Jorge Amado

Contenido: Jorge Amado Introducción. Fragmentos de mi novela. Textos de Amado traducidos. Análisis de Cyro de Matos em portugués y Carmen Perilli en castellano. Cronología biobibliográfica de Jorge Amado. Video

La vida de Jorge Amado está entre las más movidas de las vividas por escritores brasileños. Constantes viajes, voluntarios u obligados, le llevaron de acá para allá por oriente y occidente. Alegrías y tristezas, sustituyéndose o yendo a la par. Los ataques que sufrió por defender el derecho a expresar sus ideas, llegaron a ser brutales. Sus libros estuvieron perseguidos y condenados a la hoguera. El entró preso en diversas ocasiones por motivos ideológicos. En ciertos momentos de su existencia, daba la impresión de que la figura de Jorge Amado era más fuerte que el poder que lo condenaba. Llegó a ser alguien incómodo del que no se podían desprender. Hasta la acogedora Francia, donde se había refugiado, lo expulsó de su territorio, aunque después lo volviera a admitir. Sus libros constituyen su legado, sus libros enraizados en las vidas, la suya y las de los más indefensos. Las ediciones, reediciones y adaptaciones fueron constantes. Su vida puede considerarse como una vida llena. Matilde Mendonça Garcia Rosa y, más aún, Zélia Gattai, se convirtieron en compañeras y colaboradoras necesarias. La afiliación al Partido Comunista Brasileño, afiliación que no pertenencia, acicate y freno para el escritor, tuvo irregular importancia en su Obra, mayor en los primeros tiempos. Jorge Amado forma parte de la esencia de Brasil.

La Semana de Arte Moderna de febrero 1922 en São Pablo, constituye uno de los hitos culturales más importantes de Brasil. Venía perfilándose desde años atrás, pero cristalizó entonces. Su influencia llega con fuerza hasta 1945, pero me atrevo a decir que aún perdura. Dije que me hubiera gustado estar allí en esos días, conviviendo con los protagonistas de tanta efervescencia. También estoy de acuerdo con los planteamientos de la Antropofagia, consecuente con el Manifiesto Antropófago de Oswald de Andrade, impregnado, en alguna medida, de los primitivismos europeos. Creo que es conveniente recibir y aprovechar lo que haya de interés en otros lugares, fagocitarlo, digerirlo y hacerlo propio del modo que convenga. Y estando con esas formas de renovación de principio a fin a fin, estoy, además con los rebeldes que se instituyeron en Academia, Academia dos Rebeldes, surgida en el Estado de Bahía, y la que supuso, de hecho, la obra de Gilberto Freyre en Pernambuco. Si sumamos ambas posiciones, puede considerarse que hubo una disensión nordestina. Y yo, disensión o particularidad, estoy de acuerdo con ella.

Jorge Amado, novelista; Edison Carneiro, etnógrafo; Clovis Sosígenes Costa, poeta; Walter da Silveira, dedicado al cine, al ensayo ya la crítica cultural, Clóvis Gonçalvez Amorim, escritor, entre otros; jóvenes rebeldes todos ellos, poco conocidos en 1928, toman una actitud de lucha contra el conservadurismo de la Academia Brasileira de Letras, desde la autoproclamada Academia dos Rebeldes. Esa beligerancia va también contra el modernismo nacido de la Semana da Arte Moderna, al que consideran un movimiento de importación, proponiendo un Modernismo más dedicado a los aspectos locales, en el sentido de las tradiciones y costumbres. El Nordeste tiene particularidades que defender y las defiende. Allí llegaban los barcos cargados de supervivientes de la travesía del océano, desde la tierra africana donde fueron cazados a lazo. Allí los llegaban, y desde allí eran distribuidos al resto del enorme país, más enorme para aquel tiempo. De resultas, Bahia y, en menor medida, Pernambuco, quedaron impregnados de esa alegría, de esa tristeza, de esa saudade, de esos ritmos, de esa poesía, de esos colores, de esos dioses. También sucede, que la lucha por liberarse del yugo de la esclavitud: fugas, revueltas, organización de quilombos; con éxito o sin él, fueron más fuertes allí, en el Nordeste.

Y si a esas particularidades, añadimos la realidad geográfica, climatológica y social del Sertão nordestino, más duro que otros sertões; ya tenemos justificación suficiente para la particularidad de esa área del país. Así que mi conformidad con los movimientos de renovación de la cultura producidos en Brasil, unos y otros, diferenciados en la forma y en la intensidad, está justificada.

 

 

 Miembros de la Academia de los Rebeldes. Jorge Amado , tercero por la izquierda

 

Fragmentos de la Novela “Del elevado vuelo del halcón”
De Pedro Sevylla de Juana

Aceptó sin molestia el abuelo Miguel el raro acontecimiento de quedarse en casa en festivo, ya que en la segunda cadena ponían un documental sobre los viajes de un naturalista británico del siglo XIX. A bordo de un navío recorría América del Sur y las Islas del Pacífico. Hablaba de los habitantes insulares, de su distribución geográfica y de cómo los suponía llegados a los lugares donde él los encontró. Le extrañaba la ausencia de batracios: ranas, sapos, tritones, en la mayoría de las islas diseminadas por los grandes océanos; y elaboraba una teoría cargada de lógica para explicarlo. En definitiva, la excelente película —fotografía y guion bellos y didácticos— entre suaves playas e inaccesibles acantilados, mostraba el mar origen de la vida y la posterior evolución de las diversas especies. Nacimiento, desarrollo, reproducción y muerte, forman círculos que se repiten de manera indefinida siguiendo unas reglas a la par tiernas y desgarradoras. En opinión del abuelo, aún permanece en las personas, por fortuna y desgracia según se mire, mucho de los animales originarios, ternura familiar y tragedia alimenticia, desprecio del débil y predominio del fuerte, del rápido, del habilidoso.
Llegado el momento, en el forro de la pelliza todavía descosido, en el interior abierto del tejido suave encuentra el sobre hallado en la excavación, depositado, ahora lo advierte, en el transcurso de su reciente aventura, cuando hubo de liberar las manos para ocuparlas en la escapada del derrumbe, trabajos de excavación tras el derribo de la antigua Secretaría General del Movimiento.

Cuenta el abuelo seis hojas desunidas y un cuadernillo de diez, que proporcionan al magnífico hallazgo treinta y dos caras de papel satinado. Están escritas a mano —puño y letra de alguien que acumuló mucha práctica— con la tinta azul indeleble de una pluma estilográfica de calidad, pues los trazos tienen matices diferenciados, anchos y finos donde corresponde cada uno en los signos provenientes de la caligrafía. Pese a la envuelta impermeable la humedad penetró por los dobleces, y algunos corros se emborronaron haciéndose, en parte, ilegibles.
……enterrado en vida a cincuenta metros de profundidad, ¿puede existir destino tan cruel como el a mí reservado?, incapacitado yo para repetir los hechos agradables que guarda mi memoria envueltos en algodón; los mismos que mis ojos miran por dentro en los momentos amargos. He perdido la esperanza de caminar sobre la tierra desnuda en los parajes desérticos, de atravesar la maleza vegetal de las áreas boscosas, de pisar el asfalto indiferente de las ciudades y las baldosas hospitalarias de las casas amigas.
Ha de ser primavera, y deseo sumergirme de nuevo en el agua salobre del mar o en la dulce corriente de los ríos. Quiero tomar en las manos la arena huidiza de la playa, los escurridizos peces que pueblan las aguas someras o profundas. Pero me sé privado del movimiento que puede llevarme de unos lugares a otros con creciente percepción de libertad y de vida; sometiéndome a los recovecos trazados por el camino o marchando recto a través de los campos; doblegando la enhiesta arrogancia de las cañas y hollando la inocencia de la hierba crecida en los prados de altura, pasto estival de vacas y ovejas. Añoro la estimulante sensación producida por el aire fresco al bañar mi rostro, salobre brisa marina, corriente de viento ábrego.

Añoro los múltiples olores de las plantas aromáticas, de la arcilla húmeda, de los jardines floridos, la suave fragancia del ambiente después de la tormenta. Añoro la vistosidad variada de las mariposas, de los insectos encargados de la polinización. Añoro los sonidos del campo nocturno, del agua que baja entre piedras, el canto de las aves, la vocecita de los niños. Añoro los besos de la mujer amada, boca que ataca y se defiende, salitre de la piel. Me sirvo del sueño para repetirlos, imagen mustia, deformada, copia de copia hasta el agotamiento; ignorante de sus iniciales tonos exactos, de sus matices cambiantes, de su exuberante proliferación; naturaleza abierta y horizontes alejados retrasando el momento triste del despertar. Imagino el cielo impávido y mutable, transparente o azulado, alba, cenit y crepúsculo; que vira del blanco al negro a través del gris, del rosáceo, del rojizo, del violeta, siguiendo las fluctuaciones de su temperamento. Fantaseo con las cambiantes formas de las nubes: finísimas hilachas, esponjosos vellones, muelles lechos de algodón, paisajes árticos. Restablezco, duermevela o letargo, el universo entero en su sitio, espacio interminable poblado de estrellas vacías alejándose unas de otras a enorme velocidad. Dibujo la incomprensible vida exterior, profunda y ancha, misteriosa y clara; animales y personas que se agitan sin aparente sentido, plantas quietas, piedras insensibles que todo lo soportan.

Deseo el tacto de la piel amiga, entregada; de una guedeja de cabellos rubios, de la cascada de finísimas hebras de un negro azabache resbalando entre mis dedos. Qué lejos estoy de escuchar una voz amada, hija, esposa o madre, una palabra amiga refugiada en mis oídos; qué lejos del chocar del agua en el torrente, de un vagido en el establo, del repicar de una campana. Qué apartado me siento de la mágica visión de los amaneceres marinos, de las delicadas sonrisas promisorias. ¿Puede existir destino más cruel que el de quien, como yo, entrevé un futuro cerrado a la esperanza?
Tanto obsesionan al abuelo los papeles, que anticipa su vuelta cuarenta minutos sobre la hora usual de la comida y cerrado en su habitación se dedica a revisarlos. Las primeras hojas pueden considerarse perdidas, y datos como la fecha o el planteamiento inicial, las descripciones que fijan la acción al tiempo y al espacio, emborronados, se ignorarán siempre. El dramatismo de los primeros párrafos legibles, sin embargo, promete un alto interés implícito en lo salvado.
Caprichos del azar: soy un pobre hombre libre, y comparto con mi enemigo una cripta costosísima, cuyo dispendio obligó a retrasar la construcción de la clínica La Paz. Representa mi compañero de exilio lo que yo rechazo desde que el hombre se agrupó en torno a las creencias. Ocupamos ambos el albergue sellado, el recinto hermético previsto para un menester inútil: la supervivencia entre los restos de la mortandad. Ridiculez enfermiza, megalomanía de quien presume necesaria su vida cuando las demás declinan. Desatino del que se cree semilla de una nueva especie superviviente, padre de padres, cuidador de cuidadores, providencia puesta por el Cielo para preservar al país y a sus gentes de las mayores desgracias; guía de niños iletrados, de adultos turbados, de ancianos impedidos; enemigo de mis amigos y mi perdición.

Esta misma crítica hecha al General, jefe supremo de los ejércitos victoriosos, convertido en dictador por la gracia de la divinidad, a tenor del lema gravado en las monedas que avala su efigie; esta censura y reproche pronunciados en un mal día, en un momento inoportuno, me condenaron al ostracismo. A mí, a quien toleraba la discrepancia; a mí, a quien pedía el desacuerdo; de quien esperaba razones fundadas en el punto de vista enfrentado. Hacía excepción, seguramente, porque en su prolongada autocracia no encontró una inteligencia que le diera el pensamiento contrapuesto a las razones oficiales. ¿Cómo sabría, de no ser así, contra qué argumentos enfrentaba los suyos? ¿Cómo inferir, en otro caso, qué opiniones eran merecedoras de persecución? Llegué a creerme Ministro de la Disidencia, y me hice imprimir tarjetas con ese título para repartirlas en recepciones de alto nivel. Mandatarios extranjeros, interesados por turbias razones -economía escondida detrás de la política- en suavizar la realidad con apariencias blandas, las llevan en su cartera para probar que la tolerancia anida en el Régimen. Ve en ello la oposición clandestina una muestra de debilidad, indicios de que la tenaza se afloja y el Movimiento preludia una lenta transformación decadente…,

…Dos veces al año, de ordinario a principio de octubre y finales de marzo, descendíamos al infierno. En este espacio, frío y aséptico como un quirófano, dábamos cuerpo a las líneas políticas semestrales que días después eran trasladadas por vía jerárquica a la extensa pirámide de obediencia ciega. Bajábamos al centro de la tierra armados de abultadas carteras, cuyos vientres se nutren con documentos elaborados por los subsecretarios; informes y propuestas que de conocerse en todo su contenido alterarían el precio de las cosas y son, por tanto, confidenciales. Negocios de afines que siempre se han dado y siempre se darán, filtraciones interesadas: cuatro palabras dichas al oído en el momento oportuno y se produce la ganancia inmediata. Caminábamos en aparente hilera informal; delante, los ministros y la Gran Autoridad civil y militar, Jefe de Estado y de Gobierno. A la zaga, como perros falderos, en calidad de observadores invitados, nosotros; el responsable de la Alta Seguridad, espía, traidor, mercenario, terrorista, perjuro y torturador; y el curioso personaje que yo represento, sin clara determinación entre bufón y juglar, loco y sabio, curandero, filósofo de lo cotidiano y experto futurólogo; único miembro tolerado del desacuerdo. En el silencio de la construcción estanca resuenan aún los pasos con solemne redoble de tacos; eco de los ecos, mi oído los encuentra en la cabeza.
Traíamos el propósito de elaborar los Presupuestos del Estado, compleja nivelación que tengo muy aprendida… Pero no era la ardua tarea de cercenar las aspiraciones de crecimiento presupuestario la única desarrollada aquí abajo; nuestra estancia debía servir al mismo tiempo, de ensayo para el supuesto improbable de una emergencia nuclear…

Al abordar este punto se produce un corte; no una falta de comprensión por lo desvaído de la tinta, sino una ruptura en la pura literalidad de la expresión. Acaso el escribano abandonó su tarea de improviso, próximo ya al final de una frase, al cierre de una plana; y al reiniciar la tarea, ignorándolo, comenzó en la siguiente. Examina el abuelo el resto de las hojas, y encuentra: … qué sabe de eso su Excelencia. Para discernir hay que comparar, para comparar hay que conocer, para conocer hay que estudiar, para estudiar es necesaria la diversidad de fuentes, y la diversidad nos lleva a la insustituible libertad. Este largo razonamiento, que seguramente no entendió, le dio pie para encarcelarme, allí donde estábamos todos presos, Refugio Atómico del Alto Mando.
—Permanecerás encerrado hasta nueva orden —espetó a modo de maldición, dueño de un tono usual en el oráculo que, en nombre de un dios déspota, marca el camino a los humanos sometidos a su capricho. Como el arriero gobierna su reata de burros, así hablaba a sus colaboradores directos.
—Su arresto a ti te incumbe —instruyó al responsable de la Seguridad, el más indeseable. La custodia del díscolo ha de encomendarse al perro obediente; la vigilancia del hombre libre, al vendido mercenario.

Descendimos dos tramos de escalones, cuarenta y tres en total; pues, error de bulto o licencia artística de los arquitectos, son desiguales. En aquellos momentos aún tomaba mi situación a broma, confiando en que, como había sucedido otras veces, iniciada una pausa iba a querer mi charla y me llamaría. O en medio de la reunión; necesitado de una cita, de una referencia, reclamaría mi presencia de inmediato. Llegamos a la segunda de las tres plantas, espacio en que la escalera se abre a un pasillo que lleva a las diversas salas, al ascensor y a los últimos tramos de escalera, cuyas sólidas puertas de acero se abren electrónicamente si se marca la clave adecuada. Así, al menos, gracias a una enigmática combinación de letras y cifras que sólo el General de Generales conoce en su integridad, se accede a las dependencias superiores donde el Consejo dispone de espacio y tiempo para sus deliberaciones. El mismo pasillo, seguido hasta el fondo, nos introdujo en una habitación que conduce a otra extrema; allí el guardián me empujó con ímpetu, condenando a continuación la pesada puerta y quedándose fuera. La realidad iba imponiendo machacona su ritmo, coincidente con el monótono soniquete de los segundos contados uno a uno por el reloj, y uno a uno escritos en la pantalla. Pasadas las primeras horas, asumido, aunque sólo como hipótesis, mi papel de arrestado; comencé a anotar mentalmente lo percibido y lo intuido en igualdad de condiciones, sin discriminar las posibilidades entrevistas de las certezas comprobadas, dando todo por verdadero, pasado, presente y futuro subidos a un mismo carro, el carro de heno de El Bosco.…

…Tras el muro oigo el sólido deslizar de la plancha de acero; será el guardián que quiere alimentarme para alargar mi vida justificando la suya. El mecanismo es simple: un sistema de vanos de volumen cambiante; y los expertos en seguridad no lo han complicado como cabía esperar. La sección de pared móvil, en su retirada, muestra un hueco que sirve al centinela para depositar la bandeja con mi ración de alimento, un rancho que trata de ser cuartelero sin posibilidades reales debido a la calidad y al exceso de lo disponible. El resorte cierra el ventanuco abierto de su lado, y de manera simultánea lo abre en el mío. Y esto sucede sin orden ni concierto, cada dos horas o cada dieciséis; por lo que, en previsión de desabastecimiento, guardo. Ha de estar el vigilante tan desorientado como yo: convencido de que es de noche cuando tengo sueño, señalándome el día la vigilia de mis ojos. Se detuvo el dispositivo que contaba el tiempo en sus posibles fracciones, desde el año a la centésima de segundo; y permanecen impresos por desfigurados sus guarismos, uniformes idénticos: ceros en rectángulo partidos por el centro horizontal. En estas circunstancias el reloj de pulsera llega a ser mi única referencia. Sus manecillas provocan inconvenientes que no había imaginado.

Medio día o mitad de la noche, a las doce en punto hago una marca en la carpeta donde guardo las cuartillas limpias y los apuntes recién iniciados; por las cuarenta rayas agrupadas en haces de diez, sé que han transcurrido veinte días. Custodio y custodiado llevamos veinte días solos. ¿Se aparta de mí? ¿Me aparta de él? Desconozco la razón de su presencia, no es obediente y en él la fidelidad llega justo hasta donde alcanza el provecho. Cabe en lo posible que esté tan cautivo como yo. El flanco donde nos encontramos es independiente; tanto desde su interior como desde el control del área central se puede obstruir. Me lo imagino preso en una posición que intercepta mi paso; a la vez paciente y agente, objeto y sujeto de inmovilidad. Algo tiene de chocante la situación que me mueve a risa. No pertenecemos al Gobierno, hemos asistido a numerosas sesiones secretas, conocemos planes detallados de actuación futura, sabemos de acciones inducidas que se atribuyen a enemigos; el déspota trata de eliminar a dos testigos incóm…

…Lentamente la puerta gira sobre sus goznes, se abre sin otro roce, deja el paso franco, entrada o salida. Atribuyo mi puesta en libertad, más allá del momentáneo capricho del tirano, a una rara conjunción de principios universales…. …he visto al tirano barnizar con un gesto de ternura la comisión de las mayores atrocidades. Firma las condenas a garrote vil o a descarga de fusilería con la mano derecha, la misma que entrega migas de pan a las palomas. Alcanza la gruesa hoja la posición del ángulo recto, y en ese instante entra mi carcelero donde estoy. Abatido aparece, pálido, avejentado; como si hubiera cumplido diez años de encierro.
El guardián convertido en compañero de celda atribuye a uno de los tres ordenadores, el correspondiente al área central, los fallos detectados en los mecanismos. Los he visto; ocupan una habitación que ha de estar bien refrigerada. Son artilugios en forma de armarios de frontal transparente, y en ellos las cintas magnéticas giran con enorme velocidad a intervalos irregulares. Poseen una memoria prodigiosa y son capaces de realizar múltiples cálculos en un mismo instante. También se equivocan…
El responsable de la Alta Seguridad, ahora compañero de prisión, pudo abrirme al término del primer día, confiesa metido en una sinceridad insospechada; cuando quedó aislada del resto el área donde nos hallamos; en ese instante, desbloqueado el interior, quedaba libre el acceso al pasillo y a las otras dos salas. Mas no entró, quiso actuar por su cuenta, ejercer de celador por iniciativa propia; jugó a ser el opresor, pero ante las magulladuras que la soledad provoca, acabó cediendo.

Aquí, espacio hermético donde un próximo rescate constituye el primer anhelo, el canal de radio que llega a esta área no funciona. El cordón umbilical que nos uniría con el exterior permanece inoperante; no podemos pedir ayuda ni conocer lo que ocurre fuera. Al parecer, cuanto concierne a la comunicación de este espacio está encomendado también a la computadora del área central. Disponemos de libros técnicos, manuales de supervivencia, tratados de estrategia militar, pero ni una línea hay que tenga en cuenta al hombre común en el angosto camino de la vida. En cualquiera de los supuestos que sobre nosotros imagine, un tablero de ajedrez me abre derroteros insospechados. Aunque mi compañero de celda no sepa mover las piezas, le parecerá lo suyo; defensa Nitnzowitsch, protección Schliemann; ataque Alekhine, torres, caballos, peones de brega de capacidad muy limitada, blancas contra negras. Considerándome un privilegiado en el uso de la libertad de expresión, le anunciaré con ironía cierta verdad bien contrastada: Una buena apertura es la mitad del éxito. Estará en desacuerdo y la discusión promete. La apertura central no es recomendable para las blancas. En la Defensa India de la Dama, las negras utilizan como señuelo su correspondiente Alfil, intentando dominar la Gran Diagonal y primordialmente la casilla 5R. Utilizaré la lógica de la salida Giuoco Piano cuando defienda albas posiciones.

Mi celador es mi luz; y egoísta como es, comparte sus conocimientos conmigo porque está convencido de ayudarse. Dos, puestos a lo mismo, multiplican las posibilidades de éxito. Desfigurada la apariencia de obra magna por una cubierta protectora, la calificación de Secreto de Estado y el acarreo nocturno de los materiales entrantes y salientes, convirtieron los trabajos del Refugio Atómico en simple trasvase de áridos.
Quedó limitada su realidad a los cuchicheos de vecinos noctámbulos o insomnes, pronto desmentidos por la falta del progreso vertical que la evidenciara. De sobra sé, sin que mis ojos lo vean o mis manos lo palpen, que en el Régimen domina el exceso, que el despilfarro corre tras el miedo precedente. Los descubrimientos no hacen otra cosa que confirmar esta ley acreditada en el universo, repetidamente corroborada a través de las distintas geografías y las diversas épocas de la historia. El refugio se diseñó por triplicado. Qué importa el costo cuando la tranquilidad del jerarca está en juego. Poco suponen los sacrificios del pueblo cuando de Él dimana toda prosperidad y con equidad la distribuye. Tres áreas autónomas, me explica; situadas en niveles superpuestos, se edificaron en el enorme escondrijo. La seguridad presidió el criterio de los artífices. En vista de que resultaba científicamente imposible hallar la resistencia absoluta que buscaban, y dado que los recursos no eran inagotables, los artífices se conformaron con la triplicidad de medios.
Añadieron, desde luego, mayor profundidad, mayor grosor de lo que en física nuclear se estima necesario para marginar una explosión atómica mediana; en concreto multiplicaron por dos coma treinta y cinco las magnitudes que la lógica, si se la consultara, admitiría… ….al marcharse los miembros del gobierno, la actividad de las dos plantas inferiores, reserva pura, pasó a la latencia, permaneciendo la superior operativa. Admite mi suposición y la alaba; está desconocido. Por esa razón, afirma, tenemos acceso manual a la completa área autónoma situada en el centro.

Rememora trances de tortura y muerte con la indiferencia de quien cuenta andanzas ajenas en el ejercicio de la pesca o la caza, tribulaciones desustanciadas por la rutina de la obligación diaria. La célebre bañera, los temidos electrodos, los focos potentes o los chirriantes, monocordes, sonidos; torsión de huesos, el frío o el calor enormes, el sueño, la sed y el hambre, la fatiga; tormentos aplicados a miles de jóvenes idealistas y a unos pocos desalmados que iban a lo suyo. La simulación del fusilamiento llegando al despliegue de todo el ritual, era algo extraño y él sólo intervino en dos o tres ocasiones. Actuaba en defensa propia, me asegura; convencido de que no tenía alternativa posible. O los revoltosos, enemigos del orden, individuos sobrantes de la sociedad, detritos; o él, ejecutor de rápidas condenas tras juicios sumarísimos.
Le hablo del tiempo y del esfuerzo dedicados por mí a subvertir el orden dominante, un orden arbitrario, impuesto manu militari, por quienes subvirtieron el orden legítimo mediante una guerra que duró tres años y costó un millón de vidas; origen de una posguerra de venganza y sometimiento: incontables muertos y encarcelados llenando fosas comunes y cárceles. Destaco la perseverancia puesta por los míos en demoler la estructura consagrada a la limpieza ideológica mediante purgas sin fin. Describo mi pobre aportación a la causa progresista: edición clandestina de panfletos y su reparto cauteloso, escritura de frases acusadoras del Régimen en paredes estratégicas, dibujo de símbolos y lemas revolucionarios utilizando cisqueros en los que el carbón de siempre era sustituido por pintura roja, logrando estarcidos visibles a considerable distancia. Me refiero a los mítines pronunciados en las fábricas, a la hora del bocadillo, sobre tribunas improvisadas que, con frecuencia, eran las propias máquinas. Actitud a la que llegaba movido por razones opuestas a las suyas, pensando que quizá otro no lo haría.

¿Qué se hizo con los arquitectos, con los peritos, con los científicos; con cuanto colaborador necesitó la ingente arquitectura? Parcelados el conocimiento y la responsabilidad, por si los más inteligentes ataban cabos, bastaba con subirlos alto para que no desearan descender. Algunos se extraviaron en los recovecos del sistema. En las altas esferas circulan rumores sobre exilios dorados y cementerios secretos; pero yo no hago mucho caso de la guerra sorda librada entre simples camarillas de verdaderos correligionarios…. Existe un proyecto para construir sobre el refugio nuclear, la Secretaría General del Movimiento: varios sótanos, quince plantas y helipuerto en la cumbre… …Buen panorama: un espía, traidor, mercenario, terrorista, perjuro y torturador; y un bufón, juglar, loco, sabio, anarquista, curandero y futurólogo; unidos por la fatalidad y obligados a colaborar para sobrevivir…

A Estrada do Mar, capa imaginária PSdeJ

Dejé de buscar el mítico libro “A estrada do mar” cuando encontré las cinco partes del poema que lleva ese título. Están disponibles solo para lectura y copié, por ello, letra a letra, las dos primeras, que son las que traduje. “A estrada do mar” Poema en 5 partes: presença, busca, turismo, tentação dos ventos, impossível reencontro. Escritas en 1939 o antes, 2f. Estos poemas fueron publicados en el jornal Dom Casmurro, Rio de Janeiro, ano3, n.114, p.1, 19 agosto.1939. Está disponible para lectura en el sitio de la Hemeroteca Digital (Biblioteca Nacional-RJ). Del libro de ese título que todo el mundo busca y nadie encuentra, Jorge Amado imprimió una pequeña cantidad en Sergipe, el año 1938, destinado a las personas más cercanas.

Presença.- Eu te procurei nos desertos, nos oceanos e rios, nas montanhas e portos. Costa do Pacífico, Golfo do Mexico, oceanos de alga, marinheiros de carvão, e o teu rosto se desdobrando num misterio de peixes e tartarugas. Tu vais no mar caminhando, és navio, és peixe, és agua, teu rosto já não existe, agora é só oceano. No porto de Tecopilla estás em cada momento: nos marinheiros do cais, na procissão com os santos, no comercio de chineses, e no gran poeta chileno sem cabeleira, sem versos, levando un anjo pela mão. Mas só as gaivotas te conhecem voam en torno de teu rosto de agua, beijam teus olhos e te trazem peixes.

Presencia.- Yo te busqué en los desiertos, en los océanos y ríos, en las montañas y puertos. Costa del Pacífico, Golfo del México, océanos de alga, marineros de carbón, y tu rostro desplegándose en un misterio de peces y tortugas. Tú vas por el mar caminando, eres navío, eres pez, eres agua, tu rostro ya no existe, ahora es sólo océano. En el puerto de Tecopilla estás en cada momento: en los marineros del puerto, en la procesión de los santos, en el comercio de chinos, y en el gran poeta chileno sin cabellera, sin versos, llevando un ángel de la mano. Pero sólo las gaviotas te conocen vuelan alrededor de tu rostro de agua, besan tus ojos y te traen peces. Tradução: PSdeJ

Busca.- Chegaste de súbito, a tua presença apagou as minhas palavras de amor, fechou meus lábios, cegou meus olhos, parou meu coração. Chegaste de súbito e de súbito te reconheci. Antes te encontrara em atalhos nos portos longiquos, nas montanhas altíssimas, no sol e na nave. Teus olhos em Manta, tuas mãos em Morelio, teus seios na India ríspida de Ajuno, teus cabelos em Cusco em meio as ruinas, tua boca em Shankaym teu ventre nos Andes cobertos de neve. E fui deixando nessas paisagens tudo que tinha para te dar. As minhas mãos estão vacias, as tuas mãos tão cheias! Perdôa que vim de longe te procurando, fui dando tudo para te achar. Minhas mãos vasias só trazem amor, simplesmente amor. Perdôa.

Búsqueda.– Llegaste de repente, tu presencia apagó mis palabras de amor, cerró mis labios, cegó mis ojos, paró mi corazón. Llegaste de súbito y rápidamente te reconocí. Antes te había encontrado en atajos en los puertos lejanos, en las montañas altísimas, en el sol y en el navío. Tus ojos en Manta, tus manos en Morelio, tus senos en la India áspera de Ajuno, tus cabellos en Cusco en medio de las ruinas, tu boca en Shankaym, tu vientre en los Andes cubiertos de nieve. Y fui dejando en esos paisajes todo lo que tenía para darte. ¡Mis manos están vacías, tus manos tan llenas! Perdona que viniera de lejos buscándote, fui repartiendo todo para hallarte. Mis manos vacías sólo traen amor, simplemente amor. Perdona. Tradução: PSdeJ

Jornal Dom Casmurro. El 13 de mayo de 1937, se publicó en Rio de Janeiro el primer número de Dom Casmurro, dirigido y trabajado por los gauchos Brício de Abreu, propietario encargado de la dirección, y Álvaro Moreyra, como redactor jefe. Había más Folhas en Río, entonces capital de Brasil, pero hacía distinto a Don Casmurro el hecho de que no se tratase de una revista sino de un Jornal semanal en formato grande (41 por 58 cm), dedicado a la cultura y la literatura y escrito por intelectuales. Don Casmurro fue publicado hasta el final de 1946, es decir, durante más de nueve años, lo que es muy meritorio.

 

 

 Dom Casmurro página inicial de mayo de 1937

Caía la noche cuando el negro João Grande se dirigía al ingenio de los Capitanes de Arena. Tenía trece años. Su padre murió bajo el peso y la fuerza de un camión. Entonces fue cuando João escapó del que fue su sitio hasta sentirse ajeno. Era fuerte y se convirtió en líder de muchachos a la deriva como él, sin otras ataduras que las necesidades de la edad: alimentación, sensualidad y libertad; pasando a la marginalidad en defensa propia.

NOITE DOS “CAPITÃES DA AREIA”
Poema de Jorge Amado

A cidade dormiu cedo.
A lua ilumina o céu, vem a voz de um negro do mar em frente.
Canta a amargura da sua vida desde que a amada se foi.
No trapiche as crianças já dormem.

A paz da noite envolve os esposos.
O amor é sempre doce e bom, mesmo quando a morte está próxima.
Os corpos não se balançam mais no ritmo do amor.
Mas no coração dos dois meninos não há nenhum medo.
Somente paz, a paz da noite da Bahia.



Então a luz da lua se estendeu sobre todos,
as estrelas brilharam ainda mais no céu,
o mar ficou de todo manso
(talvez que Iemanjá tivesse vindo também a ouvir música)
e a cidade era como que um grande carrossel
onde giravam em invisíveis cavalos os Capitães da Areia.



Vestidos de farrapos, sujos, semi-esfomeados, agressivos,
soltando palavrões e fumando pontas de cigarro,
eram, em verdade, os donos da cidade,
os que a conheciam totalmente,
os que totalmente a amavam,
os seus poetas. 


Noche de los Capitanes de Arena
Poema de Jorge Amado
Traducido por Pedro Sevylla de Juana

La ciudad durmió temprano.
La luna ilumina el cielo, viene la voz de un negro directa del mar.
Canta la amargura de su vida desde que la amada se fue.
En el trapiche los niños duermen ya.

La calma nocturna envuelve a los esposos.
El amor es siempre dulce y bueno, aun cuando la muerte esté cerca.
Los cuerpos no se mecen más con el ritmo del amor.
Pero en el corazón de los dos niños no hay ningún miedo.
Solamente calma, la serenidad de la noche de Bahía.

Entonces la luz de la luna se extendió sobre todos,
las estrellas brillaron aún más en el cielo,
el mar quedó del todo sumiso
(pudiera ser que Yemanjá viniera también a oír música)
y la ciudad era como que un gran carrusel
donde giraban en invisibles caballos los Capitanes de la Arena.

Vestidos de andrajos, sucios, muertos de hambre, agresivos,
soltando palabrotas y fumando colillas de cigarrillo,
eran, en verdad, los dueños de la ciudad,
los que la conocían del todo,
los que por completo la amaban,
sus poetas.

ABC de Castro Alves fue escrito por Jorge Amado em um período de intensa actividad política. Afiliado al Partido Comunista Brasileiro, el escritor sufrió la persecución del Estado Novo, instituido por Getulio Vargas en 1937. Fue apresado dos veces, y alguno de sus primeros libros terminaron en la hoguera de la policía. En 1939, recobrada la libertad, Amado era redactor jefe de las revistas Diretrizes y Dom Casmurro, en Rio de Janeiro. Entonces comenzó a escribir la biografía de Castro Alves.

ABC DE CASTRO ALVES
Poema de Jorge Amado

“A praça é do povo, amiga, como o céu é do condor”.
A praça é do povo, é o seu campo de batalha, onde ele protesta e luta.
Nãos vistes ainda a multidão se agitar na praça como um mar em tormenta
que destrói navios e invade o cais?



No tempo do poeta Castro Alves
Os negros eram escravos comprados em leilões,
Mercadoria que se vendia, trocava e explorava.
E em troca de tudo que eles deram ao branco,
Sua força, seu suor, suas mulheres e filhas,
A maciez da sua fala que adoçou a nossa fala,
Sua liberdade,
O branco lhe quis dar apenas,
Além do chicote, os deuses que possuía.



Mas deuses os negros traziam da África,
Os deuses da floresta e do deserto,
E continuaram fiéis aos seus deuses
Por mais que rezassem ao deuses
Dos seus donos.



Do fundo das senzalas vinha o choro convulso
Dos negros no bater dos atabaques,
Quando chegava do longínquo das praças
A inquietação do homens…


Era toda uma raça que sofria,
Se desesperava e reagia,
Conservando alguma coisa de seu,
Puramente seu.



Assim ele via o negro, magnífico, forte e belo,
Rompendo as cadeias, livre na sua força colossal…

ABC de Castro Alves
Poema de Jorge Amado
Traducido por Pedro Sevylla de Juana

“La plaza es del pueblo, amiga, como el cielo es del cóndor”.
La plaza es del pueblo, es su campo de batalla, donde él protesta y lucha.
¿No visteis aún a la multitud agitarse en la plaza como un mar en tormenta
que destruye navíos e invade el muelle?

En el tiempo del poeta Castro Alves
Los negros eran esclavos comprados en subastas,
Mercancía que se vendía, intercambiaba y examinaba.
Y en pago de todo lo que ellos dieron al blanco,
Su fuerza, su sudor, sus mujeres e hijas,
La blandura de su habla que endulzó nuestra habla,
Su libertad,
El blanco le quiso dar sólo,
Además del látigo, los dioses que poseía.

Pero dioses los negros traían de África,
Los dioses de la floresta y del desierto,
Y continuaron fieles a sus dioses
Por más que rezaran a los dioses
De sus dueños.

Del fondo de los bohíos venía el llanto convulso
De los negros en el batir de los atabales,
Cuando llegaba de lo remoto de las plazas
El desasosiego de los hombres…
Era toda una raza la que sufría,
Se desesperaba y reaccionaba,
Conservando alguna cosa propia,
Puramente suya.

Así él veía al negro, magnífico, fuerte y bello,
Rompiendo las cadenas, libre en su fuerza gigantesca…

 

 

 Jorge Amado, escrevendo

 

Nem a rosa, nem o cravo
Conto de Jorge Amado

As frases perdem seu sentido, as palavras perdem sua significação costumeira, como dizer das árvores e das flores, dos teus olhos e do mar, das canoas e do cais, das borboletas nas árvores, quando as crianças são assassinadas friamente pelos nazistas? Como falar da gratuita beleza dos campos e das cidades, quando as bestas soltas no mundo ainda destroem os campos e as cidades?

Já viste um loiro trigal balançando ao vento? É das coisas mais belas do mundo, mas os hitleristas e seus cães danados destruíram os trigais e os povos morrem de fome. Como falar, então, da beleza, dessa beleza simples e pura da farinha e do pão, da água da fonte, do céu azul, do teu rosto na tarde? Não posso falar dessas coisas de todos os dias, dessas alegrias de todos os instantes. Porque elas estão perigando, todas elas, os trigais e o pão, a farinha e a água, o céu, o mar e teu rosto. Contra tudo que é a beleza cotidiana do homem, o nazifascismo se levantou, monstro medieval de torpe visão, de ávido apetite assassino. Outros que falem, se quiserem, das árvores nas tardes agrestes, das rosas em coloridos variados, das flores simples e dos versos mais belos e mais tristes.

Outros que falem as grandes palavras de amor para a bem-amada, outros que digam dos crepúsculos e das noites de estrelas. Não tenho palavras, não tenho frases, vejo as árvores, os pássaros e a tarde, vejo teus olhos, vejo o crepúsculo bordando a cidade. Mas sobre todos esses quadros bóiam cadáveres de crianças que os nazis mataram, ao canto dos pássaros se mesclam os gritos dos velhos torturados nos campos de concentração, nos crepúsculos se fundem madrugadas de reféns fuzilados. E, quando a paisagem lembra o campo, o que eu vejo são os trigais destruídos ao passo das bestas hitleristas, os trigais que alimentavam antes as populações livres. Sobre toda a beleza paira a sombra da escravidão. É como u’a nuvem inesperada num céu azul e límpido. Como então encontrar palavras inocentes, doces palavras cariciosas, versos suaves e tristes? Perdi o sentido destas palavras, destas frases, elas me soam como uma traição neste momento.

Mas sei todas as palavras de ódio, do ódio mais profundo e mais mortal. Eles matam crianças e essa é a sua maneira de brincar o mais inocente dos brinquedos. Eles desonram a beleza das mulheres nos leitos imundos e essa é a sua maneira mais romântica de amar. Eles torturam os homens nos campos de concentração e essa é a sua maneira mais simples de construir o mundo. Eles invadiram as pátrias, escravizaram os povos, e esse é o ideal que levam no coração de lama.

Como então ficar de olhos fechados para tudo isto e falar, com as palavras de sempre, com as frases de ontem, sobre a paisagem e os pássaros, a tarde e os teus olhos? É impossível porque os monstros estão sobre o mundo soltos e vorazes, a boca escorrendo sangue, os olhos amarelos, na ambição de escravizar. Os monstros pardos, os monstros negros e os monstros verdes.

Mas eu sei todas as palavras de ódio e essas, sim, têm um significado neste momento. Houve um dia em que eu falei do amor e encontrei para ele os mais doces vocábulos, as frases mais trabalhadas. Hoje só 0 ódio pode fazer com que o amor perdure sobre o mundo. Só o ódio ao fascismo, mas um ódio mortal, um ódio sem perdão, um ódio que venha do coração e que nos tome todo, que se faça dono de todas as nossas palavras, que nos impeça de ver qualquer espetáculo – desde o crepúsculo aos olhos da amada – sem que junto a ele vejamos o perigo que os cerca.



Jamais as tardes seriam doces e jamais as madrugadas seriam de esperança. Jamais os livros diriam coisas belas, nunca mais seria escrito um verso de amor. Sobre toda a beleza do mundo, sobre a farinha e o pão, sobre a pura água da fonte e sobre o mar, sobre teus olhos também, se debruçaria a desonra que é o nazifascismo, se eles tivessem conseguido dominar o mundo. Não restaria nenhuma parcela de beleza, a mais mínima. Amanhã saberei de novo palavras doces e frases cariciosas. Hoje só sei palavras de ódio, palavras de morte. Não encontrarás um cravo ou uma rosa, uma flor na minha literatura. Mas encontrarás um punhal ou um fuzil, encontrarás uma arma contra os inimigos da beleza, contra aqueles que amam as trevas e a desgraça, a lama e os esgotos, contra esses restos de podridão que sonharam esmagar a poesia, o amor e a liberdade!
O texto foi publicado no jornal “Folha da Manhã”, edição de 22/04/1945, e consta do livro “Figuras do Brasil: 80 autores em 80 anos de Folha”, PubliFolha – São Paulo, 2001, pág. 79, organização de Arthur Nestrovski.

Ni la rosa ni el clavel
Cuento de Jorge Amado
Traducción: Pedro Sevylla de Juana

Las frases pierden su sentido, las palabras pierden su significado rutinario; ¿cómo hablar de los árboles y de las flores, de tus ojos y del mar, de las canoas y del muelle, de las mariposas en los árboles, cuando los niños son asesinados fríamente por los nazis? ¿Cómo hablar de la belleza gratuita de los campos y de las ciudades, cuando las bestias sueltas en el mundo aún destruyen los campos y las ciudades?

¿Ya viste un trigal rubio estremecido por el viento? Es de las cosas más bellas del mundo, pero los hitlerianos y sus perros pervertidos destruyeron los trigales, y los pueblos mueren de hambre. ¿Como hablar, entonces, de la belleza, de esa belleza simple y pura de la harina y del pan, del agua de la fuente, del cielo azul, de tu rostro al atardecer? No puedo hablar de esas cosas de todos los días, de esas alegrías de todos los instantes. Porque esas cosas peligran, peligran todas ellas, los trigales y el pan, la harina y el agua, el cielo, el mar y tu rostro. Contra todo lo que significa la belleza cotidiana del hombre, el nazifascismo se levantó, monstruo medieval de torpe visión, de ávido apetito asesino. Que otros hablen, si quieren, de las grandes palabras de amor para la bienamada, que otros hablen de los crepúsculos y de las noches estrelladas. No tengo palabras, no tengo frases, veo los árboles, los pájaros y la tarde, veo tus ojos, veo el crepúsculo bordando la ciudad. Pero sobre todos esos cuadros flotan cadáveres de niños que los nazis mataron, al canto de los pájaros se añaden mezclándose los gritos de los viejos torturados en los campos de concentración, con los crepúsculos se funden madrugadas de rehenes fusilados. Y, cuando el paisaje recuerda el campo, lo que yo veo son los trigales destruidos al paso de las bestias hitlerianas, los trigales que alimentaban antes poblaciones libres. Sobre toda la belleza planea la sombra de la esclavitud. Es cómo una nube inesperada en un cielo azul y límpido. ¡Cómo encontrar entonces palabras inocentes, dulces palabras acariciadoras, versos suaves y tristes? Perdí el sentido de esas palabras, de esas frases, ellas me suenan como traición en este momento.

Pero sé todas las palabras de odio, del odio más profundo y más mortal. Ellos matan niños y esa es su manera de enredar con el más inocente de los divertimentos. Ellos deshonran la belleza de las mujeres en lechos inmundos y esa es su manera más romántica de amar. Ellos torturan a los hombres en los campos de concentración, y esa es su manera más sencilla de construir el mundo. Ellos invadieron las patrias, esclavizaron a los pueblos, y ese es el ideal que llevan en el corazón de lodo. ¿Cómo entonces cerrar los ojos ante todo esto y hablar, con las palabras de siempre, con las frases de ayer, sobre el paisaje y los pájaros, la tarde y tus ojos? ES imposible porque los monstruos están en el mundo sueltos y voraces, la boca escurriendo sangre, los ojos amarillos, por la ambición de esclavizar. Los monstruos pardos, los monstruos negros y los monstruos verdes.

Pero yo sé todas las palabras de odio y esas, sí, tienen un significado en este momento. Hubo un día en que yo hablé del amor y encontré para él los más dulces vocablos, las frases más elaboradas. Hoy sólo el odio puede hacer que el amor perdure sobre el mundo. Sólo el odio al fascismo, pero un odio mortal, un odio sin perdón, un odio que venga del corazón y que nos arrebate todo, que se haga dueño de todas nuestras palabras, que nos impida ver cualquier espectáculo – desde el crepúsculo hasta los ojos de la amada – sin que a su lado veamos el peligro que los cerca.

Jamás las tardes serían dulces y jamás las madrugadas serían esperanzadoras. Jamás los libros dirían cosas bellas, nunca más sería escrito un verso de amor. Sobre toda la belleza del mundo, sobre la harina y el pan, sobre el agua pura de la fuente y sobre el mar, sobre tus ojos también, caería de bruces la deshonra que supondría el nazifascismo, si ellos hubieran conseguido dominar el mundo. No quedaría ninguna cuota de belleza, ni la más mínima. Mañana sabré de nuevo palabras dulces y frases cariñosas. Hoy sólo sé palabras de odio, palabras de muerte. No encontrarás un clavel o una rosa, ni una flor en mi literatura. ¡Pero encontrarás un puñal o un fusil, encontrarás un arma contra los enemigos de la belleza, contra aquellos que aman las tinieblas y la desgracia, el lodo y los agotamientos, contra esos restos de podredumbre que soñaron con triturar la poesía, el amor y la libertad!

 

 

Cyro de Mattos

 

O POETA JORGE AMADO Por Cyro de Mattos

Palestra proferida no Cabaré Literário da Feria Literária Ler Amado, em Ilhéus, promovida por Fundaci, em 10.08.2012

Jorge Amado é prosador de linguagem sensual na recriação da vida. O prosador fluente convive com o poeta, em aliança que emerge afetiva e escorre solidária na escrita lírica. Em suas visões românticas, embora use uma linguagem denotativa, no que diz respeito aos sentidos, o prosador alcança o poeta quando transmite uma poesia em nível sensitivo da fala. Recorre ao cordel, logrando extrair versos populares ditos por sua própria voz, encaixados nos falares dos seus personagens ou atribuídos aos cantadores. A Estrada do Mar é o único livro de Jorge Amado constituído de poemas. Publicado em 1938, é uma raridade bibliográfica. Apesar de tudo, não é difícil encontrar nas histórias de Jorge Amado pequenos e medianos poemas. Da linguagem só amor, o poeta-romancista faz a palavra ressoar como música e assim o eu lírico pensa a vida pelo som, que lateja sentidos em diversas direções. Em O Gato Malhado e a Andorinha Sinhá, versos de Jorge Amado dizem do mundo que só tem graça e encanto quando se vive nele fora das prisões.

O mundo só vai prestar 
Para nele se viver 
No dia em que a gente ver 
Um gato maltês casar 
Com uma alegre andorinha 
Saindo os dois a voar 
O noivo e sua noivinha 
Dom Gato e Dona Andorinha.
…….
Em Terras do Sem Fim, a alma romanceira de Jorge Amado adverte na epígrafe do livro que vai contar uma história de espantar.
Contada a história das lutas sangrentas pelo domínio das terras do Sequeiro Grande, o poeta interfere no romancista para relembrá-la tempos depois na voz dos ceguinhos pelas feiras.

Fazia pena, dava dó,
Tanta gente que morria.
Cabra de Horácio caía
E caía dos Badaró…
Rolavam os corpos no chão,
Dava dor no coração
Ver tanta gente morrer,
Ver tanta gente matar.

Se largou foice e machado,
Se pegou repetição…
Loja de arma enricou,
A gente toda comprou,
Se vendeu como um milhão.

Homem macho era Sinhô,
O chefe dos Badaró…
Uma vez, ele ia só,
Com cinco homens acabou.
Juca não era menos
Coragem nele sobrava,
E Juca não respeitava
Nem os grandes
Nem os pequenos.

Braz de nome Brasilino
José dos Santos se chamava,
Com ele ficava fino,
Mesmo do chão atirava,
Tanto ferido, matava.

Cantadores e violeiros comentavam nos romances cenas e episódios sobre a luta do Sequeiro Grande, ressaltando as figuras e os feitos, as inquietações também. Dessa maneira falavam das esposas:

Mulher casada não havia
Só se fosse na Bahia…
Por aqui já se dizia:
Casada era só projeto
– Mesmo as que tinham neto –
De viúva no outro dia.

Em Tenda dos Milagres, o primeiro livro em que Pedro Archanjo defende a raça negra e se opõe ao racismo proposto pelos catedráticos da Faculdade de Medicina, mereceu versos elogiosos dos repentistas e poetas populares da Bahia. O poeta Florisvaldo Mattos, vestido por Jorge Amado como repentista de fervoroso público, em festas de aniversário, batizado e casamento, glosa a pendência:

Aos leitores apresento
Um tratado de valor
Sobre a vida da Bahia
Mestre Achanjo é seu autor
Sua pena é o talento
E sua tinta a valentia.

A publicação de “Apontamentos”, outro livro do filósofo popular, malandro e boêmio, frequentador de candomblé e ateu, Pedro Archanjo, recebe comentários positivos de Caetano Gil, para Jorge Amado um rebelde e bravo trovador:

Mestre Archanjo foi dizer
Que mulato sabe ler
Oh! que ousada opinião
Gritou logo um professor
Onde se viu negro letrado?
Onde se viu pardo doutor?
Venha ouvir seu delegado
Oh! que ousada opinião.

Depressa seu delegado
Venha ouvir o desgraçado
Oh! que ousada opinião
Gritou logo um professor
Meta o pardo na prisão
Mestre Archanjo foi dizer
Que mulato sabe ler
Oh! que ousada opinião”.

Em Mar Morto, o estilo fino e colorido de Jorge Amado é vazado numa linguagem que caracteriza bem a emoção pessoal do poeta. Seu discurso é assim revelador do modo particular de ver os seres e as pessoas no mundo, sendo, portanto, manifestação de boa poesia, simples e rica, na cadência lírica da vida.

Lívia olha de sua janela
o mar morto sem Lua.
Aponta a Madrugada.
Os homens,
que rondavam a sua porta,
o seu corpo sem dono,
voltaram para as suas casas.
Agora tudo é mistério.
A música acabou.
Aos poucos as coisas se animam,
os cenários se movem,
os homens se alegram.
A madrugada rompe
sobre o mar morto.

Existe aqui uma apurada musicalidade de versos na frase, numa demonstração sem esforço do poeta que sabe visualizar o espírito do mundo em suas manifestações líricas, ritmadas pelo mistério e beleza da vida. Não é por acaso que esse romance é terminado com uma alegoria poética. Sua musicalidade sustenta e repercute numa atmosfera que é recebida mais pelos ouvidos que pelos olhos. O espírito do mundo manifesta-se através de um ritmo que sustenta com suficiência idéias e sentimentos do poeta diante das pessoas e coisas. A dinâmica desse romance está saturada de poesia ligada estreitamente à gente do cais da Bahia.

Em Gabriela, Cravo e Canela, romance divisor de água na obra amadiana, como querem os críticos, há poemas escritos por Jorge Amado em forma de balada e canção, abrindo vários capítulos. Lá estão pulsando puro lirismo “Lamento de Glória”, “Cantar de Amigo de Gabriela” e “Cantiga de Ninar Malvina”, entre outros. Escutem “Cantiga de Ninar Malvina”, que abre o terceiro capítulo.

Dorme, menina dormida
Teu lindo sonho a sonhar.
No teu leito adormecida
Partirás a navegar.

Estou presa em meu jardim
Com flores acorrentadas.
Acudam! Vão me afogar.
Acudam! Vão me matar.
Acudam! Vão me casar.
Numa casa me enterrar
Na cozinha a cozinhar
Na arrumação a arrumar
No piano a dedilhar
Na missa a me confessar.
Acudam! Vão me casar
Na cama me engravidar.

No teu leito adormecida
Partirás a navegar.

Meu marido, meu senhor
Na minha vida a mandar.
A mandar na minha roupa
No meu perfume a mandar.
A mandar no meu desejo
No meu dormir a mandar.
A mandar nesse meu corpo
Nessa minh’alma a mandar.
Direito meu a chorar.
Direito dele a matar.

No teu leito adormecida
Partirás a navegar,

Acudam! Me levem embora
Quero marido pra amar
Não quero pra respeitar
Quem seja ele – que importa?
Moço pobre ou moço rico
Bonito, feio, mulato
Me leva embora daqui,
Escrava não quero ser.
Acudam! Me levem embora.

No teu leito adormecida
Partirás a navegar.

A navegar partirei
Acompanhada ou sozinha
Abençoada ou maldita
A navegar partirei.
Partirei pra me entregar
A navegar partirei.
Partirei pra trabalhar
A navegar partirei.
Partirei pra me encontrar
Para jamais partirei.

Dorme menina dormida
Teu lindo sonho a sonhar.

Esses exemplos de versos, retirados das histórias de Jorge Amado, mostram que existe uma conexão entre o poeta e o prosador, uma aliança nítida entre o poema na prosa e a música. De tal forma existe o discurso bonito numa linguagem simples, na qual comparecem o lírico, o épico e o dramático para definir o mundo sem preconceitos e prisões. Cheio de emoções e sonhos, já que na vida há sempre os intrincados e sérios problemas.
http://jivmcavaleirodefogo.blogspot.com.es/2012/08/o-poeta-jorge-amado.html

Biografia de Cyro de Matos
Nasceu em Itabuna, cidade do sul da Bahia, em 31 de janeiro de 1939. Diplomado em advocacia pela Faculdade de Direito da Universidade Federal da Bahia, em 1962. Contista, poeta, cronista, ensaísta e autor de livros infantis. Já publicou 38 livros, possui 50 prêmios literários, e, entre eles, o Prêmio Nacional de Ficção Afonso Arinos, concedido pela Academia Brasileira de Letras para o livro “Os Brabos”, o Prêmio Jabuti (menção honrosa) para “Os Recuados”, o Prêmio da Associação Paulista de Críticos de Arte para “O Menino Camelô” e, com o “Cancioneiro do Cacau”, o Prêmio Nacional Ribeiro Couto da União Brasileira de Escritores, Rio de Janeiro, para livros inéditos, e o Segundo Prêmio Internacional Maestrale Marengo d’Oro, Gênova, Itália. . Recebeu também os títulos da Ordem do Mérito da Bahia e Personalidade Cultural da União Brasileira de Escritores, Rio de Janeiro. Participa de várias antologias internacionais do conto, como “Visões da América Latina”, publicada na Dinamarca, incluindo, entre outros, Jorge Luís Borges, Alejo Carpentier, Miguel Angel Asturias, Juan José Arreola, Julio Cortazar, José Donoso, Mario Vargas Llosa, Juan Carlos Onetti, Juan Rulfo, Mário de Andrade, Aníbal Machado e Clarice Lispector, e “Narradores da América Latina”, editada na Rússia, em que figuram, entre outros, Julio Cortazar, Mario Benedetti e Rosário Castellanos. Poemas seus foram incluídos na antologia “Poesia do Mundo 3”, organizada por Maria Irene Ramalho de Sousa Santos, da Universidade de Coimbra, publicada em Portugal, com tradução de Manuel Portela para o inglês, reunindo poetas de dezesseis países.
http://cyrodemattos.blogspot.com.es/2013/03/biografia-cyro-de-mattos.html

 

 

 Carmen Perilli

El Escritor como Obá. Notas sobre Jorge amado
Por Carmen Perilli, Doctora en Letras por la Universidad de Tucumán

Mi creación novelesca deriva de la intimidad, de la complicidad con el pueblo. Aprendí del pueblo y de la vida, soy un escritor y no un literato. Realmente soy un obà, en lengua yoruba de Bahia, obà significa ministro, anciano, sabio: sabio con la sabiduría del pueblo” (Jorge Amado).

Las primeras décadas del siglo XXI son tiempos de balance en la literatura latinoamericana. Hemos despedido a muchas de las grandes figuras del siglo pasado y han callado otras, marcando un cambio de época. Todo un mundo de batallas y esplendores se convierte en pretérito que debemos revisar y preservar en un horizonte agitado por el mercado y la tecnología. Nadie puede dudar de la importancia de la narrativa en la construcción de un imaginario latinoamericano poderoso y la consolidación de una unidad cultural frente al mundo.

Cuando me pidieron estas palabras me pregunté; ¿Quién es Jorge Amado para nosotros lectores hispanoamericanos? Indudablemente, por mucho tiempo, la más poderosa imagen de Brasil. Una figura excesiva quizá imperialista pero cuyo gesto afectuoso y seductora letra nos acercó, de modo definitivo, a la literatura brasileña, ese gran continente apartado por la miopía política y cultural de estados que no supieron tender el puente de las lenguas. Amado, como el colombiano Gabriel García Márquez, consideró que la novela es una adivinanza del mundo, que representa la realidad, del modo que lo hacen los sueños. Y también, como el desaparecido peruano Manuel Scorza, quiso que no sólo la literatura fuera territorio libre de un continente que le dolía, América. Un hombre de su tiempo que, más allá de sus contradicciones, entendió como inexorable la relación entre ética y estética.

En nuestras latitudes Jorge Amado se hizo popular junto con la cadencia de la música de Vinicius de Moraes y el movimiento musical tropicalista, acercándonos una amena geografía de mares y sertones. La geografía imaginaria del Brasil, sobre todo de Bahía, sale de sus libros y compite con el Brasil real. Cuando uno recorre sus novelas no deja de sentir el peso del espacio, un espacio cualificado en regiones, los campos del cacao al sur, la ciudad de Bahía, los lejanos sertones, los mares azules. En ese horizonte refulge el nordeste brasileño, y es fundamental para la existencia de la escritura del novelista. La pregunta por la identidad está en nuestros orígenes como América y, si como afirma Edmundo O’Gorman, somos un continente “inventado“ América, los escritores y artistas latinoamericanos a lo largo de más de cinco siglos en un gesto de contra-conquista, buscan re-inventarla. Entre ellos se encuentra el creador de una Bahía inolvidable.
Jorge Amado experimenta con las formas, trabaja con la palabra en un largo recorrido donde se pueden marcar diversas etapas, desde el realismo empírico al realismo maravilloso. Intenta formular un lenguaje y una imaginería, mejor dicho, traducir lenguajes y culturas del nordeste brasileño. La seducción de su literatura abreva en la cultura masiva y popular brasileña, se mueve con una amplia paleta de colores, que recoge las creencias y costumbres afrobrasileñas y, sobre todo, aprovecha los ritmos musicales y los relatos orales. Amado supo utilizar el mito como modo de cartografiar un mundo y sus personajes. Como los murales de su camarada mexicano Diego Rivera, las páginas de Amado arman un mural de Brasil que comenzó con los tonos oscuros y solemnes de Los trabajadores del mar y Tierra sin fin, ceñidos al canon de los comienzos de siglo y determinados por su militancia comunista. A mediados de siglo la internacionalización de la novela latinoamericano cambió la paleta de Amado y su gran logro fue conjugar mito e historia para traducir la región, trocando los instrumentos del registro civil por los de la antropología.

Entre 1930 y 1950 hay un claro vínculo del autor con el Partido Comunista do Brasil (PCB), que se evidencia en la subordinación de su escritura a los mandatos realistas. En este período produce obras épicas de denuncia, al igual que autores como Pablo Neruda y Nicolás Guillén, en las que intenta plasmar la épica del pueblo. El estrecho lazo entre política y poética se evidencia en obras como: Cacao, Sudor, Jubiabá, y, sobre todo, la trilogía Os subterráneos da libertad. En dichas novelas se encarnan su compromiso político y social y su intención pedagógica con sus lectores. Un número importante de críticos literarios veía en sus libros sólo la manifestación de panfletos orientados. En una segunda etapa las obras adquieren un sesgo distinto, sobre todo en las formas de trabajar las culturas subalternas. Hay un cambio de la mirada, que lo aparta del reduccionismo y construye una lectura antropológica y cultural más amplia.

En “Gabriela, clavo y canela” la introducción de la picaresca en la novela desplaza el eje hacia el humor popular. El narrador se auto-cuestiona por medio de la risa, deja de tomarse en serio, abandona los tonos grises y su escritura se torna mucho más sutil y efectiva, aprovechando los componentes carnavalescos de la cultura bahiana. Jorge Amado es consciente de su transformación “A los 46 años, tengo la tendencia a sustituir el panfleto por la sonrisa divertida de que aprendí a duras penas a comprender mejor al ser humano”. La obra se sostiene en la tensión entre la poderosa tradición regionalista latinoamericana y sobre todo brasileña, y el ansia de renovación del vanguardismo. El mito opera como el mediador en el inolvidable ciclo bahiano de las mujeres y los marineros. El espacio literario conjuga voces, imágenes, colores y olores. Si en sus primeras novelas Amado intenta construir una épica, sus textos inolvidables son aquellos en los que narra la realidad, en clave de una picaresca, que no deja de tener rasgos épicos. Recordemos que Alejo Carpentier afirmaba que la picaresca era el género por excelencia de nuestra literatura.

El mundo de Amado está lleno de marineros y prostitutas mitológicas, de mulatas sensuales y cantores errantes, un universo juguetón que elige la vida de la calle al encierro. Y sobre todo introduce la ambivalencia de la risa para burlarse de las instituciones. Pensemos en Vadihno o en Quincas Berro Dagua. Habiendo empezado a escribir en su adolescencia como un escritor maduro -casi un viejo-, Jorge Amado procedió luego a rejuvenecer, con esas historias deliciosas que son Doña Flor e Seus Dois maridos, Gabriela, Cravo e Canela, Teresa Batista Cansada de Guerra, Tieta do Agreste, Farda Fardao, Camisola de Dormir (regocijante sátira de intrigas entre académicos, menos difundida que las otras pese a su humor sutil y a su devastadora crítica de la cultura burocratizada) y las que han seguido, en un curioso desacato a la cronología mental, algo que, como escritor, ha hecho de él una suerte de Dorian Grey, un novelista que, libro tras libro, juega, se divierte y se exhibe como un niño genial, con sus travesuras verbales, sensuales y anecdóticas, en verdaderas fiestas narrativas (Vargas Llosa, Mario, “Jorge Amado en el paraíso”).

Su narrativa de Amado hace de prostitutas y marineros, los héroes solidarios de una tela cuya paleta deja atrás los grises para entregarse a la variedad de los colores. No desdeña la tradición literaria, indudables deudas con Castro Alves y Machado de Assis. Elige al primero como su modelo, el poeta que recoge los cantos populares, que circula en la literatura de cordel. El nordeste de Amado dialoga con el de Graciliano Ramos pero se diferencia por la risa que resuena en sus territorios. Personajes, espacios, prácticas, cuyo abordaje siempre aparece vinculado al tratamiento estético de la cultura popular, pero, y no es un dato menor, a través de una mirada que exuda optimismo, donde Doña Flor puede quedarse con los dos maridos, y Quincas dejar atrás al triste Joaquín y darse el gusto de elegir su muerte en el mar.

Del brazo del marido, sonreía mansamente doña Flor: ¡ah!, esa manía de Vadinho, de ir por la calle tocándole los pechos y los cuadriles, revoloteando en torno a ella como si fuese la brisa de la mañana. De esta limpia mañana de domingo, en la que doña Flor va de paseo, feliz de la vida, satisfecha con sus dos amores (290). No hubo manera de conseguir que la funeraria recibiese de vuelta el ataúd, ni por la mitad del precio. Tuvieron que pagar, pero Vanda aprovechó las velas que sobraron. El cajón está hasta el día de hoy en el almacén de Eduardo, que aún espera venderlo para algún entierro de segunda mano. En cuanto a la frase póstuma, las versiones que corren son diversas. Pero ¿quién podría oír bien en medio de semejante temporal? Según un trovador del Mercado, las cosas ocurrieron así:
“Pero en plena confusión
se oyó a Quincas decir:
– ‘Me entierro como yo quiero
y en la hora que resuelvo.
Pueden guardar su cajón
para mejor ocasión,
que no me dejo enterrar
en sepultura de tierra’.
Y fue imposible escuchar
el resto de su oración.”

En la cultura latinoamericana podemos distinguir un sistema cultural hegemónico y otros sistemas literarios y culturales marginados que, en general, no se formalizan en la escritura, permanecen en la comarca oral, salvo pocas excepciones. Jorge Amado convierte su obra en una “caja de música” donde resuenan las heterogéneas voces de la cultura popular nordestina, aquella que circula en las hojas de la literatura de cordel, aquella que, de boca en boca, narra la historia de los muchos. En ese sentido opera como un “transculturador” en el sentido de Ángel Rama:
Brasil, como Latinoamérica, continente marcado por la colonización se construye sobre la multiplicidad‚técnica, la multiplicidad social, la multiplicidad lingüística y la multiplicidad cultural. Si bien desde el sistema central cultural se ha intentado negar esta heterogeneidad, no podemos sino trabajar sobre ella. Es fundamental tener en cuenta conceptos como el de transculturación de Fernando Ortiz. El programa modernizador, señala Rama, que parece oponerse al programa identitario. Un conjunto de narradores realiza la operación de unir las formas y lenguajes tradicionales con la experimentación vanguardista. Entre la originalidad y la representación, esta narrativa intenta dar cuenta de un espacio y de un tiempo, al tiempo que busca una inserción definitiva dentro de la literatura occidental.

El crítico uruguayo señala que los “transculturados” no se “limitan a una composición sincrética, por mera suma de aportes de una y otra cultura, sino que, al percibir que cada una es una estructura autónoma, entienden que la incorporación de elementos de procedencia externa debe llevar conjuntamente a una rearticulación global de la estructura cultural apelando a nuevas focalizaciones dentro de ella” (31)

El narrador, señala Ana Maria Chehín, se construye así mismo como un “relator de historias de negros y marineros”, se fabula “una genealogía de juglares”. En esa dirección traza su vínculo con el poeta Castro Alves a través de la cultura popular, al entroncar al poeta en una genealogía de personajes populares históricamente conocidos en Brasil.
Limpiao tuvo su ABC y en un ABC fue cantada Maria Bonita. (…) Besouro también tuvo su ABC, era marinero, jamás usó armas. Este de quien te hablaré, tampoco usaba armas. Iba a pecho descubierto y, sin embargo, a todos vencía. Te hablaré de sus luchas (…) odiado de los tiranos y amado por el pueblo. Te hablaré de él como ya te hablé de Besouro, de Lucas da Feira (…)” ( Chehin, 1977, 7)

Jorge Amado se aleja del maniqueísmo que caracteriza la primera etapa, los héroes y las heroínas son contradictorios. Leemos en Los pastores de la noche: No los dividiremos en villanos y héroes, ¿quienes somos nosotros, sospechosos vagabundos en la rampa del Mercado, para decidir sobre asuntos tan trascendentes? ¡La discusión está en las gacetas, gobiernistas y oposicionistas se acusan, se insultan, se elogian, cada uno quiere sacar mayor provecho de las tierras del Mata Gato, además de Amaralina, por detrás de la Pituba! (147)

Lo culto, lo popular y lo masivo sufren un proceso de reformulación al instaurarse la modernidad latinoamericana, acusando, de modo especial, el impacto producido por el mercado internacional. La obra de Amado es un ejemplo de construcción de un espacio en el que hay que preocuparse menos por lo que se extingue que por lo que se transforma. Reubica el folklore y aprovecha la cultura de masas, no considerándola incompatible con el quehacer literario. De ahí sus constantes relaciones con el cine y la literatura. No funciona la oposición abrupta entre lo tradicional y lo moderno, tampoco lo culto, lo popular y lo masivo están donde nos habituamos a encontrarlos. Uno de los intentos del escritor que buscó conjugar pueblo y público, deconstruir esa división, esa concepción del mundo de la cultura nos conduce a averiguar si su hibridación puede leerse en las disciplinas que los estudian por separado.

La narración se produce como sociología y/o antropología de imaginarios. Las tramas recogen rupturas y discontinuidades temporales y espaciales en el diseño histórico. La pluralidad cultural rompe con la hegemonía de la letra, revalorizando otros sistemas de notación. El reconocimiento de la heterogeneidad cultural cuestiona la linealidad tradicional y abre espacios a la voz y la imagen. A la historia disciplinaria centrada en el pasado como materia de la narración se agregan otras fuentes. Entre ellas la historia oral y la crónica periodística, formas ligados a la inmediatez del acontecimiento. Las novelas se alimentan de géneros no convencionales como el testimonio, cuyo contrato de lectura, sustentado en la veracidad subvierte y desliza fisuras que posibilitan lecturas activas. Las jerarquías se fracturan y permiten la emergencia de enunciados discontinuos, a veces conflictivos, que entregan discursos entrecortados en el intento de dar cuenta de lo real como múltiple, de lo histórico como huella.
El escritor es parte de una contradictoria masa de enunciados producidos por los medios masivos de comunicación y la cultura popular con los que establece nuevas relaciones. Trabaja con y contra los materiales del “escribidor”. A veces se refugia en “las fulguraciones” de una letra transformada en cuerpo, otras ficcionaliza los registros de una voz siempre en fuga. El proyecto estético de nuestra narrativa se tiende entre la tradición y la ruptura.

Todo el proyecto de Jorge Amado es una apuesta a la memoria literaria, histórica y cultural del nordeste. Con ardiente paciencia su estética concilia arte y conocimiento en tarea titánica de composición de un archivo. Sus cartografías, mundos de la memoria y el deseo, abarcan islas y mares, selvas y sabanas, y juegan con todo tipo de diseños temporales. El autor brasileño es el confabulador nocturno, el guardián del mar de las historias, el cronista, y adopta una actitud contradictoria frente a la tradición, la reformula desde un lugar diferente, la dota de un nuevo sentido. La literatura monta un Retablo de Maravillas cuyo resplandor está en las fulguraciones de la palabra. Para finalizar siento la necesidad de dejar planteada la pregunta acerca del legado y la preocupación por su lectura que incluso lo llevó a escribir literatura infantil. Vinicius de Morais afirma,
a manera de dos frases musicales, simples y bellas, Jorge Amado acaba de escribir las que, para mí, son la mejor novela y la mejor “nouvelle” de la literatura brasileña: Gabriela, clavo y canela y La muerte de Quincas Berro Dágua, publicada esta última en el número de junio de la revista Senhor.

Para asegurarme, todavía anduve releyendo, estos últimos cuentos del viejo Machado; estilista más fino, sin duda, el escritor carioca, con la gracia de su cenicienta silogística, y la paciente ordenación de los personajes en el tiempo y en el espacio. El bahiano, a pesar del refinamiento que, poco a poco también está logrando, todavía se regodea en el zumo de su lenguaje, todavía se toma las cosas a la ligera, como se dice. ¡Y menos mal que lo hace! Porque si es verdad que el estilo es el hombre, Machado es más estilo que hombre, y Jorge Amado más hombre que estilo (Prólogo a La muerte y la muerte de Quincas Berro Daguas). El arte del narrador, como el del artesano, conjuga alma, ojo y mano. Sus huellas quedan adheridas a las palabras, como las del alfarero a la superficie de su vasija de barro. Walter Benjamín dice que al narrador “Ninguna imagen lo satisface, porque ha comprendido que, al desplegarse, lo esencial se presenta en cada uno de los pliegues: cada imagen, cada sabor, cada sensación táctil por la que hemos abierto todo esto se ha desdoblado a su vez, y ahora el recuerdo va de lo pequeño a lo más pequeño, de lo más pequeño a lo microscópico: lo más grandioso se haya siempre en lo que aún está por descubrirse en este microcosmos”

Para Jorge Amado la belleza está en el misterio, un misterio que se refugia en las calles del Pelourinho: “No hay otra ciudad como ésta por más que se busque por los caminos del mundo entero. Ninguna posee su lirismo, su atractivo, su honda poesía. Incluso entre la más espantosa miseria de las clases pobres, nace la flor de la poesía, porque la resistencia de la gente está más allá de toda imaginación. De esa gente bahiana viene el lírico misterio de la ciudad, el misterio que completa su belleza. ( Amado Jorge, Bahìa de todos los santos. Guía de calles y misterios)
Escribir la realidad ha permitido que los textos de Amado sigan también escribiéndose en la realidad. Si bien la historia nace de la realidad, hay ciertas realidades que sólo pueden nacer de la ficción. Gabriela, Flor, Vadihno, Nacib, Quincas siguen dando vueltas en nuestro siglo. Por eso mismo podemos decir que Jorge Amado sigue entre nosotros. Quisiera, para finalizar, citar un poema de Ferreira Gular: “Mi poema/ es un tumulto/el habla/ que en él habla/ otras voces/ arrastra en alarido…. / (estamos todo llenos de voces que la mayoría de las veces no caben en nuestra voz”. La palabra de Amado nos permite escuchar el tumulto de esas muchas voces “basta afinar el oído”.

Bibliografía
Amado, Jorge (1977): Romancero de Castro Alves. Bs As: Losada.
(2007): Doña flor y sus dos maridos. Buenos Aires: Emecé.
Gabriela Clavo y Canela, . Buenos Aires: Emecé.
Los pastores de la noche, Buenos Aires: Lumen,2010.
Bahía de todos los santos, guía de calles y misterios.
Portal Jorge Amado, Proyecto Cervantes.
La muerte y la muerte de Quincas Berro Daguas. Río de Janeiro: Editora Campus.
Amar Sánchez, Ana María (2000): Juegos de Seducción y traición: literatura y cultura de masas. Rosario: Beatriz Viterbo Editora.
Bajtin, Mijail (1989):Teoría y estética de la novela, Madrid: Taurus.
Bastos, Jorge, “La Bahía de Jorge Amado”, Portal Jorge Amado, Proyecto Cervantes.
Chehín, Ana María (2011) “Un cordel entre dos siglos” en Benites, María Jesús y Perilli Carmen (Comps.), Siluetas de papel: el autor como lector, Corregidor. Buenos Aires. ISBN 978-950-05-1974-8, pp. 103-110. Con Referato
Ortiz , Fernando: Contrapunteo cubano del Tabaco y del Azúcar, La Habana, Ed. de Ciencias Sociales, 1.983.
Perilli, Carmen (1990): Imágenes de la mujer en Carpentier y García Márquez. Tucumán: Facultad de Filosofía y Letras.
Historiografía y ficción en la narrativa hispanoamericana, Tucumán: UNT, 1995
Rama, Angel, “Literatura y cultura en América Latina”, RCLL, 18, 1983, p 31Said, Edward (1990): Orientalismo, Madrid: Libertarias.
Schlomann, Elizabeth The “New” Jorge Amado” en Luso-Brazilian Review, Vol. 6, No. 2 (Winter, 1969),
Vargas Llosa, Mario, “Jorge Amado en el Paraíso”. Portal Jorge Amado, Proyecto Cervantes.
Vincent , Jon S “Jorge Amado, Jorge Desprezado”: Luso-Brazilian Review, Vol. 15, Supplementary Issue (Summer, 1978).

Biografía de Carmen Perilli
Nació en Argentina, es doctora en Letras, Profesora Titular de Literatura Hispanoamericana y Directora de la Maestría en Lengua y Literatura en la Universidad Nacional de Tucumán. Entre sus libros se cuentan Imágenes de la mujer en Carpentier y García Márquez, Las ratas en la torre de Babel. La novela argentina 1982-1992, Historiografía y Ficción en la narrativa hispanoamericana, Colonialismo y Escritura en América Latina, Países de la memoria y el deseo. Jorge Luis Borges y Carlos Fuentes. Entre sus compilaciones: Discursos Imperiales, Fábulas del género. Sexo y Escritura en América Latina. Ha editado El sueño argentino de Tomás Eloy Martínez. Dirige Telar. Revista del Instituto Interdisciplinario de Estudios Latinoamericanos. Investigadora Principal de CONICET
http://critica.cl/literatura/el-escritor-como-oba-notas-sobre-jorge-amado

 

 

Estátua de Jorge Amado em Ilhéus, ante a Casa de Cultura de seu nome

 

Cronologia Biobibliográfica de Jorge Amado
Por Arnaldo Nogueira Júnior

Filho de João Amado de Faria e de D. Eulália Leal, Jorge Amado de Faria nasceu no dia 10 de agosto de 1912, na fazenda Auricídia, em Ferradas, distrito de Itabuna – Bahia. O casal teve mais três filhos: Jofre (1915), Joelson (1920) e James (1922).
Com apenas dez meses, vê seu pai ser ferido numa tocaia dentro de sua própria fazenda. No ano seguinte uma epidemia de varíola obriga a família a deixar a fazenda e se estabelecer em Ilhéus. Em 1917 a família muda-se para a Fazenda Taranga, em Itajuípe, onde seu pai volta à lida na lavoura de cacau. Em 1918, já alfabetizado por sua mãe, Jorge retorna a Ilhéus e passa a freqüentar a escola de Dona Guilhermina. No ano de 1922 cria um jornalzinho, “A Luneta”, que é distribuído para vizinhos e parentes. Nessa época vai estudar em Salvador, em regime de internato, no Colégio Antonio Vieira, de padres jesuítas.

A bela redação que apresentou ao padre Luiz Gonzaga Cabral, com o título de “O Mar”, lhe rende elogios e faz com que o religioso passe a lhe emprestar livros de autores portugueses e de outras partes do mundo. Dois anos depois, seu pai vai levá-lo até o colégio após as férias. Despedem-se e Jorge, ao invés de entrar nele, foge. Viaja por dois meses até chegar à casa de seu avô paterno, José Amado, em Itaporanga, no Sergipe. A pedido de seu pai, seu tio Álvaro o leva de volta para a fazenda em Itajuípe.
É matriculado no Ginásio Ipiranga, novamente como interno. Conhece Adonias Filho e dirige o jornal do grêmio da escola, “A Pátria”. Pouco tempo depois funda “A Folha”, que fazia oposição ao primeiro. No ano de 1927, passa para o regime de externato e vai morar num casarão no Pelourinho. Emprega-se como repórter policial no “Diário da Bahia”. Pouco depois vai para o jornal “O Imparcial”. Uma poesia de sua autoria, “Poema ou prosa”, é publicada na revista “A Luva”. Conhece o Pai-de-santo Procópio, que o nomeará ogã (protetor), o primeiro de seus muitos títulos no candomblé.

Reúnem-se em torno do experimentado jornalista e poeta Pinheiro da Veiga os integrantes da Academia dos Rebeldes, grupo literário que pregava, no dizer de Jorge Amado, “uma arte moderna sem ser modernista”. Os trabalhos de seus integrantes são publicados nas revistas “Meridiano” e “O Momento”, ambas fundadas por eles. Em 1929, começa a trabalhar em “O Jornal” onde publica, sob o pseudônimo de Y. Karl, a novela “Lenita”, escrita em parceria com Dias da Costa e Edison Carneiro, que assinavam como Glauter Duval e Juan Pablo. No ano seguinte transfere-se para o Rio de Janeiro para estudar. Conhece Vinicius de Moraes, Otávio de Faria e outros nomes importantes da literatura. “Lenita” é editada em livro por A. Coelho Branco Filho, do Rio de Janeiro.
Aprovado, entre os primeiros colocados, na Faculdade de Direito da Universidade do Rio de Janeiro, em 1931, Jorge vê publicado pela Editora Schmidt seu primeiro romance, “O país do carnaval”, com prefácio de Augusto Frederico Schmidt e tiragem de mil exemplares. O livro recebe elogios dos críticos e torna-se um sucesso de público.

No ano de 1932, muda-se para um apartamento em Ipanema com o poeta Raul Bopp. Conhece José Américo de Almeida, Amando Fontes, Rachel de Queiroz (através de quem se aproxima dos comunistas) e Gilberto Freyre. Sai a segunda edição de “O país do carnaval”, desta vez com tiragem de dois mil exemplares. Viaja para Pirangi, na Bahia; impressionado com a vida dos trabalhadores da região, começa a escrever “Cacau”.
A Ariel Editora, do Rio, em 1933, publica “Cacau”, com tiragem de dois mil exemplares e capa e ilustrações de Santa Rosa. O livro esgota-se em um mês; a segunda edição sai com três mil exemplares. Entre a primeira e a segunda edição de Cacau, Jorge tem acesso, através de José Américo de Almeida, aos originais de “Caetés”, romance de Graciliano Ramos. Empolgado com o talento do escritor alagoano, viaja para Maceió só para conhecê-lo, iniciando uma amizade que duraria até a morte de Graciliano. Conhece também José Lins do Rego, Aurélio Buarque de Holanda e Jorge de Lima. Torna-se redator¬chefe da revista “Rio Magazine”. Casa-se em dezembro, em Estância, Sergipe, com Matilde Garcia Rosa. Juntos, eles lançam, pela Schmidt, o livro infantil Descoberta do mundo.

Em 1934, publica — também pela Ariel — o romance “Suor”. Trabalha na Livraria José Olympio Editora, do Rio de Janeiro; tendo influenciado na publicação de “O conde e o passarinho”, primeiro livro de Rubem Braga, e no lançamento de autores latino-americanos como o uruguaio Enrique Amorim, o equatoriano Jorge Icaza, o peruano Ciro Alegría e o venezuelano Rómulo Gallegos (de quem traduziu o romance “Dona Bárbara”).

Nasce sua filha Eulália Dalila Amado, em 1935. Escreve em “A Manhã”, jornal da Aliança Nacional Libertadora, pelo qual cobre a viagem do presidente Getúlio Vargas ao Uruguai e à Argentina. “Cacau” é publicado pela Editorial Claridad, de Buenos Aires. Neste mesmo ano “Cacau” e “Suor” seriam lançados em Moscou. Conclui o curso de Direito. Lança “Jubiabá” pela José Olympio Editora. Sofre sua primeira prisão em 1936, por motivos políticos: acusado de participar do levante ocorrido em novembro do ano anterior em Natal — chamado de “Intentona Comunista” — é detido no Rio. Publica “Mar morto”, que recebe o Prêmio Graça Aranha, da Academia Brasileira de Letras.
No ano seguinte viaja pela América Latina e depois vai aos Estados Unidos. Enquanto está fora, sai no Brasil “Capitães da areia”. Quando chega a Belém, vindo do exterior, é avisado pelo escritor paraense Dalcídio Jurandir do golpe de Vargas. Foge para Manaus, mas lá é preso. Seus livros, considerados subversivos, são queimados em plena Salvador por determinação da Sexta Região Militar. Segundo as atas militares, foram queimados 1.694 exemplares de “O país do carnaval”, “Cacau”, “Suor”, “Jubiabá”, “Mar morto” e “Capitães da areia”.

Liberto, em 1938, o escritor é mandado para o Rio. Muda-se para São Paulo, onde reside com Rubem Braga. Depois vai para a Bahia e em seguida, Sergipe; aqui imprime uma pequena edição do livro de poemas “A estrada do mar”, que distribui para os amigos. Estréia em dois consagrados idiomas literários do Ocidente: “Suor ” sai em inglês pela pequena New America, de Nova York, e “Jubiabá” em francês pela prestigiosa Gallimard.
Retorna ao Rio no ano de 1939. Exerce intensa atividade política, em decorrência das torturas de presos e a desarticulação do Partido Comunista. Torna-se redator-chefe das revistas Dom Casmurro e Diretrizes. Inicia colaboração com a revista Vamos ler; que manterá até 1941. Compõe, com Dorival Caymmi e Carlos Lacerda, a serenata “Beijos pela noite”. O escritor franco-argelino Albert Camus, futuro Nobel de Literatura (1957), escreve artigo no jornal Alger Républicain classificando “Jubiabá” de “magnífico e assombroso”.
Diretrizes publica o primeiro capítulo de “ABC de Castro Alves”, em 1940, e edita também, em forma de folhetim, a novela “Brandão entre o mar e o amor”, iniciada por Jorge Amado e continuada por José Lins do Rego, Graciliano Ramos, Aníbal Machado e Rachel de Queiroz. Trabalha no jornal Meio-Dia.

Decide escrever, em 1941, um livro sobre Luís Carlos Prestes, pensando numa possível campanha por sua anistia. Viaja para o Uruguai a fim de recolher material; também faz pesquisas sobre o tema na Argentina. Lança “ABC de Castro Alves”, pela Livraria Martins Editora, de São Paulo. Publica em Buenos Aires “A vida de Luís Carlos Prestes”, em 1942. Embora editado em espanhol, o livro é vendido clandestinamente no Brasil. Volta ao país, mas é preso ao desembarcar em Porto Alegre. De lá é enviado para o Rio. Não permanece, porém, na então capital federal: a polícia decide despachá-lo para Salvador, onde fica confinado. 1943 marca sua volta às páginas de O Imparcial assinando a seção “Hora da guerra” e escrevendo pequenas histórias na coluna “José, o ingênuo”, que reveza com o jornalista e escritor baiano Wilson Lins. Sai “Terras do sem fim”, seu primeiro livro a ser vendido livremente após seis anos de censura. Em 1944, a pedido de Bibi Ferreira escreve a peça “O amor de Castro Alves”, mas a companhia teatral da atriz é desfeita antes da encenação. Lança “São Jorge dos Ilhéus”. Desquita-se de Matilde.

Participa, em janeiro de 1945, na condição de chefe da delegação baiana, do I Congresso de Escritores, em São Paulo. O encontro termina com uma manifestação contra o Estado Novo. Jorge é preso por um breve período juntamente com Caio Prado Jr. O Barão de Itararé apresenta o romancista a Zélia Gattai na Boate Bambu, durante jantar em homenagem aos participantes do Congresso de Escritores. Passa a viver em São Paulo, onde chefia a redação do jornal Hoje, do Partido Comunista Brasileiro. Escreve também na Folha da Manhã. Torna-se secretário do Instituto Cultural Brasil-URSS, cujo diretor era Monteiro Lobato. Sai no Brasil “A vida de Luís Carlos Prestes”, rebatizado de “O cavaleiro da esperança”. Em julho, passa a viver com Zélia. No mesmo mês participa, ao lado do poeta chileno Pablo Neruda (que em 1971 ganharia o Nobel de Literatura), do comício de Luís Carlos Prestes no Estádio do Pacaembu, em São Paulo. Lança “Bahia de Todos os Santos”. É eleito, com 15.315 votos, deputado federal pelo PCB. Publica o conto “História de carnaval” na revista O Cruzeiro. “Terras do sem fim” sai pela respeitada editora A. Knopf, de Nova York. No ano seguinte assume o mandato na Assembléia Constituinte e passa a residir no Rio de Janeiro. Várias de suas emendas, como a da liberdade de culto religioso e a que dispõe sobre direitos autorais, são aprovadas. Lança “Seara vermelha”, pela Martins e, pela Edições Horizonte, do Rio de Janeiro, “Homens e coisas do Partido Comunista”. Entusiasmado com a leitura de “Jubiabá”, chega à Bahia o fotógrafo e etnólogo francês Pierre Verger, que acabaria se radicando em Salvador e se tornando um dos amigos mais íntimos de Jorge Amado.

Publica, em 1947, pela Editora do Povo, do Rio de Janeiro, “O amor de Castro Alves”. É um ano de vários acontecimentos na área do cinema para o escritor: a Atlântida compra os direitos de “Terras do sem fim”; ele escreve os diálogos do filme “O cavalo número 13”, uma produção de Fernando de Barros e ainda o argumento de “Estrela da manhã”, que seria dirigido por Mário Peixoto, encarregado também do roteiro (o filme acabou sendo feito, mas não por Peixoto). Nasce, no Rio de Janeiro, o filho João Jorge.
Com o cancelamento, em janeiro de 1948, do registro do Partido Comunista, o mandato de Jorge Amado é cassado. Sem assento na Câmara Federal e tendo seus livros considerados como “material subversivo”, o escritor, ainda no mês de janeiro, parte sozinho em exílio voluntário para Paris. Em fevereiro, sua casa no Rio é invadida por agentes federais, que apreendem livros, fotos e documentos. Logo após o episódio, Zélia e o filho partem para Gênova, Itália, onde Jorge os apanha, levando-os a residir com ele em Paris. É nesta ocasião que o escritor trava amizade com Jean-Paul Sartre, Picasso e outros expoentes da literatura e da arte mundial. Na Polônia, participa do Congresso Mundial de Escritores e Artistas pela Paz. Com o título de “Terras violentas”, estréia no Rio a adaptação da Atlântida do romance “Terras do sem fim”. Para comemorar o primeiro aniversário do filho, escreve a história “O gato Malhado e a andorinha Sinhá”. Viaja pela Europa e União Soviética. Em 1949, dirigindo-se para a Tchecoslováquia, onde participaria de um congresso de escritores, sofre um acidente de avião na cidade de Frankfurt, Alemanha; escapa ileso. Morre no Rio, “de repente”, conforme conta o escritor, sua filha Eulália.

Zélia Gattai e Jorge Amado

Por motivos políticos, em 1950, o governo francês expulsa Jorge Amado e sua família do país. O escritor, Zélia e João Jorge passam a residir em Dobris, Tchecoslováquia, no castelo da União dos Escritores. Realiza viagens políticas pela Europa Central e União Soviética. Escreve “O mundo da paz”, livro sobre os países socialistas. No ano seguinte escreve o romance tripartido “Os subterrâneos da liberdade” (Os ásperos tempos, Agonia da noite e A luz no túnel). Sai no Brasil, pela Editorial Vitória, do Rio, o livro “O mundo da paz” pelo qual Jorge Amado seria processado e enquadrado na lei de segurança. Nasce em Praga sua filha Paloma. Recebe, em Moscou, o Prêmio Internacional Stalin. Vai à China e à Mongólia, em 1952. Volta ao Brasil com a família fixando residência no apartamento de seu pai, no Rio de Janeiro. Responde ao processo por “O mundo da paz”. O juiz responsável pelo caso arquiva o processo, dizendo que o livro “é sectário e não subversivo”. Com a aprovação, nos Estados Unidos, da lei anticomunista, o escritor é proibido de entrar naquele país; seus livros também são vetados por lá.

Viaja à Europa, Argentina e Chile, em 1953. Na última etapa do giro, é informado sobre a doença de Graciliano Ramos. Volta ao Brasil para rever o amigo, que acabaria morrendo em seguida. Jorge Amado faz então o discurso de despedida à beira do túmulo de Graciliano, a quem substitui na presidência da Associação Brasileira de Escritores. Dirige a coleção “Romances do povo”, da Editorial Vitória; acabará fazendo este trabalho até 1956. Sai a quinta edição de “O mundo da paz”; o escritor proíbe reedições da obra, por acreditar que o livro “trazia uma visão desatualizada da realidade dos países socialistas”.
O romance “Os subterrâneos da liberdade” é lançado em três volumes, em 1954. A trilogia provoca uma dura reação dos trotskistas brasileiros, gerando polêmica com o jornalista Hermínio Sacchetta (o “Abelardo Saquilá” do romance). Sai em Portugal, pela Editorial Avante, um folheto de seis páginas assinado por Jorge Amado e Pablo Neruda, cujo objetivo era contribuir para a libertação do líder comunista Álvaro Cunhal e marcar posição contra o salazarismo. De janeiro a março de 1955, permanece em Viena. Em dezembro faz rápida viagem à Bahia.É lançada, pela Ricordi brasileira, em 1956, a partitura de “Não te digo adeus”, com letra de Jorge Amado e música do músico e maestro amazonense Cláudio Santoro. Assume no Rio a chefia de redação do quinzenário Para-todos, ao lado do irmão James, de Oscar Niemeyer e Moacir Werneck de Castro, dentre outros. Sai do Partido Comunista, segundo explica, “porque queria voltar a escrever”. Jorge Amado diz que sabia desde 1954 das atrocidades de Stalin, denunciadas publicamente neste ano no XX Congresso do PCUS. “Mas na realidade deixei de militar politicamente porque esse engajamento estava me impedindo de ser escritor”, afirma.

Viaja ao Oriente ao lado de Zélia, Pablo e Matilde Neruda, em 1957. “Terras do sem fim” é lançado em quadrinhos. Carlo Ponti, cineasta italiano, compra os direitos de “Mar morto”; mas o filme não chega a ser realizado. Conhece a mãe-de-santo Menininha do Gantois, a quem ficaria ligado até a morte dela, ocorrida em agosto de 1986. Na tranqüilidade de Petrópolis, em 1958, escreve “Gabriela, cravo e canela”. O livro, publicado em agosto, esgota 20 mil exemplares em apenas duas semanas; até dezembro venderia mais de 50 mil exemplares. Sai o disco “Canto de amor à Bahia e quatro acalantos de Gabriela, cravo e canela”, trazendo leituras de Jorge Amado e música de Dorival Caymmi.

No ano seguinte, “Gabriela” coleciona prêmios: Machado de Assis, do Instituto Nacional do Livro; Jabuti, da Câmara Brasileira do Livro e Luiza Cláudio de Souza, do Pen Club, são alguns deles. O romance ultrapassa a casa dos 100 mil exemplares vendidos. Recebe em Salvador, do Axé Opô Afonjá, um dos mais altos títulos do candomblé, o de obá orolu (também receberam tal distinção o compositor Dorival Caymmi e o artista plástico Carybé). “Obá, no sentido primitivo, é um dos doze ministros de Xangô”, explica Jorge Amado. Funda a Academia de Letras de Ilhéus. Lança na revista Senhor, do Rio de Janeiro, a novela “A morte e a morte de Quincas Berro Dágua”; a idéia inicial era que este texto, de 98 páginas datilografadas e escrito em dois dias, integrasse o romance “Os pastores da noite”. Naquela mesma publicação sairia o conto “De como o mulato Porciúncula descarregou o seu defunto”.

Na condição de vice-presidente da União Brasileira de Escritores, Jorge Amado promove, com o então presidente Peregrino Jr., o Festival do Escritor Brasileiro num shopping center de Copacabana, em 1960. A data do evento, 25 de julho; acabaria sendo consagrada, por decreto governamental, como “Dia do Escritor”. Ciceroneia o casal Jean-Paul Sartre e Simone de Beauvoir em sua estada no Brasil. Por unanimidade, é eleito, no dia 6 de abril de 1961, em primeiro escrutínio, para a cadeira 23 da Academia Brasileira de Letras, que pertencia a Otávio Mangabeira. No mesmo mês estréia na Tv Tupi do Rio de Janeiro a adaptação de “Gabriela” feita por Antônio Bulhões de Carvalho e com direção de Maurício Sherman; no papel¬título da novela está Janete Vollu de Carvalho e no de Nacib, Renato Consorte. A Metro Goldwin Mayer compra os direitos de adaptação para o cinema de “Gabriela”. Com o dinheiro, Jorge adquire um terreno em Rio Vermelho, então na periferia de Salvador, e começa a construir lá uma casa. Anos depois, o escritor recompraria do estúdio americano os direitos do romance. Ele assegura que não se lembra mais de nenhum dos valores negociados com a Metro. A posse na ABL acontece no dia 17 de julho; lá Jorge Amado é recepcionado por Raimundo Magalhães Jr. Saí “Os velhos marinheiros”, livro que comporta as novelas “A morte e a morte de Quincas Berro Dáguá” e “A completa verdade sobre as discutidas aventuras do comandante Vasco Moscoso de Aragão, capitão de longo curso”. É eleito membro do Conselho da Presidência do Pen Club do Brasil. O presidente Juscelino Kubitschek convida-o para ser embaixador do Brasil na República Árabe Unida; o escritor recusa o convite. Homenagens no Rio, na Bahia e em outros estados por seus 30 anos de atividade literária; sua editora, a Martins, lança um livro alusivo à data. A revista francesa Les Temps Modernes publica a tradução de “A morte e a morte de Quincas Berro Dágua”.

Seu pai morre no Rio de Janeiro, aos 81 anos de idade, em 1962. Cria a Proa Filmes, companhia de cinema cujo primeiro e único trabalho é a adaptação de “Seara vermelha”, com direção de Alberto D’Avessa e estrelada por Marilda Alves; o filme estrearia no ano seguinte. Saí, pela gráfica O Cruzeiro, o romance policial “O Mistério dos MMM”, escrito por Jorge Amado, Viriato Corrêa, Dinah Silveira de Queiroz, Lúcio Cardoso, Herberto Sales, José Condé, Guimarães Rosa, Antonio Callado, Orígenes Lessa e Rachel de Queiroz. Viagem a Havana, a convite da União dos Escritores Cubanos. “O cavaleiro da esperança” é apreendido pela polícia, em 1963. Instala¬se na casa do bairro de Rio Vermelho (à Rua Alagoinhas, 33), onde reside até falecer. Lança “Os pastores da noite”, em 1964.

No ano seguinte publica o conto “As mortes e o triunfo de Rosalinda” na antologia “Os dez mandamentos”, da editora Civilização Brasileira, do Rio de Janeiro. Graças à intervenção de Guilherme Figueiredo, então adido cultural do Brasil na França, Jorge Amado e sua família recebem autorização para poder entrar de novo naquele país. A Warner Brothers adquire os direitos de filmagem de “A completa verdade sobre as discutidas aventuras do comandante Vasco Moscoso de Aragão, capitão de longo curso”. Mais de mil pessoas comparecem à primeira sessão de autógrafos de Jorge Amado em Portugal, em 1966, na Sociedade Nacional de Belas Artes. O escritor chega aos mil autógrafos no lançamento de “Dona Flor e seus dois maridos” na livraria Civilização Brasileira, em Salvador. O romance sai com tiragem de 75 mil exemplares. Uma segunda sessão de autógrafos é marcada na capital baiana para atender aos leitores que ficaram de fora da primeira.

 Extraída da União Brasileira de Escritores www.ube.org.br

A União Brasileira de Escritores, presidida por Peregrino Jr., apresenta em Estocolmo a candidatura formal de Jorge Amado ao Prêmio Nobel de Literatura, em 1967, embora o escritor a recuse. Durante duas horas e meia, Jorge depõe para o arquivo do Museu da Imagem e do Som, na presença de James Amado, do crítico Eduardo Portella e do romancista Antonio Olinto, dentre outros. A UBE insiste em apresentar novamente a candidatura de Jorge Amado ao Nobel, em 1968. O escritor concorda, mas exige que ela seja feita junto com a do romancista português Ferreira de Castro, seu amigo. O cineasta polonês Roman Polanski visita o escritor na Bahia para “agradecer a alegria que seus livros me proporcionaram na juventude”. No ano seguinte lança “Tenda dos milagres” (tiragem de 75 mil exemplares), livro que começou a escrever na casa de campo do pintor baiano Genaro de Carvalho. Jorge dizia ter sido este seu melhor romance.

Recebe em São Paulo o Prêmio Juca Pato – 1970, da União Brasileira de Escritores, como “Intelectual do Ano”. Lidera, ao lado do escritor gaúcho Érico Veríssimo, um movimento contra a censura prévia aos livros. Estréia o filme “Capitães da areia”, produção americana dirigida por Hall Bartlett. Seu primeiro neto, Bruno, filho de João Jorge e Maria da Luz Celestino nasce em Salvador, em 1971. Divide com Ferreira de Castro o Prêmio Gulbenkian de Ficção, entregue na Academia do Mundo Latino, em Paris. Faz conferência no Instituto de Letras da Universidade da Pensilvânia. Sua mãe morre em Salvador, aos 88 anos de idade, em 1972. Nasce Mariana, a primeira neta, filha de Paloma e Pedro Costa. Sai “Tereza Batista cansada de guerra”. A escola de samba Lins Imperial, do Rio de Janeiro, apresenta o enredo “Bahia de Jorge Amado”. Numa viagem à Europa encontra, em Barcelona, o escritor colombiano Gabriel García Márquez, futuro Nobel de Literatura (1982).

Nasce Maria João, filha de João Jorge e Maria da Luz, em 1973. Fernando Sabino dirige um documentário sobre Jorge Amado, “Na casa do Rio Vermelho”.Inaugurado em Salvador o Hotel Pelourinho, com registro em placa da época em que o escritor morou naquele local, em 1974. A Martins, que havia pedido concordata no ano anterior, começa a lançar livros de Jorge Amado em co-edição com a Record, do Rio de Janeiro, em 1975. Marcel Camus leva para o cinema o romance “Os pastores da noite”, que é exibido na França com o título de “Otalia da Bahia”. Este é o ano também da estréia do maior sucesso do escritor na TV: a adaptação de Walter George Durst do romance “Gabriela, cravo e canela”, levada ao ar pela Rede Globo, com direção de Walter Avancini, Sônia Braga no papel-título e Armando Bogus interpretando Nacib.

Com o fechamento da Livraria Martins Editora, em 1976, Jorge passa a ser autor exclusivo da Record. Nasce a neta Cecília, filha de Paloma e Pedro Costa. Estréia no cinema “Dona Flor e seus dois maridos”, de Bruno Barreto, com Sônia Braga, José Wilker e Mauro Mendonça. Após três meses de exibição o filme bate recorde de bilheteria — dez milhões de espectadores. Na Bahia, começa a escrever “Tieta do Agreste”. Participa da Feira Internacional do Livro de Frankfurt; que neste ano é dedicada à literatura latino-americana. A pedido do filho João Jorge e do amigo Carybé, que faz as ilustrações, publica “O gato Malhado e a andorinha Sinhá”.

No ano seguinte, cercado de intensa campanha publicitária, é lançado no Rio o romance “Tieta do Agreste”, que Jorge Amado concluíra em Londres. Também no Rio o autor, participa do ato de inauguração da rua Tieta do Agreste, localizada no Recreio dos Bandeirantes, zona sul da cidade. Recebe o título de sócio benemérito do afoxé Filhos de Gandhi. Estréia “Tenda dos milagres”, filme de Nelson Pereira dos Santos. Interpreta um dos apóstolos de Cristo na cena da “Última Ceia” do filme A Idade da Terra, de Glauber Rocha. A casa onde o escritor viveu em Ferradas é tombada pela Prefeitura de Itabuna. Grava no Rio, para a Biblioteca do Congresso dos Estados Unidos, trechos de seus romances “Os pastores da noite” e “Tereza Batista cansada de guerra”.
Em 1978, Glauber Rocha realiza documentário abordando a obra de Jorge Amado. O escritor oficializa, no dia 13 de maio, sua união com Zélia Gattai; a cerimônia acontece na casa do pintor Calasans Neto, em Itapuã. Sai “Farda fardão camisola de dormir”, em 1979. Estréia na Broadway o musical Saravá, de Richard Nash e Mitch Leigh, baseado em “Dona Flor e seus dois maridos”. Escreve, sob encomenda de um banco, para uma edição especial de fim de ano, o conto “Do recente milagre dos pássaros acontecido em terras de Alagoas, nas ribanceiras do rio São Francisco”. Lança em disco, pela Som Livre, uma versão do livro “Bahia de Todos os Santos”.

Nasce João Jorge Filho, em 1980, outro neto que lhe é dado por João Jorge e Maria da Luz. A revista Vogue Brasil dedica um número a Jorge Amado, que escreve o texto “O menino grapiúna”, onde conta reminiscências da época em que viveu na região cacaueira. Daí surgiu a idéia de “Tocaia Grande”, que falaria do nascimento e desenvolvimento de uma cidade naquela área. Recebe o título de Doutor Honoris Causa da Universidade Federal da Bahia. É condecorado como Grande Oficial da Ordem de Santiago da Espada pelo presidente português Ramalho Eanes. Participa, na condição de convidado especial, do programa L’apostrophe, da televisão francesa, comandado por Bernard Pivot.
“O menino grapiúna” é lançado numa edição não-comercial, em 1981. O jornal francês Le Matin publica o conto “Do recente milagre dos pássaros acontecido em terras de Alagoas, nas ribanceiras do rio São Francisco”. “Terras do sem fim” estréia na Tv Globo (adaptação de Walter George Durst e direção de Herval Rossano); na trilha sonora, Jorge Amado assina, com Dorival Caymmi, a música Cantiga de cego. No centenário de Ilhéus, o escritor é homenageado com uma placa e uma escultura de bronze numa rua que leva seu nome; uma outra rua ganha o nome de seu pai. É entrevistado em Salvador pelo escritor peruano Mario Vargas Llosa, que à época apresentava, nas noites de domingo, um programa na TV de seu país.

O autor passa a ser nome de rua em Itapuã, em 1982. É homenageado no carnaval de Salvador pelo bloco Dengo da Bahia, que apresenta o enredo Bahia de Jorge Amado. Começa a escrever “Bóris, o vermelho”, que, por diferentes motivos, seria seguidamente interrompido e acabou não sendo concluído. Na primeira vez que adiou a redação de “Bóris”, disse que foi “porque a idéia não estava bem amadurecida”. Jorge Amado inicia “Tocaia Grande”. A Caixa Econômica Federal lança seis milhões de bilhetes de loteria com a efígie do escritor. Zélia Gattai publica Um chapéu para viagem, onde conta como conheceu Jorge. Sai a edição comercial de “O menino grapiúna”. Nasce Jorge Amado Neto, filho de João Jorge com sua segunda mulher, Rízia Vaz Coutrim, em 1983. Inaugurado em Ferradas um busto do escritor. Estréia o filme “Gabriela”, co-produção Brasil¬Itália dirigida por Bruno Barreto com Sônia Braga no papel-título e o ator italiano Marcello Mastroianni interpretando Nacib. Em 1984, publica “Tocaia Grande” (com uma anunciada tiragem inicial de 150 mil exemplares). Tenta retomar “Bóris, o vermelho”, mas o deixa de lado para escrever “A guerra dos santos”, título original do romance que se chamaria “O sumiço da santa”. O presidente francês, François Mitterrand, outorga-lhe a comenda da Legião da Honra. Lança “A bola e o goleiro”, uma história infantil. Começa a articular a criação da Fundação Casa de Jorge Amado. Zélia publica Senhora dona do baile, onde fala do primeiro exílio do escritor.

Toma posse na Academia de Letras da Bahia (cadeira 21), em 1985. Recebe o título de Grão-Mestre da Ordem do Rio Branco, no grau de Grande Oficial, oferecido pelo governo brasileiro. Participa do Festival de Cinema de Cannes. É homenageado pelo Centro Georges Pompidou, de Paris, onde se realiza um debate sobre sua obra. Estréia na Rede Globo a minissérie “Tenda dos milagres” (adaptação de Aguinaldo Silva e Regina Braga e direção de Paulo Afonso Grisolli, Maurício Farias e Ignácio Coqueiro; no papel de Pedro Archanjo, Nelson Xavier). Morre, em 1986, aos 73 anos de idade, sua ex-esposa Matilde Mendonça Garcia Rosa. Participa, como presidente do júri, do VIII Festival Internacional do Novo Cinema Latino-Americano, em Cuba; na ocasião, é homenageado por Fidel Castro. Decreto assinado pelo presidente José Sarney no dia 2 de julho, data de aniversário de Zélia Gattai, cria a Fundação Casa de Jorge Amado. Lança, pela Berlendis & Vertecchia, de São Paulo, “O capeta Carybé”, sobre o artista plástico argentino, nascido Hector Julio Páride Bernabó, seu amigo desde os anos 50, quando se instalou na Bahia.

Inaugurada, no dia 7 de março de 1987, a Fundação Casa de Jorge Amado, que passa a desenvolver intenso trabalho de preservação e divulgação da obra do escritor. Na presidência da entidade está Germano Tabacof e na diretoria executiva, Myriam Fraga. O símbolo da Casa é um exu desenhado por Carybé, que já vinha aparecendo nas edições dos livros de Jorge Amado. Segundo o escritor, exu é um deus dos mais importantes nas religiões fetichistas; se elas admitissem a existência do diabo, ele seria o diabo. Segundo as mães-de-santo, “exu é uma divindade travessa, uma criança, que adora pregar peças e, principalmente, não admite censura”. Recebe o título de Doutor Honoris Causa da Universidade Lumière, da cidade francesa de Lyon. Lançamento da revista Exu, da Fundação Casa de Jorge Amado; o número de estréia traz uma bibliografia do escritor e um texto dele intitulado “O enterro do Yalorixá”. Zélia lança o livro Reportagem incompleta, que reúne fotos que ela fez de Jorge Amado. O escritor recebe o título de sócio honorário do Pen Club do Brasil. Lançado 0 filme “Jubiabá”, dirigido por Nelson Pereira dos Santos.
Zélia Gattai publica, em 1988, Jardim de inverno, onde fala do exílio na Tchecoslováquia em companhia de Jorge Amado. A Orquestra Sinfônica da Bahia, sob regência do maestro Carlos Veiga, apresenta uma peça do compositor paulista Francisco Mignone inspirada em “A morte e a morte de Quincas Berro Dágua”. Publica “O sumiço da santa”. Recebe em Brasília o Prêmio Pablo Picasso, da Unesco, durante o Simpósio Internacional de Escritores da América Latina e do Caribe. Inauguração, em Ilhéus, da Casa de Cultura Jorge Amado.

 A Escola de Samba Império Serrano no Carnaval de Rio de Janeiro

 

A escola de samba Império Serrano, do Rio de Janeiro, apresenta o enredo “Jorge Amado – Axé, Brasil”, em 1989. Recebe o Prêmio Pablo Neruda, da Associação dos Escritores Soviéticos. Estréia na Rede Globo a novela “Tieta”, com adaptação de Aguinaldo Silva, Ana Maria Moretzsohn e Ricardo Linhares e direção de Paulo Ubiratan, Reynaldo Boury e Luiz Fernando Carvalho; no papel-título, Bety Faria. Jorge Amado é entrevistado no programa do escritor Georges Simenon na TF1 (França). Escreve texto em favor da candidatura à Presidência da República, pelo Partido Comunista Brasileiro, do deputado federal Roberto Freire (PE). Estréia na Tv Bandeirantes a minissérie “Capitães da areia”, com adaptação de José Louzeiro e Antonio Carlos Fontoura e direção de Walter Lima Jr.
Em 1990, participa, como representante do Brasil, da comissão internacional que dará assessoria ao projeto de reconstrução da antiga biblioteca de Alexandria, no Egito. Aberto em Recife o arquivo do DOPS (Departamento de Ordem Política e Social) pernambucano, no qual o prontuário de número 6.172 trata das atividades políticas de Jorge Amado. Recebe o título de Doutor Honoris Causa da Universidade de Israel e da Universidade Degli Studi de Bari, Itália. Na Itália recebe os prêmios Cino del Duca, concedido por um júri presidido pelo escritor Maurice Druon, secretário-geral da Academia Francesa. A Universidade Livre de Berlim realiza o seminário “Cultura popular na obra de Jorge Amado”.

Paralelamente a “Bóris, o vermelho”, escreve “Navegação de cabotagem”, relato memorialístico, em 1991. Recebe o teatrólogo e novelista Dias Gomes na Academia Brasileira de Letras. Escreve, sob encomenda, para uma empresa italiana, a história “A descoberta da América pelos turcos”, que deveria ser incluída num livro ao lado de textos do americano Norman Mailer e do mexicano Carlos Fuentes. Preside o 14° Festival Cultural de Asylah, Marrocos, cujo tema é “Mestiçagem, o exemplo do Brasil”. Participa do Fórum Mundial das Artes em Veneza, Itália. Estréia na Rede Globo, em 1992, a minissérie “Tereza Batista” (com adaptação de Vicente Sesso, direção de Paulo Afonso Grisolli e Patrícia França no papel-título). Publica “Navegação de cabotagem”. Uma série de eventos comemora os 80 anos do escritor. As principais homenagens, naturalmente, se concentram em Salvador: shows no Pelourinho, debates, exposições. Para festejar a data, a Fundação Casa de Jorge Amado publica o livro “Jorge Amado: 80 anos de vida e obra”. Paloma Amado e Pedro Costa iniciam a revisão completa da obra do escritor, a fim de eliminar erros acumulados ao longo das sucessivas reedições de seus livros. É homenageado no Centro Georges Pompidou com a exposição Jorge Amado, écrivain de Bahia; no mesmo local participa do seminário “Reencontro de dois mundos”, realizado para comemorar o quarto centenário do descobrimento da América.

Publica, em 1994, no Brasil, “A descoberta da América pelos turcos” (o projeto do livro com Mailer e Fuentes não vingara, mas o texto de Jorge Amado já tinha saído em 1992 na França). “Gabriela, cravo e canela” inaugura a série de relançamentos revisados da obra do escritor. Recebe, dos governos brasileiro e português, o Prêmio Camões, em 1995. Começa a escrever um romance provisoriamente intitulado “A apostasia universal de Água Brusca”, que focaliza a luta pelo poder entre a igreja e os coronéis do sertão baiano. Recebe o título de Doutor Honoris Causa da Universidade de Pádua, Itália; também na Itália é contemplado com o Prêmio Vitaliano Brancatti. João Moreira Salles realiza o documentário “Jorge Amado”.

Em maio de 1996, o escritor sofre em Paris um edema pulmonar. Depois de dez dias de internação, recebe alta e viaja para Salvador, onde em julho comemora com os amigos os 80 anos de Zélia. Estréia “Tieta do Agreste”, filme de Cacá Diegues, que também assina o roteiro, ao lado de João Ubaldo Ribeiro e Antonio Calmon. No papel¬título, Sônia Braga. Em outubro, é submetido a uma angioplastia. A operação mobiliza atenções do país inteiro e é coroada de pleno êxito. Na saída do hospital o escritor anuncia que retomará “brevemente” seus projetos literários. O romance “Tieta do Agreste” é escolhido como tema do carnaval de Salvador, em 1997. No domingo de folia, o bloco “Amigos do Amado Jorge”, liderado pelo cantor e compositor Caetano Veloso, desfila em homenagem ao romancista, que assiste à festa ao lado de Zélia Gattai no camarote da passarela da Praça do Campo Grande. A editora Record lança “Milagre dos Pássaros”, livro com conto ainda inédito no Brasil.

No Salão do Livro de Paris, em 1998, é uma das principais atrações e recebe o título de Doutor Honoris Causa na Sorbonne. Estréia na Rede Globo a mini-série “Dona Flor e seus dois maridos”, adaptação de Dias Gomes para o romance de mesmo nome.
Em maio de 1999, é hospitalizado para fazer exames de rotina e tratar de um mal-estar digestivo. Em junho, a Fundação Casa de Jorge Amado lança o livro “Rua Alagoinhas 33, Rio Vermelho”, sobre a casa em que o autor vivia e sobre seu cotidiano.
Cada vez mais recluso, face a seus problemas de saúde, comemora em agosto de 2000, com poucos amigos e a família, seus 88 anos. Vivia deprimido por se encontrar quase sem enxergar, sob dieta rigorosa, privando-se do que muito gostava: de escrever, de ler um bom livro e de um bom prato.

No dia 21 de junho de 2001, Jorge Amado é internado com uma crise de hiperglicemia e tem uma fibrilação cardíaca. Após alguns dias, retorna à sua casa, porém, em 06 de agosto volta a se sentir mal e falece na cidade de Salvador às 19,30 horas. A seu pedido, seu corpo foi cremado e suas cinzas foram espalhadas em torno de uma mangueira em sua residência no Rio Vermelho.

Leia a linda crônica escrita por João Ubaldo Ribeiro, “Jorge Amado e eu”, onde nos fala da dor pela perda de seu grande amigo e incentivador.

 Zélia Gattai e Jorge Amado no Rio Vermelho

Bibliografia
Romances:
– O País do Carnaval, 1931
– Cacau, 1933
– Suor, 1934
– Jubiabá, 1935
– Mar Morto, 1936
– Capitães da Areia, 1936
– Terras do Sem Fim, 1943
– São Jorge dos Ilhéus, 1944
– Seara Vermelha, 1946
– Os Subterrâneos da Liberdade (3v), 1954 (v. 1:Os Ásperos Tempos; v. 2: Agonia da Noite; v. 3: A Luz no Túnel)
– Gabriela, Cravo e Canela: crônica de uma cidade do interior, 1958
– Os Pastores da Noite, 1964
– Dona Flor e Seus Dois Maridos: esotérica e comovente história vivida por Dona Flor, emérita professora de Arte Culinária, e seus dois maridos — o primeiro, Vadinho de apelido; de nome Teodoro Madureira e farmacêutico o segundo ou A espantosa batalha entre o espírito e a matéria, 1966
– Tenda dos Milagres, 1969
– Teresa Batista Cansada da Guerra, 1972
– Tieta do Agreste: pastora de cabras ou A volta da filha pródiga, melodramático folhetim em cinco sensacionais episódios e comovente epílogo: emoção e suspense!, 1977
– Farda Fardão Camisola de Dormir:fábula para acender uma esperança, 1979
– Tocaia Grande: a face obscura, 1984
– O Sumiço da Santa: uma história de feitiçaria, 1988
– A Descoberta da América pelos Turcos ou De como o árabe Jamil Bichara, desbravador de florestas, de visita à cidade de Itabuna, para dar abasto ao corpo, ali lhe ofereceram fortuna e casamento ou ainda Os esponsais de Adma, 1994
– O Compadre de Ogum, 1995

Novelas
– A Morte e a Morte de Quincas Berro Dágua, 1959
– A Morte e a Morte de Quincas Berro Dágua (publicada juntamente com Os Velhos Marinheiros ou A completa verdade sobre as discutidas aventuras do Comandante Vasco Moscoso de Aragão, capitão de longo curso, in Os velhos marinheiros, 1961
– Os Velhos Marinheiros ou A completa verdade sobre as discutidas aventuras do comandante Vasco Moscoso de Aragão, capitão de longo curso, 1976
Literatura Infanto-Juvenil:
– O Gato Malhado e a Andorinha Sinhá: uma história de amor, 1976
– A Bola e o Goleiro, 1984
– O Capeta Carybé, 1986

Poesia:
– A Estrada do Mar, 1938

Teatro:
– O Amor do Soldado, 1947 (ainda com o título O Amor de Castro Alves), 1958

Contos:
– Sentimentalismo, 1931
– O homem da mulher e a mulher do homem, 1931
– História do carnaval, 1945
– As mortes e o triunfo de Rosalinda, 1965
– Do recente milagre dos pássaros acontecido em terras de Alagoas, nas ribanceiras do rio São Francisco, 1979
– O episódio de Siroca, 1982
– De como o mulato Porciúncula descarregou o seu defunto, 1989

Relatos autobiográficos:
– O menino grapiúna, 1981
– Navegação de cabotagem: apontamentos para um livro de memórias que jamais escreverei, 1992

Textos autobiográficos:
– ABC de Castro Alves, 1941
– O cavaleiro da esperança, 1945
Guia/Viagens:
– Bahia de Todos os Santos: guia de ruas e de mistérios, 1945
– O mundo da paz (viagens), 1951
– Bahia Boa Terra Bahia, 1967
– Bahia, 1970
– Terra Mágica da Bahia, 1984.

Documento político/Oratória:
– Homens e coisas do Partido Comunista, 1946
– Discursos, 1993

Livro traduzido:
– Dona Bárbara (Doña Barbara), romance do venezuelano Rómulo Gallegos, 1934

Em parceria:
– Lenita (novela), com Edison Carneiro e Dias da Costa, 1929
– Descoberta do mundo (literatura infantil), com Matilde Garcia Rosa, 1933
– Brandão entre o mar e o amor, com José Lins do Rego, Graciliano Ramos, Aníbal Machado e Rachel de Queiroz, 1942
– O mistério de MMM, com Viriato Corrêa, Dinah Silveira de Queiroz, Lúcio Cardoso, Herberto Sales, Rachel de Queiroz, José Condé, Guimarães Rosa, Antônio Callado e Orígines Lessa, 1962

Dados extraídos por Arnaldo Nogueira Júnior de livros do autor, portais da Internet, outros livros e revistas e, em especial, dos Cadernos de Literatura Brasileira publicados pelo Instituto Moreira Salles.
http://www.releituras.com/jorgeamado_bio.asp

Sobre Arnaldo Nogueira Júnior
No início, o, na época recém aposentado Arnaldo Nogueira Junior, pretendia apenas compartilhar textos com amigas via e-mail. Um dia um amigo lhe propôs que colocasse os textos à disposição dos internautas e assim nasceu a idéia de fazer um site. O Releituras é um site que tem como objetivo divulgar trabalhos de escritores. No link releituras, o leitor tem à sua disposição mais de 700 textos, de 210 escritores nacionais e estrangeiros. Em biografia, o espaço é dedicado a autores consagrados, como Mário de Andrade, Adélia Prado e Barão de Itararé. Ao acessar a biografia de um dos autores, é possível ainda ler os textos deste autor disponíveis no site. Quinzenalmente há a publicação de uma tira humorística e todo mês um texto recebe a ilustração de um artista gráfico. A página ainda abre espaço a novos escritores. Os textos enviados ao Releituras serão submetidos a análise e, os que forem selecionados, serão publicados. Há ainda sugestão de links relacionados a vestibular e páginas que divulgam e se relacionam com o próprio Releituras.

 

 

Suas cinzas foram espalhadas em torno duma mangueira na sua residência no Rio Vermelho

Ilumina mi noche el fuego de la hoguera que quemó tus libros, Amado Jorge.
PSdeJ