saúde, Manuel Bandeira deixa seu apartamento da Avenida Beira-Mar e se transfere para o apartamento da Rua Aires Saldanha, em Copacabana, de Maria de Lourdes Heitor de Souza, sua companheira dos últimos anos. No dia 13 de outubro de 1968, às 12 horas e 50 minutos, morre o poeta Manuel Bandeira, no Hospital Samaritano, em Botafogo, sendo sepultado no Mausoléu da Academia Brasileira de Letras, no Cemitério São João Batista.

 

 

 

 

Bibliografia:

Poesia:
– Poesias Completas (com Belo Belo) – Rio de Janeiro, 1948
– Opus 10 – Niterói – 1952
– 50 Poemas Escolhidos pelo Autor – Rio de Janeiro, 1955
– Poesias completas (acrescidas de Opus 10) – Rio de Janeiro, 1955
– Poesia e prosa completa (acrescida de Estrela da Tarde), Rio de Janeiro, 1958
– Alumbramentos – Rio de Janeiro, 1960
– Estrela da Tarde – Rio de Janeiro, 1960
– Estrela a vida inteira, Rio de Janeiro, 1966 (edição em homenagem aos 80 anos do poeta).
– Manuel Bandeira – 50 poemas escolhidos pelo autor – Rio de Janeiro, 2006.

Prosa:
– Crônicas da Província do Brasil – Rio de Janeiro, 1936
– Guia de Ouro Preto, Rio de Janeiro, 1938
– Noções de História das Literaturas – Rio de Janeiro, 1940
– Autoria das Cartas Chilenas – Rio de Janeiro, 1940
– Apresentação da Poesia Brasileira – Rio de Janeiro, 1946
– Literatura Hispano-Americana – Rio de Janeiro, 1949
– Gonçalves Dias, Biografia – Rio de Janeiro, 1952
– Itinerário de Pasárgada – Jornal de Letras, Rio de Janeiro, 1954
– De Poetas e de Poesia – Rio de Janeiro, 1954
– A Flauta de Papel – Rio de Janeiro, 1957
– Itinerário de Pasárgada – Livraria São José – Rio de Janeiro, 1957
– Prosa – Rio de Janeiro, 1958
– Andorinha, Andorinha – José Olympio – Rio de Janeiro, 1966
– Itinerário de Pasárgada – Editora do Autor – Rio de Janeiro, 1966
– Colóquio Unilateralmente Sentimental – Editora Record – RJ, 1968
– Seleta de Prosa – Nova Fronteira – RJ
– Berimbau e Outros Poemas – Nova Fronteira – RJ

Antologias:
– Antologia dos Poetas Brasileiros da Fase Romântica, N. Fronteira, RJ
– Antologia dos Poetas Brasileiros da Fase Parnasiana – N. Fronteira, RJ
– Antologia dos Poetas Brasileiros da Fase Moderna – Vol. 1, N. Fronteira, RJ
– Antologia dos Poetas Brasileiros da Fase Moderna – Vol. 2, N. Fronteira, RJ
– Antologia dos Poetas Brasileiros Bissextos Contemporâneos, N. Fronteira, RJ
– Antologia dos Poetas Brasileiros – Poesia Simbolista, N. Fronteira, RJ
– Antologia Poética – Editora do Autor, Rio de Janeiro, 1961
– Poesia do Brasil – Editora do Autor, Rio de Janeiro, 1963
– Os Reis Vagabundos e mais 50 crônicas – Editora do Autor, RJ, 1966
– Manuel Bandeira – Poesia Completa e Prosa, Ed. Nova Aguilar, RJ
– Antologia Poética (nova edição), Editora N. Fronteira, 2001

 

 

Em conjunto:
– Quadrante 1 – Editora do Autor – Rio de Janeiro, 1962
(com Carlos Drummond de Andrade, Cecília Meireles, Dinah Silveira
de Queiroz, Fernando Sabino, Paulo Mendes Campos e Rubem Braga)
– Quadrante 2 – Editora do Autor – Rio de Janeiro, 1963
(com Carlos Drummond de Andrade, Cecília Meireles, Dinah Silveira
de Queiroz, Fernando Sabino, Paulo Mendes Campos e Rubem Braga)
– Quatro Vozes – Editora Record – Rio de Janeiro, 1998
(com Carlos Drummond de Andrade, Rachel de Queiroz e Cecília
Meireles)
– Elenco de Cronistas Modernos – Ed. José Olympio – RJ
(com Carlos Drummond de Andrade, Rubem Braga
– O Melhor da Poesia Brasileira 1 – Ed. José Olympio – Rio de Janeiro
(com Carlos Drummond de Andrade e João Cabral de Melo Neto)
– Os Melhores Poemas de Manuel Bandeira (seleção de Francisco de
A. Barbosa) – Editora Global – Rio de Janeiro)
Dados de Releituras.com, obtidos por Arnaldo Nogueira Jr em livros de Manuel Bandeira, e nas publicações “Homenagem a Manuel Bandeira” e “Bandeira a Vida Inteira”, na Academia Brasileira de Letras e sites da Internet.