Jorge Manrique

Coplas. Castellano y portugués

 

Trabajos de traductor
Me decidí por un poeta coterráneo para colocarlo en el blog traducido al portugués. Busco una cierta simetría, un equilibrio flexible entre las dos culturas. ¿Quién mejor que Jorge Manrique, castellano del siglo XV? Pero Jorge Manrique posee una obra singular, porque dentro de ella están las Coplas a la muerte de su padre, destacando, elevándose, tirando del resto hacia arriba, sumándose. Cortos los versos, eso sí; ocho sílabas y cuatro en el pie quebrado. Pero las cuarenta estrofas de las Coplas suman 480 versos. Busqué las traducciones existentes, y eran escasas.

Debía intentarlo. Lo decidí antes de conocer las dificultades. Aunque lo hubiera intentado de haberlas conocido. A los setenta años, la dificultad es para mí un aliciente. Lo primero era tener un texto de partida. Tuve que formarlo a partir de las distintas ediciones existentes; las mejores, las más fieles, las más lógicas. Leí muchos de los abundantes trabajos que orientan: algunos contradictorios. Ahí está lo alcanzado: actual y respetuoso con el contenido.

La traducción debe tener en cuenta el ritmo, nacido de la métrica. No debe cambiar la forma original, sobre todo la rima. Portugués y castellano en este largo poema son más hermanos que nunca. Así lo sentí, así lo siento. Casi todas las palabras tenían equivalente en el idioma de llegada. Eso es una ventaja. Pero había que comprobar el sentido, consultando en los diccionarios de la RAE y Priberam. Había que poner las frases nuevas en el buscador, para ver si se utilizaban ahora y en qué proporción.

No obstante hay terminaciones que en portugués difieren. Hay verbos que en portugués cambian de declinación y terminan de otra forma. La rima es consonante; y casi siempre se consigue mantenerla. La asonante no modifica apenas el sonido. El sonido: otro elemento que debo tener en cuenta; ya que la fonética en portugués es muy distinta y el poema va a ser leído.

Horas dedique a resolver las dificultades, comprobando las posibles palabras existentes y buscando el encaje justo. Mensaje, métrica, ritmo y rima: ahí está el resultado. Mis amigos de lengua portuguesa quedaron satisfechos cuando los consulté. Así que mi satisfacción es clara. Ahí van los 480 versos en portugués, añadidos a los 480 versos en castellano.

Pasen y lean. Saludos cordiales y agradecimiento por su visita.

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Coplas a la muerte de su padre
Por Jorge Manrique
Tradução: Pedro Sevylla de Juana

I
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Advirta a alma dormida,
avive o senso e acorde
contemplando
como se passa a vida,
como se vem a morte
tão calando;
quão presto escapa o prazer,
como, após pensado,
causa dor;
como a nosso parecer,
qualquer tempo passado
foi melhor.

II
Y pues vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera,
más que duró lo que vio,
porque todo ha de pasar
por tal manera.

E pois vemos o presente
como num ponto se é ido
e acabado,
se julgamos sabiamente,
daremos o não sido
por passado.
Não se engane ninguém,
pensando que tem de durar
o que espera,
mais que durou o que tem,
porque todo deve passar
por tal maneira.

III
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en el mar,
que es el morir:
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí, los ríos caudales,
allí, los otros, medianos
y más chicos;
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.

Nossas vidas são os rios
que vão dar no mar,
que é o morrer:
ali vão os senhorios
diretos a se acabar
e perecer;
ali, esses rios caudais,
ali, os outros, meãos,
e infantes;
abeirados, são iguais
os que vivem pelas mãos
e magnates.

IV
Dejo las invocaciones
de los famosos poetas
y oradores;
no curo de sus ficciones,
que traen yerbas secretas
sus sabores.
A aquel solo me encomiendo,
a aquel solo invoco yo
de verdad,
que en este mundo viviendo
el mundo no conoció
su deidad.

Deixo as invocações
dos famosos poetas
e oradores;
não curo de suas ficções,
que trazem ervas secretas
seus sabores.
Àquele só me encomendo,
àquele só invoco eu
de verdade,
que neste mundo vivendo
o mundo não conheceu
sua deidade.

V
Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nacemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que, cuando morimos ,
Descansamos.

Este mundo é o caminho
para o outro, que é morada
sem pesar;
mas cumpre ter bom tino
para andar esta jornada
sem errar.
Partimos quando nascemos,
andamos quando vivemos,
e chegamos
ao tempo em que fenecemos;
assim que, quando morremos ,
descansamos.

VI
Este mundo bueno fue
si bien usáramos de él
como debemos,
porque, según nuestra fe,
es para ganar aquél
que atendemos;
que aquel hijo de Dios,
para subirnos al cielo
descendió
a nacer acá entre nos,
y a vivir en este suelo
do murió.

Aqueste mundo bom é
conquanto usássemos dele
qual devemos,
pois, segundo nossa fé,
é para ganhar aquele
que vivemos;
que o filho do Deus Criador,
para nos subir ao Trono
ele desceu
devendo sofrer o dor,
e viver neste solo
onde morreu.

VII
Si fuese en nuestro poder
tornar esa cara hermosa
corporal
como podemos hacer
el ánima gloriosa
angelical;
¡qué diligencia tan viva
tuviéramos toda hora
y tan presta
en componer la cautiva
dejándonos la señora
descompuesta!

Se fosse em nosso poder
tornar a cara formosa
corporal
como podemos fazer
a alma gloriosa
angelical;
¡que diligência tão viva
tivéssemos toda hora
tão disposta
em compor a cativa
nos deixando a senhora
descomposta!

VIII
Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos,
que en este mundo traidor,
aun primero que muramos
las perdemos;
de ellas deshace la edad,
de ellas, casos desastrados
que acontecen,
de ellas, por su calidad,
en los más altos estados
desfallecen.

Vede o pouco valor
das coisas trás que andamos
e corremos,
que neste mundo traidor,
ainda antes que morramos
as perdemos;
delas desfaz a idade,
delas, casos desastrados
que acontecem,
delas, por sua qualidade,
nos mais altos estados
desfalecem.

IX
Decidme: la hermosura,
la gentil frescura y tez
de la cara,
el color y la blancura,
cuando viene la vejez,
¿cuál se para?
Las mañas y ligereza
y la fuerza corporal
de juventud,
todo se torna graveza
cuando llega al arrabal
de senectud.

Me digam: a formosura,
a gentil frescura e tez
da cara,
a cor e a brancura,
quando vem a vetustez,
¿qual se para?
As manhas e ligeireza
e a força corporal
de juventude,
todo se torna graveza
quando chega ao lamaçal
de senectude.

X
Pues la sangre de los godos,
y el linaje y la nobleza
tan crecida,
¡por cuántas vías y modos
se sume su gran alteza
en esta vida!
Unos, por poco valer,
¡por cuan bajos y abatidos
que los tienen!
otros que, por no tener,
con oficios no debidos
se sostienen.

Pois o sangue dos godos,
e a linhagem e a nobreza
tão crescida,
¡por quantas vias e modos
se some sua grande alteza
nesta vida!
Uns, por pouco valer,
por quão baixos e abatidos
que os têm!
outros que, por não ter,
com ofícios não devidos
se sustêm.

XI
Los estados y riqueza,
que nos dejan a deshora,
¡quién lo duda!
No les pidamos firmeza,
pues que son de una señora
que se muda:
que bienes son de Fortuna
que revuelve con su rueda
presurosa,
la cual no puede ser una
ni estar estable ni queda
en una cosa.

Os estados e riqueza,
que nos deixam a desoras,
¡quem o duvida!
Não lhes peçamos firmeza,
pois que são de uma senhora
que se muda:
que bens são de Fortuna
que revolve com sua roda
pressurosa,
a qual não pode ser una
nem ser estável por moda
nem ociosa.

XII
Pero digo que acompañen
y lleguen hasta la huesa
con su dueño:
por eso no nos engañen,
pues se va la vida apriesa
como sueño.
Y los deleites de acá
son, en que nos deleitamos,
temporales,
y los tormentos de allá,
que por ellos esperamos,
eternales.

Mas digo que acompanhem
e cheguem até a cova
com seu dono:
por isso não nos enganem,
pois se vai a vida pronta
como sonho.
E os deleites de cá
são, em que nos deleitamos,
temporais,
e os tormentos de lá,
que por eles esperamos,
eternais.

XIII
Los placeres y dulzores
de esta vida trabajada
que tenemos,
no son sino corredores;
y la muerte, la celada
en que caemos.
No mirando nuestro daño,
corremos a rienda suelta,
sin parar;
cuando vemos el engaño
y queremos dar la vuelta,
no hay lugar.

Os prazeres e dulçores
desta vida trabalhada
que assumimos,
não são senão corredores;
e a morte, a cilada
em que caímos.
Não olhando nosso dano,
corremos a rédea solta,
sem parar;
quando vemos o engano
e queremos dar a volta,
não há lugar.

XIV
Esos reyes poderosos
que vemos en escrituras
ya pasadas,
por casos tristes, llorosos,
fueron sus buenas venturas
trastornadas;
así que no hay cosa fuerte,
que a papas y emperadores
y prelados,
así los trata la muerte
como a los pobres pastores
de ganados.

Esses reis poderosos
que vemos em escrituras
já passadas,
por casos tristes, chorosos,
foram suas boas venturas
transtornadas;
de modo que não há coisa forte,
que a papas e imperadores
e prelados,
assim os trata a morte
como aos pobres pastores
de seus gados.

XV
Dejemos a los troyanos,
que sus males no los vimos
ni sus glorias;
dejemos a los romanos,
aunque oímos y leímos
sus victorias.
No curemos de saber
lo de aquel siglo pasado
qué fue de ello;
vengamos a lo de ayer,
que también es olvidado
como aquello.

Deixemos aos troianos,
que seus males não os vimos
nem as glórias;
deixemos aos romanos,
ainda que ouvimos e lemos
suas vitórias.
Não curemos de saber
o do século passado
que foi disso;
vingamos ao de ontem,
que também é olvidado
como aquilo.

XVI
¿Qué se hizo el rey don Juan?
Los infantes de Aragón,
¿qué se hicieron?
¿Qué fue de tanto galán?
¿qué fue de tanta invención
como trajeron?
Las justas y los torneos,
paramentos, bordaduras
y cimeras,
¿fueron pobres devaneos?,
¿qué fueron sino verduras
de las eras?

¿Que se fez o rei dom Juan?
Os infantes de Aragón,
¿que fizeram?
¿Que foi de tanto galã?
¿que foi de tanta invenção
que trouxeram?
As justas e os torneios,
paramentos, bordaduras
e cimeiras,
¿foram pobres devaneios?,
¿que foram senão verduras
das eiras?

XVII
¿Qué se hicieron las damas,
sus tocados, sus vestidos,
sus olores?
¿Qué se hicieron las llamas
de los fuegos encendidos
de amadores?
¿Qué se hizo aquel trovar,
las músicas acordadas
que tañían?
¿Qué se hizo aquel danzar,
aquellas ropas chapadas
que traían?

¿Que se fizeram as damas,
seus tocados, seus vestidos,
seus odores?
¿Que se fizeram as chamas
dos fogos acendidos
de amadores?
¿Que se fez aquele trovar,
as músicas acordadas
que tangiam?
¿Que se fez aquele dançar,
aquelas roupas chapadas
que traziam?

XVIII
Pues el otro, su heredero,
don Enrique, ¡qué poderes
alcanzaba!
¡Cuán blando, cuán halaguero
el mundo con sus placeres
se le daba!
Mas verás cuán enemigo,
cuán contrario, cuán cruel
se le mostró;
habiéndole sido amigo,
¡cuán poco duró con él
lo que le dio!

Pois o outro, seu herdeiro,
dom Enrique, ¡que poderes
alcançava!
Quão macio, quão lisonjeiro
o mundo com seus prazeres
se lhe dava!
Mas verás quão inimigo,
quão contrário, quão cruel
se lhe mostrou;
tendo-lhe sido amigo,
quão pouco lhe foi fiel
o que lhe doou.

XIX
Las dádivas desmedidas,
los edificios reales
llenos de oro,
las vajillas tan bruñidas,
los enriques y reales
del tesoro;
los jaeces, los caballos
de su gente, y atavíos
tan sobrados,
¿dónde iremos a buscarlos?,
¿qué fueron sino rocíos
de los prados?

As dádivas desmedidas,
os edifícios reais
cheios de ouro,
as louças tão polidas,
os enriques e reais
do tesouro;
os jaezes, os cavalos
de sua gente, e atavios
tão sobrados,
¿onde iremos procurá-los?,
¿que foram senão rocio
sobre prados?

XX
Pues su hermano el inocente,
que en su vida sucesor
se llamó,
¡qué corte tan excelente
tuvo y cuánto gran señor
le siguió!
Mas, como fuese mortal,
metióle la muerte luego
en su fragua.
¡Oh, juicio divinal,
cuando más ardía el fuego,
echaste agua!

Pois seu irmão o inocente,
que em sua vida sucessor
se chamou,
¡que corte tão excelente
teve e quanto grande senhor
lhe secundou!
Mas, como fosse mortal,
meteu-o a morte logo
na sua frágua.
¡Oh, juízo divinal,
quando mais ardia o fogo,
jogaste água!

XXI
Pues aquel gran Condestable,
maestre que conocimos
tan privado,
no cumple que de él se hable,
sino sólo que lo vimos
degollado;
sus infinitos tesoros,
sus villas y sus lugares,
su mandar,
¿qué le fueron sino lloros?
¿Qué fueron sino pesares
al dejar?

Pois o grande Condestável,
mestre que conhecemos
tão privado,
não cumpre que dele fale,
senão só que o vimos
degolado;
seus infinitos tesouros,
suas vilas e lugares,
seu mandar,
¿que lhe foram senão choros?
¿Que foram senão pesares
ao deixar?

XXII
Y los otros dos hermanos,
maestres tan prosperados
como reyes,
que a los grandes y medianos
trajeron tan sojuzgados
a sus leyes;
aquella prosperidad
que tan alta fue subida
y ensalzada,
¿qué fue sino claridad
que estando más encendida
fue matada?

E os outros dois irmãos,
mestres tão prosperados
como reis,
que aos grandes e meãos
trouxeram tão subjugados
a suas leis;
aquela prosperidade
que tão alta foi subida
e exaltada,
¿que foi senão claridade
que estando mais acendida
foi matada?

XXIII
Tantos duques excelentes,
tantos marqueses y condes
y barones,
como vimos tan potentes,
di, muerte, ¿dó los escondes
y traspones?;
y las sus claras hazañas
que hicieron en las guerras
y en las paces,
cuando tú, cruda, te ensañas,
con tu fuerza las aterras
y deshaces.

Tantos duques excelentes,
tantos marqueses e condes
e barões,
como vimos tão potentes,
diz, morte, ¿do os escondes
e transpões?;
e as suas claras façanhas
que fizeram nas guerras
e nas pazes,
quando tu, crua, te assanhas,
com tua força as aterras
e desfazes.

XXIV
Las huestes innumerables,
los pendones y estandartes
y banderas,
los castillos impugnables,
los muros y baluartes
y barreras,
la cava honda, chapada,
o cualquier otro reparo,
¿qué aprovechan?
que si tú vienes airada,
todo lo pasas de claro
con tu flecha.

As hostes inumeráveis,
os pendões e estandartes
e bandeiras,
os castelos impugnáveis,
os muros e baluartes
e barreiras,
a cava funda, chapada,
ou qualquer outro reparo,
¿que aproveitam?
que se tu vens irada,
tudo o passas de claro
com tua flecha.

XXV
Aquél de buenos abrigo,
amado por virtuoso
de la gente,
el maestre don Rodrigo
Manrique, tanto famoso,
tan valiente;
sus hechos grandes y claros
no cumple que los alabe,
pues los vieron;
ni los quiero hacer muy caros
pues que el mundo todo sabe
cuáles fueron.

Aquele de bons abrigo,
amado por virtuoso
da gente,
o mestre dom Rodrigo
Manrique, tanto famoso,
tão valente;
seus factos grandes e claros
não cumpre que os alabe,
pois os viram;
nem quero-os fazer mais caros
pois que o mundo tudo sabe
quais foram.

XXVI
Amigo de sus amigos,
¡qué señor para criados
y parientes!
¡Qué enemigo de enemigos!
¡Qué maestro de esforzados
y valientes!
¡Qué seso para discretos!
¡Qué gracia para donosos!
¡Qué razón!
¡Cuán benigno a los sujetos!
¡A los bravos y dañosos,
qué león!

Amigo de seus amigos,
¡que senhor para criados
e parentes!
¡Que inimigo de inimigos!
¡Que mestre de esforçados
e valentes!
¡Que siso para discretos!
¡Que graça para donosos!
¡Que razão!
¡Quão benigno aos sujeitos!
¡Aos bravos e danosos,
que leão!

XXVII
En ventura, Octaviano;
Julio César en vencer
y batallar;
en la virtud, Africano;
Aníbal en el saber
y trabajar;
en la bondad, un Trajano;
Tito en liberalidad
con alegría;
en su brazo, Aureliano;
Marco Tulio en la verdad
que prometía.

Em ventura, Octaviano;
Julio César em vencer
e batalhar;
na virtude, Africano;
Aníbal no saber
e trabalhar;
na bondade, um Trajano;
Tito em liberalidade
com alegria;
em seu braço, Aureliano;
Marco Tulio na verdade
que prometia.

XXVIII
Antonio Pío en clemencia,
Marco Aurelio en igualdad
del semblante;
Adriano en elocuencia;
Teodosio en humanidad
y buen talante;
Aurelio Alejandro fue
en disciplina y rigor
de la guerra;
un Constantino en la fe,
Camilo en el gran amor
de su tierra.

Antonio Pío em clemência,
Marco Aurelio em igualdade
do semblante;
Adriano em eloquência;
Teodosio em humanidade
e bom talante;
Aurelio Alejandro fue
em disciplina e rigor
da guerra;
um Constantino na fé,
Camilo no grande amor
da sua terra.

XXIX
No dejó grandes tesoros,
ni alcanzó muchas riquezas
ni vajillas;
mas hizo guerra a los moros,
ganando sus fortalezas
y sus villas;
y en las lides que venció,
muchos moros y caballos
se perdieron;
y en este oficio ganó
las rentas y los vasallos
que le dieron.

Não deixou grandes tesouros,
nem atingiu muitas riquezas
louças finas;
mas fez guerra aos mouros,
ganhando suas fortalezas
e suas vilas;
nas lides que dominou,
muitos mouros e cavalos
se perderam;
e neste oficio ganhou
as rendas e os vassalos
que lhe deram.

XXX
Pues por su honra y estado,
en otros tiempos pasados,
¿qué se tuvo?
quedando desamparado,
con hermanos y criados
se sostuvo.
Después que hechos famosos
hizo en esta dicha guerra
que hacía,
hizo tratos tan honrosos
que le dieron aún más tierra
que tenía.

Pois por sua honra e estado,
em outros tempos passados,
¿que se teve?
ficando desabrigado,
com irmãos e criados
se manteve.
Depois que factos famosos
fez nesta dita guerra
que fazia,
fez tratos tão honrosos
que lhe deram ainda mais terra
que havia.

XXXI
Estas sus viejas historias
que con su brazo pintó
en juventud,
con otras nuevas victorias
ahora las renovó
en senectud.
Por su grande habilidad,
por méritos y ancianía
bien gastada,
alcanzó la dignidad
de la gran caballería
de la espada.

Estas suas velhas histórias
que com seu braço pintou
em juventude,
com outras novas vitórias
agora as renovou
em senectude.
Por sua grande habilidade,
por méritos e anciania
bem gastada,
atingiu a dignidade
da grande cavalaría
da espada.

XXXII
Y sus villas y sus tierras
ocupadas de tiranos
las halló;
mas por cercos y por guerras
y por fuerza de sus manos
las cobró.
Pues nuestro rey natural,
si de las obras que obró
fue servido
dígalo el de Portugal
y en Castilla quien siguió
su partido.

E suas vilas e terras
ocupadas de tiranos
as achou;
mas por cercos e por guerras
e por força de suas mãos
as cobrou.
Pois nosso rei natural,
se das obras que obrou
foi servido
o diga o de Portugal
e em Castela quem tomou
seu partido.

XXXIII
Después que puso la vida
tantas veces por su ley
en tablero,
después de tan bien servida
la corona de su rey
verdadero;
después de tanta hazaña
a que no puede bastar
cuenta cierta,
en la su villa de Ocaña
vino la muerte a llamar
a la puerta,

Depois que pôs a vida
tantas vezes por sua lei
em tabuleiro,
após tão bem servida
a coroa de seu rei
verdadeiro;
após tanta façanha
a que não pode bastar
conta cabal,
na sua vila de Ocaña
veio a morte a chamar
ao portal.

XXXIV
diciendo: “Buen caballero,
dejad el mundo engañoso
y su halago;
vuestro corazón de acero,
muestre su esfuerzo famoso
en este trago.
Y pues de vida y salud
hiciste tan poca cuenta
por la fama,
esfuércese la virtud
para sufrir esta afrenta
que os llama.

dizendo: “Bom cavaleiro,
deixe o mundo enganoso
e seu afago;
vosso coração aceiro,
mostre seu esforço famoso
neste trago.
E pois de vida e saúde
fizestes tão pouca conta
pela fama,
esforce-se a virtude
para sofrer esta afronta
que vos chama.

XXXV
No se os haga tan amarga
la batalla temerosa que esperáis,
pues otra vida más larga
de la fama glorïosa
acá dejáis;
aunque esta vida de honor
tampoco lo es eternal
ni verdadera,
mas, con todo, es muy mejor
que la otra temporal
perecedera.

Não se vos faça tão amarga
a batalha temerosa que esperais,
pois outra vida mais larga
da fama gloriosa
cá deixais;
ainda que esta vida de honor
também não é eternal
nem verdadeira,
mas, com tudo, é melhor
que a outra temporal
deletéria.

XXXVI
El vivir que es perdurable
no se gana con estados
mundanales,
ni con vida deleitable
en que moran los pecados
infernales;
mas los buenos religiosos
gánanlo con oraciones
y con lloros;
los caballeros famosos,
con trabajos y aflicciones
contra moros.

O viver que é perdurável
não se ganha com estados
mundanais,
nem com vida deleitável
em que moram os pecados
infernais;
mas os bons religiosos
o ganham com orações
e com choros;
os cavalheiros famosos,
com trabalhos e aflições
contra mouros.

XXXVII
Y pues vos, claro barón,
tanta sangre derramaste
de paganos,
esperad el galardón
que en este mundo ganaste
por las manos;
y con esta confianza
y con la fe tan entera
que tenéis,
partid con buena esperanza,
que esta otra vida tercera
ganaréis.”

E pois vós, claro barão,
tanto sangue derramaste
de pagãos,
esperai o galardão
que neste mundo ganhaste
pelas mãos;
e com esta confiança
e com a fé tão inteira
que haveis,
parti com boa esperança,
que esta outra vida terceira
ganhareis.”

XXXVIII
“No gastemos tiempo ya
en esta vida mezquina
por tal modo,
que mi voluntad está
conforme con la divina
para todo;
y consiento en mi morir
con voluntad placentera,
clara y pura,
que querer hombre vivir
cuando Dios quiere que muera
es locura”.

“Não gastemos tempo já
nesta vida mesquinha
por tal modo,
que minha vontade está
conforme com a divina
pra o todo;
e consinto em meu morrer
com a vontade gozosa,
clara e pura,
que querer homem viver
quando Deus quer que morra
é loucura”.

XXXIX
“Tú, que por nuestra maldad,
tomaste forma servil
y ruin nombre;
tú, que a tu divinidad
juntaste cosa tan vil
como el hombre;
tú, que tan grandes tormentos
sufriste sin resistencia
en tu persona,
no por mis merecimientos,
mas por tu sola clemencia
me perdona”.

“Tu, que por nossa maldade,
tomaste forma servil
e ruim nome;
tu, que a tua divindade
juntaste coisa tão vil
como o homem;
tu, que tão grandes tormentos
sofreste sem resistência
em tua pessoa,
não por meus merecimentos,
mas só por tua clemência
me perdoa”.

XL
Así, con tal entender,
todos sentidos humanos
reservados,
cercado de su mujer
y de sus hijos y hermanos
y criados;
dio el alma a quien se la dio
el cual la tenga en el cielo,
en su gloria,
que aunque la vida perdió
dejónos harto consuelo
su memoria.

Assim, com tal entender,
todos sentidos humanos
reservados,
cercado de sua mulher
e de seus filhos e irmãos
e criados;
deu o alma a quem lha deu
o qual a tenha no alto
em sua glória,
que ainda que a vida perdeu
dejónos consolo amplo
sua memória.

PSdeJ  La edición en castellano de Punto de partida es: Obra completa/Jorge Manrique, edición, prólogo y vocabulario de Augusto Cortina (Editor Literario)  www.cervantesvirtual.com/obra-visor/obra-completa–0/html/ff6c9480-82b1-11df-acc7-002185ce6064_5.html#l_56_

 

 

monumento-en-paredes

Paredes de Nava

Dice el Ayuntamiento de esta villa palentina, situada a escasos kilómetros de mi pueblo: “Se tienen indicios de que existió Intercatia, una antigua ciudad habitada por los vacceos, donde se encontraron diversos objetos de piedra y bronce, entre ellos una Tessera de Hospitalidad, donde se puede leer una inscripción que habla sobre un pacto de amistad entre un habitante de Intercatia y otro de Pallantia.

Se sabe que la aljama judía estuvo establecida en Paredes hasta 1412. Su antigua sinagoga paso a ser la iglesia del Corpus Christi, y nunca llegó a ser reconocida como parroquia.
Seis puertas construidas en piedra sillar comunicaban la Villa con el exterior. Se cerraban al caer la noche y se abrían con las primeras luces del alba. La desaparición de la muralla impide conocer exactamente donde estaba emplazada.
Otro baluarte defensivo eran las torres, más de una veintena, “los cadahalsos “, las puertas y las sobrepuertas. Las constantes obras de reparación efectuadas en la muralla y aledaños, demuestran la suma importancia que tenía como escudo protector , y ocupaban un lugar prioritario dentro de las obras públicas acometidas por el concejo.

El aspecto más significativo de aquella época, es la facultad que tenían los pobladores de elegir cuatro jueces o alcaydes, cuya función era la de administrar la justicia y concordar las relaciones entre el señor y el concejo.
En 1289 la Villa sufrió un asedio. Maria Díaz, hija del Señor de Vizcaya, haciendo valer sus derechos sucesorios, se reveló contra Maria de Molina, apoderándose de Paredes. Hecho que obligó a la regente a sitiar la villa. Tras llegar a un acuerdo sobre el señorío de Vizcaya, se otorga la localidad a Maria Díaz, y en 1326 se incorpora a la corona.

En el siglo XV, con la llegada de la familia Manrique de Lara, Paredes vive la época de mayor esplendor de su historia, constituyéndose en villa Condal. Los Manrique fueron condes de paredes durante varias generaciones; siendo don Rodrigo Manrique, padre del insigne poeta Jorge Manrique, el primer conde de Paredes. A la sombra de la Iglesia de San Martín, en la cuesta de la barbacana, se levantaba el gran palacio que formaba parte de la muralla. En el S.XVIII, ya abandonado y en estado de ruina, el conde de Oñate, su último propietario, lo vendió a la empresa encargada de la construcción del Canal de Castilla. Debido a la escasez de piedra que había en la zona, se aprovechó para la construcción del mismo”.
El cereal, abundante en Castilla, era transportado por medio de barcazas a través del canal, cubriendo el trayecto Paredes de Nava – Alar del Rey, para ser distribuido por la cordillera cantábrica.

Pasear por las calles de Paredes de Nava y disfrutar de su patrimonio cultural y artístico, muestra de aquel glorioso pasado, es evocar su historia en el tiempo y trasladarnos con la imaginación al espíritu de una villa medieval llena de vida, en la que hidalgos, judíos y nobles castellanos, convivían con Berruguetes y Manriques.

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Las Coplas

Vanitas vanitatis et omnia vanitas.
Mataiotes mataiotetos kai panta mataiotes.
Ubi sunt qui ante nos in hoc mundo fuere?

En el tiempo en que Jorge Manrique escribe las Coplas, existe una cultura extendida sobre la muerte. La vanidad que rige los actos humanos. La incertidumbre de la vida futura. ¿Quién soy frente a los otros? ¿Dónde están los que vivieron antes?
Existe una composición literaria conocida como “planto”, elegía donde se lamenta la muerte de una persona querida, o alguna desgracia comun. Se elogia a los personajes ilustres, arrebatados por la muerte.

También se da la presencia de la muerte misma como personaje. Y es un asunto aprovechado para destacar la igualdad de los seres humanos ante el trance final; o el aspecto de inexorable que lo caracteriza. Todo pasa, nada permanece. La Fortuna de los afortunados. La Fama, esa memoria ejemplar que deja a los que quedan quien se va. La muerte vista como puerta de la inmortalidad, y acceso al premio de la gloria divina. Esa elegía pertenece a la tradición medieval de la ascética cristiana. No obstante, inicia la concepción renacentista del siglo siguiente.
Y estas circunstancias, se deben tener presentes al acercarnos a las Coplas.

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El poeta soldado:

Son escasos los detalles que tenemos sobre la vida de Jorge Manrique, autor de uno de los poemas más celebrados de la literatura española: Coplas a la muerte de su padre. No se ha podido confirmar la fecha ni el lugar de nacimiento del poeta, pero lo más probable es que naciera en Paredes de Nava (Palencia) en 1440. Otro posible lugar de nacimiento es Segura de la Sierra (Jaén).

Fue uno de los siete hijos de una poderosa familia noble, los Manrique de Lara. Su madre, doña Mencía de Figueroa, falleció a temprana edad; por lo que su padre, Don Rodrigo Manrique, Maestre de la Orden de Santiago, se volvió a casar, y lo hizo con doña Beatriz de Guzmán. Y Luego, tras su muerte, con doña Elvira de Castañeda.

Jorge Manrique se casó con Guiomar, la hermana menor de Elvira, en 1470. El matrimonio produjo dos hijos, Luis y Luisa. Fue el ideal del caballero de la época, aunando las armas y las letras; pues no faltaban soldados poetas en su linaje. Su tío Gómez Manrique, fue soldado y un gran poeta de la Edad Media, así como lo fue otro pariente suyo, Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana, nacido en Carrión de los Condes, también en Palencia.

Su carrera militar incluye el levantamiento de los nobles contra Enrique IV de Castilla, y la Guerra de Sucesión Castellana (1475-1479) , entre Juana de Trastámara, hija de Enrique IV (el “impotente”), y su hermanastra Isabel I. Cuando Isabel violó el Tratado de los Toros de Guidando, casándose en secreto con Fernando de Aragón, Enrique proclamó a su hija Juana como heredera del trono, por lo que se produjo la guerra que acabaría con la subida al trono de los Reyes Católicos. Jorge Manrique y su padre, Don Rodrigo, lucharon juntos en el bando isabelino.

El padre murió en 1476 y pocos años después, en 1479, falleció Jorge Manrique. Fue herido de muerte en una batalla contra el marqués de Villena (don Diego López Pacheco), frente al castillo de Garcimuñoz, en la provincia de Cuenca. Sus restos están enterrados en la iglesia de Uclés.

 

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Obra:

Por su muerte prematura, la obra de Manrique no es muy extensa. Su producción poética menor, reunida en un Cancionero, está formada por medio centenar de composiciones breves, en su mayor parte de tema amoroso, que siguieron los cánones trovadorescos y cortesanos de finales de la Edad Media. Más originales son sus piezas burlescas, como las “Coplas a una beoda” o la titulada “Convite que hizo a su madrastra”.

Emplea un lenguaje bastante sencillo, sin recursos retóricos que dificulten la comprensión. Utiliza juegos irónicos y contrapone lo esperado a lo insólito.

Destacan, con mucho, las Coplas a la muerte de su padre, máxima creación de la lírica cortesana del siglo XV, y una de las mejores elegías de la literatura española. Su obra maestra fue compuesta a raíz del fallecimiento de don Rodrigo (1476) y publicada en 1494 en Sevilla, con el título Coplas de Jorge Manrique a la muerte de su padre, el Maestre don Rodrigo. www.biografiasyvidas.

 

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