José Régio

Contenido: introducción, Poema a Portalegre en los dos idiomas, textos traducidos de José Régio, Un trabajo de Nicolau Saião, Análisis de Tatiana Alves, biografía, publicaciones, casa museu, video con la voz de Régio

Portugal, hermano de Castilla en mi idea de castellano; ignorante yo de si esa posición fraterna es compartida en Portugal, aunque algo he ido encontrando en su literatura, en los amigos, y creo que algo hay de ello; Portugal y Castilla, no digo España, porque España es un conglomerado de territorios disímiles, pertenecientes estos a una península-isla, que han de vivir juntos por geografia, rompecabezas que se encaja y desencaja con una periodicidad variable; donde la gente, la gente por encima de todo, está tan entrelazada: viajes, parientes, amigos, economía, que el país existe o no en la idea de la gente, y eso es todo. Portugal y Castilla, siempre en disputas de familia, son los pueblos que más se parecen dentro de los peninsulares.
Mi idea de Portugal se fue haciendo desde la escuela. Nací durante la dictadura, durante las dictaduras de los dos países, y esa circunstancia marca camino y andadura. Viriato era un pastor lusitano que, sin embargo era un héroe nuestro. Lusitano ponía el escritor de la Enciclopedia Escolar, Lusitano porque Portugal aún no existía, o como eufemismo; o ambas cosas.

 

Foto de la Revolución de los Claveles

 

Sin embargo, mi primera visita a Portugal fue un viaje de fin de estudios: Lisboa como resumen, nos dijeron. No era cierto, nunca la capital es el resumen aunque sea la suma, el centro centrípeto, el imán que todo lo atrae y lo hace suyo. Cecília Meireles decía de sí, que amaba a todas las personas según las iba conociendo; la comprendí, porque yo amo a todos los países que conozco, y conocer significa engullir: geografía, historia, cultura, costumbres, población, todo. Portugal no era un destino generalizado en mis tiempos jóvenes, y recorrí todo el centro en transporte público durante un mes, rompiendo tópicos: estancias de días en cada uno de los lugares.
De Ayamonte a Castro Marín, en barco, fue una puerta de entrada a Portugal, y lo fue Rosal de la Frontera, viniendo de Marruecos y Gibraltar: a Gibraltar llegado desde Marruecos, verja cerrada. En tiempos de la Revolución de los Claveles, llegando a Lisboa en autocar por el puente Salazar, pasando los controles policiacos con miedo a ser retenido. Miedo lógico pues el pasaporte llevaba aún los sellos de entrada y salida de Checoslovaquia, entonces tras el telón de acero, y ya tuve problemas al pasar de Alemania a Austria y a Italia.

Tomé partido entonces —claveles en los caños de los fusiles como tópico, “Pides na grelha” era el título de un espectáculo de Lisboa- Pide: policía internacional de defensa del estado. Viví la situación de encantamiento popular en primera persona, el interés inmediato por la marcha de los acontecimientos imparables, el consumo de prensa ya desde las camionetas de reparto. Tomé partido más tarde, siendo apoiante del médico Fernándo Nobre en las elecciones presidenciales a las que concurrió: representante en Madrid de la campaña, lo conté en la novela Estela y Lázaro vertiginosamente. La escritura, tanto como la lectura: Eça de Queiroz , Machado de Assis, Aquilino Ribeiro; o acaso cono consecuencia, me llevaron a Portugal. La novela titulada “Las mujeres del sacerdote” transcurre en las tierras fronterizas de la Dehesa Extremeña, en torno al río Gévora o Xévora, dependiendo del tramo; y tierra y personas de ambos lados de la raya fueron encontrando acomodo en la historia. Personas entrañables como “el profesor Tructesindo Queiroz, portalegrense instruido en Évora y Lisboa, que explicaba el sistema solar sirviéndose de manzanas colgadas del techo con bramante de distinta longitud. Poseía el preceptor una formación sólida tanto en ciencias como en letras, y al conocer el reclamo del señor de la Dehesa, difundido a un lado y a otro de la frontera, se explicó con éxito en una conversación mantenida en pulcro castellano”.

Documentándome para esa novela llegué al Alentejo. Amaba ya Évora, y comencé por allí, buscando un lugar para vivir en familia una larga temporada. Recorrí el Alto Alentejo villa a villa; todas ellas muy bellas, ideales para vivir. En Portalegre tenía yo un amigo recién hecho, Nicolau Saião, escritor, dibujante, actor, pintor, filósofo, poeta y mucho más. Un amigo de mi edad con quien llegué a tener una amistad fraterna, compartiendo el presente día tras día a través de internet, entrando a formar parte del grupo de intelectuales que él aglutinaba. Era entonces, además, responsable del Centro de Estudios José Régio y lo fue durante catorce años. Él me descubrió a José Régio, él me trasmitió su admiración y algunos conocimientos; a él le debo el impulso actual que me lleva a difundir aquí la extraordinaria obra de ese autor tan singular. Era lunes cuando llegué a Portalegre. Al lado del hotel estaba el precioso edificio de la Biblioteca Municipal. La biblioteca fue el primer lugar que visité en Portalegre. Como tarjeta de presentación llevaba un libro: Del elevado vuelo del halcón. Fui recibido por la directora, Olga Ribeiro, haciendo gala ella de un alto sentido de la hospitalidad. Amiga desde entonces, con frecuente intercambio de correos, también ella me trasmitió su entusiasmo por la obra del polifacético vecino nacido en Vila do Conde.

Me acerqué, luego, a la Casa-Museu José Régio; pero solo pude hacer fotos del exterior, descansaba los lunes. Vi inmobiliarias, vi casas para alquilar, apartamentos, conversé con los vecinos que me indicaban lugares… Al anochecer, los vientos de todas las enfermedades, conocidas y desconocidas, me tuvieron como centro de su enojo, dejándome rendido durante horas en un banco de hierro de Praça da República.

 

 Banco da Praça de República em Portalegre

 

Alabanza de Portalegre
Poema de Pedro Sevylla de Juana

Arrastrando las pesadas cadenas incorpóreas
de la arbitraria angustia vital,
unidas a los grillos presidiarios de múltiples pesares
y a una debilidad física extrema,
con los zapatos gastados y las ropas raídas
-Heccehomo, Peergynt, por la calle Elvas
entré en Portalegre a medio día.

Viajaba desoyendo los dictados del Destino
sin brújula ni radio
sin cuadrante ni mapa,
buscando la tierra del queso y del aceite
manzanas, corcho, nueces y castañas;
y la entidad superior dominada por la furia
dispuso tan calamitosa llegada.

Portalegre
es uno de esos
asentamientos ciudadanos
que el hombre elevó sobre colinas,
subidas y bajadas, algún llano
perfil de hembra exuberante y atractiva.

No sé si fue el sosiego
de parques y jardines
la serenidad hallada en Corredoura,
el rumor del agua surgiendo de las fuentes,
el magisterio tímido de los museos:
casa de José Regio, donde aún se siente su aliento,
la reposada algarabía de Praça da República
o la conmovedora belleza de iglesias y conventos;
ignoro si influyó en mi decisión
la perfecta simetría de la Sé Catedral
la solidez del Castillo y la Muralla
la sincera amabilidad de las personas
y la confortante acogida de la Biblioteca;
pero de Portalegre hice punto de partida
dando un golpe de timón a la existencia.

Si hubiera llegado
tres mil años antes
pastor de ovejas entre alcornoques desnudos,
mi memoria hospedaría la jornada inolvidable
aprovechada por el desdichado Lísias
-hijo de Dionisio y nieto bastardo de Zeus
abatido
y esperanzado a partes iguales,
para colocar la primera piedra de Amaia
-Atalaião, Ribeiro de Baco iniciando
unas obras aún en marcha:
barrios nuevos que se alejan
del centro antiguo y de su frágil armonía
en constante peligro de quiebra.

La hermosa Maia
se hizo aldea,
fue creciendo hasta ser villa y ser ciudad
y es hoy la blanca y ocre Portalegre,
urbe de corazón generoso
donde permanecerá mi aliento
cuando muera del todo.
PSdeJ

 

Pintura de Nicolau Saião para la publicación del poema en TriploV

 

Louvor de Portalegre
Escrito e traduzido por Pedro Sevylla de Juana

Arrastando os pesados grilhões incorpóreos
da arbitrária angústia vital,
unidos aos ferros presidiários de múltiplos pesares
e uma debilidade física extrema,
com os sapatos gastos e as roupas descosidas
– Heccehomo, Peergynt –
pela rua de Elvas
entrei em Portalegre ao meio-dia.

Eu viajava desprezando os ditados do Destino
sem bússola nem rádio,
sem quadrante nem mapa,
em busca da terra do queijo e do azeite
das maçãs, cortiça, nozes e castanhas;
e a entidade superior dominada pela fúria
dispôs de tão calamitosa chegada.

Portalegre
é um desses
assentamentos cidadãos
que o homem elevou sobre colinas,
subidas e descidas, alguma planura
perfil de fêmea exuberante e atrativa.

Não sei se foi o sossego de parques e jardins
a serenidade achada em Corredoura
o murmúrio da água surgindo das fontes
o magistério tímido dos museus:
casa de José Regio, onde ainda se sente o seu alento,
a repousada algaravia da Praça da República
ou a beleza comovente de igrejas e conventos;
ignoro se influiu na minha decisão
a perfeita simetria da Sé Catedral,
a solidez do Castelo e a Muralha
a sincera amabilidade das pessoas
somadas ao confortante acolhimento da biblioteca;
mas de Portalegre fiz ponto de partida
dando um golpe de timão à existência.

Se tivesse chegado
três mil anos antes
eu pastor de ovelhas entre sobreiros nus
a minha memória hospedaria a jornada inesquecível
aproveitada pelo desditoso Lysias,
– filho de Dionisio e neto bastardo de Zeus –
abatido e esperançado em partes iguais
para colocar a primeira pedra da Amaia
– Atalaião, Ribeiro de Baco –
iniciando umas obras ainda em marcha:
novos bairros que se afastam do centro antigo
e da sua frágil harmonia
em constante perigo.
A formosa Maia
fez-se aldeia,
foi crescendo até ser vila e ser cidade
e hoje é a branca e ocre Portalegre,
urbe de coração generoso
onde permanecerá meu alento
quando eu morrer de todo.
PSdeJ

Con este y otros poemas de aquellos días, comencé a publicar en la prestigiosa Revista portuguesa TriploV, de Estela Guedes; con la que llevo más de seis años colaborando. Mis mejores poemas y relatos, las traducciones de los poetas brasileños están en sus páginas virtuales. El libro-revista Diversos, llevado adelante por José Carlos Marques durante y tiempo y tiempo, publicó mis traducciones de Brasil junto a las de los grandes poetas universales. Conocí, a raíz de aquello, a Joana Ruas, investigadora y escritora, posiblemente, la persona que más sabe de las colonias.

Ese camino zigzagueante me llevó a José Régio, a quien considero uno de los más
completos creadores de la moderna literatura portuguesa. En primer lugar, tal creador es un filósofo que se interroga sobre lo que le rodea, sobre su origen y objetivo. Llega así a Dios y a la sociedad, pasto inagotable para su entendimiento. Pensamiento y método lo llevan a crear un cuerpo de certezas del que hace norma de conducta personal. Es, en ese sentido, una persona consecuente. La obra emana de la vida, la vida emana de la obra. Han dicho que su obra rezuma misticismo, creo que revela humanidad, una humanidad social que va y lleva a alguna parte de interés. Su Dios es causa, pero, sobre todo, consecuencia. El teatro del mundo está formado por individuos actores; él lo sabe y lo tiene como premisa de sus silogismos. De ahí su sentido del humor. He traducido algunos de sus poemas donde se muestran estos rasgos.

 

Estátua na Praça José Régio em Vila do Conde

 

Cântico negro
Poema de José Régio

“Vem por aqui” — dizem-me alguns com os olhos doces
Estendendo-me os braços, e seguros
De que seria bom que eu os ouvisse
Quando me dizem: “vem por aqui!”
Eu olho-os com olhos lassos,
(Há, nos olhos meus, ironias e cansaços)
E cruzo os braços,
E nunca vou por ali…
A minha glória é esta:
Criar desumanidades!
Não acompanhar ninguém.
— Que eu vivo com o mesmo sem-vontade
Com que rasguei o ventre à minha mãe
Não, não vou por aí! Só vou por onde
Me levam meus próprios passos…
Se ao que busco saber nenhum de vós responde
Por que me repetis: “vem por aqui!”?
Prefiro escorregar nos becos lamacentos,
Redemoinhar aos ventos,
Como farrapos, arrastar os pés sangrentos,
A ir por aí…
Se vim ao mundo, foi
Só para desflorar florestas virgens,
E desenhar meus próprios pés na areia inexplorada!
O mais que faço não vale nada.
Como, pois, sereis vós
Que me dareis impulsos, ferramentas e coragem
Para eu derrubar os meus obstáculos?…
Corre, nas vossas veias, sangue velho dos avós,
E vós amais o que é fácil!
Eu amo o Longe e a Miragem,
Amo os abismos, as torrentes, os desertos…
Ide! Tendes estradas,
Tendes jardins, tendes canteiros,
Tendes pátria, tendes tetos,
E tendes regras, e tratados, e filósofos, e sábios…
Eu tenho a minha Loucura !
Levanto-a, como um facho, a arder na noite escura,
E sinto espuma, e sangue, e cânticos nos lábios…
Deus e o Diabo é que guiam, mais ninguém!
Todos tiveram pai, todos tiveram mãe;
Mas eu, que nunca principio nem acabo,
Nasci do amor que há entre Deus e o Diabo.
Ah, que ninguém me dê piedosas intenções,
Ninguém me peça definições!
Ninguém me diga: “vem por aqui”!
A minha vida é um vendaval que se soltou,
É uma onda que se alevantou,
É um átomo a mais que se animou…
Não sei por onde vou,
Não sei para onde vou
Sei que não vou por aí!

 

Cántico Negro
Poema de José Régio
Tradução de Pedro Sevylla de Juana

“Ven por aquí” — me dicen algunos con los ojos tiernos
tendiéndome los brazos, y seguros
de que sería bueno que yo los escuchara.
Cuando me dicen: “ven por aquí!”
yo los miro con ojos lánguidos,
(Hay, en mis ojos, ironias y cansancios)
Y cruzo los brazos,
nunca voy por allí…
Mi gloria es esta:
Crear barbaridades!
No acompañar a nadie.
— Que yo vivo con el mismo desánimo
con que rasgué el vientre a mi madre
no, no voy por ahí! Sólo voy por donde
me llevan mis propios pasos…
Si a lo que quiero saber ninguno de vosotros responde
Por qué me repetís: “ven por aquí!”?

Yo prefiero resbalar en los callejones embarrados,
arremolinar vientos,
como andrajos, arrastrar los pies ensangrentados,
a ir por ahí…
Si vine al mundo, fue
solo para desflorar selvas vírgenes,
y dibujar mis pies en la arena inexplorada!
la mayor parte de lo que hago es inútil.
Cómo, pues, vais a ser vosotros
quienes me deis impulsos, herramientas y coraje
para derribar mis obstáculos? …
Corre, por vuestras venas , vieja sangre de los abuelos,
Amáis lo sencillo!
Me gusta lo Distante y el Espejismo
aprecio los abismos, los torrentes , los desiertos…
Id! Tienes carreteras,
tienes jardines, tienes parterres,
tienes patria, tienes techos,
y tienes normas, y tratados, y filósofos, y sabios…
Yo tengo mi locura!
La alzo como una antorcha ardiendo en la noche oscura
y siento espuma, y sangre, y cánticos en los labios…
Dios y el Diablo conducen, nadie más!
Todos tuvieron padre, todos tuvieron madre;
mas yo, que nunca comienzo ni acabo,
nací del amor existente entre Dios y el Diablo.
Ah, que nadie me entregue intenciones piadosas,
nadie me pida definiciones!
nadie me diga: ven por aquí”!
Mi vida es un vendaval que se desató,
y una ola que se elevó,
y un átomo más que se estimuló…
No sé por donde voy,
no sé hacia donde voy
sé que no voy por allí! PSdeJ

 

Soneto de amor Poema de José Régio

Não me peças palavras, nem baladas,
Nem expressões, nem alma… Abre-me o seio,
Deixa cair as pálpebras pesadas,
E entre os seios me apertes sem receio.

Na tua boca sob a minha, ao meio,
Nossas línguas se busquem, desvairadas…
E que os meus flancos nus vibrem no enleio
Das tuas pernas ágeis e delgadas.

E em duas bocas uma língua…, — unidos,
Nós trocaremos beijos e gemidos,
Sentindo o nosso sangue misturar-se.

Depois… — abre os teus olhos, minha amada!
Enterra-os bem nos meus; não digas nada…
Deixa a Vida exprimir-se sem disfarce!

 

Soneto de amor
Poema de José Regio
Traduzido por Pedro Sevylla de Juana

No me pidas palabras ni Salmos,
ni expresiones, ni alma… Ábreme el seno,
Deja caer los párpados pesados,
y entre los pechos apriétame sin recelo.

En tu boca debajo de la mia, en el medio,
Nuestras lenguas buscan, desvariadas…
Y que mis flancos desnudos vibren en el fuego
de tus piernas ágiles, delgadas.

Y en dos bocas una lengua …,. —unidos,
vamos a intercambiar besos y gemidos,
Sintiendo nuestra sangre mezclarse.

Después … – abre los ojos, mi amada!
entiérralos bien en los míos; no digas nada …
deje la vida expresarse sin disfraces!

 

Testamento do Poeta
Poema de José Regio

Todo esse vosso esforço é vão, amigos:
Não sou dos que se aceita… a não ser mortos.
Demais, já desisti de quaisquer portos;
Não peço a vossa esmola de mendigos.

O mesmo vos direi, sonhos antigos
De amor! olhos nos meus outrora absortos!
Corpos já hoje inchados, velhos, tortos,
Que fostes o melhor dos meus pascigos!

E o mesmo digo a tudo e a todos, – hoje
Que tudo e todos vejo reduzidos,
E ao meu próprio Deus nego, e o ar me foge.

Para reaver, porém, todo o Universo,
E amar! e crer! e achar meus mil sentidos!….
Basta-me o gesto de contar um verso.

 

Testamento del poeta
Poema de José Régio. Traduzido por Pedro Sevylla de Juana

Todo vuestro esfuerzo es vano, amigos:
no soy de los que se conforman… con no estar muertos.
además, ya renuncié a cualquier puerto;
no pido vuestro óbolo de mendigos.

Lo mismo os diré, sueños antiguos
de amor! ojos en los míos, una vez absortos!
cuerpos ya hoy torcidos, viejos, gordos,
que fuiste el mejor de mis ejidos!

Y lo mismo digo a todo y a todos, – ahora
que todo y todos veo reducidos,
a mi propio Dios niego, y el aire me abandona.

Para recuperar, sin embargo, todo el Universo,
y amar! y creer! y hallar mis mil sentidos! ….
me basta el gesto de contar un verso.

 

Obsessão
Poema de José Régio, à morte da su filhinha única

Sobre umas pobres rosas desfolhadas,
Vestidinha de branco, imóvel, fria,
Ela estava ali pronta para o fim.
Eu pensava: “De tudo, eis o que resta!”
E entre as pálpebrazinhas mal fechadas,
(Como um raio de sol por uma fresta)
O seu olhar inda me via,
E despedia-se de mim.

Despedir-se, porquê?, se nunca mais,
Sobre essas pobres rosas desfolhadas,
A deixei eu de ver…, imóvel, fria.
Pois eu, acaso vivo onde apareço?
Lutas, ódios, amores, sonhos de glória, ideais,
Tudo me esqueceu já! Só não esqueço,
Entre as pálpebrazinhas mal fechadas,
Aquele olhar que inda me via.

 

Obsessão
Poema de José Régio, a la muerte de su hijita única
Traduzido por Pedro Sevylla de Juana

Sobre unas pobres rosas deshojadas
vestidita de blanco, inmóvil, fría,
ella estaba allí dispuesta para el fin.
Yo pensaba: “¡De todo lo existente, he aquí lo que queda!”
y entre los parpaditos mal cerrados,
(como un rayo de sol por una rendija)
su mirada aún me veía,
y se despedía de mí.

Despedirse, ¿por qué?, si nunca más,
la dejé de ver…, inmóvil, fría,
pues yo, ¿acaso vivo donde aparezco?
Luchas, odios, amores, sueños de gloria, ideales,
¡todo, todo, todo, me olvidó ya! Solamente no olvido,
entre los parpaditos mal cerrados
aquella mirada que aún me veía.

 

 

 

Traduzco aquí, por su interés, un fragmento del artículo de Enrico Martines, de la Università degli studi di Parma, publicado en este enlace:
https://www.researchgate.net/publication/266903313_Os_poemas_dispersos_de_Jose_Regio

“Al analizar las razones de no incluir José Régio tantos poemas en el canon de volúmenes poéticos, es preciso prestar atención a la evolución de la obra del multifacético escritor de Vila do Conde. Manifiesta él, después de la publicación de Mas Deus é Grande —quinto volumen de poesía en menos de veinte años— un progresivo apartamiento de este género literário; para decirlo más ajustado, pasa a ser más urgente para José Régio, a partir del final de la década de los años cuarenta , la necesidad de afirmar otras facetas de su arte, claramente el teatro o la novela; la escasa disposición para componer versos (testimoniada, a partir de aquel periodo, en varios trechos de su diario íntimo) se debía también a la orgullosa intención de demostrar que era tan buen novelista o dramaturgo como poeta, al contrario de lo que la crítica parecía sugerir. Si los manuscritos compilados hasta los años treinta contiene varios planes de publicación de libros de versos, el escribe en 1950, en ‘Noticia de esta edición’ que introduce la colección de la obra de José Régio:”
“También a esta edición completa de mi poesía pertenecerán cualesquiera otros libros de versos que venga a producir; pues me inclino a creer que no voy a producir ninguno más: Supongo que me llegarán, escasamente, el entusiasmo y la vida para trabajar en otros géneros que aún, en ocasiones, me parece poder realizar”

 

 

 

Porque suma información sobre la obra de José Regio, traslado aquí un fragmento del Artículo de Eduardo Javier Alonso Romo: “José Régio visto por ele própio”, aparecido en el enlace http://revistas.ufpr.br/letras/article/viewFile/2907/2389

Os que estudarem a obra de José Régio, geralmente os críticos e historiadores
da literatura portuguesa, têm olhado de preferência às primeiras obras do
escritor vila-condense – sobretudo as publicadas até ao ano 40 – deixando
à margem o seu trabalho posterior; pois o escritor, que se dera a conhecer em 1925
com Poemas de Deus e do diabo e que, em 1927, fundara a revista Presença,
continuaria a sua produção literária até às vésperas da sua morte, ocorrida a 22 de
Dezembro de 1969. Desta incompreensão por parte dos críticos perante a sua obra
posterior, queixa-se freqüentemente Régio nas páginas confessionais que vamos
analisar. O escritor, porém, parece confiar mais no juízo do futuro. Muito
provavelmente a razão esteja no fato de o jovem Régio ser mais criativo e original,
de modo que depois, em boa medida, repete idéias e intuições anteriores.
No entanto, pensamos que vale a pena conhecer a obra regiana na sua íntegra,
e concretamente o trabalho póstumo que vamos analisar: a Confissão dum homem
religioso. Julgamos que este corajoso livro pode aportar alguma luz sobre a
personalidade de Régio e, em geral, sobre toda a sua produção literária e possível
evolução. (…) Tem razão Eugénio Lisboa quando afirma que toda a obra regiana constitui uma longa – quase interminável – confissão. A Confissão dum homem
religioso cujo título se insere na longa tradição de escritos autobiográficos que seguem o paradigma de Agostinho de Hipona e de Rousseau, tem uma relação especial com a literatura autobiográfica que se escreve em torno à Presença. Deste modo, e para além das diferenças, a Confissão e o Diário de Régio podem relacionar-se com obras como o Diário de Torga. Régio reconhece: “Capitalmente nos meus livros de adolescência e mocidade – se tornaram evidentes e relevantes o subjetivismo, o egocentrismo e o confessionalismo” (C, 205), mas também recorda: “fui eu o primeiro a denunciar e flagelar esse mesmo subjetivismo” (C, 217). Por isso neste livro tardio, trata-se simplesmente de pôr em discurso direto aquilo que, ao analista atento da sua obra, era patente através de uma vasta produção, pois se algo define a obra de José Régio é a autenticidade existencial, com uma impressionante fidelidade a si próprio. (Eduardo Javier Alonso Romo, profesor titular de la facultad de Filología de Salamanca)

 

 

Subtitulada Fõlha de Arte e Crítica, aparece el primer número de la revista Presença en Coimbra el día 10 de marzo de 1927. En la portada lleva el conocidísimo artículo Literatura Viva. La revista Presença, fue fundada por José Régio, y digo fundada sabiendo que fue cofundada, porque entiendo que su participación en los inicios, y a lo largo de los trece años de andadura intermitente, fue esencial y determinante.

Desde aquellas páginas ayudó enormemente a impulsar el llamado Segundo Modernismo portugués, escribiendo, además, en diarios y revistas tal que Ler, Seara Nova, el Diário de Lisboa , el Comércio do Porto, Diário Popular, Contemporânea, Movimento, Altura, Variante, y otros más.

 

 

 

Ponte do Saber na Ilha da Cidade Universitária, Universidade Federal de Rio de Janeiro

 

Entre Deus e o Diabo: figurações arquetípicas na obra de José Régio

por Tatiana Alves Soares Caldas, Doutora em Letras pela Universidade Federal de Rio de Janeiro, grande pesquisadora e ensaísta, publicou vinte e dois livros. Atualmente integra o quadro efetivo do CEFET/RJ, na área de Língua Portuguesa e Literatura, em regime de dedicação exclusiva.

José Régio, um dos fundadores e principais colaboradores da revista Presença, possui uma vasta produção literária, que inclui poemas, romances, contos, dramas e ensaio crítico. Tendo como principais características a introspecção e o subjetivismo, sua obra é marcada por uma intensa carga dramática, decorrente dos conflitos e antagonismos presentes no ser humano. Dicotomias como Deus/Diabo, Bem/Mal, amor espiritual/amor carnal ou relativo/absoluto perpassam a obra regiana, constituindo o eixo central da mesma. O conflito entre polos opostos, exacerbado pela subjetividade, é observado por Óscar Lopes, que vê nesse idealismo subjetivista o núcleo da lírica regiana”:
“Régio concebe cada indivíduo humano como um feixe de tendências antagónicas entre si, algumas sociais (ou morais), outras insociais (ou imorais, ou demoníacas)”.

Desse modo, por meio de imagens arquetípicas, assiste-se a um combate existencial, em que forças opostas se confrontam. A condição humana, múltipla e contraditória, é então analisada por esse sujeito lírico que, ao falar de si, reflete sobre a humanidade por extensão. Esse processo de despersonalização, tão presente no Modernismo, constitui um dos traços da poesia de Régio, como analisa Cleonice Berardinelli, na introdução à antologia do poeta:
“Bastante minuciosa e aguda é a autocrítica regiana (…), mas não abrange senão o que preocupava principalmente o autor: o caráter fatal de sua poesia, o dobrar-se o poeta sobre si mesmo a revelar intimidades que chocam o seu pudor de homem, o centramento no eu que, como crítico de si mesmo, insiste em apresentar como ponto de partida para atingir os outros”.

O centramento no eu, um eu estilhaçado e fragmentado, cindido diante de suas incertezas, intensifica o conflito que marca a lírica de Régio, num processo dialético que atravessa a sua obra. A presença de três momentos distintos correspondendo à tese, antítese e síntese, tríade da dialética hegeliana, representa talvez a tentativa, por parte do eu lírico, de lançar um olhar analítico às suas dúvidas e inquietações, angústias de um ser paradoxal e marcadamente racional e subjetivo. Tal dialética, verificada ainda nas diferentes máscaras com que o eu se apresenta diante do mundo, estende-se ao próprio fazer poético, sendo a metapoesia um dos temas mais frequentes na lírica do autor.

 

Foto de Frenesi Loja

 

O primeiro livro de Régio, Poemas de Deus e do Diabo, já sugere, a partir do título, o embate entre forças, se não opostas, ao menos complementares. A ausência de maniqueísmo na caracterização das emblemáticas imagens do Bem e do Mal apontam uma reflexão que transcende o mero dualismo, vislumbrando-se a síntese do processo dialético. O modo insólito utilizado por Régio para abordar a relação entre homem e divindade é observado por David Mourão-Ferreira, que destaca a originalidade com que a obra regiana trata a questão religiosa, afirmando residir nisso um dos traços mais significativos do poeta:
“Régio recorre a Deus quando “incompreendido e escorraçado.” Recorre, portanto, por orgulho – e, sendo como é o orgulho uma característica eminentemente diabólica, Régio dialoga com Deus através de Lúcifer. Esta será, talvez, uma das maiores originalidades da sua poesia, a mais inquietante e a mais fecunda”.
Dialética é, também, a condição humana, constatação presente nos poemas e retratada nas máscaras com que o eu lírico se mostra. Arquétipos como o de Ícaro ou o de Narciso perpassam a obra, alegorizando angústias comuns a toda a humanidade. A percepção quanto ao uso de sucessivas máscaras, bem como a da inevitável crise de identidade que isso acarreta, é explorada no poema Baile de máscaras, não por acaso integrante do livro Biografia:

Contínua tentativa fracassando,
Minha vida é uma série de atitudes.
Minhas rugas mais fundas que taludes,
Quantas máscaras, já, vos fui colando?

Mas sempre, atrás de Mim, me vou buscando
Meus verdadeiros vícios e virtudes.
(– E é a ver se te encontras, ou te iludes,
Que bailas nesse entrudo miserando…)

Encontrar-me? iludir-me? ai que não o sei!
Sei mas é ter o rosto ensanguentado
O rol de quantas máscaras usei…

Mais me procuro, pois, mais vou errado.
E aos pés de Mim, um dia, eu cairei,
Como um vestido impuro e remendado!

No texto, a vida aparece metaforizada por um baile de máscaras, numa óbvia crítica às aparências que regem a vida em sociedade. Presente desde eras remotas e nos mais diversos grupos sociais, a máscara pode ter uma função lúdica, dramática, ritualística, ou mesmo religiosa. O eu poético alude ao fato de fazer uso de diferentes máscaras, sugerindo a despersonalização que as acompanha. Às diversas máscaras correspondem diferentes papéis, diferentes personae com que o indivíduo se apresenta. E, a cada uma utilizada, menos o eu se dá a conhecer:

(…) Minha vida é uma série de atitudes
(…)Quantas máscaras, já, vos fui colando?

A estrofe inicial apresenta, pois, a tese: a vida é um eterno trocar de máscaras, num sucessivo exercício de alteração de imagens e de atitudes. Entretanto, a antítese surge na estrofe seguinte, em que o sujeito poético confessa que, no fundo, não conhece a si mesmo:

Mas sempre, atrás de Mim, me vou buscando
Meus verdadeiros vícios e virtudes.
(–E é a ver se te encontras, ou te iludes,
Que bailas nesse entrudo miserando…)

A estrofe, expressivamente iniciada pela adversativa mas, demarca a mudança que se verifica então: da conveniente utilização das máscaras como recurso, o eu lírico vivencia entretanto a ânsia pelo autoconhecimento, afirmando, contudo, ser aquele o sentido da vida, o bailar nesse entrudo miserando, reiterando a imagem da vida como um grande carnaval, sendo o uso de máscaras a essência da sociedade, ainda que a perda da própria identidade surja como algo decorrente desse processo.
A estrofe subsequente intensifica a sensação de esfacelamento vivenciada pelo eu, que se revela oprimido em decorrência do peso das máscaras utilizadas ao longo da vida:

Encontrar-me? iludir-me? ai que não o sei!
Sei é ter no rosto ensanguentado
O rol de quantas máscaras usei…

Ao afirmar trazer o rosto ensanguentado, sequela do uso de sucessivas máscaras, o poeta constata o alto preço pago pelo disfarce: a despersonalização. E prossegue em sua busca, até que surge a síntese, mais trágica do que tudo – ele se descobre mais uma de suas máscaras:

Mais me procuro, pois, mais vou errado.
E aos pés de Mim, um dia, eu cairei,
Como um vestido impuro e remendado!

O sujeito lírico constata a falência de sua demanda existencial, uma vez que esse eu que tenta encontrar a si mesmo nada mais é do que uma das muitas faces assumidas por ele durante a vida. A busca de caráter ontológico, uma das marcas da lírica de Régio, está presente na própria imagem da máscara, que invoca, em sua simbologia, o autoconhecimento:

“O indivíduo que se cobre com a máscara se identifica, na aparência, com o personagem representado. O símbolo da máscara se presta a cenas dramáticas em contos, filmes, em que a pessoa se identifica a tal ponto com (…) sua máscara, que não consegue mais se desfazer dela, que não é mais capaz de retirá-la.(…) A psicanálise tem por objetivo arrancar as máscaras de uma pessoa, para colocá-la na presença de sua realidade profunda”.

A imagem da máscara será ainda explorada como recurso poético, sendo expressivo o fato de os poemas que dialogam com mitos e arquétipos do inconsciente coletivo serem justamente aqueles em que a preocupação com o fazer poético se torna mais evidente. Assim, a ideia do fingimento pessoano encontra-se, em Régio, potencializada. Ora se vê um fingimento confessado, ora um redimensionamento de mitos tradicionais, mostrando as múltiplas faces adotadas pelo sujeito lírico. Um dos mais conhecidos da lírica regiana, o poema Narciso apresenta a face do espelho:

Dentro de mim me quis eu ver. Tremia,
Dobrado em dois sobre o meu próprio poço…
Ah, que terrível face e que arcabouço
Este meu corpo lânguido escondia!

Ó boca tumular, cerrada e fria,
Cujo silêncio esfíngico eu bem ouço!…
Ó lindos olhos sôfregos, de moço,
Numa fronte a suar melancolia!…

Assim me desejei nessas imagens.
Meus poemas requintados e selvagens,
O meu Desejo os sulca de vermelho:

Que eu vivo à espera dessa noite estranha,
Noite de amor em que me goze e tenha,
… Lá no fundo do poço em que me espelho!

A primeira estrofe já parece justificar o título do poema: há uma tentativa, por parte do poeta, de se conhecer intimamente. A tendência, recorrente na lírica regiana, apresenta uma releitura do mito original, uma vez que, naquele, Narciso se surpreende ao se deparar com o próprio reflexo, e aqui o que se tem é alguém que deseja enxergar dentro de si, numa atitude consciente e voluntária. Vale lembrar que o Narciso mitológico ignorava que o belo rapaz vislumbrado nas águas fosse, na verdade, o seu próprio reflexo. É esse desconhecimento, precisamente, o que contribui para que o choque posterior seja tão contundente. Além disso, o deslumbramento vivenciado pelo Narciso mitológico aparece aqui substituído por um choque diante da face terrível que surge:

Dentro de mim me quis eu ver. Tremia,
Dobrado em dois sobre o meu próprio poço…
Ah, que terrível face e que arcabouço
Este meu corpo lânguido escondia!

Diferentemente do mito tradicional, a imagem surge aqui revestida de uma caracterização negativa, causando uma espécie de estranhamento no poeta. Além disso, enquanto no mito a autodescoberta ocorria a partir da mediação de um agente externo – o lago –, o poema regiano retrata um processo interior, no qual o sujeito olha para dentro de si, em busca de seu eu mais profundo.
O processo de autoconhecimento prossegue na estrofe seguinte, marcada pela contradição: nota-se, aqui, o antagonismo entre os diferentes aspectos da psique, gerando um conflito verificado, inclusive, pela antítese presente no texto:

Ó boca tumular, cerrada e fria,
Cujo silêncio esfíngico eu bem ouço!…
Ó lindos olhos sôfregos, de moço,
Numa fronte a suar melancolia!…

A imagem do Narciso regiano traz consigo um silêncio esfíngico que, entretanto, se faz ouvir pelo eu lírico. Surge, então, a constatação de que se trata de imagens poéticas, numa reflexão acerca do processo de criação literária:

Assim me desejei nestas imagens.
Meus poemas requintados e selvagens,
O meu Desejo os sulca de vermelho:

Além de estabelecer novo paradoxo, na afirmação de que os versos são requintados e selvagens, o primeiro verso do terceto encerra uma ambiguidade: o eu desejou a si mesmo a partir das imagens observadas ou projetou o próprio desejo nas imagens por ele criadas? A ideia do desejo em relação a si mesmo é intensificada pelo vermelho que lhe tinge os versos, sugerindo a paixão e a sensualidade que deles emana, sensualidade essa que atingirá o ápice na última parte do texto, em que todo o paradoxo se transforma, marcando a síntese do processo observado ao longo do poema:

Que eu vivo à espera dessa noite estranha,
Noite de amor em que me goze e tenha,
… Lá no fundo do poço em que me espelho!

O processo dialético que caracteriza a lírica regiana é novamente observado: o primeiro momento do soneto apresenta um eu que anseia pelo autoconhecimento, constituindo a tese do texto; em seguida, o confronto com a parcela mais íntima de seu ser traz um choque, pelo fato de ela não corresponder às expectativas, gerando um conflito, que, a nosso ver, constitui a antítese; a síntese irrompe na confissão apaixonada do sujeito poético, que não somente se aceita, como admite aguardar ansiosamente o encontro com sua parte mais recôndita. E aqui surge um Narciso outro, não mais o mitológico, mas o psicanalítico. Se o poema contraria o Narciso da mitologia, por outro lado invoca o narcisismo da psicanálise, ainda que não patológico, que se evidencia na ânsia pelo refúgio em si mesmo, e por um autocentramento que corresponde, em termos psicanalíticos, a um mergulho visando ao autoconhecimento.

 

 

 

 

A estratégia de se utilizar de mitos e arquétipos para pensar a condição humana é retomada no soneto Ícaro, também integrante de Poemas de Deus e do Diabo. À semelhança do que se verificara em Narciso, o poema Ícaro também subverte o mito original:

A minha Dor, vesti-a de brocado,
Fi-la cantar um choro em melopeia,
Ergui-lhe um trono de oiro imaculado,
Ajoelhei de mãos postas e adorei-a.

Por longo tempo, assim fiquei prostrado,
Moendo os joelhos sobre lodo e areia.
E as multidões desceram do povoado,
Que a minha Dor cantava de sereia…

Depois, ruflaram alto asas de agoiro!
Um silêncio gelou em derredor…
E eu levantei a face, a tremer todo:

Jesus! ruíra em cinza o trono de oiro!
E, misérrima e nua, a minha Dor
Ajoelhara a meu lado sobre o lodo.

O redimensionamento em relação ao mito faz-se notar pelo fato de não ser o eu lírico, mas sim a Dor, por ele endeusada, o elemento a cair. Talvez mais do que qualquer outro, o soneto em questão reflete acerca da criação poética, constituindo-se num metapoema. Régio, criticado por muitos em virtude do excesso dramático em sua obra, apresenta um eu que tece um paralelo entre o labor poético e a derrocada de Ícaro, com destaque para a temática da exploração da dor:

A minha Dor, vesti-a de brocado,
Fi-la cantar um choro em melopeia,
Ergui-lhe um trono de oiro imaculado,
Ajoelhei de mãos postas e adorei-a.

A valorização da dor, imagem presente nos rituais de entronização e de adoração realizados pelo sujeito lírico, metaforiza a exploração do sentimentalismo de forma exacerbada na poesia. O choro em melopeia, espécie de declamação utilizada principalmente para textos religiosos ou sagrados, intensifica a postura algo masoquista do sujeito lírico, confirmada pelo uso de maiúsculas, numa personificação do sofrimento. Entretanto, é através dessa exploração que o poeta consegue atingir as multidões, numa clara alusão à recepção da obra de arte pelo público:

Por longo tempo, assim fiquei prostrado,
Moendo os joelhos sobre lodo e areia,
E as multidões desceram do povoado,
Que a minha Dor cantava de sereia…

O canto da sereia, conhecida metáfora de sedução, enfatiza a mensagem do eu poético: a Dor é persuasiva, apelativa, e cativa o leitor. Entretanto, assim como no mito grego, a onipotência humana é breve, e ei-la a ruir:

Jesus! ruíra em cinza o trono de oiro!
E, misérrima e nua, a minha Dor
Ajoelhara a meu lado sobre o lodo.

A dor, antes adorada em pedestal, agora desce e iguala-se a ele, numa sugestão de uma escrita menos apelativa e menos sentimental. Apesar das semelhanças com o mito original, note-se que no soneto regiano o endeusamento ocorre em relação a um elemento externo, não havendo presunção por parte do eu poético. A dor, ainda que seja parte dele, aparece distanciada, inclusive pelo fato de possuir vida própria. O desdobramento do sujeito, desvinculado de seu próprio sofrimento, confere a ele um caráter demiúrgico, o que transcende o mito tradicional, e evoca, novamente, o fingimento poético. As asas, signo de poder e de irreverência no mito grego, surgem aqui como o elemento desencadeador do processo de destronamento sofrido pela Dor. São elas que fazem ruir o trono de ouro. Ambos, dor e sujeito, ajoelham-se lado a lado. Expressiva é a imagem do lodo, numa ambivalência que sugere, por um lado, a recriação, pois se trata da matéria primordial, e, por outro, o retorno a um estado involutivo, marcando talvez uma poética mais voltada para os defeitos da humanidade, outro tema recorrente na lírica do autor.

 

Em Demasiado humano, soneto pertencente à obra Biografia, o já aludido fingimento poético constitui a temática do texto. Marcado pela autorreferencialidade, o poema estrutura-se a partir de uma dialética que resume, de forma inequívoca, o fingir tão explorado por Pessoa:

Escancarei, por minhas mãos raivosas,
As chagas que em meu peito floresciam.
Versos a escorrer sangue eis escorriam
Dessas chagas abertas como rosas…

Assim vos disse angústias pavorosas
Em versos que gritavam…ou sorriam.
Disse-as com tal ardor, que todos criam
Esse rol de misérias fabulosas!

Chegou a hora de cansar…, cansei!
Sabei as chagas todas que aureolei
São rosas de papel como as das feiras.

Que eu vivo a expor minh’alma nas estradas,
Com chagas inventadas retocadas…
Para esconder bem fundo as verdadeiras.

Já na primeira estrofe, temos a imagem de chagas escancaradas, numa metáfora esclarecida pelo próprio sujeito lírico: trata-se de versos a escorrer sangue, atitude de exploração poética da temática do sofrimento, já apontada anteriormente. A consciência acerca do enaltecimento de imagens dramáticas, bem como a mea culpa diante do estilo grandiloquente e declamatório por ele adotado, ficam patentes na segunda estrofe, momento em que o poeta desmonta o fingimento poético, confessando-o:

Assim vos disse angústias pavorosas
Em versos que gritavam…ou sorriam.
Disse-as com tal ardor, que todos criam
Esse rol de misérias fabulosas!

A explicitação do fingir é enfatizada pelo distanciamento do poeta em relação às angústias retratadas: em versos que gritavam…ou sorriam, num desnudar que prossegue na estância seguinte:

Chegou a hora de cansar…, cansei!
Sabei que as chagas todas que aureolei
São rosas de papel como as das feiras.

Desse modo, o eu lírico desvenda o processo poético, numa auto-referencialidade marcada pela estrutura dialética: primeiro ele demonstra um sofrimento atroz, para em seguida admitir que jamais o sentira de fato. O último terceto, contudo, evidencia a síntese, ao revelar o verdadeiro motivo da dissimulação – o exagero das chagas fingidas nada mais seria do que uma sublimação que visava a ocultar as verdadeiras:

Que eu vivo a expor minh’alma nas estradas,
Com chagas inventadas retocadas…
Para esconder bem fundo as verdadeiras.

Do mesmo modo que o fingidor pessoano no conhecido poema Autopsicografia, também o eu regiano parece simular uma dor que, de fato, sente. Ao exibir o fingimento do indivíduo, (des)constrói o poético, numa estratégia sugerida pelo título: Demasiado humano, que alude de forma inequívoca ao livro de Nietzsche praticamente homônimo, intitulado Humano, demasiado humano. Texto que marca um momento intermediário no pensamento do filósofo, a obra apresenta reflexões acerca da vida religiosa, dos escritores, e do homem face à sociedade em que se insere. O Demasiado humano de Régio descortina o processo do fingimento poético nas chagas escancaradas e expostas, trazendo à tona a dicotomia ser / parecer, já explorada também em Baile de máscaras, na imagem de um eu que se perde em meio às máscaras criadas. Nietzsche, em tópico intitulado Como o parecer vira ser, observa a dificuldade, após algum tempo, de se discernirem os limites entre ambos:

“Mesmo na dor mais profunda, o ator não pode deixar de pensar na impressão produzida por sua pessoa e por todo o efeito cênico (…). Ele chorará por sua própria dor e as manifestações dela, como sua própria plateia. O hipócrita que representa sempre o mesmo papel deixa enfim de ser hipócrita. (…) Se alguém quer parecer algo, por muito tempo e obstinadamente, afinal lhe será difícil ser outra coisa”.

O poema regiano mostra-nos um eu que, após denunciar que suas chagas são rosas de papel como as das feiras e, portanto, falsas, confessa tê-las inventado para esconder bem fundo as verdadeiras. Além de sugerir um fingimento acerca do próprio fingimento, o poema toca ainda em um ponto analisado pelo filósofo alemão – aquilo a que ele denomina a honestidade no embuste:

“Em todos os grandes embusteiros é digno de nota um fato a que devem seu poder. No próprio ato do embuste, com todos os preparativos, o tom comovedor da voz, da expressão, dos gestos, em meio ao cenário de efeitos, são tomados da crença em si mesmos: é ela que fala de modo miraculoso e convincente aos que estão à sua volta. (…) É preciso que haja o engano de si mesmo, para [embusteiros] produzirem um grande efeito. Ao resgatar o pensamento de Nietzsche, sobretudo no que tange ao simulacro e ao fingimento, Régio parece defender o distanciamento entre o fazer poético e as atitudes sentimentais, numa postura racional no que se refere à representação literária das emoções.
Outro grande núcleo temático da poesia regiana, a interrogação metafísica aparece ao longo de seus poemas, frequentemente sob a forma de questionamento das próprias crenças. Em Ignoto Deo, integrante de Biografia, a dialética estabelece-se no espaço entre a negação de uma Fé de cujo modelo de representação o eu poético parece discordar, e a crença em uma divindade para cuja definição ele não possui um parâmetro aceitável. E, num processo inversamente proporcional, quanto mais ele recusa cultos e formas, mais parece afirmar uma Fé em um Deus que ainda lhe é desconhecido:

Desisti de saber qual é Teu nome,
Se tens ou não tens nome que Te demos,
Ou que rosto é que toma, se algum tome,
Teu Sopro tão além de quanto vemos.

Desisti de Te amar, por mais que a fome
Do Teu amor nos seja o mais que temos,
E empenhei-me em domar, nem que os não dome,
Meus, por Ti, passionais e vãos extremos.

Chamar-Te amante ou pai…, grotesco engano
Que por demais tresanda a gosto humano!
Grotesco engano o dar-te forma! E enfim,

Desisti de Te achar no quer que seja,
De Te dar nome, rosto, culto, ou igreja…
– Tu é que não desistirás de mim!

O título do soneto sugere um afastamento, por parte do eu poético, da figura divina: o termo desconhecido ou ignorado – ignoto – traduz o distanciamento entre o homem e a representação da divindade. A problemática relação entre o deífico e o humano surge como decorrente de uma percepção do divino que não é reconhecida pelo eu. A relativização da imagem da divindade é apresentada por meio de sucessivas recusas, acentuando a postura iconoclasta de alguém que, se não nega a existência de Deus, rejeita os rótulos e rostos com que Ele vem sendo representado, como se verifica na primeira estrofe:

Desisti de saber qual é Teu nome,
Se tens ou não tens nome que Te demos,
Ou que rosto é que toma, se algum tome,
Teu Sopro tão além de quanto vemos.

A desistência manifestada pelo sujeito lírico refere-se, como dissemos, à representação de Deus, como se depreende, sobretudo, dos dois primeiros versos. A transcendência da divindade estaria tão fora do alcance humano, que seria impossível a este tentar atribuir-lhe um rosto ou nome, como destaca o eu no último verso da mesma estrofe: – Teu sopro tão além de quanto vemos.
A segunda estância reitera os aspectos verificados na anterior, com ênfase na necessidade humana de criar a figura divina. Ao rejeitar o amor ao Deus tal como o homem o apresenta, o sujeito poético não se furta a afirmar que é a crença em determinadas representações, muito mais do que talvez a própria força delas, o que move o homem:

Desisti de Te amar, por mais que a fome
Do Teu amor nos seja o mais que temos,
E empenhei-me em domar, nem que os não dome,
Meus, por Ti, passionais e vãos extremos.

Ao dizer “(…) por mais que a fome do teu amor nos seja o mais que temos”, o eu poético coloca em segundo plano o amor de Deus pelos homens, evidenciando a fome do amor a Deus como a força motriz da Fé. Ao fazê-lo, desloca para o homem o foco da existência divina, criticando não propriamente a Fé, mas o fanatismo que por vezes marca determinadas religiões e crenças. Curiosamente, entretanto, o texto é marcadamente contraditório, assinalando a dificuldade em se pôr em prática uma certa atitude, talvez por conta de um condicionamento religioso-cultural: e empenhei-me em domar, nem que os não dome, / Meus, por Ti, passionais e vãos extremos.
A negação realizada pelo eu no que diz respeito à representação que o homem faz de Deus fica ainda mais flagrante na terceira estância, momento em que o sujeito questiona os rótulos normalmente utilizados para a imagem da divindade, sobretudo aqueles que o associam a um consorte ou a um pai, imagens recorrentes em diversas religiões:

Chamar-Te amante ou pai…, grotesco engano
Que por demais tresanda a gosto humano!
Grotesco engano o dar-te forma! E enfim,

A crítica realizada pelo eu refere-se sobretudo à vã tentativa de se atribuir um nome ou rótulo a Deus, uma necessidade humana, segundo ele: grotesco engano que por demais tresanda a gosto humano. Incapaz de apreender a divindade em toda a sua abstração, o homem representa-a a partir de seus próprios referenciais. A recusa do poeta em aceitar qualquer um desses rótulos – que surgem sob a forma de nomes, rostos, cultos e igrejas – paradoxalmente, não o afasta de Deus. Ao contrário, é quando desiste de enquadrar a figura divina em qualquer estereótipo que ele parece ir ao encontro Dele, uma vez que o verdadeiro Deus, segundo ele, jamais desistiria do homem:

Desisti de Te achar no quer que seja,
De Te dar nome, rosto, culto, ou igreja…
– Tu é que não desistirás de mim!

Diferentemente dos poemas anteriormente analisados, contudo, a síntese não surge somente ao final do texto, fazendo-se sentir ao longo dele, por meio do conflito vivenciado pelo sujeito lírico, que rejeita as formas e nomes atribuídos a Deus, afirmando, contudo, sua fé. A utilização de maiúsculas nos pronomes, característica da forma de tratamento utilizada com referência à Divindade, é significativa, demonstrando a reverência do poeta ao se dirigir a um ser cuja imagem ele supostamente já desistira de procurar. O paradoxo que se instaura tem seu ápice no último verso, em que o sujeito desiste da procura, com a segurança de que não haverá problema, uma vez que Ele nunca o abandonará: –Tu é que não desistirás de mim!
A angústia contida no poema torna-se ainda mais expressiva pelo fato de traduzir um conflito de caráter existencial: a crença em um Deus, ou, pelo menos, em suas representações arquetípicas. Em se tratando de José Régio, um simples passeio pelos títulos de suas obras dá-nos a medida do quanto tal assunto lhe era instigante: Poemas de Deus e do Diabo; As encruzilhadas de Deus; Mas Deus é grande; A chaga do lado; Filho do homem, entre outros. A estrutura dialética, expressão maior do conflito que perpassa sua obra, sugere o equilíbrio entre dois pólos que não necessariamente se excluem. Régio, em sua poesia, defende a idéia de que entre Deus e o Diabo, entre Bem e Mal, entre as antinomias que permeiam a existência, só há uma síntese possível: o Homem.

 

BIBLIOGRAFIA
BERARDINELLI, Cleonice. Antologia de José Régio. Rio de Janeiro: Nova Fronteira,1985.
CHEVALIER, Jean & GHEERBRANT, Alain. Dicionário de símbolos. Rio de Janeiro: José Olympio, 1990.
MONIZ, António. Para uma leitura de sete poetas contemporâneos. Lisboa: Editorial Presença, 1997.
NIETZSCHE, Friedrich. Humano, demasiado humano. São Paulo: Companhia das Letras, 2005.
RÉGIO, José. Obra Completa – Poesia I e Poesia II. Lisboa: Imprensa Nacional – Casa da Moeda, 2001.
_________. Poemas de Deus e do Diabo. Porto: Brasília Editora, 1972.

Biografia Tatiana Alves Soares Caldas, publicou vinte e dois livros.
Possui Graduação em Letras (Português-Literaturas) pela Universidade Federal do Rio de Janeiro – Bacharelado e Licenciatura (1988), Especialização em Literatura Portuguesa (1989), pela Universidade Federal do Rio de Janeiro, Especialização em Literatura Brasileira pela Universidade do Estado do Rio de Janeiro (1993), Mestrado em Letras (Letras Vernáculas) pela Universidade Federal do Rio de Janeiro (1993) e Doutorado em Letras (Letras Vernáculas) pela mesma universidade (2000). Atualmente integra o quadro efetivo do CEFET/RJ, na área de Língua Portuguesa e Literatura, em regime de dedicação exclusiva. Anotação do editor: É contista e poeta, e uma das mais premiadas poetas brasileiras.

 

José Regio no seu escritório de Portalegre

 

Entre Dios y el Diablo : figurações arquetípicas na obra de José Régio
Tatiana Alves Soares (UNESA / UniverCidade)
Tradução do excerto: Pedro Sevylla de Juana

José Regio, uno de los fundadores y colaboradores esenciales de la revista Presença , cuenta con una vasta producción literatura, que incluye poesía, novelas, cuentos, teatro y ensayo crítico. Sus principales características son la introspección y el subjetivismo, su obra está marcada por una carga dramática intensa, como resultado de conflictos y antagonismos presentes en los seres humanos. Dicotomías como Dios / Diablo, bien / mal, amor espiritual / amor carnal, ó relativo / absoluto, impregnan la obra regiana, formando el eje central de la misma. El conflicto entre los polos opuestos, exacerbado por la subjetividad, es observado por Óscar Lopes, quien ve en ese idealismo subjetivista el núcleo de la lírica de Régio:
“Regio concibe cada individuo humano como un conjunto de tendencias en conflicto entre sí, algunas sociales (o morales), otra insociales (o inmorales, o demoníaca). (Lopes, s / d: 0,88)

De este modo, a través de imágenes arquetípicas, estamos asistiendo a un combate moral, en el que se enfrentan y confrontan fuerzas en oposición. La condición humana, múltiple y contradictoria, es analizada por el yo lírico que, hablando de sí mismo, reflexiona sobre la humanidad vista en su conjunto. Ese proceso de despersonalización, tan presente en el modernismo, es uno de los rasgos de la poesía de Régio, tal como lo entiende Cleonice Berardinelli, en la introducción a la antología del poeta:
“Bastante minuciosa y aguda es la autocrítica regiana (…), pero no contiene más que la principal preocupación del autor: el carácter fatal de su poesía, ese desdoblarse sobre sí mismo para revelar intimidades que tropiezan con su pudor de hombre, centrándose en el yo que, autocrítico, insiste en presentar como punto de partida para llegar a los demás. (Berardinelli, 1985: 18)

El centrado en el yo, un yo despedazado y fragmentado, dividido ante sus incertidumbres, intensifica el conflicto que distingue la lírica de Regio, en un proceso dialéctico que atraviesa su obra. La presencia de tres momentos distintos correspondiendo a la tesis, antítesis y síntesis, tríada de la dialéctica hegeliana, representa, acaso, la tentativa, por parte del yo lírico, de lanzar una mirada analítica a las dudas e inquietudes de ese yo, paradójicamente racional y subjetivo. Esta dialéctica, comprobada aún en los diferentes rostros conque el eu lírico se presenta ante el mundo, envuelve el propio proceso del quehacer poético, haciéndose enunciado de uno de los temas más frecuentes en la lírica del autor.
El primer libro de Régio, Poemas de Dios y del Diablo , ya sugiere, desde el título, el embate entre las fuerzas, si no opuestas, al menos complementarias. La ausencia de maniqueísmo en la caracterización de las imágenes emblemáticas del bien y del mal señalan una reflexión que trasciende la mera dualidad, vislumbrándose la síntesis del proceso dialéctico.

Dialéctica es, también, la condición humana, constatación presente en los poemas a través de las máscaras con que el yo-lírico se muestra. Arquetipos como el de Ícaro o el de Narciso impregnan la obra, interpretando simbólicamente ansiedades comunes a toda la humanidad. La evidencia del uso de máscaras sucesivas, así como la crisis de identidad inevitable que conlleva, se explora en el poema “Baile de máscaras, no en vano incluido en el libro Biografía :

Contínua tentativa fracasando,
Mi vida es una serie de actitudes.
Mis arrugas más profundas qué taludes,
Cuántas máscaras, ya, os fui colando?

Pero siempre, detrás de Mí, me voy buscando
Mis verdaderos vicios y virtudes.
(-Y para ver si te encuentras, o te encubres,
bailas en ese carnaval infausto…)

¿Encontrarme? ¿engañarme? ay que no lo sé!
Sé pero es tener el rostro ensangrentado
La relación de máscaras que usé …

Me busco más, pues, voy más equivocado.
y a los pies de Mí, un día, yo caeré,
como un vestido impuro y remendado! (Ibidem,p.68).

La vida aparece simbolizada por una mascarada, en una clara crítica a las apariencias que rigen la vida en la sociedad. Presente desde la antigüedad y en los más diversos grupos sociales, la máscara puede tener una función lúdica, dramática, ritualista, incluso religiosa. El yo lírico se refiere a la utilización de diferentes caretas, lo que sugiere la despersonalización que las acompaña. Las diferentes máscaras corresponden a diferentes papeles, diferentes personae con los que el individuo se muestra. Y cuantas más caretas utilizadas, menos se da a conocer el yo:

(…) Mi vida es una serie de actitudes
(…) ¿Cuántas máscaras, ya os fui colando? ( Ibídem , p. 68)

La estrofa inicial, por lo tanto, presenta la tesis: la vida es una eterna muda de máscaras, en un ejercicio sucesivo de alteración de imágenes y de actitudes. Mientras, la antítesis surge en la estrofa siguiente estrofa en la que el sujeto poético confiesa que, en el fondo, no se conoce a sí mismo:

Pero siempre, detrás de Mí, me voy buscando
Mis verdaderos vicios y virtudes.
(-Y para ver si te te encuentras, o te encubres,
bailas en ese carnaval infausto…) ( Ibídem , p. 68)”

Traduje estos párrafos del original en portugués del ensaio de Tatiana Alves Soares Caldas, porque descubren el carácter esencial de la personalidad de José Régio

 

 

Casa-Museu de Portalegre

 

Dois ensaios de Nicolau Saião

Nascido em Monforte do Alentejo (Portalegre) 1946, é poeta, publicista, actor-declamador, conferencista e artista plástico. Foi premio nacional Revelação/Poesia da Associação Portuguesa de Escritores por seu livro “Os objectos inquietantes”. Autor ainda de “Assembleia geral” (1990), “Passagem de nível”, teatro (1992), “Flauta de Pan” (1998), “Os olhares perdidos” (2001), “O desejo dança na poeira do tempo”, “O armário de Midas”, “Escrita e o seu contrário”. Até se aposentar, foi durante 14 anos o responsável pelo Centro de Estudos José Régio, na dependência do município portalegrense. Publicou artículos y ensaios sobre a vida e a obra de José Régio

 

RELANCE SOBRE A PINTURA DE JOSÉ RÉGIO

Desenhar era, para Régio, uma naturalidade. Importa logo de início epigrafar esta naturalidade, que cultivara desde muito novo – quando ele e seu irmão Julio (como Joaquim Pacheco Neves assinala no seu livro Os desenhos de Régio) pintavam lado a lado nesse tempo de Natal colorido pelos prestígios da memória.

Independentemente de ser uma naturalidade era uma faculdade que ia bem para além do gosto inato de qualquer ser votado aos mundos onde o fulgor das coisas espirituais nos faz andar atentos à Arte. O mínimo que se poderá dizer de Régio é que era um bom desenhador – mesmo um excelente desenhador. Pintor de domingo? Bom – só se a maior atenção dada às letras e aos seus duros caminhos de concretização (para encher a célebre página branca é preciso muito esforço, muito suor, para além do talento, o que não está ao alcance dos zoilos) o remete para essa qualificação, aliás inadequada e frequentemente pacóvia. Claro que para um indivíduo como Régio não há hobbies deste cariz – são algo de demasiado fundo e grave, com a gravidade sagrada da vida e da mirada que sobre ela lança um ser de excepção como Régio foi.

Assentemos portanto que nele o interesse pela pintura e o acto de desenhar/pintar era um dos aspectos da sua rica vida de relação com os mistérios da arte entendida por extenso. Depois, se nos debruçarmos sobre o seu traço, os seus temas (a sua maneira ou,
para utilizarmos a expressão do grande crítico português de artes plásticas, o arqtº Mário de Oliveira, a sua intenção) verificaremos que não andava longe do que se fazia naquele tempo: um figurativismo lírico em tons ora mansos ora adustos jogando com as cores complementares.

A visitação da figura humana é uma das constantes a que recorria, fossem essas figuras de entalhe sagrado ou profano. E, neste caso, haveria também que perguntar: onde fica traçada a linha que absolutamente separa o profano do sagrado? Pergunta que já a propósito de obras de diversos pintores autóctones ou estrangeiros – pense-se em Beckman, por exemplo, ou em Chagall ou, entre nós, em Mário Botas – se tem colocado, visto que uma figura de mulher é frequentemente a figura da Virgem (e vice-versa) e a figura de um mendigo pode ser a figura de Cristo, noutra encarnação, noutro místico enquadramento, noutra dimensão real ou onírica.

Régio revela-se inteiramente nessas silhuetas contorcidas, nesses rostos arrepanhados, nessas expressões de êxtase, de fúria, de inconcreta estupefacção – de interrogação, de medo, de alguma esperança. E, estranhamente, nalguma súbita frescura de um rosto, de um olhar, de um movimento, de uma feição secreta. Como Claude Roy, poder-se-ia perguntar: “Essa frescura será uma ilusão do nosso olhar ou a expressão da unanimidade das origens?”.

Na sua singeleza, há que ver os desenhos de Régio como os irmãos daqueles que Julio executava. Não é difícil, não é mesmo possível, não se ver nos de Régio a versão como num espelho trágico daquilo que em Julio é calma e lirismo, mas uma calma e um lirismo bafejados pelo sopro dum surrealismo metafórico, carregado de significados poéticos e de serenidade duramente conquistada. Julio (Saúl Dias), que tenho como um dos maiores poetas do século vinte português (a minha participação na homenagem que lhe foi feita em livro organizado por Valter Hugo Mãe não foi um acto gratuito da minha parte, pois não escrevo textos de circunstância – e sim uma atitude de puro apreço), foi igualmente o protagonista central duma incursão da maravilha pictórica no mundo por vezes contraditório da pintura portuguesa. Régio, votado a outros mesteres mais instantes, que lhe carregavam o quotidiano de tarefas que à escrita iam desaguar, teve o seu percurso de diferente recorte. Mas o que fez brilha e distingue-se, porque pelos seus próprios meios se tinha – mais uma vez parafraseando Roy – humanizado, enriquecido, metamorfoseado.

E isto, repare-se, ante os mundos do alto e os do baixo: os da carne e os da alma, para tudo dizer.

 

Cecília Meireles

RÉGIO E OS ESCRITORES BRASILEIROS

Que Régio foi apreciado e admirado por muitos escritores brasileiros é ponto assente. De Manuel Bandeira a Ribeiro Couto (que ele celebrou em comovido texto inserto no livro de homenagem póstuma ao poeta que conhecera em Portalegre numa noite singular), de Moreira da Fonseca a Cecília Meireles (que o antologiou com palavras à sua altura de excepção), de Jorge de Lima a Graciliano Ramos – diversos foram os autores do país irmão com quem trocou livros e menções de apreço. A sua atenção à literatura brasileira era consequência da sua atenção ao mundo das letras, que nunca esmoreceu ao longo dos anos que lhe coube viver.

Detenhamo-nos um pouco sobre as dedicatórias, de três dos escritores citados, inscritas em livros remetidos a Régio ao longo do tempo. Elas trazem em si não só o selo da admiração mas, também, facultam pistas que nos permitem descortinar em que medida ou de que forma se perspectivava o seu interesse pelo autor de “Davam grandes passeios aos domingos…”.

Na edição aumentada de “Poesias completas”, da Americ.Edit., remetida a Régio em 1945, a dedicatória é a seguinte: “A José Régio – grande poeta de Deus e do Diabo – com o fraterno abraço do Manuel Bandeira”. O acento tónico é posto nos dois pólos que tanto moviam o misticismo de José Régio, os dados maiores do problema com que se debateu enquanto ser de religiosidade. Ao chamar a atenção para tal, Manuel Bandeira trazia à colação um dos pontos a que era o autor de “Mas Deus é grande” extremamente sensível, empenhado e indagador, sublinhando assim uma característica do seu pensamento e da sua poética.

Cecília Meireles, que em “Poetas novos de Portugal” (Edições Dois Mundos,1944) via em Régio um temperamento “dramático, oratório, gritando suas amarguras, discutindo-as com interlocutores que o ouvem da lama e das estrelas, falando-se e respondendo-se em voz alta, em monólogos arrebatados e arrebatadores”, inscreve no seu livro “Mar absoluto e outros poemas” a seguinte dedicatória: “A José Régio, essa veemente voz da poesia do mundo, com estima”. A tónica é posta pois na veemência, na força interior que atravessava o verbo de Régio, autor que ela entendia fazer parte da poesia do mundo, do universo da escrita maior que era o seu timbre. Para quem conhece a obra de Cecília Meireles, toda ela percorrida de atenção ao absoluto, percebe o que lhe subjaz e de que matéria é feito esse olhar e essa admiração.

A dedicatória de Moreira da Fonseca, um dos grandes poetas modernos do Brasil, cuja voz permanece pura e límpida, ática, definidora – e decerto permanecerá – é mais sucinta mas não menos significativa. Reza assim: “A José Régio, com viva admiração, of. o José Paulo Moreira Fonseca”. Está inscrita no livro “Poesias”, dado a lume em 1949 pela Livraria Editora José Olympio e foi enviado a Régio em Março de 1950. O que ela nos mostra é uma funda atenção de um dos – à altura – poetas novos do Brasil que, apesar de diferente nos seus temas e nos seus métodos de escrita, sabia compreender e apreciar a demanda poética e por isso vital do autor de “A velha casa”.

De entre outros, aqui ficam estes três exemplos do amor que a escrita de Régio despertava nesse país – distante geograficamente mas bem perto dele dum ponto de vista literário e humano.

 

 Casa Museu Vila do Conde

 

Biografia de José Régio

José Régio é o pseudónimo de José Maria dos Reis Pereira. Nasceu a 17 de Setembro de 1901, em Vila do Conde, cidade onde viveu durante a sua infância e adolescência e fez os seus estudos. Após uma estadia de dois anos no Porto, para concluir o 3º ciclo do ensino liceal, foi para Coimbra para frequentar a Faculdade de Letras. Aí se licenciou em Filologia Românica, em 1925, defendendo a tese intitulada “AS CORRENTES E AS INDIVIDUALIDADES NA MODERNA POESIA PORTUGUESA”, trabalho em que foi feita pela primeira vez a apologia dos poetas do “ORPHEU”.

Cedo, iniciou a sua actividade literária em jornais e revistas. É de salientar a sua colaboração nas revistas portuenses “Crisálida” e “A Nossa Revista” e nas coimbrãs “Bizancio” e “Tríptico”. Mas foi em Coimbra que consolidou as suas qualidades literárias, não apenas pelo intenso contacto com os livros que vieram a influenciar a sua obra, mas também pelo convívio com intelectuais que marcaram um dos períodos mais fecundos do século XX, tanto na criação como na crítica.No mesmo ano que concluiu a licenciatura publicou o seu primeiro volume de poesia “Poemas de Deus e do Diabo”, usando pela primeira vez o pseudónimo de José Régio.

Em Março de 1927, fundou com João Gaspar Simões e Branquinho da Fonseca, a revista “Presença” que durou treze anos e foi considerada o orgão do segundo modernismo.
Concluído o Curso da Escola Normal, iniciou a carreira docente, com uma breve experiência como professor provisório no Liceu Alexandre Herculano, no Porto, até ser nomeado, em 1930, professor efectivo do Liceu de Portalegre cargo que exerceu até se reformar, em 1962. Desde então viveu alternando a sua residência entre Vila do Conde e Portalegre, até que em 1966, após doença prolongada se instalou definitivamente em Vila do Conde. Morreu a 22 de Dezembro de 1969, vítima de doença cardíaca.

Trabalhador incansável, partilhou sempre as tarefas docentes com múltiplas actividades. Além da criação literária, manteve a colaboração em jornais e revistas como crítico e polemista. É de realçar o seu envolvimento político, sempre que as situações críticas da vida nacional o justificavam, mantendo-se sempre firme e frontal nos seus ideais socialistas, apesar do regime repressivo de então. O isolamento a que por vezes se votava para a produção literária não o impedia das tertúlias dos cafés, que muito apreciava, nem dos contactos com os meios literários que mantinha através da intensa actividade epistolar.

 

Casa-museu de Portalegre (Arte Sacra)

Foi ainda coleccionador empenhado de peças antigas de arte popular com as quais recheou as casas de Portalegre e de Vila do Conde, hoje abertas ao público para que se possam apreciar as suas valiosas colecções.

Centro de Estudios regional
Em boa hora quis a Câmara de Vila do Conde, terra natal e última residência do grande poeta de Biografia, dar início à publicação regular deste Boletim do Centro de Estudos Regianos daquela cidade. José Régio é uma das grandes figuras da Literatura Portuguesa, em que pese a um cada vez menor punhado de ressentidos e de ditadores da norma definidora do que deve ou não deve ser a poesia.

“A crítica”, afirmou Wilde, no seu famoso ensaio, “The Critic as Artist”, “requer infinitamente mais cultura do que a própria criação.” E o que a cultura acima de tudo dá é a larga perspectiva e a vastidão de hipóteses de trabalho que desde logo demitem, por grotescas, as capelinhas exclusivistas e detentoras de fórmulas definitivas para o vasto cosmos da poesia. Propagadores do “a poesia hoje deve ser…” sofrem, sobretudo, de pouca leitura. E, não raro, de insuficiente inteligência e apetite.
Régio, apesar de uma sórdida campanha de silêncio de outra, igualmente empenhada e eficaz, de denegrimento, recomeçou a captar a atenção de um bom leque de estudiosos inteligentes, atentos e formidavelmente apetrechados.

Mais novos, puderam escapar ao “lobby” mais antigo e souberam afrontar, com frescura e inocência, a energia e o fulgor dos textos. E tanto a ficção, como a poesia e o ensaio do autor de A Velha Casa detêm, apesar de uma bibliografia afinal extensa, vasto território ainda por explorar. A estes investigadores sem preconceitos, o Boletim do Centro de Estudos Regianos, independentemente de outros locais igualmente nobres e disponíveis, abre as suas portas: para que aqui se divulgue a obra e o que sobre ela se tem dito, retomando-a na sua imensa profundidade e no seu imenso desejo de ser vista ” mais por dentro ” do que antes foi. Propondo-se, em suma, hipóteses novas que novas leituras suscitem.

Por intermédio da Drª Isabel Cadete – regiana inteligente, competente e dedicada – recebi o honroso convite do Centro de Estudos Regianos para dirigir este Boletim. Aceitei o convite com a convicção feliz de saber que há já hoje, em Portugal, um leque de estudiosos da obra de José Régio que mereceriam igualmente ou mais, tomar a seu cargo esta enorme responsabilidade.

Eugênio Lisboa
Nascido em Lourenço Marques, (Moçambique), é ensaísta e crítico literário, especialista em José Regio. Exercitou a docência de cursos de Literatura Portuguesa, nas universidades de Lourenço Marques, Pretória (1974-75) e Estocolmo (1977-78). Exerceu também funções diplomáticas, ocupando durante 17 anos consecutivos (1978-95) o cargo de conselheiro cultural da Embaixada de Portugal em Londres. Presidiu à Comissão Nacional da UNESCO (1996-98). É professor da Universidade de Aveiro. É Doutor Honoris Causa pela Universidade de Nottingham, do Reino Unido (1988) e pela Universidade de Aveiro (2002). Foi distinguido com o grau Oficial da Ordem do Infante D. Henrique.

 

Casa-Museu de Portalegre no Centenário

Publicaciones

Poesia
1925 – Poemas de Deus e do Diabo
1929 – Biografía
1935 – As Encruzilhadas de Deus
1945 – Fado (1941), Mas Deus é Grande
1954 – A Chaga do Lado
1961 – Filho do Homem
1968 – Cântico Suspenso
1970 – Música Ligeira
1971 – Colheita da Tarde

Ficción
1934 – Jogo da Cabra-Cega.
1941 – Davam Grandes Passeios aos Domingos
1942 – O Príncipe com Orelhas de Burro
1945 a 1966 – A Velha Casa
1946 – Histórias de Mulheres
1962 – Há Mais Mundos

Ensayo
1936 – Críticas e Criticados
1938 – António Botto e o Amor
1940 – Em Torno da Expressão Artística
1952 – As Correntes e as Individualidades na Moderna Poesia Portuguesa
1964 – Ensaios de Interpretação Crítica
1967 – Três Ensaios sobre Arte
1977 – Páginas de Doutrina e Crítica da Presença

Teatro
1940 – Jacob e o Anjo.
1947 – Benilde ou a Virgem-Mãe.
1949 – El-Rei Sebastião.
1954 – A Salvação do Mundo.
1957 – Três Peças em Um Acto.

 

 

 

Ventura Porfírio, Poeta de Deus e do Diabo, 1958. Óleo sobre tela, 138,5 x 108 cm. Câmara Municipal de Portalegre, Casa-Museu José Régio

 

CASAS MUSEU JOSÉ RÉGIO

A Casa-Museu José Régio em Portalegre foi instalada naquela que foi a habitação de José Régio durante 34 anos. Quando José Régio foi colocado no Liceu Mouzinho da Silveira, em Portalegre, na casa funcionava uma pensão, onde se hospedou.

Data dos finais do século XVII e terá sido um anexo do convento de S. Brás, do qual ainda existem alguns vestígios, nomeadamente da capela. Também serviu como quartel-general aquando das guerras peninsulares e muito mais tarde pensão 21.

José Régio alugou um humilde quarto e à medida que a necessidade de espaço aumentava com a ampliação constante da sua coleção, ia alugando as outras dependências da casa, até que se transformou em hóspede único.

Em 1965 vende a sua coleção à Câmara Municipal de Portalegre com a condição desta adquirir a casa, restaurar e transformar em Museu. Ficaria com o usufruto e só à sua morte este passaria para a Câmara. Tal não aconteceu, pois José Régio morre a 22 de Dezembro de 1969 e o Museu só veio a abrir a 23 de Maio de 1971.

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A Casa de José Régio de Vila do Conde foi adquirida pela Câmara Municipal e aberta ao público em 17 de Setembro de 1975.
Não se trata de um Museu organizado enquanto tal. É a casa que o poeta herdou de sua tia – A Madrinha Libânia – , e que preparou para viver quando se aposentou. É o local onde José Régio expôs algumas das muitas peças que foi recolhendo ao longo da sua vida.

 

Colecciones  Podem admirar-se exemplares de todas as colecções que o poeta recolheu ao longo do tempo em que leccionou no Alentejo, embora grande parte do espólio se encontre na sua casa de Portalegre.As colecções são as mais variadas: Pintura, dos mais diversos tipos; dos ex-votos, a temas de Purgatório ou Juízo Final, até à pintura contemporânea de Júlio, Alvarez, e desenhos do próprio Régio, entre outros. Escultura de cariz bastante popular, onde predomina a estatuária religiosa. Os ferros alentejanos, para além de uma extensa biblioteca, onde constam inúmeras primeiras edições, algumas delas autografadas pelos autores. Dos vários compartimentos da casa, podem-se destacar: A Sala de Pintura Moderna, o Escritório, o Quarto, a Sala de Jantar, a Casa das Alminhas e ainda o Jardim.

Agradecimiento Quiero agradecer al personal de la Casa-Museu José Régio de Portalegre, su colaboración y aportaciones documentales.

 

Documentos