Hilda Hilst

Contenido: Hilda Hilst, presentación en castellano. Mi poema El rostro revelado, en castellano y portugués. Poema de H.H. Sobre a tua Grande Face, en portugués y castellano. El punto de vista experto de Edson Costa Duarte. Crónica vital de HH. Video con su voz

Entendiéndola como una de las grandes figuras literarias de Brasil, conocí a Hilda Hilst hace ya cuatro años. Fue a través de Cecília Meireles. Buscando noticias de Cecília, encontré una afirmación de Hilda contando como se conocieron: Salón de cha de Mappin. La poesía de HH me salió al paso en Internet. Bandera ondeando, páginas collados, que mostraban versos como tarjetas de presentación agitadas de dudas. La vida le salió al paso a HH porque ella salió al paso de la vida. Se encontraron pronto. Ella era aún la paulistana de Jaú, llamada Hilda de Almeida Prado Hilst; y la vida prometía todo lo que no estaba dispuesta a conceder. Puedo imaginarla hija sola, porque yo lo soy. Puedo imaginar su largo internado de Santa Marcelina: ocho años cautiva; porque mi cautiverio duró un año menos y definió en lo bueno y en lo malo mi trayectoria futura.

 

Jaú nos anos do nascimento de  Hilda Hilst

 

La verdad, el pájaro y el Universo; el amor, la libertad y la felicidad en la cima del pico inaccesible. O Nunca Mais tan versátil, complejo y completo. Esperanza renacida, horizonte detrás del horizonte. No hablo de la soledad, porque en las circunstancias vitales de HH la soledad es compañera inseparable y refugio placentero. Brasil es un país de países que forman unidad superior. Desde Brasil la mirada abarca todo el Universo: desde lo minúsculo a lo colosal. Allí vi La Máquina del Mundo y el Rostro del Universo; en Brasil habita la FE abstracta al lado de la desconfianza concreta. Allí hay un Espíritu de espíritus que lo abraza todo, y siendo multitud forma el Uno, la Nada y el Todo de la mano. Hilda Hilst literata no hubiera sido posible en otra geografía: es hija del tiempo y del espacio. Los puntos cardinales de Hilda no eran cuatro solamente, eran cinco: añadida esa necesidad de ser feliz que llamó deseo. El deseo: Primero lava, después polvo, después nada. No hablo de autoafirmación, porque ella se supo, se conoció y se aceptó desde los dieciséis años, bella muchacha visitando a su padre, ya en manos él de la confusión más inequívoca y cierta. El instante arde eternamente: dijo filosófica y paradójica ella, inteligencia desarrollándose, desenvolviéndose, alimentándose de Sí y de Todo.

La rosa de los vientos señalando todos los destinos, 360º de posibilidades; y la persona tratando eternamente de conciliar sus contradicciones intrínsecas, sin conseguirlo. 21 de abril de 1930: nacer era imprescindible: mística y metafísicamente imprescindible. Nacida ya, todo es imparable, agua del río de montaña. Pude haberla visitado una tarde cualquiera hasta el día 3 de febrero de 2004, víspera de su muerte en Campinas. Su voz era ya una voz potente resonando en la literatura en lengua portuguesa: segunda mitad del siglo XX. Presságio, 1950. Me retrasé tanto que se fue, cansada de ser volcán de lava ardiente. Comenzó a escribir bien, sin titubeos; y tras recibir elogios por su belleza y su escritura, cercanas a la perfección, elevó el vuelo de la intimidad vista desde dentro, hasta que oyó decir que sus escritos eran oscuros. Y eso sucedió, siendo la suya una poesía muy luminosa, sol de media noche; claridad y oscuridad, sustituyéndose, mezclándose, oponiéndose. Pressagio: “Brotaron flores en mis pies, y lo cotidiano en mi vida se complicó.” “Mis pies caminarían con flores sobre tu silencio”. “Pobres pies, pobres flores”: pobre deseo insatisfecho de amor, de libertad, de felicidad, de elevación, de expansión universal.

 

Firma de Hilda Hilst

Metáforas grandiosas, visiones fecundas de una realidad mezcla de lo existente y lo deseado: “Si te ausentas, hay paredes en mi”. “Aflicción de ser yo y no ser otra, aflicción de no ser la gran isla”. Pensamiento pensándose sin tregua. Todo es causa, todo es consecuencia. Siente como va escapando, grano a grano, la arena seca de las manos por entre los dedos; como se va el agua de las manos en cuenco, el viento y la cometa, el colibrí: Todo se va y quedan las flores nacidas en sus pies y la soledad amiga. Pasa su firma como sombra transparente sobre sus escritos, como quien se aparta para no estorbar. Verticalidad que apenas ocupa espacio visual hasta llegar al trazo valiente que cruza la t, letra final, y las haches iniciales. Hay escritores geniales en Brasil, pero las escritoras, en muchas ocasiones, los sobrepasan. Cabalgando el caballo al galope de su obra, HH, Hilda Hilst, escribí este poema:

 

Jaú hoy, capital del calzado femenino

 

El Rostro Revelado
Pedro Sevylla de Juana

Vi el rostro que intento describir,
cuando el rostro imaginado
se acercaba a mi por vez primera.
Apareció abriéndose, desperezándose
como recién levantado del lecho
en el sueño más profundo.

Sus ojos dolían a mis ojos. ¡Ah! Sus ojos,
vigías informándose de la marcha
de los acontecimientos:
agujeros negros recién enjalbegados,
supernovas antiquísimas,
galaxias desespiralizándose

Sus ojos,
miríadas de kilómetros entre ellos
kilómetros y kilómetros ellos,
estética apreciada desde distancias siderales.
Sus ojos, hogueras vehementes,
iluminaban el entorno cercano
y el más arcaico:
pasillos opuestos de su laberinto,
imposibles escaleras que remontan
hacia abajo y descienden remontando.

Iluminado el laberinto,
los ojos iluminaron la planicie extensísima de la frente
radiante de reflexiones emocionales
de búsquedas en miles
de recuerdos someros y proyectos bien perfilados,
en miles de probabilidades aleatorias
unas existentes y otras, aún, inexistentes:
palabra y amargura, tósigo y antidotario
hidromiel,
néctar y ambrosía.

Iluminados laberinto y frente
los ojos iluminaron los labios
carnosos, carnales;
-besos que mis besos desearon besar-
boca anunciando el baño matutino de la sonrisa
incierto, misterioso, gesto entre inocente y lúbrico,
agua de cristalinas profundidades.

El amor es una catarata ascendente:
Escribí al margen:
sabiduría destilada en el alambique de los tiempos
alborada del primer instante
de la creación imperfecta de imperfección perfectible,
y así lo confirmaba la piel tersa
cuando el ungüento de la belleza iba
embelleciendo
los poros y las células del rostro,
incendiario esplendor de la mañana deslumbrante.

Años luz, siglos luz,
milenios luz
distanciándose de sí mismos
con la velocidad vertiginosa del pensamiento,
para dar la vuelta al llegar
al elíptico término fingido.

Iluminados laberinto, frente y labios,
los ojos iluminaron la palabra:
pétalos de rosa mecidos por el viento céfiro
polen adherido al largo pico del colibrí capixaba
a la lengua bífida de los crótalos,
Fiat mágico que todo lo dibuja,
mosaico de letras uniéndose y desplegándose,
vitrales filtrando el arcoíris de la pasión humana
rocío de la saliva rociando el liquen
hijo de hongos y algas unicelulares
fuente inicial de la evolución innovadora.

Sentí, intuí, percibí el rostro enmarcado por los cabellos
cuando el rayo primigenio alumbró el espacio todo,
desde las espigas de avena en la meseta de mi niñez
hasta la amenazada biodiversidad de la mata atlántica,
ipês, paus de Brasil, açaís y coqueiros reunidos en coloquio
con animales, vegetales y piedras
sobre el futuro de la Naturaleza.

Algo más aletea en la infinitud:
una cortina de cabellos inúmeros
que el viento imagina bandera:
tenues, cálidos, acogedores.
Quisieran mi nariz y mi boca ararlos,
surcarlos, navegarlos;
territorio de promisión confinando el rostro,
inacabado e inacabable.

Deseo recorrer,
lengua húmeda de los delirios humanos,
la tentación rosácea del cuello,
el convite reservado de la nuca,
reverberantes cavidades de los oídos
lóbulos complacientes sensibilísimos.
Deseo internarme, espeleólogo yo, en la profundidad
absorbente de la boca
para alcanzar el centro ígneo
y el umbral de los impulsos cordiales,
realidad opuesta a lo pensado
que va ajustándose día a día a su patrón
equilibrándose.

Energía el rostro llevada a la materia: nació,
creció ser vivo, vivificante,
aminoácido esencial, protozoo,
danza acuática de cilios y pestañas, aletas, alas,
extremidades futuras destinadas a la armonía de los giros,
de las piruetas en el aire inmóvil agitado,
mar y cielo rompiéndose en arterias,
en sangre alada,
comprometida con la fundación de colonias,
ninfas, faunos y atletas incansables
que recorren la inmensidad restableciendo y repoblando.

Palpan ese rostro íntegro, dibujándolo,
las pulpas de mis dedos, milímetro a milímetro:
solitario en los piélagos vacíos,
nacido y crecido en su propia voluntad.
Mas no hay nada ni nadie más en el Universo
porque ese rostro ocupa el espacio infinito
y el tiempo eterno de mi imaginación creadora,
porque ese rostro es
el imaginado ROSTRO DEL UNIVERSO.

 

Hilda Hilst

 

O Rosto Revelado
Poema e tradução de Pedro Sevylla de Juana

Vi o rosto que tento descrever,
quando o rosto imaginado
se acercava a mim por vez primeira.
Apareceu se abrindo, se espreguiçando
como recém levantado do leito
nel sonho mais profundo.

Seus olhos doíam a meus olhos. ¡Ah! seus olhos,
vigías se informando da marcha
dos descobrimentos:
buracos negros recém embranquecidos,
supernovas antiquísimas,
galaxias se desespiralando.

Seus olhos,
miríades de quilómetros entre eles
quilómetros e quilómetros eles,
estética apreciada desde distâncias sidéreas.
Seus olhos, fogueiras veementes,
alumiavam o entorno próximo
e o mais arcaico:
corredores opostos do seu labirinto,
impossíveis escadas que remontam
para abaixo e descem remontando.

Alumiado o labirinto,
os olhos alumiaram a planície extensíssima da testa
radiante de reflexões emocionais
de buscas em milhares
de lembranças someras e projectos bem perfilados,
em milhares de probabilidades aleatórias
umas existentes e outras, ainda, inexistentes:
palavra e amargura, tóxico e antidotario
hidromel,
néctar e ambrosia.

Alumiados labirinto e testa
os olhos alumiaram os lábios
carnosos, carnais;
-beijos que meus beijos desejaram beijar-
boca anunciando o banho matutino do sorriso
incerto, misterioso, gesto entre inocente e lúbrico,
água de cristalinas profundezes.

O amor é uma catarata ascendente:
escrevi na margem:
sabedoria destilada no alambique dos tempos
alvorada do primeiro instante
da criação inperfeita de imperfeição perfectível,
e assim o confirmava a pele tersa
quando o ungüento de beleza ia
embelezando
os poros e as células do rosto,
incendiário esplendor da manhá deslumbrante.

Anos luz, séculos luz,
milénios luz
se distanciando de si mesmos
com a velocidade vertiginosa do pensamento
para dar a volta ao chegar
ao elíptico termo fingido.

Alumiados labirinto, testa e lábios,
os olhos alumiaram a palavra:
pétalas de rosa mexidas pelo vento zéfiro
polen aderido ao longo bico do colibrí capixaba
à língua bífida dos crótalos,
Fiat mágico que tudo o desenha,
mosaico de letras se unindo e se despregando,
vitrais filtrando o Arco-íris da paixão humana
orvalho de saliva aspergindo o líquen
filho de fungos e algas unicelulares
fonte inicial da evolução inovadora.

Senti, intuí, percebi o rosto enquadrado pelos cabelos
quando o raio primigenio alumbrou o espaço todo,
desde as espigas de aveia na meseta de minha niñez
até a ameaçada biodiversidade da mata atlántica,
ipês, paus de Brasil, açaís e coqueiros reunidos num colóquio
com animais e pedras
sobre o futuro da Natureza.

Algo mais adeja na infinitude:
uma cortina de cabelos inúmeros
que o vento imagina bandeira:
ténues, cálidos, acolhedores.
Quiseram meu nariz e minha boca arar,
sulcar, navegar
o território de promissão, confim do rosto
inacabado e inacabável.

Energia levada à matéria: nasceu,
cresceu ser vivo, vivificante,
aminoácido essencial, protozoo
dança acuática de cílios e pestanas, barbatanas, asas,
extremidades futuras destinadas à harmonia dos giros,
das piruetas no ar imóvel agitado,
mar e céu Se rompendo em artérias
em sangue alado comprometido com a fundação de colónias,
ninfas, faunos e atletas incansáveis
que percorrem a imensidão restabelecendo e repovoando.

Apalpam esse rosto íntegro, recém desenhado,
as polpas de meus dedos, milímetro a milímetro:
solitário nos pélagos vácuos
nascido e crescido na sua própria vontade.
Mas não há nada nem ninguém mais no Universo
porque esse rosto ocupa o espaço infinito
e o tempo eterno da minha imaginação criadora
porque esse rosto é
o imaginado ROSTO DO UNIVERSO.

 

Dibujo de Hilda Hilst

 

Agradar al padre es una necesidad de hija. Escribir para el padre. Necesidad de luz. La voz viene de los valles. Luz y voz diciéndose, iluminándose. “Aquellos alemanes no / escuchaban a Bach, Wagner, Beethoven, no / leían a Goethe, Rilke, Hölderlin(?????) por / la noche; y de día no trabajaban en Auschwitz? / : se pregunta Hilda afirmando. Y concluye: “La gente nunca sabe nada / sobre el otro”. Aguas, en plural, tigres, tulipanes, lunas, canes, pájaros, palabras, olores y colores, vida y muerte, Dios; y todo buscando la razón de su existir, de su Ser. “Y el futuro es de sangre, de acero, de vanidad”: lloró la poeta Hilda a García Lorca poeta. Recibió la autora teatral el prestigioso Premio Anchieta de Teatro en 1969, con “O Verdugo”. Hace decir al Verdugo sobre la persona a la que va a ajusticiar: El hombre tiene una mirada…una mirada…honesta (…) Limpio, limpio. Limpio por dentro.

“O teatro surgiu numa hora de muita emergência, em 1967, quando havia a repressão. Eu tinha muita vontade de me comunicar com o outro imediatamente. Como não podia haver comunicação cara a cara, então fiz algumas peças, todas simbólicas, porque eu não tinha nenhuma vontade de ser presa, nem torturada, nem que me arrancassem as unhas. Então fiz, por analogia, várias peças que qualquer pessoa entenderia o que se pretendia dizer numa denúncia. Fiz oito peças e, depois, parei. Era só uma emergência daquele momento em que eu desejava uma comunicação mais imediata com as pessoas. Mas também não deu certo. As pessoas vão ao teatro para se divertir, ninguém vai ao teatro para pensar.” (Um diálogo com Hilda Hilst. Entrevista concedida a Nelly Novaes Coelho, Rio Claro, Arquivo Municipal, 1990).
Urgencia de decir la vida que quería viva, aleteando en aire, tierra y agua sin imposiciones ni restas. Obscenidad cierta que sus ojos veían a diario: miseria, hambre, violencia: sociedad obscena. La Casa del Sol como refugio. La idea hecha voluntad, llevada a cabo con originalidad espontanea, viendo el mundo desde fuera, desde más allá de lo humano. Pasión apasionada. Innovación para partir de una realidad nueva, punto de arranque de la realidad deseada. Buscaba un Dios capaz de entender al hombre y convivir con el hombre. Sobre a tua gran face. Ese fue el intenso poema que elegí para verter al castellano

 

 

 

Sobre a tua grande face”
Poema de Hilda Hilst, texto: edición Massao Ohno 1986

À memória de Ernest Becker,
A Ricardo Guilherme Dicke,
por identificação no exercício da procura

Honra-me com teus nadas.
Traduz me paso
De maneira que eu nunca me perceba.
Confunde estas linhas que te escrevo
Como um brejeiro escoliasta
Resolvesse
Brincar a morte de seu próprio texto.
Dá-me pobreza e fealdade e medo.
E desterro de todas as respostas
Que dariam luz
A meu eterno entendimento cego.
Dá-me tristes joelhos.
Para que eu possa fincá-los num mínimo de terra
E ali permanecer o teu mais esquecido prisioneiro.
Dá-me mudez. E andar desordenado. Nenhum cão.
Tu sabes que amo os animais
Por isso me sentiría aliviado. E de ti, Sem Nome
Nao desejo alívio. Apenas estreitez e fardo.
Talvez assim te encantes de tão farta nudez.
Talvez assim me ames: desnudo até osso
Igual a um morto.

O que me vem, devo dizer-te DESEJADO,
Sem recuo, pejo ou timidezes. Porque é mais certo mostrar
Insolências no verso, do que mentir decerto. Então direi
O que se coleia a mim, na intimidade, e atravessa os vaus
Da fantasia. Deito-me pensada de bromélias vivas
E me recrio corpórea e incandescente.
Tu sabes como nasceu a idéia das pontiagudas catedrais?
De un louco incendiando um pinheiro de espinhos.
Arquiteta de mim, me construo à imagen das tuas Casas
E te adentras em carne e moradia. Queixumosa vou indo
E queixoso te mostras, depois de te fartares
Do meu jogo de engodos. E a cada noite voltas
Numa simulação de dor. Paraíso do gozo.

De tanto te pensar, Sem Nome, me veio a Ilusão.
A mesma ilusão

Da égua que sorve a água pensando sorber a lua.
De te pensar me deito nas aguadas
E acredito luzir a estar atada
Ao fulgor do costado de un negro cavalo de cem luas.
De te sonhar, Sem Nome, tenho nada
Mas acredito em mim o ouro e o mundo.
De te amar, possuída de ossos e de abismos
Acredito ter carne a vadiar
Ao redor dos teus cimos. De nunca tocar
Tocando os outros
Acredito ter mãos, acredito ter boca
Quando só tenho patas e focinho.
De muito desejar altura e eternidade

Me vem a fantasia de que Existo e Sou.
Quando sou nada: égua fantasmagórica
Sorvendo a lua n’água.

Vem apenas de mim, ó Cara Escura
Este desejo de te tocar o espírito

Ou és tu, precisante de mim e de minha carne
Que incendeias o espaço e vens muleiro
Montado em ouro e sabre, clavina, cinturões
Rebenque caricioso
Sobre a minha anca viva?
0u há de ser a fome dos teus brilhos
que torna vadeante o meu espírito
e me faz esquecer que sou apenas vício
escureza de terra, latejante.

Vem de mim, Cara Escura, a ramagem de púrpura
Com a qual me disfarço. As facas
Que a cada dia preparo, no seducir
Tua fina simetría. E vem de ti, Obscuro,
Toda cintilância que jamais me busca.

Quisiera dar nomes, muitos, a isso de mim
Chagoso, triste, informe. Uns residuos da tarde
Algunas aves, e asas buscando tua cara de fuligem.
De áspide.
Quisiera dar o nome de Roxura, porque a ãnsia
Tem parecimento con ese desmesurado de mim
Que te procura. Mas também não é isso
Este meu neblinar contínuo que te busca.
Ando em grandes vaguezas, açoitando os ares
Relinchando sombras, carreando o nada
Os que me vêem me gritam: como tem passado
A aldeã de sua alteza? E há chacotas e risos.
Mas vem vindo de ti un entremuro de sons e de cicios
Um labiar de sabores, um sem nome de passos
Como se águas pequeñas desaguassem
Num pomar de abios. Como se eu mesma
Flutuasse, cativa, ofélica, sobre a tua Grande Face.

Hoje te canto e depois no pó que hei de ser
Te cantarei de novo. E tantas vidas terei
Quantas me darás para o meu otra vez amanecer
Tentando te buscar. Porque vives de mim, Sem Nome,
Sutilíssimo amado, relincho do infinito, e vivo
Porque sei de ti a tua fome, tua noite de ferrugem
Teu pasto que é o meu verso orvalhado de tintas
E de um verde negro teu casco e os areais
Onde me pisas fundo. Hoje te canto
E depois emudeço se te alcanço. E juntos
Vamos tingir o espaço. De luzes. De sangue.
De escarlate.

Desejei te mostrar minha forma humana
Afastada de todo da velhice. Por isso
É que te chamo a ti desde criança
E adolescente e mulher, também contigo
Em chamamento convivi. E tive corpo e cara preciosos
E brisas crespas numa voz tão rara
Que se tivesses vindo àquele tempo
Me verias a mim num corrido de horas
Um demoroso estar de muitos noivos.
E de todos, Soturno, nenhum foi tão coalescente

Tão colado à minha carne, como tu foste, ausente.
Dirás demasiado. Mas fosca e acanhada hoje,
Peço-te com o luzir dos ossos
Com a fragilidade de uma espuma n’água
Que me visites antes do adeus de minha palabra.

Lavores, cordas e batalhas
O que me vem da alma. Lavor
Porque trabalho sobre o teu rosto
De palha: construo o impossível
Meu senhor. Cordas, porque te amarro
Com as turquesas informes do desejo.
E um sem fim de batalhas
Porque prender a ti num coração de fêmea
É querer lavores: o quebradiço constante
Porque tento com a palha
A finura perfeita de um semblante.
E o que deve fazer
Quem não se lembra mais do mais perfeito
E de si mesma só tem o humano gesto?

De montanhas e barcas nada sei.
Mas sei a trajetória de uma altura
E certa fundura de águas
E há de me levar a ti uma das duas.
De ares e asas não percebo nada.
Mas atravesso abismos e um vazio de avessos
Para tocar a luz do teu começo.
Das pedras só conheço as ágatas.
Mas arranco do xisto as esmeraldas
Se me disseres que é o verde a dádiva
Que responde as perguntas da Ilusão.
E posso me ferir no gelo das espadas
Se me quiseres banhada de vermelho.

Em minhas muitas vidas hei de te perseguir.
Em sucessivas mortes hei de chamar este teu ser sem nome
Ainda que por fadiga ou plenitude, destruas o poeta
Destruindo o Homem.

Escaldante, Obscuro. Escaldante teu sopro
Sobre o fosco fechado da garganta.
Palavras que pensei acantonadas
Ressurgem diante do toque novo:
Carrascais. Gárgulas. Emergindo do luto
Vem vindo um lago de surpreendimento
Recriando musgo. Voltam as seduções.
Volta a minha própria cara seduzida
Pelo teu duplo rosto: metade raízes
Oquidões e poço, metade o que não sei:
Eternidade. E volta o fervente langor
Os sais, o mal que tem sido esta luta
Na tua arena crispada de punhais.

E destes versos, e da minha própria exuberância
E excesso, há de ficar em ti o mais sombroso.
Dirás: que instante de dor e intelecto
Quando sonhei os poetas na Terra. Carne e poeira
O perecível, exsudando centelha.

Casa do Sol, 1985/1986

 

 

Acerca de tu amplia faz

Poemario de Hilda Hilst Traducción de Pedro Sevylla de Juana

Enaltéceme con tus bagatelas.
Interprétame despacio
De modo que nunca lo note.
Desordena estas líneas que te escribo
Como si un bribón escoliasta
Resolviera
Burlar la muerte de su propio texto.
Entrégame pobreza y fealdad y miedo.
Y alejamiento de todas las respuestas
Que darían luz
A mi eterna inteligencia ciega
Concédeme rodillas dolientes.
Para que pueda hincarlas en un poco de tierra
Y allí subsistir como tu más olvidado prisionero.
Facilítame la mudez. Y un caminar atropellado. Ningún perro.
Sabes que amo a los animales
Por eso me sentiría aliviado. Y de ti, Innombrable
No deseo consuelo. Sólo penuria y fardel.
Tal vez así te maravilles de tan abundante necesidad.
Tal vez así me ames: desnudo hasta los huesos
Igual que un muerto

Lo que se me ocurre, debo decirte DESEADO,
Sin repliegue, pudor o poquedades. Porque es más correcto mostrar
Insolencia en el poema, que mentir convencido. Entonces explicaré
Lo que se acerca a mí, en la intimidad, y atraviesa los vados
De la fantasía. Duermo ideada de bromelias vivas
Y me vuelvo a crear corpórea e incandescente.
¿Tú sabes cómo nació la idea de las puntiagudas catedrales?
De un loco incendiando un pino de agujas.
Arquitecta de mí, me construyo a imagen de tus Casas
Y penetras en carne y morada. Lamentándome marcho
Y disgustado te muestras, después de hartarte
De mi treta de cebos. Y cada noche vuelves
Con apariencia de dolor. Paraíso del gozo.

De tanto pensarte, Innombrable, me llegó la Ilusión.
La misma ilusión

De la yegua que sorbe el agua creyendo sorber la luna.
De tanto imaginarte me vierto en las aguadas
Y creo brillar y estar cautiva
Al resplandor tangencial de un caballo negro de cien lunas.
De tanto soñarte, Innombrable, quedo anulada
Pero creo en mí en el oro y el mundo.
De tanto amarte, poseída de huesos y abismos
Creo tener carne y vadear
Alrededor de tus cumbres. De no palparte nunca
Palpando a los otros
Creo tener manos, creo tener boca
Cuando solo tengo patas y hocico.
De tanto desear cielo y eternidad

Se apodera de mí la fantasía de que Existo y Soy.
Cuando no soy nada: yegua fantasmagórica
Sorbiendo la luna en el agua.

Procede solo de mí, ¡oh! Rostro Oscuro
Este deseo de acariciar el espíritu

O eres tú, necesitado de mí y de mi carne
Quien incendia el espacio y viene sobre mula
Montado en oro y sable, carabina, cintos
Látigo tierno
Sobre mi sensitiva grupa?
O será el ansia de tus reflejos
Lo que lleva a vagar a mi espíritu
Y me hace olvidar que soy solo imperfección
Obscuridad de tierra, palpitante.

Viene de mí, Rostro Oscuro, la enramada purpúrea
Con la que me disfrazo. Los cuchillos
Que afilo cada día, al seducir
Tu delicada simetría. Y viene de ti, Oscuro,
Todo ese destello que jamás me busca.

Quisiera poner nombres, muchos, a lo mío
ulceroso, afligido, deforme. Despojos de la tarde
Aves, y alas buscando tu cara de hollín.
De áspid.
Quisiera poner el nombre de Roxura, porque el ansia
Se hace presente con esa desmesura de mí
Que te sigue. Pero tampoco es eso
Este mi lloviznar continuo que te busca.
Me muevo en grandes imprecisiones, azotando los aires
Relinchando sombras, acarreando la nada.
Los que me ven me gritan: ¿cómo lo pasó
La aldeana de su alteza? Y hay mofa y risas.
Pero llega de ti un entrecruzar de sonidos y murmullos
Un persuadir de sabores, un sin nombre de pasos
Como si aguas menudas descargasen
En un huerto de abius. Como si yo misma
Flotara, cautiva, ofélica, sobre tu Gran Faz

Hoy te canto y después en el polvo que he de ser
Te cantaré de nuevo. Y tantas vidas tendré
Cuántas entregues a mi nuevo amanecer
Intentando buscarte. Porque vives de mí,
Innombrable, Sutilísimo amado, relincho del infinito, y vivo
Porque conozco de ti el hambre, tu noche de herrumbre
Tu sustento que es mi verso rociado de tintas
Y de un tono verdinegro tu casco y los arenales
Donde me humillas profundamente. Hoy te canto
Y después enmudezco si te logro. Y juntos
Vamos a teñir el espacio. De luces. De sangre.
De carmesí.

Deseé mostrarte mi forma humana
Alejada del todo de la vejez. Por eso
Te llamo a ti desde la infancia
Y adolescente y mujer, también contigo
En agasajo conviví. Y tuve cuerpo y cara preciosos
Y brisas encrespadas en una voz tan extraña
Que si vinieses a aquel tiempo
Me verías en una escoria de horas
demorada presencia de muchos enamorados.
Y de todos, Sombrío, ninguno fue tan aglutinante

Tan pegado a mi carne, como estuviste, ausente.
Contarás demasiado. Pero hosca y tímida hoy,
Te pido con el relucir de huesos
Con la fragilidad de la espuma en el agua
Que me visites antes del adiós de mi palabra.

Manualidades, cuerdas y batallas
Lo que me sale del alma. Labor
Porque trabajo sobre tu rostro
De paja: construyo lo imposible
Mi señor. Cuerdas, porque te ato
Con las turquesas disformes del deseo.
En un sinfín de batallas
Porque cerrarte en un corazón de hembra
Es pretender labores: lo quebradizo persistente
Porque lo intento con la paja
La delicadeza perfecta de un semblante.
Y lo que debe hacer
Quién se olvida de lo más perfecto
Y de sí propia sólo tiene el gesto humano?

De montañas y barcas nada sé.
Pero conozco el trayecto de una altura
Y la verdadera profundidad acuática
Y ha de llevarme a ti una de las dos.
De aires y alas no entiendo nada.
Pero salvo abismos y un vano de reveses
Para palpar la luz de tu origen.
De las piedras sólo conozco las ágatas.
Pero arranco del esquisto las esmeraldas
Si me dices que es el verde la ofrenda
Que responde a los interrogantes de la Ilusión.
Y puedo herirme en el frío de las espadas
Si me quieres bañada de bermellón.

En mis muchas vidas te perseguiré.
En sucesivas muertes llamaré a este tu ser innombrable
Aunque por fatiga o plenitud, destruyas al poeta
Destruyendo al Hombre.

Abrasador, Obscuro. Abrasador tu hálito
Sobre la fosca angostura de la garganta.
Palabras que pensé acantonadas
Renacen ante el nuevo choque:
Carrascales. Gárgolas. Emergiendo del duelo

Llega un lago de asombro
Volviendo a criar musgo. Regresan las seducciones.
Retorna mi propia cara seducida
Por tu doble rostro: mitad raíces
Oquedades y pozo, mitad no sé qué:
Eternidad. Y vuelve la ferviente languidez
Las sales, el mal que supuso esta lucha
En tu arena crispada de puñales.

Y de estos versos, y de mi propia exuberancia
Y exceso, quedará en ti el más sombrío.
Dirás: que instante de dolor y entendimiento
Cuando soñé a los poetas en la Tierra. Carne y polvazal
Lo perecedero, transpirando chispas.

PSdeJ,

 

 El gran Dios en las pinturas rupestres de Tassili n’Ajjer Argelia

 

Pés burilados / Luz-alabastro / Mandou seu filho / Ser trespassado / El Deseado, Sin Nombre, Rostro de Vastedad Infinita: fantasía que convierte lo buscado en el imposible encuentro. La ilusión como único resultado. La ilusión como pasión sublimada. El fulgor de un incendio que arde en lo incombustible. La necesidad de explicación, de explicaciones que retornen todo a los inicios. Palpar, acercarse a la llama gélida, subir a la profunda montaña. Existir y Ser en lo inexistente ya desaparecido. Sombras chinescas, malabarismo. Descender al pozo interior donde manan las aguas puras, cristalinas, y vuelan en círculo los colibríes, polinizando el tiempo con flores que serán el fruto imprescindible, maná incoloro que alimenta el hálito y el respiro. Caballo alado que recorre las distancias elípticas en eterno regreso. De lo humano solo queda el gesto, ese signo interrogante que adorna el cabello mustio, tintado de auroras crepusculares. Dios Es: el que ES y el que no Es, unidos.

Dijo Hilda Hilst de Cecília Meireles, explicando como conoció a Lygia:
“Sempre respeitei muito o trabalho de Cecília, é claro; e foi numa homenagem a ela, no salão de chá da casa Mappin, em São Paulo, que conheci a Lygia (Fagundes Telles), minha grande amiga até hoje. Gosto muito do trabalho da Cecília, mas não o suficiente para que tenha sido uma presença fecundante. Não chegamos a nos tornar amigas. Ela era muito delicada e evidentemente uma pessoa sensível. A única correspondência que tivemos foi por ocasião do lançamento da “Balada de Alzira”, meu segundo livro de poesias. Ela me mandou uma carta comentando o livro e onde dizia: ‘Quem disse isso deve dizer mais’. Vindo dela, isso foi um incentivo muito importante, e eu respondi agradecendo”

Dice el crítico, filósofo y ensayista de origen alemán, Anatol Rosenfeld, sobre Hida Hilst: É raro encontrar no Brasil e no mundo escritores, ainda mais neste tempo de especializações, que experimentam cultivar os três gêneros fundamentais de literatura — a poesia lírica, a dramaturgia e a prosa narrativa — alcançando resultados notáveis nos três campos. A este grupo pequeno pertence Hilda Hilst que, de início exclusivamente dedicada à poesia e mais conhecida como poeta — convém evitar o termo poetisa carregado de associações patriarcais — invadiu mais recentemente o terreno da dramaturgia e apresenta agora o primeiro volume de ficção narrativa. Ao lado de necessidades subjetivas, são sem dúvida também problemas de ordem objetiva que a levaram a estender a sua arte, de forma significativa, a domínios literários além daqueles da poesia. É preciso somente mencionar o fato de que uma visão antinômica da realidade se exprime de modo mais radical e aguçado no diálogo da obra dramática, no dia-logos, isto é, no espírito dividido de um gênero que surge depois de rompida a unidade espiritual da origem; unidade todavia que ainda assim subjaz à divisão já que de outro modo o próprio diálogo se tornaria impossível. Não será difícil mostrar que também as pesquisas na esfera da prosa ficcional, tal como praticadas nas obras deste volume, quase todas distantes dos padrões do conto, obedecem a imposições objetivas.

“Quando eu estava com 33 anos, um querido amigo que morreu, Carlos Maria de Araújo, poeta português, me deu um livro de [Nikos] Kazantzákis: “Carta a El Greco”. Eu o li e fiquei deslumbrada. Era um homem que ficava lutando a vida toda até terminar de uma maneira maravilhosa, escrevendo um poema de 33 mil versos, “A nova odisseia”, onde lutava com a carne e com o espírito o tempo todo. Ele desejava ao mesmo tempo esse trânsito daqui pra lá. Era o que eu queria: o trânsito com o divino. E também o trânsito com o homem e todas as maravilhas da vida, o gozo físico, a beleza física do outro. Era um consumismo meu, absolutamente terrível, porque ofendia muito as pessoas. Eu me impressionei tanto com a caminhada desse homem admirável, que resolvi ir morar num sítio. Achei que, longe e de certa forma me enfiando também (porque eu era uma mulher muito interessante), durante um certo tempo bem longo, eu pudesse trabalhar, escrever. E foi maravilhoso. Foi justamente nesse lugar, nesse sítio, que eu, longe de todas aquelas invasões e das minhas próprias vontades e da minha gula diante da vida, pude escrever o que escrevi. Acho que é verdade que qualquer pessoa que deseje realmente fazer um bom trabalho tem que ficar isolada, tem que tomar um distanciamento. É mais ou menos uma vocação. Você sente que aquele momento é o momento e que não há muito tempo. Às vezes, as pessoas dizem: “Eu vou quando estiver mais velhinho, ou mais velhinha. Ou quando eu estiver pior. Aí eu começo”. Mas acontece que não dá tempo. Então, aos 33 anos, fui para esse sítio onde moro até hoje, e me entreguei a um novo trabalho.” http://veja.abril.com.br/blog/todoprosa/vida-literaria/como-hilda-hilst-virou-hilda-hilst-por-hilda-hilst/

 

 

 

A RECEPÇÃO DA LITERATURA DE HILDA HILST Edson Costa Duarte Doctor en Literatura (UFSC) Experto en la Obra de Hilda Hilts, vivió en La Casa do Sol, residencia de HH en Campinas

RESUMO
Este ensaio tem como objetivo mostrar como, ao contrário do que Hilda Hilst afirmou em muitas entrevistas, sua literatura sempre teve espaço garantido na imprensa e tem sido cada vez mais estudada nos meios acadêmicos. As reclamações da escritora de que não era lida, só procedem se considerarmos que, embora muitos críticos de renome tenham escrito sobre sua obra, nenhum deles se debruçou mais tempo sobre o trabalho literário de Hilst,nem fez um estudo mais extenso e completo sobre ele. Fato que aconteceu com as obras de Guimarães Rosa e Clarice Lispector, por exemplo. O desejo de Hilst era ser popular, ser lida, daí a sua reiterada indignação, mas dez anos depois de sua morte, embora haja toda uma movimentação em torno de sua figura pública, o que pensamentos é que seus textos nunca se popularizarão.

PALAVRAS-CHAVE: literatura de Hilda Hilst, entrevistas, recepção crítica, popularidade.
Hilda Hilst (Jaú/SP, 1930 – Campinas/SP, 2004), desde o início de sua carreira literária, quis ser popular, lida e reconhecida pelos leitores e críticos. Ela sempre foi o porta-voz de seu próprio elogio, mesmo quando sua obra poética é ainda incipiente. Na busca de ser lida, primeiro escreverá uma poesia de fácil entendimento, feita nos moldes da tradição literária, sem nenhuma inovação, depois escreverá seu teatro (1967-1969), porque, segundo ela, ela sentia uma premente necessidade de comunicação.. Muito mais tarde, Hilst tentará a popularização pela nomeada “bandalheira”. É quando publica a “trilogia erótica”, O caderno rosa da Lori Lamby (1990), Contos d’Escárnio. Textos grotescos (1990), Cartas de um sedutor (1991), e depois Bufólicas (1992). O que a escritora consegue é vender um pouco mais de livros, ser finalmente traduzida na Itália e na França e gerar muita revolta, ira e ressentimento de amigos e não-amigos.
Aí, sucintamente descritos, a constante indignação, desgosto e desencanto da escritora. Ela consegue fazer a grande literatura que sonhava fazer, obtém prestígio. Mas “prestígio” significa “ilusão”, como ela mesma costumava declarar, e Hilst queria mais que isso, queria ter o reconhecimento digno da obra que criou. Como isso não acontece, temos a eterna ladainha da vitimologia e da inflação do “ego” que, para defender-se, a si mesmo se exalta. O desejo de reconhecimento é a vontade de perenizar-se por meio da permanência da obra. Hilst se considera uma grande escritora, mas demorará muito tempo para ter consciência de que dificilmente será popular. Por isso sente-se injustiçada e ataca: “canalhas” de editores, “canalhas” de leitores, “canalha de mundo”. O mundo tem outros centros gravitacionais e nos momentos de indignação Hilst se cega para isso.

O que se pode afirmar é que ao longo de cerca de cinquenta anos, Hilst escreveu uma obra multifacetada e singular. Escreveu poesia e teatro até 1969, depois deu início à sua ficção, quando publicou Fluxo-floema, em 1970, com prefácio do importante crítico Anatol Rosenfeld. Deste ano até o fim de sua vida, Hilst alternou a publicação de livros de prosa e poesia, e nunca mais escreveu teatro.A recepção de Fluxo-floema assenta o reconhecimento da importância da literatura da escritora. A partir de então, aparecerem alguns textos fundamentais para o entendimento do trabalho de Hilst, e também um excesso de textos, publicados em jornais e revistas,que além de se restringirem à mera repetição superficial de opiniões alheias, que reforçam o mito da escritora genial e incompreendida, revestindo, muitas vezes, a literatura da autora com uma aura de impenetrabilidade, como se ela fosse só para iniciados.
A mescla da obra com os dados “biográficos” da escritora (o isolamento voluntário na Casa do Sol, em Campinas, a partir de 1965; as gravações de vozes de pessoas supostamente mortas; o “contato” com discos voadores etc.) contribui ainda mais para realçar esta aura de mistério atribuída à literatura hilstiana. A esses dados, somem-se algumas declarações desconcertantes da própria Hilst, como a de que ela sabia ter escrito um excelente trabalho, chegando a afirmar, numa entrevista, que desde que começou a escrever sentia que seria grande escritora, e que fez um trabalho de primeira qualidade: “Sou meio megalômana mesmo. Não entendo nada de teoria literária, mas sinto que o que escrevo é bom. Desde o início, sentia que ia ser um grande poeta.”1

 

Casa do Sol, no Parque Xangrilá, em Campinas

 

Muitas vezes, este quadro descrito tem dificultado uma leitura menos ingênua, mais atenta e vagarosa, mais isenta da obra da escritora, fazendo-nos crer (quando lemos muitos dos textos sobre Hilst) que sua literatura é imune a críticas. Um dos perigos de nos colarmos à ficcionalização de si mesma feita por Hilst, em muitas entrevistas, é levar ao pé da letra todas as suas declarações. Quanto à indignação da autora pelo alegado descaso por sua obra (esta foi uma questão recorrente nas entrevistas da escritora), temos que ficar distantes da imagem de vítima, criada por Hilda mesma e pela crítica mais fervorosa e exaltada. Uma considerável parcela da crítica acabou sendo contaminada pelas recorrentes declarações de Hilst, e numa espécie de defesa da escritora, exagerou demais na tinta. Este excesso de benevolência levou a um histrionismo, que além de não aumentar o interesse dos leitores pela obra hilstiana, causou o desconhecimento de sua grandeza e de seus excessos, recobrindo-a com epítetos sem sentido. Ademais, o fato mais grave é que muitos escritores e críticos tomaram como ofensa pessoal as declarações de Hilst, e as opiniões expressas nos textos jornalísticos mais inflamados. Aí, acende-se a fogueira das vaidades.

Até o ano de 2001, quando assina contrato com a editora Globo para a publicação de sua Obras reunidas, inúmeras vezes Hilda declarou que não era reconhecida como grande escritora, reclamando da pouca atenção dada à sua produção literária. No entanto, já fazia muito tempo que sua obra tinha espaço garantido na grande imprensa, e com o tempo foi sendo cada vez mais estudada no meio acadêmico, mesmo que se saiba que apenas uma pequena fatia dos leitores teve realmente interesse e perseverança para lê-la.
Quanto à imprensa, uma pesquisa preliminar, no acervo documental da escritora (depositado no Centro de Documentação Cultural “Alexandre Eulalio”, CEDAE, na U-NICAMP), por mim organizado, me permitiu a contabilização mais de 650 textos sobre sua obra, publicados em jornais e revistas do Brasil e do exterior. Este dado contraria as afirmações de descaso feitas pela autora, ao longo de sua vida. Mesmo que saibamos que durante anos a escritora não teve a visibilidade merecida, não podemos esquecer que críticos importantes,desde a década de 1970, reconheceram a excelência de sua produção literária.

Este enorme número de textos, no entanto, não possibilita um enquadramento mais claro da obra hilstiana na literatura brasileira contemporânea. Em parte, isso se deve à singularidade de sua obra, que nunca se afinou com nenhum movimento ou corrente literários brasileiros de sua época. Por outro lado, os textos que buscam relações da obra de Hilst com a de outros escritores raramente aprofundam o que afirmam. O mais complicado é quando num único texto se encontra uma prodigiosa avalanche de nomes e citações. A preocupação em buscar uma possível “rede de influências” muitas vezes é prejudicial para o entendimento da singularidade de obras como a de Hilst.
Muitas dessas matérias jornalísticas citadas são assinadas por críticos conhecidos. Nos anos 1950 e 1960, aparecem apenas notas, tímidas resenhas e poucos textos mais ensaísticos. Depois, nos anos 1970, ocorre um aumento considerável da quantidade dos textos, podendo-se selecionar alguns que são muito precisos nas considerações feitas a respeito da obra de Hilst.Nos anos 1950 e 1960, encontram-se textos de Sérgio Buarque de Holanda, Sérgio Milliet, Jorge de Sena, Wilson Martins e Anatol Rosenfeld. Nos anos 1970 a 2000: Nelly Novaes Coelho, Sábato Magaldi, Leo Gilson Ribeiro, Ivan Junqueira, Flora Sussekind, Augusto Massi, Cláudio Willer, Jorge Coli, Berta Waldman e Vilma Arêas, Eliane Robert Moraes etc. A partir de 2001, quando da edição das Obras reunidas de Hilda Hilst, fica a cargo de Alcir Pécora, docente da Unicamp, a redação das notas introdutórias de todos os volumes.

AS PRIMEIRAS CRÍTICAS ESCRITAS SOBRE HILDA HILST
Meus poemas nascem porque precisam nascer. Nascem do inconformismo. Do desejo de ultrapassar o Nada. As emoções sentimentais raramente inspiram a minha poesia que quase sempre surge de um problema maior – o problema da morte, não no sentido metafísico de tudo quanto possa advir depois de acontecida. O que faz nascer a minha poesia é a não aceitação de que um dia a vida se diluirá e, com ela, o amor, as emoções do sonho e toda essa força potencial que vive dentro de nós.2
A leitura do material crítico, das décadas de 1950 e 1960, nos mostra que os textos desta fase são polidos, elogiosos e apontam para uma obra poética em amadurecimento. Sérgio Milliet dirá que Hilst é capaz de exprimir as coisas mais simples e essenciais3. Sergio Buarque de Holanda aponta para uma arte em crescimento, ainda imatura4. Lygia Fagundes Telles escreverá que os versos de Hilst são buscam o ritmo requintado, nem a imagem poética preciosa, e que ela faz uma poesia impregnada de um suave sopro lírico5. Outros críticos falarão que Hilst canta o amor ao abrigo das formas tranquilas, e que seus versos são límpidos e claros, de um lirismo manso, encantadora simplicidade, vida vivida e sofrida etc. Aí estão as marcas de uma mansidão da poesia reveladora de uma linguagem que não tem corpo estruturado ainda, fazendo-se dentro de uma intenção de ser compreendida, ser popular, ser lida por muitos (afirmação quase sempre presente em entrevistas da escritora, desde essa época). Tanto se pode notar essa preocupação da escritora, que no ano de 1959, o jornal Diário de S. Paulo6 publica, na 4a secção da primeira página, o seguinte poema de Hilst, do livro Roteiro do silêncio:

As coisas que procuro Não tem nome.
 A minha fala de amor. Não tem segredo.
Perguntam-me se quero A vida ou a morte.
 E me perguntam sempre Coisas duras.
Tive casa e jardim.
 E rosas no canteiro.
 E nunca perguntei
 Ao jardineiro 
O porquê do jasmim
- Sua brancura, o cheiro.
Queiram-me assim. Tenho sorrido apenas. E o mais certo é sorrir Quando se tem amor Dentro do peito.
Por que, do livro em questão, a escritora permitiu que se publicasse exatamente um dos poemas mais fracos? A justificativa pode ser que uma publicação em jornal, não deve primar pelo elaborado e complexo. Mas, nesse mesmo ano, Hilst diz numa entrevista:
Todos os homens sensíveis, todos os que meditam sobre o sentido da vida, da literatura, da artes, chegam desgraçadamente às mesmas conclusões de negação.
Abrem-se então bem poucos caminhos: o do escárnio, o da torre de marfim, o do cinismo, por qualquer um deles que se enverede tem-se a recusa7.
E cinco anos antes, em 1954, dá a desconcertante declaração:
(…) as mulheres em geral são chatíssimas; em literatura a gente escolhe a dedo uma ou outra; e depois eu quero é que elas não me aborreçam8.

A poesia feita por Hilst nessa época demonstra a distância entre o que se pensa e fala e a efetiva realização estética. A poeta precisará de muitos anos de trabalho para conseguir a linguagem rica e dilacerada de sua poesia. É ainda bastante ingênua a poesia desta mulher inteligente, audaz e desconcertante. Talvez seja esse o motivo da irritação de Wilson Martins9, quando afirma que Hilst é uma escritora cerebral e tenta fazer com que o leitor se emocione, fazendo um “lirismo feminino extremamente intelectualizado”. Martins capta, a meu ver, a contradição da poesia primeira de Hilst (que é a busca de racionalizar o que sente para poder chegar a uma realização estética mais apurada), que na poesia desta fase não se resolve. A poeta precisará de muitos anos de intenso trabalho para conseguir a qualidade poética que demonstrará mais tarde. Muitos anos depois Wilson Martins voltará a criticar a poesia da escritora10, num texto intitulado “O império dos sentidos”, sobre o livro de poemas Do desejo, de 1992. Neste texto, o crítico nos mostra que desconhece a evolução da poesia da escritora (compara a poesia de Gilka Machado e a de Hilda Hilst). Aqui, temos a distância entre a crítica mais objetiva que critica o criticável e a crítica suicida, que ao tentar matar o texto já imortalizado, mata-se a si mesma na “fogueira das vaidades”.

CRÍTICA DAS DÉCADAS DE 1970 A 2000
A crítica destas décadas é bastante elogiosa, com poucas exceções, cumpre seu papel da omissão (quando não gosta) e do exagero superlativo (quando ama). Hilda escreve, nessa época, sua prosa, uma importante renovação na literatura brasileira. Já havia escrito seu teatro (entre 1967 e 1969). Começa a fazer poesia de qualidade. Ela ocupa definitivamente seu espaço. E ainda reclama da pouca atenção dada à sua obra. Ela sabe da importância de sua literatura, não poupa farpas a leitores, editores e escritores. Cria ao redor de si mesma a redoma de vidro, a torre de marfim (no caso, “a torre de capim”, segundo a escritora, pois a partir de 1965 vai morar no campo, na fazenda que pertencia à mãe, nos arredores de Campinas), o espelho da vaidade. A vaidade de Hilst transforma-se aos poucos na vaidade da crítica. O caso mais sintomático, a meu ver, é o de Leo Gilson Ribeiro. Embora tenha admirado tanto a obra da escritora, a ponto de tornar-se seu amigo, quando Hilst publica a trilogia erótica (1990-1991), ele rompe com ela. Ribeiro ficará anos sem escrever uma linha sequer sobre a obra de Hilst, contraditoriamente é o crítico que mais escreveu em jornais e revistas sobre ela. A vaidade de Hilst transforma-se aos poucos na vaidade de uma legião de críticos pouco preparados que escrevem sobre sua obra, eles apenas repetem os críticos mais importantes (Anatol Rosenfeld, Nelly Novaes Coelho etc.), muitas vezes deformando no exagero da linguagem uma análise antes correta, clara e consistente. A eles, a vaidade queima.

Esse extenso material crítico, publicado na grande imprensa, deverá ser investigado criteriosamente, um dia, para que se possa estabelecer com mais precisão e clareza a procedência ou não das opiniões nele emitidas. Dando uma rápida visão de seu conjunto, de um modo geral, pode-se dizer que apenas poucos textos são propriamente críticos, pois a maioria dos autores contenta-se em fazer eco aos críticos mais reconhecidos. Além disso, a partir dos textos de Leo Gilson Ribeiro, com raríssimas exceções, os textos expressam o caminho do elogio incondicional. Durante décadas, a leitura e o efetivo conhecimento da obra de Hilst foram dificultados por alguns fatores. Um deles é que a autora publicou seus livros em tiragens pequenas, com uma distribuição muito falha, e quase sempre em pequenas editoras. um pequeno editor de São Paulo, foi o mais fiel à escritora. Fez livros lindíssimos, mas não os distribuía provavelmente por falta de dinheiro para pagar um distribuidor. Outro importante fator a ser mencionado é que na poesia e no teatro Hilst estabelece um diálogo com a tradição, mas na prosa ela mistura os gêneros literários de uma maneira contundente, o que traz bastante dificuldade aos leitores.

Esses fatores apontados, dentre outros, fizeram com que a literatura hilstiana fosse pouco conhecida e estudada. Aos leitores, restou contentar-se em ler as entrevistas de Hilst, e o que se escrevia sobre ela, sem muitas vezes ter acesso à própria obra. Como a maioria dos textos, que saíram em jornais e revistas, sempre privilegiou mais os aspectos biográficos da escritora, o anedotário em torno de Hilst foi crescendo e tomando uma importância muitas vezes maior que sua própria literatura, como comenta Alcir Pécora:

A parte do trabalho que me cabe, enquanto organizador do conjunto, supõe a consideração de alguns aspectos que articulam a minha própria experiência de leitor assíduo da obra de Hilda. Quando escrevo isto, penso, antes de mais nada, que gostaria de reduzir ao máximo a submissão do principal – os textos – ao supérfluo armado pelo vasto pitoresco produzido a respeito da autora, com maior ou menor assentimento dela própria: as vastas quantidades de cachorros e amantes, a frivolidade do upperclass paulista nos anos 50, as insólitas transmissões do além e aparições alienígenas, a loucura paterna, o open house etc. Reduzir, digo, não por ser ou não verdadeiro o diz-que-diz: não se trata de nenhum amor da verdade biográfica que me anima a evitar tudo isso, por mais divertido ou pouco convencional que pareça. Não me interessa o anedotário, simplesmente porque dá a falsa impressão de esgotar as possibilidades de leitura atenta de seus textos, que são muito mais complexos, inteligentes e criadores do que as tais circunstâncias curiosas ou excêntricas querem ou podem sugerir11.

 

Parede da Casa do Sol con retratos de amigos de Hilda

Iniciada em 2001, a edição das obras reunidas da escritora, pela Editora Globo, mudou bastante esta situação. Agora, em qualquer livraria do país é possível encontrar os livros de Hilst, e em cada um deles uma pequena apresentação, além de uma bibliografia e biografia da escritora. Ao que parece, o que faltava para um aumento dos leitores era mesmo uma melhor distribuição dos livros. A crítica acadêmica tem se interessado cada vez mais pela obra de Hilst, as adaptações para teatro e cinema são cada vez mais frequentes, e as traduções de seus livros também aumentaram muito. Como a Globo tem uma excelente distribuição, claro que as vendas dos livros de Hilst aumentaram.
A pergunta que fica é se realmente o número de leitores, daqueles que compram o livro e realmente leem, também aumentou, ou se como a literatura de Joyce, Beckett entre outros, a de Hilda também será compreendida por um número reduzido de críticos acadêmicos e leitores eventuais. Parece-me que há muito Hilda virou um mito, e que depois de morta, essa mitificação aumentou demais, fazendo com que as pessoas falem empolgadamente dela, mas será que a literatura de Hilda está se tornando realmente digerível?

Uma hipótese que deve ser levada em conta, sobre a recepção da obra hilstiana foi feita, há mais de 30 anos, por Bruna Becherrucci que, com ferocidade, escreveu numa resenha sobre Tu não te moves de ti: Entre decifrar e interpretar há uma diferença básica; aquela que se pode achar entre um hieróglifo egípcio, ou uma inscrição etrusca e uma peça de Eurípedes ou uma parábola evangélica. Hilda, escritora, poeta, teatróloga é mais perto da inscrição etrusca e do hieróglifo egípcio. O livro dela consagra uma espécie de preguiça humana, um egoísmo pelo qual o homem é herói de si mesmo, impossibilitado de sair de si para admitir uma existência de um outro universo. Os três flashes de Hilda: Tadeu (da razão), Matamoros (da fantasia) e Axelrod (da proporção) repisam afinal todos os refrains da vida, particularmente da atual, em palavras sibilinas numa linguagem angustiada e livre que obriga o leitor a decifrar pensamentos e ideias da autora. Influenciada pelo hermetismo poético (e já a palavra passou através de tantas mãos e interpretações que não têm mais um significado) escreve um livro para pouquíssimos que compreendem, para muitos que afirmam que compreendem (mas não compreendem) e para muitíssimos que não têm a coragem de declarar que nada compreenderam. Hilda escreve para si mesma, para sua torre e marfim, dedicada ao indecifrável12.
Depois de dez anos da morte da escritora, embora tenha aumentado o entusiasmo, em seu sentido original, de inspiração ou possessão por uma entidade divina, entusiasmo mitificador que sempre a rondou, a dúvida sobre a “digeribilidade”, sobre a popularização, dos textos de Hilda ainda vai ficar ecoando ainda durante muito tempo.

REFERÊNCIAS
BECHERRUCI, Bruna. Lembranças do passado. Vogue (no 59), São Paulo, Carta editorial, maio de 1980. p. 33-34.
Entrevista de Hilda Hilst. In: O Estado de S. Paulo, São Paulo, set. 1959. p. 1-2. Entrevista de Hilda Hilst. In: Jornal de Letras, São Paulo, 1954. p. 4-5.
HOLANDA, Sergio Buarque. O fruto proibido. Folha da manhã, São Paulo, 2 set. 1952. p. 3-6.
HILST, Hilda. In: Diário de S. Paulo, São Paulo, 21 jun. 1959. As coisas que procuro, poema do livro Roteiro do silêncio, publicado no mesmo ano.
MARTINS, Wilson. Últimos livros. Sem indicação de jornal, 27 jan. 1962. p.6-7. O império dos sentidos. Jornal do Brasil, Rio de Janeiro, 11 set. 1993. p. 4-5.
MILLIET, Sérgio. A propósito de uma trovadora. O Estado de S. Paulo, São Paulo, 5 out. 1960. p. 1-3.
PÉCORA, Alcir. O corpo do texto. Ensaio originalmente publicado em Reportagem, no 29, jan. 2002. Disponível em: <http://www.oficinainforma.com.br/semana/leituras- 20020413/03.htm>
STYCER, Mauricio. Hilda Hilst. Folha de São Paulo, São Paulo, 16 abril 1997. p. 1-2.
TELLES, Lygia Fagundes. Poesia acima de tudo. Correio da Manhã, Rio de Janeiro, 16 jul. 1950. p. 1-2.
1STYCER, Mauricio. Hilda Hilst. Folha de São Paulo, São Paulo, 16 abril 1997. p. 2.
2Sem indicação de autor. Jornal de Letras, São Paulo, fev. 1952. Trecho de um depoimento da escritora.
3MILLIET, Sérgio. A propósito de uma trovadora. O Estado de S. Paulo, São Paulo, 5 out. 1960. p. 1.
4 HOLANDA, Sergio Buarque. O fruto proibido. Folha da manhã, São Paulo, 2 set. 1952. p. 3.
5TELLES, Lygia Fagundes. Poesia acima de tudo. Correio da Manhã, Rio de Janeiro, 16 jul. 1950.
6 HILST, Hilda. Diário de S. Paulo, São Paulo, 21 jun. 1959. Poema do livro Roteiro do silêncio, publicado no mesmo ano.
7 Entrevista de Hilda Hilst. O Estado de S. Paulo, São Paulo, set. 1959. p.2.
8 Entrevista de Hilda Hilst. Jornal de Letras, São Paulo, 1954. p. 4.
9 MARTINS, Wilson.Últimos livros. Sem indicação de jornal, 27 jan. 1962.p. 7.
10 MARTINS, Wilson. O império dos sentidos. Jornal do Brasil, Rio de Janeiro, 11 set. 1993. p. 4-5.
11PÉCORA, Alcir. O corpo do texto. Ensaio originalmente publicado em Reportagem, no 29, jan. 2002.
Disponível em: <http://www.oficinainforma.com.br/semana/leituras-20020413/03.htm>.
12 BECHERRUCI, Bruna. Lembranças do passado. Vogue (no 59), São Paulo, Carta editorial, maio de 1980. p. 34.
Como citar este artigo: DUARTE, Edson. A Recepção da Literatura de Hilda Hilst Palimpsesto, Rio de Janeiro, n. 18, jul.-ago. 2014, p. 135-145. Disponível em: http://www.pgletras.uerj.br/palimpsesto/num18/estudos/palimpsesto18estudos03.pdf. Acesso em: dd mmm. aaaa. ISSN: 1809-3507

 

Edson Costa Duarte
Fiz Pós-doutorado, Departamento de História – Unicamp – IFCH, Ensaio: “O alto e o baixo registros discursivos na prosa de Hilda Hilst”. Doutorado em Teoria Literária – Departamento de Literatura – USFC. Tese: “Hilda Hilst: economias estéticas”. Mestrado em Teoria e História Literária – Departamento de Letras – UNICAMP . Dissertação: “Clarice Lispector: máscara nua”. Bacharelado em Letras pela Universidade Estadual de Campinas. Iniciei minha pesquisa sobre Clarice Lispector nos quatro anos de graduação,. Atuo nas áreas de Literatura e criação artística: poemas, prosa, peças e site na internet. Em 2008, publiquei “Diário de um P.M.D. ou Diário de um diagnóstico”, escrito em 2000, quando ocorreu minha primeira internação, no Hospital Psiquiátrico “Tibiriçá”, em Joaquim Egídio-Souzas, Campinas/SP, pela Câmara Brasileira de Jovens Escritores, RJ; e também “Lírica impura III”. Em 2010, saiu meu primeiro livro de prosa, “Cartas para o Nunca”, pela Madio Editorial/SP. Em 2011, a Editora da UFSC lançou “Lírica impura I”. PESQUISA ATUAL: Pergunto-me: que é um sujeito? O sujeito é o instante de um corpo sem margens, e acrescento a frase lapidar de Chagall: ‘O tempo é um rio sem margens.’ Sendo o corpo imerso no tempo, a subjetividade no instante será sempre um trânsito. A isso chamo subjetividade em trânsito. Desde 2010 desenvolto meu projeto individual “Bricolagens: autobiografia precoce”. O projeto está na região fronteiriça das artes: é um diário, em que além do meu dia a dia, escrevo poemas e contos, que funde os limites do confessional e do artístico, utilizo-me também de imagens que produzo e colo nos cadernos. Meu projeto resulta em “Cadernos de Artista”, em que imprimo traços de minha subjetividade. Parto da ideia de que a subjetividade é composta de um feixe de traços psíquicos heterogêneos em constantes movimentos que reelaboram o “eu” discursivo. constituído como as “bricolagens”, termo que tomo emprestado de Derrida e Lévy-Strauss. (Fonte: Currículo Lattes)

Manuscrito de Hilda Hilts

 

Fragmento CRONOLOGIA DA AUTORA Instituto Hilda Hilst http://www.hildahilst.com.br.cpweb0022.servidorwebfacil.com/biografia.php

1930, abril, 21 – Hilda Hilst nasce em Jaú, interior do estado de São Paulo, às 23h45, numa casa da Rua Saldanha Marinho. Filha de Bedecilda Vaz Cardoso, imigrante portuguesa, e de Apolônio de Almeida Prado Hilst, fazendeiro de café, escritor e poeta.
1932 – Bedecilda separa-se de Apolônio, mudando-se com Hilda e Ruy Vaz Cardoso (filho do primeiro casamento) para Santos, SP. É o início da Revolução Constitucionalista, e durante a viagem, ao passarem por Campinas, a Estação Ferroviária Mogiana está sendo bombardeada. Em Santos, instalam-se na Av. Vicente de Carvalho, no 32.
1934 – Hilda recebe pela primeira vez, em Santos, a visita do pai.
1935 – Cursa o jardim da infância no Instituto Brás Cubas, cidade de Santos. Em Jaú, Apolônio é diagnosticado esquizofrênico paranóico.

 

Hilda no tempo do internado

 

1937 – Ingressa como aluna interna do Colégio Santa Marcelina, em São Paulo, onde cursará o primário e o ginasial, com desempenho considerado brilhante. Neste ano a mãe lhe revela a doença de Apolônio. A intensidade dessa revelação e os poucos encontros que terá com o pai acentuam sua imagística da figura paterna, que se configura um dos principais componentes de sua obra literária.
1944 – Ao concluir o ginasial, passa a morar na residência de Ana Ivanovna, situada à Rua Alemanha, Jardim Europa, São Paulo.
1945 – Começa o curso secundário, que na época incluía o Clássico e o Científico, no Instituto Presbiteriano Mackenzie, onde permanece até a conclusão do curso. Neste ano conhece a futura arquiteta Gisela Magalhães, sua amiga pessoal até a atualidade.
1946 – Segundo encontro com o pai, quando o visita na Fazenda Olhos D’água, no município de Itapuí, próximo a Jaú. Muda-se com sua governanta para uma casa situada à Rua Teixeira de Souza.
1948 – Entra na Faculdade de Direito do Largo São Francisco, da Universidade de São Paulo.

 

Lygia e Hilda

1949 – Numa homenagem a Cecília Meirelles, no Salão de Chá da Casa Mappin (ainda situada na Praça do Patriarca, em São Paulo), conhece a escritora Lygia Fagundes Telles, com quem mantém profunda amizade até hoje.
1950 – Publica seu primeiro livro de poesia Presságio, chamando a atenção da crítica especializada por já apresentar marcas de uma poética pessoal.
1951 – Publica seu segundo livro de poesia Balada de Alzira. É nomeada curadora do pai.
1952 – Recebe o diploma de bacharelado em Direito.
1953 – Trabalha no Escritório de Advocacia do Dr. Abelardo de Souza, em São Paulo.
1954 – Demite-se do escritório, abandonando a carreira por absoluta incompatibilidade com a profissão, optando pela Literatura. Viaja à Argentina e Chile, com a amiga Théa Müller Carioba. Muda-se para o apartamento da mãe, no Parque Dom Pedro II, São Paulo.
1955 – Publica Balada do festival (poesia).

1957 – Viagem à Europa, com as amigas Regina Morganti, Marina de Vincenzi e Dorotéa Merenholz, permanecendo seis meses em Paris. Ainda na França, conhece Nice e Biarritz. Vai para Itália (Roma) e Grécia (Atenas e Creta). Voltando ao Brasil, muda-se para apartamento na Alameda Santos no 2.384, São Paulo.
1959 – Publica Roteiro do silêncio (poesia).
1960 – Publica Trovas de muito amor para um amado senhor (poesia). Viaja para New York e Paris. Muda-se para casa no bairro de Sumaré, São Paulo. Adoniran Barbosa, inspirando nas poesias da autora, compõe as músicas Quando te achei e Quando tu passas por mim.
1961 – Publica Ode fragmentária (poesia). O músico Gilberto Mendes compõe a peça Trova I, inspirada no primeiro poema de Trovas de muito amor para um amado senhor.
1962 – Recebe o Prêmio Pen Clube de São Paulo, com a publicação de Sete cantos do poeta para o anjo. Conhece o físico nuclear Mário Schemberg no Clube dos Artistas (ou Clubinho), localizado à Rua 7 de Abril, freqüentado por intelectuais e artistas. O poeta português Carlos Maria de Araújo, seu amigo pessoal, presenteia Hilda com o livro Lettres a El Greco, de Nikos Kazantizakis. O livro se transforma num divisor de águas na vida da escritora, sendo um dos principais motivadores de sua futura mudança de São Paulo.

1963 – Conhece o escultor Dante Casarini.
1964 – Hospeda em sua residência Mário Schemberg que, por suas ligações com a esquerda, era perseguido pela Delegacia de Ordem Política e Social (DOPS). O músico e compositor José Antônio Rezende de Almeida Prado, seu primo, inspirado nas poesias de Trovas de muito amor para um amado senhor, compõe A minha voz é nobre (canção para soprano e piano).
1965 – Em companhia de Dante Casarini, muda-se para a sede da Fazenda São José, de propriedade de sua mãe, em Campinas, SP. Inicia construção de sua casa, próxima à sede.
1966, setembro, 24 – Morte do pai. Na época Hilda já se transferira para a nova residência, que denominou “Casa do Sol” e onde vive até hoje. A casa será freqüentada por artistas das várias áreas, transformando-se num centro de fomento cultural das décadas de 70 e 80.

1967 – Começa a escrever suas peças teatrais. Neste ano concluirá A empresa (A possessa) e O rato no muro. Publica Poesia 1959/1967.

 

 Hilda e Dante Foto de Ana Lucía Vasconcelos http://www.musarara.com.br/

1968, setembro, 10 – Casa-se com Dante Casarini. Nesse ano escreve as peças O visitante, Auto da barca de Camiri, O novo sistema e inicia As aves da noite. Conhece os escritores Caio Fernando Abreu, que passa a morar na Casa do Sol, e Jose Luís Mora Fuentes. Na praia de Massaguaçu, próximo a Caraguatatuba no litoral paulista, inicia a construção da casa, que chama de “Casa da Lua” e concluirá no ano seguinte, na qual passará algumas temporadas. As peças O visitante e O rato no muro são encenadas no Teatro Anchieta, São Paulo, para exame dos alunos da Escola de Arte Dramática (EAD-USP).

1969 – Finaliza, na Casa da Lua, As aves da noite e escreve O verdugo e A morte do patriarca, concluindo sua dramaturgia que, com exceção de O verdugo, permanece inédita em livro até o ano 2000. Escreve Ode descontínua e remota para flauta e oboé (poesia), posteriormente publicada como parte do livro Júbilo, memória, noviciado da paixão. Inicia sua ficção com o texto “O unicórnio”. Recebe o Prêmio Anchieta de Teatro com a peça O verdugo. Caio Fernando Abreu muda-se para o Rio de Janeiro. Jose Luís Mora Fuentes muda-se para a Casa do Sol. José Antônio Rezende de Almeida Prado, inspirando-se nos poemas da autora Pequenos Funerais Cantantes ao poeta Carlos Maria de Araújo, incluídos posteriormente em Poesia (1959/1979), compõe Pequenos Funerais Cantantes (cantata para coral, solistas e orquestra), recebendo o Primeiro Prêmio do 1o Festival de Música da Guanabara. O rato no muro participa do Festival de Manizales, na Colômbia.
1970 – Publica seu primeiro livro de ficção Fluxo-Floema. Os críticos literários Leo Gilson Ribeiro, Anatol Rosenfeld e Nelly Novaes Coelho são os primeiros a reconhecer a importância dessa prosa inovadora. Publicação de O Verdugo. É encenada no Teatro Vereda, em São Paulo, a peça O novo sistema .
1971, maio, 31 – Falecimento de sua mãe.
1972 – Estréia de O verdugo, na Universidade Estadual de Londrina (PR).
1973 – Lança seu segundo livro de ficção, Qadós. A leitura de Telefone para o além, livro do pesquisador sueco Friederich Jurgenson, leva-a à singular experimentação que estenderá pelos próximos 7 anos, na qual, por meio de um gravador, registra vozes de origem inexplicável pela ciência. Comunica a pesquisa aos físicos César Lattes e Newton Bernardes, seus amigos. Escuta deste último: “Isso, sendo verdade, teríamos que sentar na calçada e repensar toda a física”. O verdugo estréia no Teatro Oficina, em São Paulo.

1974 – Publicação de Júbilo, memória, noviciado da paixão (poesia).
1976 – Conhece a artista plástica Olga Bilenky.
1977 – Ganha o Prêmio da Associação Paulista dos Críticos de Arte (APCA), Melhor Livro do Ano, com Ficções. Olga Bilenky muda-se para a Casa do Sol.
1980 – Primeira edição de Da morte. Odes mínimas (poesia). Publica também Poesia (1959/1979) e Tu não te moves de ti (ficção). Estréia de As aves da noite no Teatro Ruth Escobar, em São Paulo.
1981 – Ganha o Grande Prêmio da Crítica para o conjunto da obra, da Associação Paulista dos Críticos de Arte (APCA).
1982 – Participa do “Programa do Artista Residente”, subsidiado pela Universidade de Campinas (UNICAMP). Ministra a aula inaugural com o físico Mário Schemberg e o médico José Aristodemo Pinotti. Lança A obscena senhora D, novela que inicia nova fase de sua ficção. Estréia de As aves da noite no Teatro do Senac, Rio de Janeiro.

1983 – Publica Cantares de perda e predileção (poesia).
1984 – Lança Poemas malditos, gozosos e devotos (poesia). Recebe o Prêmio Jabuti, da Câmara Brasileira do Livro, por Cantares de perda e predileção. Nova montagem de O rato no muro, no Teatro do Sesc-Cascavel (PR).
1985, abril, 26 – Divorcia-se de Dante Casarini, que continuará morando na Casa do Sol até 1991, e com o qual mantém profunda amizade até os dias de hoje. Neste ano ganha o Prêmio Cassiano Ricardo, do Clube de Poesia de São Paulo, com o livro Cantares de perda e predileção.
1986 – Publicação de Sobre tua grande face (poesia) e Com os meus olhos de cão e outras novelas (ficção).
1989 – Lança Amavisse (poesia).
1990 – Publica Alcoólicas (poesia) e os dois primeiros títulos da sua trilogia erótica, O caderno rosa de Lori Lamby, que a princípio escandaliza a maior parte da crítica, e Contos d’escárnio/Textos grotescos, igualmente perturbador para boa parte de seus leitores.

1991 – Lança Cartas de um sedutor, encerrando sua trilogia erótica. Apesar de a trilogia representar menos de um décimo da sua obra, Hilda passa a ser erroneamente considerada, por parte da crítica, como escritora essencialmente erótica. Conhece o escritor e crítico literário Edson Costa Duarte, que logo se mudaria para a Casa do Sol. Estréia, no Teatro Brasileiro de Comédia em São Paulo, da peça Matamoros, adaptação teatral do texto do mesmo nome, do livro Tu não te moves de ti.
1992 – Publica Bufólicas (poesias satíricas) e Do desejo (poesias). Aceita o convite de Wilson Marini, editor no “Caderno C” do jornal Correio Popular (Campinas, SP), e inicia sua atuação como cronista. Tradução para o italiano de O caderno rosa de Lori Lamby.
1993 – Lança Rútilo Nada (ficção), com o qual ganhará no ano seguinte o Prêmio Jabuti, da Câmara Brasileira do Livro. Estréia na Casa da Gávea, Rio de Janeiro, a adaptação teatral de A obscena senhora D.

1994 – Tradução para o francês de Contos d’escárnio/Textos grotescos.
1995 – Seu arquivo pessoal é comprado pelo Centro de Documentação “Alexandre Eulálio”, do Instituto de Estudos da Linguagem (UNICAMP). Desliga-se do jornal Correio Popular e encerra suas atividades como cronista. Fim do “Programa do Artista Residente”. Lança Cantares do Sem Nome e de partidas (poesia). Estréia no Teatro Projeto Equilíbrio, em São Paulo, a adaptação teatral de Cartas de um sedutor.
1996 – O maestro José Antônio Rezende de Almeida Prado, inspirado em Cantares do sem nome e de partidas, compõe Cantares do sem nome e de partidas (para soprano e corda), recebendo o Primeiro Prêmio do 9o Concurso Internacional Francesc Civil, em Girona, Espanha.
1997 – Publicação, em francês, do volume contendo A obscena senhora D e a novela Com os meus olhos de cão. Publica Estar sendo. Ter sido (ficção) e anuncia seu afastamento do trabalho literário.

1998 – Lançamento de Cascos e carícias: crônicas reunidas (1992/1995) e reedição de Da morte. Odes mínimas.
1999 – Publica Do Amor (poemas escolhidos). Estréia em São Paulo, no Núcleo Experimental de Teatro, a adaptação de O caderno rosa de Lori Lamby. Inaugura página na Internet (http://www.hildahilst.cjb.net), idealizada pelo amigo Yuri Vieira Santos, escritor e webdesigner.
2000 – Lança Teatro reunido (volume I). Reedição de Estar sendo. Ter sido e Cascos e Carícias. Estréia na Casa de Cultura Laura Alvim, Rio de Janeiro, o espetáculo HH Informe-se, reunião de trechos de ficção da escritora. Em Brasília, no Espaço Cultural Renato Russo, é encenada a adaptação teatral de Cartas de um sedutor. Inauguração, em dezembro, do evento criado pela arquiteta Gisela Magalhães “Exposição Hilda Hilst 70 anos”, no Sesc Pompéia, em São Paulo.
2001 – Estréia no Teatro Sérgio Porto, Rio de Janeiro, a adaptação teatral de Cartas de um sedutor. A Editora Globo passa a ser responsável por toda sua obra publicada até o momento, respeitando-se os prazos de contratos ainda vigentes com outras editoras.

2002 – Recebe, da Fundação Bunge, o Prêmio Moinho Santista pelo conjunto de sua obra poética. Ganha, da Associação Paulista dos Críticos de Arte (APCA), o Grande Prêmio da Crítica pela reedição de sua obra pela Editora Globo. Em setembro, no Teatro Noel Rosa (UERJ), a diretora Ana Kfouri, à frente da Companhia Teatral do Movimento (CTM), estréia o espetáculo Fluxo, baseado no livro Fluxo-Poema.
2003 – A Editora Campo das Letras, da cidade do Porto, adquire os direitos de publicação em Portugal de Cartas de um sedutor.
2004 – Internada no Hospital das Clínicas da Unicamp no dia 1 de janeiro de 2004 devido a uma queda e conseqüente fratura de fêmur, Hilda Hilst vem a falecer no dia 4 de fevereiro, às 4 horas da madrugada, em decorrência de uma infecção generalizada. É sepultada na tarde desse mesmo dia, no Cemitério das Aléias, em Campinas.

 

 Cemitéiro Parque das Aléias em Campinas

Folha de São Paulo Ilustrada
Hilda Hilst é enterrada em Campinas
Cerca de 70 pessoas acompanharam ontem, às 16h, o enterro da escritora Hilda Hilst, 73, que morreu na madrugada de ontem, no Hospital das Clínicas da Unicamp, em Campinas, de falência de múltipla de órgãos. O corpo foi velado na capela do cemitério Parque das Aléias. Amigos de Hilst, como a escritora Lygia Fagundes Telles, compareceram ao velório. Telles não quis ver o corpo da amiga. “Prefiro lembrar dela em sua plenitude”, disse. A prefeita de Campinas, Izalene Tiene (PT), decretou luto oficial por três dias.