Fernando Pessoa

Contenido: Fernando Pessoa introducción. Mis poemas. Tabacaria, de Pessoa, traducido. Texto de Pessoa sobre sus heterónimos. El Ocultismo en Pessoa Artículo de Luis Antonio de Villena sobre el Iberismo en Pessoa Cronología. Vida y obras. Video bilingue

Con poemas escritos a lo largo de veinte años, “Mensagem” es el único libro de Fernando Pessoa publicado en vida, y sucedió un año antes de morirse. “Foi o primeiro livro que consegui, não sei porquê, ter organizado e pronto. Como estava pronto, incitaram-me a que o publicasse: acedi”. (Carta a Adolfo Casais Monteiro, 13 de Janeiro de 1935).
El primer título que Pessoa escogió para el libro fue Portugal.
Pero, considerando que ese nombre había sido muy maltratado por el uso abusivo, eligió Mensagem, porque eso era el libro: el mensaje de Dios dirigido a todos los portugueses en la voz del poeta.
A lo largo del tiempo, Pessoa publicó sus poemas en periódicos y revistas literarias, principalmente “Orpheu”, revista de la que fue impulsor junto con Almada Negreiros, Antonio Ferro y Sá Carneiro. Debido a la temática nacionalista de muchos de sus poemas, fue invitado por Antonio Ferro a participar en el Premio Antero de Quental, de exaltación de la patria, de sus héroes y del sentimiento patriótico. Gládio, de 1913 es el primer poema nacionalista que escribió Pessoa; quien entre 1917 y 1918, admiraba al dictador Sidónio Pais. Fernando Pessoa presentó Mensagem al premio Antero de Quental, pero no pasó la primera fase de la selección al contener menos páginas de las solicitadas. Crean entonces un segundo premio, no previsto inicialmente, que promueve la publicación de Mensagem. Fue acusado Pessoa de colaborar con el fascismo, pero en 1934, se distancia del régimen salazarista. Alfredo Margarido explica esa conducta así: Pessoa, como tantos outros portugueses, hesitou perante a Ditadura, apoiando-a. antes de começar a duvidar, não da ideia de Ditadura, mas dos homens que a geriam”.

Poseo um ejemplar de Mensagem, Edición especial conmemorativa del 75 aniversario de la muerte de Fernando Pessoa, comentada por Auxília Ramos y Zaida Braga, que es um lujo editorial.
La obra está compuesta por 44 textos, que pueden ser leídos independientemente, pero, unidos, forman un poema único dividido en tres partes: ”Brasão” “Mar português” y “O Encoberto”.
Dice Pessoa en “Livro do desassossego”: Yo no hice nunca otra cosa que soñar. Ha sido ese, y ese solo, el sentido de mi vida”.
No veo útil ni necesario enfrentar “Os Lusíadas” con “Mensagem”. Son magnitudes distintas que en el conjunto de la Literatura portuguesa y en portugués, suman, creciéndola y singularizándola.

El Amor, Pilar del Universo
Poemitas de Pedro Sevylla de Juana

Amor

Eres un potro salvaje, una catarata
de caída profunda, un avispero,
un gatito manso,
un arroyuelo.
Y todo ello sucede
en el mismo momento.

Son tus caricias como puentes,
como infinitos caminos;
son como espejos,
como espejos transparentes tus ausencias;
son como plumas,
como plumas etéreas tus silencios;
son de plomo candente tus heridas
cicatrices curtidas del recuerdo.

Bienestar lúcido y torpe
jubiloso dolor
horizonte detrás del horizonte
manantial de dicha y desazón;
mágica palabra,
amor.

En mi noche te sueño azul y fuego
amor de amor enamorado
en mi noche te sueño
zafiro al rojo blanco.

 

Dolor

La primera gota de lluvia fue un copo de nieve
el frío tejió mi sueño gris en la niebla
era invierno
estaba solo, y temblaba.

Me tiene la noche acorralado
me tiene atado y no me suelta;
me tiene cercado
entre las cuerdas,
sitiado en la memoria
jazmín y piedra.

Cuando brotan de tus ojos
torrente, arroyo, río
tus lágrimas ya son mías.
No puedo improvisar una barrera
días de ira
directas van a mi corazón
sombras líquidas
y lo ahogan.

Amada mía
mi idolatrada
mi dulce enamorada,
t
tu futuro, edad fecunda
y huracán altivo
,
dolorido he de ver
en mi espejo reflejado
triste destino
garganta y labios.

Cualquier hierro
cualquier fuego
cualquier pisada profunda de caballo
en cualquier desierto
de cualquier infierno
serán por mí, en tu lugar,
sufridos,
afilados cipreses
sin quejas de herido.

El mañana

Rodilla en tierra te vi en la fuente bebiendo el agua,
cuenco imposible
de las manos cálidas;
te hallé de nuevo sentada en corro con las vecinas
cuando bordabas
el ajuar de novia
 a la atardecida;
volví a encontrarte en la fiesta alegre de la patrona
y bailamos sin reposo
hasta el alba roja.

Sobre las huellas tenues
de tus pies desnudos en la playa
sobre la blanca espuma
que burbujea la testa de las olas
cuando te bañas;
sobre la suave brisa y el dócil viento
que besan la armonía de tu cara;
sobre la eternidad de tu sueño
sobre el eco azul de tus palabras
sobre nuestro amor antiguo y nuevo
quiero edificar firme el mañana.

El mito de la amada

Ser hombre, mujer,
jardín en sombras tú,
Utopía;
ser hombre mujer es encontrarte
entre las cien mujeres con que me cruzo cada día
y saber que eres tú,
punto por punto y sin desconfianza mínima,
aquella de los sueños imprecisos
de mis noches mágicas y míticas.

Ser hombre,
mujer, recia penumbra tú,
excepción de las reglas conocidas;
ser hombre, mujer, es explorarte,
extensión que tus límites amplía,
hasta alcanzar el confín insuperable
y ver que allí arranca el misterio y no termina;
pues esa mirada tuya,
tan penetrante y sensitiva
debilita con la levedad de su música
mi fortaleza y mi energía.

Ser hombre, mujer, renovada esperanza tú
de una inocencia antigua;
ser hombre, mujer, es conocerte
y saber que posees la llave de la vida;
es alcanzar la eternidad en un instante
al recibir de tus labios la ambrosía.

Ser hombre, mujer, raíz pujante tú,
de hondura infinita;
ser hombre, mujer, es necesitarte
y desear volver a verte, tácita y ubicua,
al otro lado del Océano, en el mercado de libros viejos
o al doblar cualquier esquina.

Ser hombre,
mujer,
tierra de promisión tú,
lluvia propicia;
ser hombre,
mujer,
es comprender
que el mito dela mujer amada
esa verdad tan simple y tan compleja
tan palpable y tan difusa
se construye destruyendo
millares de pequeñas dudas.

Eremita

Muchacho imberbe y espantadizo
perseguían mis ojos su presencia:
un día y otro día a la puerta de casa
un lugar y otro a las seis de la tarde.

Me miró entre curiosa y encrespada,
así que sacando fuerzas de flaqueza
le abrí mi corazón enamorado.

Un pedestal situé bajo sus pies
le convertí en estatua griega o romana
pero el desdén cayó sobre mi amor como una losa.

Mares navegué
extendí guerras contra enemigos incógnitos
y cansado de dar coces contra el aguijón
me retiré a los montes
fijando mi residencia en una cueva de raposos.

Comí raíces
bebí agua encharcada
y a la vista de esa grandiosidad del cielo estrellado
hallé la verdadera calma;
de modo que el proceder retraído
me allegó fama de santo.

En una procesión de peregrinos,
tan hermosa como la primera amanecida
sin conocerme se acercó a mis andurriales.

Fue verla y recordarla,
recordarla y despertar
una tormenta de rayos y truenos
que dormía.

Su presencia rompió mi voluntad
y mi sosiego
volviendo a mí el deseo impulsivo
A modo de centella ardiente y luminosa.

El eremita santo que a sus ojos era
fue aceptado por su reblandecido corazón
y se quedó a mi lado en una cueva de lobos
prometiendo a Dios
silencio y castidad para imitarme.

Pedro Sevylla de Juana, Valladolid y Barcelona 1969

 

 

 

 

El nacimiento de Venus, de Sandro Botichelli, 1484 Galería Uffizi Florencia

 

 

O Amor, Pilar do Universo
Poemetos e tradução Pedro Sevylla de Juana

Amor

És um potro selvagem, uma catarata
de queda profunda, um avispero,
um gatinho manso,
um arroio pequeno.
E todo isso sucede
no mesmo momento.

São tuas carícias como pontes,
como infinitos caminhos;
são como espelhos,
como espelhos transparentes tuas ausências;
são como plumas,
como plumas etéreas teus silêncios;
são de chumbo candente tuas feridas,
cicatrizes curtidas do recordo.

Bienestar lúcido y torpe,
jubiloso dolor,
horizonte detrás del horizonte,
manantial de dicha y desazón;
mágica palabra:
Amor.

En mi noche te sueño azul y fuego,
amor de amor enamorado
en mi noche te sueño,
zafiro al rojo blanco.

Dor

A primeira gota de chuva foi um copo de neve
o frio teceu meu sonho gris na bruma
era inverno
estava só, e tremia.

Me tem a noite encurralado
me tem atado e não me solta;
me tem cercado,
entre as cordas,
sitiado na memória
jasmim, pedra e cobra.

Quando brotam de teus olhos
torrente, arroio, rio
tuas lágrimas já são minhas.
Não posso improvisar uma barreira
dias de ira
diretas vão a meu coração
sombras líquidas
e o afogam.

Minha muito amada
minha idolatrada
doce apaixonada,
teu futuro: idade fecunda
e furacão altivo:
dolorido sentirei
em meu espelho refletido
aurícula e lábios
triste destino.

Qualquer ferro
qualquer fogo
qualquer calcada profunda de cavalo
em qualquer deserto
de qualquer inferno
serão por mim, em teu lugar,
sofridos
afiados ciprestes
sem queixas de ferido.

O amanhã

Joelho em terra te vi na fonte bebendo a água,
tigela impossível
das mãos cálidas;
te achei de novo sentada em corro com as vizinhas
quando bordavas
o enxoval de noiva
 na entardecida;
voltei a encontrar-te na festa alegre da patroa
e dançamos sem repouso
até o alva roxa.

Sobre as pegadas ténues
de teus pés nus na praia
sobre a branca espuma
que borbulha a testa das ondas
quando te banhas;
sobre a suave brisa e o dócil vento
que beijam a harmonia da tua cara;
sobre a eternidade de teu sonho
sobre o eco azul de tuas palavras
sobre nosso amor antigo e novo
quero edificar
firme o vindouro.

O mito da amada

Ser homem, mulher,
jardim em sombras tu,
Utopia;
ser homem, mulher é te encontrar
entre as cem mulheres com que me cruzo a cada dia;
e saber que és tu,
ponto por ponto e sem a desconfiança mínima,
aquela dos sonhos imprecisos
das minhas noites mágicas e míticas.

Ser homem,
mulher, intensa penumbra tu,
exceção das regras conhecidas;
ser homem, mulher, é explorar-te,
extensão que teus limites amplia,
até atingir o confim insuperável
e ver que ali arranca o mistério e não termina;
pois essa mirada tua,
tão penetrante e sensitiva
debilita com a leveza de sua música
a fortaleza e a energia.

Ser homem, mulher, renovada esperança tu
duma inocência antiga;
ser homem, mulher, é conhecer-te,
e saber que possuis a chave da vida;
é atingir a eternidade num instante
ao receber de teus lábios a ambrosia.

Ser homem, mulher, raiz pujante tu,
de profundeza infinita;
ser homem, mulher, é necessitar-te
e desejar voltar a ver-te, tácita e ubíqua,
ao outro lado do Oceano, no mercado de livros velhos
ou ao dobrar qualquer esquina.

Ser homem,
mulher,
terra de promissão tu,
chuva propícia;
ser homem,
mulher,
é compreender
que o mito da mulher amada,
essa verdade tão simples e tão complexa,
tão palpável e tão difusa
se constrói destruindo
milhares de pequenas dúvidas.

Ermitão

Rapaz imberbe e espantadiço
perseguiam meus olhos sua presença
um dia e outro dia a porta da casa
um lugar e outro às seis da tarde.

Olho-me entre curiosa e encrespada,
assim que sacando forças de fraqueza l
e abri meu coração apaixonado.

Um pedestal situei baixo seus pés
converti-a em estátua grega ou romana
mas o desdém caiu sobre meu coração como uma lousa.

Mares naveguei,
estendi guerras contra inimigos incógnitos
e cansado de dar coices contra o ferrão
me retirei aos montes.
fixando minha residência numa gruta de raposos.

Comí raíces
bebí agua encharcada
y a la vista de esa grandiosidad del cielo estrellado
hallé la verdadera calma;
de modo que el proceder retraído
me allegó fama de santo.

En una procesión de peregrinos,
tan hermosa como la primera amanecida
sin conocerme se acercó a mis andurriales.

Foi vê-la e recordá-la,
recordá-la e acordar
uma tormenta de raios e trovões
que dormia.

Sua presença rompeu minha vontade
e meu sossego,
voltando a mim o desejo impulsivo
a modo de centelha ardente e luminosa.

O eremita santo que a seus olhos era
foi aceite por seu abrandado coração
e ficou a meu lado numa gruta de lobos
prometendo a Deus
silêncio e castidade para me imitar.

PSdeJ Valladolid e Barcelona 1969

 

 

 

 

Tabacaria, foi publicado originalmente na revista de Coimbra, Presença, em julho de 1933

 

 

Tabacaria
Álvaro de Campos, in “Poemas”
Heterónimo de Fernando Pessoa

Não sou nada.
Nunca serei nada.
Não posso querer ser nada.
À parte isso, tenho em mim todos os sonhos do mundo.

Janelas do meu quarto,
Do meu quarto de um dos milhões do mundo que ninguém sabe quem é
(E se soubessem quem é, o que saberiam?),
Dais para o mistério de uma rua cruzada constantemente por gente,
Para uma rua inacessível a todos os pensamentos,
Real, impossivelmente real, certa, desconhecidamente certa,
Com o mistério das coisas por baixo das pedras e dos seres,
Com a morte a pôr humidade nas paredes e cabelos brancos nos homens,
Com o Destino a conduzir a carroça de tudo pela estrada de nada.

Estou hoje vencido, como se soubesse a verdade.
Estou hoje lúcido, como se estivesse para morrer,
E não tivesse mais irmandade com as coisas
Senão uma despedida, tornando-se esta casa e este lado da rua
A fileira de carruagens de um comboio, e uma partida apitada
De dentro da minha cabeça,
E uma sacudidela dos meus nervos e um ranger de ossos na ida.

Estou hoje perplexo como quem pensou e achou e esqueceu.
Estou hoje dividido entre a lealdade que devo
À Tabacaria do outro lado da rua, como coisa real por fora,
E à sensação de que tudo é sonho, como coisa real por dentro.

Falhei em tudo.
Como não fiz propósito nenhum, talvez tudo fosse nada.
A aprendizagem que me deram,
Desci dela pela janela das traseiras da casa,
Fui até ao campo com grandes propósitos.
Mas lá encontrei só ervas e árvores,
E quando havia gente era igual à outra.
Saio da janela, sento-me numa cadeira. Em que hei-de pensar?

Que sei eu do que serei, eu que não sei o que sou?
Ser o que penso? Mas penso ser tanta coisa!
E há tantos que pensam ser a mesma coisa que não pode haver tantos!
Génio? Neste momento
Cem mil cérebros se concebem em sonho génios como eu,
E a história não marcará, quem sabe?, nem um,
Nem haverá senão estrume de tantas conquistas futuras.
Não, não creio em mim.
Em todos os manicómios há doidos malucos com tantas certezas!
Eu, que não tenho nenhuma certeza, sou mais certo ou menos certo?
Não, nem em mim…
Em quantas mansardas e não-mansardas do mundo
Não estão nesta hora génios-para-si-mesmos sonhando?
Quantas aspirações altas e nobres e lúcidas –
Sim, verdadeiramente altas e nobres e lúcidas -,
E quem sabe se realizáveis,
Nunca verão a luz do sol real nem acharão ouvidos de gente?
O mundo é para quem nasce para o conquistar
E não para quem sonha que pode conquistá-lo, ainda que tenha razão.
Tenho sonhado mais que o que Napoleão fez.
Tenho apertado ao peito hipotético mais humanidades do que Cristo,
Tenho feito filosofias em segredo que nenhum Kant escreveu.
Mas sou, e talvez serei sempre, o da mansarda,
Ainda que não more nela;
Serei sempre o que não nasceu para isso;
Serei sempre só o que tinha qualidades;
Serei sempre o que esperou que lhe abrissem a porta ao pé de uma parede sem porta
E cantou a cantiga do Infinito numa capoeira,
E ouviu a voz de Deus num poço tapado.
Crer em mim? Não, nem em nada.
Derrame-me a Natureza sobre a cabeça ardente
O seu sol, a sua chuva, o vento que me acha o cabelo,
E o resto que venha se vier, ou tiver que vir, ou não venha.
Escravos cardíacos das estrelas,
Conquistámos todo o mundo antes de nos levantar da cama;
Mas acordámos e ele é opaco,
Levantámo-nos e ele é alheio,
Saímos de casa e ele é a terra inteira,
Mais o sistema solar e a Via Láctea e o Indefinido.

(Come chocolates, pequena;
Come chocolates!
Olha que não há mais metafísica no mundo senão chocolates.
Olha que as religiões todas não ensinam mais que a confeitaria.
Come, pequena suja, come!
Pudesse eu comer chocolates com a mesma verdade com que comes!
Mas eu penso e, ao tirar o papel de prata, que é de folhas de estanho,
Deito tudo para o chão, como tenho deitado a vida.)

Mas ao menos fica da amargura do que nunca serei
A caligrafia rápida destes versos,
Pórtico partido para o Impossível.
Mas ao menos consagro a mim mesmo um desprezo sem lágrimas,
Nobre ao menos no gesto largo com que atiro
A roupa suja que sou, sem rol, pra o decurso das coisas,
E fico em casa sem camisa.

(Tu, que consolas, que não existes e por isso consolas,
Ou deusa grega, concebida como estátua que fosse viva,
Ou patrícia romana, impossivelmente nobre e nefasta,
Ou princesa de trovadores, gentilíssima e colorida,
Ou marquesa do século dezoito, decotada e longínqua,
Ou cocote célebre do tempo dos nossos pais,
Ou não sei quê moderno – não concebo bem o quê -,
Tudo isso, seja o que for, que sejas, se pode inspirar que inspire!
Meu coração é um balde despejado.
Como os que invocam espíritos invocam espíritos invoco
A mim mesmo e não encontro nada.
Chego à janela e vejo a rua com uma nitidez absoluta.
Vejo as lojas, vejo os passeios, vejo os carros que passam,
Vejo os entes vivos vestidos que se cruzam,
Vejo os cães que também existem,
E tudo isto me pesa como uma condenação ao degredo,
E tudo isto é estrangeiro, como tudo.)

Vivi, estudei, amei, e até cri,
E hoje não há mendigo que eu não inveje só por não ser eu.
Olho a cada um os andrajos e as chagas e a mentira,
E penso: talvez nunca vivesses nem estudasses nem amasses nem cresses
(Porque é possível fazer a realidade de tudo isso sem fazer nada disso);
Talvez tenhas existido apenas, como um lagarto a quem cortam o rabo
E que é rabo para aquém do lagarto remexidamente.

Fiz de mim o que não soube,
E o que podia fazer de mim não o fiz.
O dominó que vesti era errado.
Conheceram-me logo por quem não era e não desmenti, e perdi-me.
Quando quis tirar a máscara,
Estava pegada à cara.
Quando a tirei e me vi ao espelho,
Já tinha envelhecido.
Estava bêbado, já não sabia vestir o dominó que não tinha tirado.
Deitei fora a máscara e dormi no vestiário
Como um cão tolerado pela gerência
Por ser inofensivo
E vou escrever esta história para provar que sou sublime.

Essência musical dos meus versos inúteis,
Quem me dera encontrar-te como coisa que eu fizesse,
E não ficasse sempre defronte da Tabacaria de defronte,
Calcando aos pés a consciência de estar existindo,
Como um tapete em que um bêbado tropeça
Ou um capacho que os ciganos roubaram e não valia nada.

Mas o dono da Tabacaria chegou à porta e ficou à porta.
Olhou-o com o desconforto da cabeça mal voltada
E com o desconforto da alma mal-entendendo.
Ele morrerá e eu morrerei.
Ele deixará a tabuleta, e eu deixarei versos.
A certa altura morrerá a tabuleta também, e os versos também.
Depois de certa altura morrerá a rua onde esteve a tabuleta,
E a língua em que foram escritos os versos.
Morrerá depois o planeta girante em que tudo isto se deu.
Em outros satélites de outros sistemas qualquer coisa como gente
Continuará fazendo coisas como versos e vivendo por baixo de coisas como tabuletas,
Sempre uma coisa defronte da outra,
Sempre uma coisa tão inútil como a outra,
Sempre o impossível tão estúpido como o real,
Sempre o mistério do fundo tão certo como o sono de mistério da superfície,
Sempre isto ou sempre outra coisa ou nem uma coisa nem outra.

Mas um homem entrou na Tabacaria (para comprar tabaco?),
E a realidade plausível cai de repente em cima de mim.
Semiergo-me enérgico, convencido, humano,
E vou tencionar escrever estes versos em que digo o contrário.

Acendo um cigarro ao pensar em escrevê-los
E saboreio no cigarro a libertação de todos os pensamentos.
Sigo o fumo como uma rota própria,
E gozo, num momento sensitivo e competente,
A libertação de todas as especulações
E a consciência de que a metafísica é uma consequência de estar mal disposto.

Depois deito-me para trás na cadeira
E continuo fumando.
Enquanto o Destino mo conceder, continuarei fumando.

(Se eu casasse com a filha da minha lavadeira
Talvez fosse feliz.)
Visto isto, levanto-me da cadeira. Vou à janela.

O homem saiu da Tabacaria (metendo troco na algibeira das calças?).
Ah, conheço-o: é o Esteves sem metafísica.
(O dono da Tabacaria chegou à porta.)
Como por um instinto divino o Esteves voltou-se e viu-me.
Acenou-me adeus gritei-lhe Adeus ó Esteves!, e o universo
Reconstruiu-se-me sem ideal nem esperança, e o dono da Tabacaria sorriu.

Poemas de Pessoa http://www.citador.pt/

 

 

 

Manuscrito de Fernando Pessoa

 

 

“Estanco” Poema de Álvaro de Campos, in “Poemas”
Heterónimo de Fernando Pessoa
Traducido por Pedro Sevylla de Juana

Nada soy.
Nunca seré nada.
No puedo desear ser nada.
Más allá de eso, poseo todos los sueños del mundo.

Ventanas de mi cuarto,
el cuarto de uno de los millones de personas que nadie conoce.
(Y si supieran quién es, ¿qué sabrían?),
añadís al misterio de una calle cruzada todo el tiempo por gente,
a una calle inaccesible a todos los pensamientos,
real, de una realidad imposible, cierta, sorprendentemente cierta,
con el misterio de las cosas situadas bajo las piedras y los seres,
con la muerte humedeciendo las paredes
y plateando los cabellos de los hombres,
con el Destino llevando la carreta del todo por la senda de la nada.

Hoy me siento vencido, como si conociera la verdad.
Hoy me siento lúcido, como si estuviera a punto de morir,
y no tuviera más familiaridad con las cosas
que una despedida, haciéndose esta casa y este lado de la calle
la hilera de vagones de un tren, y una salida anunciada
dentro de mi cabeza,
y una sacudida de mis nervios y un chirriar de huesos al partir.

Hoy me encuentro perplejo, como quién pensó y halló y olvidó.
Hoy me encuentro dividido entre la lealtad que debo
al Estanco del otro lado de la calle, como cosa real por fuera,
y a la sensación de que todo es sueño, como cosa real por dentro.

Fallé en todo.
Al no hacer propósito alguno, puede que todo fuera nada.
El aprendizaje que me proporcionaron,
descendí de él por la ventana posterior de la casa,
fui hasta el campo con fuerte determinación.
Pero allí solo encontré hierbas y árboles,
y si había gente se parecía a la otra.
Me aparto de la ventana y me siento en una silla ¿En qué he de pensar?

¿Ignoro lo que seré, yo que no sé lo que soy?
¿Ser lo que pienso? ¡Pero pienso ser tanto!
¡Y hay tantos que piensan ser lo mismo, que no podemos serlo tantos!
¿Genio? En este momento
cien mil cerebros se creen en sueños genios como yo,
y la historia no señalará, ¿quién sabe? ni a uno de ellos,
no habrá más que un muladar de tantas conquistas futuras.
No, no creo en mí.
¡En todos los manicomios hay locos chiflados con tantas certezas!
Yo, que no tengo ninguna seguridad, ¿estoy más seguro o menos? No, ni en mí…
¿En cuantas, buhardillas o no, del mundo
hay, en este momento, genios soñados para ellos mismos?
¿Cuántas aspiraciones altas y nobles y lúcidas—
Sí, verdaderamente altas y nobles y lúcidas—,
Y quién sabe si realizables,
¿Nunca verán la luz del sol real ni encontrarán los oídos de nadie?
El mundo es para quien nace capaz de conquistarlo
y no para quien sueña que puede hacerlo suyo, aunque tenga
razón.
He soñado más que Napoleón soñó.
He abrazado al pecho hipotético más humanidades que Cristo,
pensé filosofías en secreto que ningún Kant escribió.
Pero soy, y tal vez seré siempre, el de la buhardilla,
aunque no viva en ella;
seré siempre el que no nació para eso,
seré siempre solo el que poseía cualidades;
seré siempre el que esperó a que le abriesen la puerta, al pie
de una pared sin puerta,
y cantó la cantiga del Infinito en un gallinero,
y escuchó la voz de Dios en un pozo cegado.
¿Creer en mí? No, ni en nada.
Vierta la Naturaleza sobre la cabeza ardiente
su sol, su lluvia, el viento que me despeina,
y lo demás que venga si viene, o que deba venir, o que no
venga.
Esclavos cordiales de las estrellas,
conquistamos el mundo entero antes de abandonar el lecho;
pero nos despertamos y el mundo es sombrío,
nos levantamos y es ajeno,
salimos de casa y el mundo es la tierra entera,
además del sistema solar y la Vía Láctea y lo Indefinido.

(Come chocolatinas, niña;
¡Come chocolatinas!
Mira que la única metafísica en el mundo es la del chocolate.
Mira que las religiones no enseñan más que la confitería.
¡Come, niña sucia, come!
¡Si pudiera yo comer chocolatinas con la misma sinceridad con que tú las comes!
Pero yo pienso y, al quitarles la envoltura plateada, que es de papel de estaño,
arrojo todo al suelo, como arrojé la vida.)

Pero, al menos queda, de la amargura de lo que nunca seré
la caligrafía urgente de estos versos,
pórtico abierto hacia lo Imposible.
Pero al menos dispongo para mí mismo un desprecio sin lágrimas,
noble al menos por el ademán preciso con que arrojo
la ropa sucia que soy, sin orden, para el devenir de las cosas,
y me quedo en casa descamisado.

(Tú que consuelas, que no existes y por eso consuelas,
o diosa griega, concebida como estatua vital,
o patricia romana, improbablemente noble y nefasta,
o princesa de trovadores, gentilísima y coloreada,
o marquesa del siglo dieciocho, escotada y distante,
o célebre mujer mundana del tiempo de nuestros padres,
o no sé qué moderno —no concibo bien qué—,
todo eso, sea lo que fuera que seas, si puede iluminar ¡qué ilumine!
Mi corazón es un balde vacío.
Como los que invocan espíritus exhortan espíritus imploro
a mí mismo y no encuentro nada.
Me aproximo a la ventana y veo la calle con absoluta nitidez.
Veo las tiendas, veo los paseos, veo los coches que circulan,
veo los seres vivos vestidos que se cruzan,
veo los perros que también existen,
y todo eso me pesa como una condena a destierro,
y todo eso es extranjero, como todo.)

Viví, estudié, amé, incluso creí,
y hoy no existe mendigo al que yo no envidie sólo por no ser yo.
Veo, de cada uno, los harapos y las llagas y la mentira,
y pienso: es posible que nunca hayas vivido ni estudiado ni amado ni creído
(Porque se puede formar la realidad de todo eso sin hacer nada de eso);
tal vez solo hayas existido, como un lagarto a quien cortan la cola
Y que es la cola antes de que el lagarto se retuerza.

Hice de mí lo que no supe,
y lo que pude hacer de mí no lo hice.
El disfraz que vestí estaba confundido.
Me conocieron luego por quien no era, y no lo desmentí, y me perdí.
Cuando quise arrancar la máscara,
estaba unida a la cara.
Cuando la retiré y me vi en el espejo,
ya había envejecido.
Estaba borracho, ya no sabía ponerme el disfraz que no me había
quitado.
Arrojé la máscara y dormí en el vestuario
como un perro que la gerencia consiente
por ser inofensivo
y voy a escribir esta historia para probar que soy excelso.

Esencia musical de mis versos inútiles,
quién pudiera encontrarte como obra mía,
y no quedarme siempre frente al Estanco de enfrente,
pisoteando la conciencia de existir,
como una alfombra con la que tropieza un beodo
o el felpudo que los gitanos roban y no valía nada.

Pero el dueño del Estanco se acercó a la puerta y quedó a la puerta.
Lo miro con el desagrado de la cabeza atravesada
y con la incomodidad de un alma confusa y confundida.
Él morirá y yo moriré.
Él dejará el cartel, y yo dejaré versos.
Tiempo después morirá también el letrero, y los versos también.
Después de ese tiempo morirá la calle donde estuvo el letrero,
y la lengua en que fueron escritos los versos.
Morirá más tarde el planeta girante en que todo esto sucedió.
En otros satélites de otros sistemas cualquier cosa parecida a gente
continuará haciendo cosas parecidas a versos y viviendo debajo de cosas parecidas a letreros,
siempre una cosa frente a otra,
siempre una cosa tan inútil como la otra,
siempre lo imposible tan insulso como lo real,
siempre el misterio del fondo tan palpable como el sueño misterioso de la superficie,
siempre ésta o aquella cosa o ni una ni otra.

Pero un hombre entró en el Estanco (¿a comprar tabaco?),
y la realidad admisible cae de repente sobre mí.
Me alzo casi, enérgico, convencido, humano,
e intento escribir estos versos en los que digo lo contrario.

Enciendo un cigarro al pensar escribirlos
y saboreo en el cigarro la liberación de todos los pensamientos.
Sigo el humo como una ruta propia,
y gozo, en un momento sensitivo e idóneo,
la liberación de todas las investigaciones
y la conciencia de que la metafísica es consecuencia de la indisposición.

Después me recuesto en la silla
y sigo fumando.
Mientras el Destino me lo permita, seguiré fumando.

(Si me casase con la hija de mi lavandera
tal vez fuera feliz.)
Visto esto, me levanto de la silla. Voy a la ventana.

El hombre salió del Estanco (¿dejando el cambio en el bolsillo del pantalón?).
Ah, lo conozco: es Esteves sin metafísica.
(El Dueño del Estanco llegó a la puerta.)
Como por dictado divino, Esteves se volvió y me vio.
Hizo una señal de adiós, le grité ¡Adiós, Esteves!, y el universo
Se reconstruyó en mí sin ideal ni esperanza, y el dueño del Estanco sonrió.

Alvaro de Campos, heterónimo de Fernando Pessoa

 

 

 Heterónimos

 

 

Heteronímia/Génese
Pessoa explica a criação dos seus heterónimos ou personalidades literárias.

[Carta a Adolfo Casais Monteiro – 13 Jan. 1935]
Caixa Postal 147
Lisboa, 13 de Janeiro de 1935.

Meu prezado Camarada:
Muito agradeço a sua carta, a que vou responder imediata e integralmente. Antes de, propriamente, começar, quero pedir-lhe desculpa de lhe escrever neste papel de cópia. Acabou-se-me o decente, é domingo, e não posso arranjar outro. Mas mais vale, creio, o mau papel que o adiamento.
Em primeiro lugar, quero dizer-lhe que nunca eu veria «outras razões» em qualquer coisa que escrevesse, discordando, a meu respeito. Sou um dos poucos poetas portugueses que não decretou a sua própria infalibilidade, nem toma qualquer crítica, que se lhe faça, como um acto de lesa-divindade. Além disso, quaisquer que sejam os meus defeitos mentais, é nula em mim a tendência para a mania da perseguição. À parte isso, conheço já suficientemente a sua independência mental, que, se me é permitido dizê-lo, muito aprovo e louvo. Nunca me propus ser Mestre ou Chefe-Mestre, porque não sei ensinar, nem sei se teria que ensinar; Chefe, porque nem sei estrelar ovos. Não se preocupe, pois, em qualquer ocasião, com o que tenha que dizer a meu respeito. Não procuro caves nos andares nobres.
Concordo absolutamente consigo em que não foi feliz a estreia, que de mim mesmo fiz com um livro da natureza de «Mensagem». Sou, de facto, um nacionalista místico, um sebastianista racional. Mas sou, à parte isso, e até em contradição com isso, muitas outras coisas. E essas coisas, pela mesma natureza do livro, a «Mensagem» não as inclui.

Comecei por esse livro as minhas publicações pela simples razão de que foi o primeiro livro que consegui, não sei porquê, ter organizado e pronto. Como estava pronto, incitaram-me a que o publicasse: acedi. Nem o fiz, devo dizer, com os olhos postos no prémio possível do Secretariado, embora nisso não houvesse pecado intelectual de maior. O meu livro estava pronto em Setembro, e eu julgava, até, que não poderia concorrer ao prémio, pois ignorava que o prazo para entrega dos livros, que primitivamente fora até fim de Julho, fora alargado até ao fim de Outubro. Como, porém, em fim de Outubro já havia exemplares prontos da «Mensagem», fiz entrega dos que o Secretariado exigia. O livro estava exactamente nas condições (nacionalismo) de concorrer. Concorri.
Quando às vezes pensava na ordem de uma futura publicação de obras minhas, nunca um livro do género de «Mensagem» figurava em número um. Hesitava entre se deveria começar por um livro de versos grande — um livro de umas 350 páginas — , englobando as várias subpersonalidades de Fernando Pessoa ele mesmo, ou se deveria abrir com uma novela policiária, que ainda não consegui completar.
Concordo consigo, disse, em que não foi feliz a estreia, que de mim mesmo fiz, com a publicação de «Mensagem». Mas concordo com os factos que foi a melhor estreia que eu poderia fazer. Precisamente porque essa faceta — em certo modo secundária — da minha personalidade não tinha nunca sido suficientemente manifestada nas minhas colaborações em revistas (excepto no caso do Mar Português parte deste mesmo livro) — precisamente por isso convinha que ela aparecesse, e que aparecesse agora. Coincidiu, sem que eu o planeasse ou o premeditasse (sou incapaz de premeditação prática), com um dos momentos críticos (no sentido original da palavra) da remodelação do subconsciente nacional. O que fiz por acaso e se completou por conversa, fora exactamente talhado, com Esquadria e Compasso, pelo Grande Arquitecto.

(Interrompo. Não estou doido nem bêbado. Estou, porém, escrevendo directamente, tão depressa quanto a máquina mo permite, e vou-me servindo das expressões que me ocorrem, sem olhar a que literatura haja nelas. Suponha — e fará bem em supor, porque é verdade — que estou simplesmente falando consigo).
Respondo agora directamente às suas três perguntas: (1) plano futuro da publicação das minhas obras, (2) génese dos meus heterónimos, e (3) ocultismo.
Feita, nas condições que lhe indiquei, a publicação da «Mensagem», que é uma manifestação unilateral, tenciono prosseguir da seguinte maneira. Estou agora completando uma versão inteiramente remodelada do Banqueiro Anarquista, essa deve estar pronta em breve e conto, desde que esteja pronta, publicá-la imediatamente. Se assim fizer, traduzo imediatamente esse escrito para inglês, e vou ver se o posso publicar em Inglaterra. Tal qual deve ficar, tem probabilidades europeias. (Não tome esta frase no sentido de Prémio Nobel imanente). Depois — e agora respondo propriamente à sua pergunta, que se reporta a poesia — tenciono, durante o verão, reunir o tal grande volume dos poemas pequenos do Fernando Pessoa ele mesmo, e ver se o consigo publicar em fins do ano em que estamos. Será esse o volume que o Casais Monteiro espera, e é esse que eu mesmo desejo que se faça. Esse, então, será as facetas todas, excepto a nacionalista, que «Mensagem» já manifestou.
Referi-me, como viu, ao Fernando Pessoa só. Não penso nada do Caeiro, do Ricardo Reis ou do Álvaro de Campos. Nada disso poderei fazer, no sentido de publicar, excepto quando (ver mais acima) me for dado o Prémio Nobel. E contudo — penso-o com tristeza — pus no Caeiro todo o meu poder de despersonalização dramática, pus em Ricardo Reis toda a minha disciplina mental, vestida da música que lhe é própria, pus em Álvaro de Campos toda a emoção que não dou nem a mim nem à vida. Pensar, meu querido Casais Monteiro, que todos estes têm que ser, na prática da publicação, preteridos pelo Fernando Pessoa, impuro e simples!
Creio que respondi à sua primeira pergunta.

Se fui omisso, diga em quê. Se puder responder, responderei. Mais planos não tenho, por enquanto. E, sabendo eu o que são e em que dão os meus planos, é caso para dizer, Graças a Deus!
Passo agora a responder à sua pergunta sobre a génese dos meus heterónimos. Vou ver se consigo responder-lhe completamente.
Começo pela parte psiquiátrica. A origem dos meus heterónimos é o fundo traço de histeria que existe em mim. Não sei se sou simplesmente histérico, se sou, mais propriamente, um histero-neurasténico. Tendo para esta segunda hipótese, porque há em mim fenómenos de abulia que a histeria, propriarmente dita, não enquadra no registo dos seus sintomas. Seja como for, a origem mental dos meus heterónimos está na minha tendência orgânica e constante para a despersonalização e para a simulação. Estes fenómenos — felizmente para mim e para os outros — mentalizaram-se em mim; quero dizer, não se manifestam na minha vida prática, exterior e de contacto com outros; fazem explosão para dentro e vivo — os eu a sós comigo. Se eu fosse mulher — na mulher os fenómenos histéricos rompem em ataques e coisas parecidas — cada poema de Álvaro de Campos (o mais histericamente histérico de mim) seria um alarme para a vizinhança. Mas sou homem — e nos homens a histeria assume principalmente aspectos mentais; assim tudo acaba em silêncio e poesia…

Isto explica, tant bien que mal, a origem orgânica do meu heteronimismo. Vou agora fazer-lhe a história directa dos meus heterónimos. Começo por aqueles que morreram, e de alguns dos quais já me não lembro — os que jazem perdidos no passado remoto da minha infância quase esquecida.
Desde criança tive a tendência para criar em meu torno um mundo fictício, de me cercar de amigos e conhecidos que nunca existiram. (Não sei, bem entendido, se realmente não existiram, ou se sou eu que não existo. Nestas coisas, como em todas, não devemos ser dogmáticos). Desde que me conheço como sendo aquilo a que chamo eu, me lembro de precisar mentalmente, em figura, movimentos, carácter e história, várias figuras irreais que eram para mim tão visíveis e minhas como as coisas daquilo a que chamamos, porventura abusivamente, a vida real. Esta tendência, que me vem desde que me lembro de ser um eu, tem-me acompanhado sempre, mudando um pouco o tipo de música com que me encanta, mas não alterando nunca a sua maneira de encantar.

Lembro, assim, o que me parece ter sido o meu primeiro heterónimo, ou, antes, o meu primeiro conhecido inexistente — um certo Chevalier de Pas dos meus seis anos, por quem escrevia cartas dele a mim mesmo, e cuja figura, não inteiramente vaga, ainda conquista aquela parte da minha afeição que confina com a saudade. Lembro-me, com menos nitidez, de uma outra figura, cujo nome já me não ocorre mas que o tinha estrangeiro também, que era, não sei em quê, um rival do Chevalier de Pas… Coisas que acontecem a todas as crianças? Sem dúvida — ou talvez. Mas a tal ponto as vivi que as vivo ainda, pois que as relembro de tal modo que é mister um esforço para me fazer saber que não foram realidades.
Esta tendência para criar em torno de mim um outro mundo, igual a este mas com outra gente, nunca me saiu da imaginação. Teve várias fases, entre as quais esta, sucedida já em maioridade. Ocorria-me um dito de espírito, absolutamente alheio, por um motivo ou outro, a quem eu sou, ou a quem suponho que sou. Dizia-o, imediatamente, espontaneamente, como sendo de certo amigo meu, cujo nome inventava, cuja história acrescentava, e cuja figura — cara, estatura, traje e gesto — imediatamente eu via diante de mim. E assim arranjei, e propaguei, vários amigos e conhecidos que nunca existiram, mas que ainda hoje, a perto de trinta anos de distância, oiço, sinto, vejo. Repito: oiço, sinto vejo… E tenho saudades deles.

(Em eu começando a falar — e escrever à máquina é para mim falar — , custa-me a encontrar o travão. Basta de maçada para si, Casais Monteiro! Vou entrar na génese dos meus heterónimos literários, que é, afinal, o que V. quer saber. Em todo o caso, o que vai dito acima dá-lhe a história da mãe que os deu à luz).
Aí por 1912, salvo erro (que nunca pode ser grande), veio-me à ideia escrever uns poemas de índole pagã. Esbocei umas coisas em verso irregular (não no estilo Álvaro de Campos, mas num estilo de meia regularidade), e abandonei o caso. Esboçara-se-me, contudo, numa penumbra mal urdida, um vago retrato da pessoa que estava a fazer aquilo. (Tinha nascido, sem que eu soubesse, o Ricardo Reis).

Ano e meio, ou dois anos depois, lembrei-me um dia de fazer uma partida ao Sá-Carneiro — de inventar um poeta bucólico, de espécie complicada, e apresentar-lho, já me não lembro como, em qualquer espécie de realidade. Levei uns dias a elaborar o poeta mas nada consegui. Num dia em que finalmente desistira — foi em 8 de Março de 1914 — acerquei-me de uma cómoda alta, e, tomando um papel, comecei a escrever, de pé, como escrevo sempre que posso. E escrevi trinta e tantos poemas a fio, numa espécie de êxtase cuja natureza não conseguirei definir. Foi o dia triunfal da minha vida, e nunca poderei ter outro assim. Abri com um título, O Guardador de Rebanhos. E o que se seguiu foi o aparecimento de alguém em mim, a quem dei desde logo o nome de Alberto Caeiro. Desculpe-me o absurdo da frase: aparecera em mim o meu mestre. Foi essa a sensação imediata que tive. E tanto assim que, escritos que foram esses trinta e tantos poemas, imediatamente peguei noutro papel e escrevi, a fio, também, os seis poemas que constituem a Chuva Oblíqua, de Fernando Pessoa. Imediatamente e totalmente… Foi o regresso de Fernando Pessoa Alberto Caeiro a Fernando Pessoa ele só. Ou, melhor, foi a reacção de Fernando Pessoa contra a sua inexistência como Alberto Caeiro.

Aparecido Alberto Caeiro, tratei logo de lhe descobrir — instintiva e subconscientemente — uns discípulos. Arranquei do seu falso paganismo o Ricardo Reis latente, descobri-lhe o nome, e ajustei-o a si mesmo, porque nessa altura já o via. E, de repente, e em derivação oposta à de Ricardo Reis, surgiu-me impetuosamente um novo indivíduo. Num jacto, e à máquina de escrever, sem interrupção nem emenda, surgiu a Ode Triunfal de Álvaro de Campos — a Ode com esse nome e o homem com o nome que tem.
Criei, então, uma coterie inexistente. Fixei aquilo tudo em moldes de realidade. Graduei as influências, conheci as amizades, ouvi, dentro de mim, as discussões e as divergências de critérios, e em tudo isto me parece que fui eu, criador de tudo, o menos que ali houve. Parece que tudo se passou independentemente de mim. E parece que assim ainda se passa. Se algum dia eu puder publicar a discussão estética entre Ricardo Reis e Álvaro de Campos, verá como eles são diferentes, e como eu não sou nada na matéria.
Quando foi da publicação de «Orpheu», foi preciso, à última hora, arranjar qualquer coisa para completar o número de páginas.

Sugeri então ao Sá-Carneiro que eu fizesse um poema «antigo» do Álvaro de Campos — um poema de como o Álvaro de Campos seria antes de ter conhecido Caeiro e ter caído sob a sua influência. E assim fiz o Opiário, em que tentei dar todas as tendências latentes do Álvaro de Campos, conforme haviam de ser depois reveladas, mas sem haver ainda qualquer traço de contacto com o seu mestre Caeiro. Foi dos poemas que tenho escrito, o que me deu mais que fazer, pelo duplo poder de despersonalização que tive que desenvolver. Mas, enfim, creio que não saiu mau, e que dá o Álvaro em botão…

Creio que lhe expliquei a origem dos meus heterónimos. Se há porém qualquer ponto em que precisa de um esclarecimento mais lúcido — estou escrevendo depressa, e quando escrevo depressa não sou muito lúcido —, diga, que de bom grado lho darei. E, é verdade, um complemento verdadeiro e histérico: ao escrever certos passos das Notas para recordação do meu Mestre Caeiro, do Álvaro de Campos, tenho chorado lágrimas verdadeiras. É para que saiba com quem está lidando, meu caro Casais Monteiro!
Mais uns apontamentos nesta matéria… Eu vejo diante de mim, no espaço incolor mas real do sonho, as caras, os gestos de Caeiro, Ricardo Reis e Alvaro de Campos. Construi-lhes as idades e as vidas. Ricardo Reis nasceu em 1887 (não me lembro do dia e mês, mas tenho-os algures), no Porto, é médico e está presentemente no Brasil. Alberto Caeiro nasceu em 1889 e morreu em 1915; nasceu em Lisboa, mas viveu quase toda a sua vida no campo. Não teve profissão nem educação quase alguma. Álvaro de Campos nasceu em Tavira, no dia 15 de Outubro de 1890 (às 1.30 da tarde, diz-me o Ferreira Gomes; e é verdade, pois, feito o horóscopo para essa hora, está certo). Este, como sabe, é engenheiro naval (por Glasgow), mas agora está aqui em Lisboa em inactividade. Caeiro era de estatura média, e, embora realmente frágil (morreu tuberculoso), não parecia tão frágil como era. Ricardo Reis é um pouco, mas muito pouco, mais baixo, mais forte, mas seco. Álvaro de Campos é alto (1,75 m de altura, mais 2 cm do que eu), magro e um pouco tendente a curvar-se.

Cara rapada todos — o Caeiro louro sem cor, olhos azuis; Reis de um vago moreno mate; Campos entre branco e moreno, tipo vagamente de judeu português, cabelo, porém, liso e normalmente apartado ao lado, monóculo. Caeiro, como disse, não teve mais educação que quase nenhuma — só instrução primária; morreram-lhe cedo o pai e a mãe, e deixou-se ficar em casa, vivendo de uns pequenos rendimentos. Vivia com uma tia velha, tia-avó. Ricardo Reis, educado num colégio de jesuítas, é, como disse, médico; vive no Brasil desde 1919, pois se expatriou espontaneamente por ser monárquico. É um latinista por educação alheia, e um semi-helenista por educação própria. Álvaro de Campos teve uma educação vulgar de liceu; depois foi mandado para a Escócia estudar engenharia, primeiro mecânica e depois naval. Numas férias fez a viagem ao Oriente de onde resultou o Opiário. Ensinou-lhe latim um tio beirão que era padre.
Como escrevo em nome desses três?… Caeiro por pura e inesperada inspiração, sem saber ou sequer calcular que iria escrever. Ricardo Reis, depois de uma deliberação abstracta, que subitamente se concretiza numa ode. Campos, quando sinto um súbito impulso para escrever e não sei o quê. (O meu semi-heterónimo Bernardo Soares, que aliás em muitas coisas se parece com Álvaro de Campos, aparece sempre que estou cansado ou sonolento, de sorte que tenha um pouco suspensas as qualidades de raciocínio e de inibição; aquela prosa é um constante devaneio.

É um semi-heterónimo porque, não sendo a personalidade a minha, é, não diferente da minha, mas uma simples mutilação dela. Sou eu menos o raciocínio e a afectividade. A prosa, salvo o que o raciocínio dá de ténue à minha, é igual a esta, e o português perfeitamente igual; ao passo que Caeiro escrevia mal o português, Campos razoavelmente mas com lapsos como dizer «eu próprio» em vez de «eu mesmo», etc., Reis melhor do que eu, mas com um purismo que considero exagerado. O difícil para mim é escrever a prosa de Reis — ainda inédita — ou de Campos. A simulação é mais fácil, até porque é mais espontânea, em verso).
Nesta altura estará o Casais Monteiro pensando que má sorte o fez cair, por leitura, em meio de um manicómio. Em todo o caso, o pior de tudo isto é a incoerência com que o tenho escrito. Repito, porém: escrevo como se estivesse falando consigo, para que possa escrever imediatamente. Não sendo assim, passariam meses sem eu conseguir escrever.

Falta responder à sua pergunta quanto ao ocultismo (escreveu o poeta). Pergunta-me se creio no ocultismo. Feita assim, a pergunta não é bem clara; compreendo porém a intenção e a ela respondo. Creio na existência de mundos superiores ao nosso e de habitantes desses mundos, em experiências de diversos graus de espiritualidade, subtilizando até se chegar a um Ente Supremo, que presumivelmente criou este mundo. Pode ser que haja outros Entes, igualmente Supremos, que hajam criado outros universos, e que esses universos coexistam com o nosso, interpenetradamente ou não. Por estas razões, e ainda outras, a Ordem Extrema do Ocultismo, ou seja, a Maçonaria, evita (excepto a Maçonaria anglo-saxónica) a expressão «Deus», dadas as suas implicações teológicas e populares, e prefere dizer «Grande Arquitecto do Universo», expressão que deixa em branco o problema de se Ele é criador, ou simples Governador do mundo. Dadas estas escalas de seres, não creio na comunicação directa com Deus, mas, segundo a nossa afinação espiritual, poderemos ir comunicando com seres cada vez mais altos. Há três caminhos para o oculto: o caminho mágico (incluindo práticas como as do espiritismo, intelectualmente ao nível da bruxaria, que é magia também), caminho místico, que não tem propriamente perigos, mas é incerto e lento; e o que se chama o caminho alquímico, o mais difícil e o mais perfeito de todos, porque envolve uma transmutação da própria personalidade que a prepara, sem grandes riscos, antes com defesas que os outros caminhos não têm.

Quanto a «iniciação» ou não, posso dizer-lhe só isto, que não sei se responde à sua pergunta: não pertenço a Ordem Iniciática nenhuma. A citação, epígrafe ao meu poema Eros e Psique, de um trecho (traduzido, pois o Ritual é em latim) do Ritual do Terceiro Grau da Ordem Templária de Portugal, indica simplesmente — o que é facto — que me foi permitido folhear os Rituais dos três primeiros graus dessa Ordem, extinta, ou em dormência desde cerca de 1881. Se não estivesse em dormência, eu não citaria o trecho do Ritual, pois se não devem citar (indicando a ordem) trechos de Rituais que estão em trabalho.

Creio assim, meu querido camarada, ter respondido, ainda com certas incoerências, às suas perguntas. Se há outras que deseja fazer, não hesite em fazê-las. Responderei conforme puder e o melhor que puder. O que poderá suceder, e isso me desculpará desde já, é não responder tão depressa.
Abraça-o o camarada que muito o estima e admira.
Fernando Pessoa
1935

Escritos Íntimos, Cartas e Páginas Autobiográficas . Fernando Pessoa. (Introdução, organização e notas de Antoónio Quadros.) Lisboa: Publ. Europa-América, 1986. – 199.
http://multipessoa.net/labirinto/heteronimia/1

 

 

Retrato do Rei Dom Sebastião, por Cristovão de Morais  Museu Nacional de Arte Antiga. Lisboa

 

Ocultismo / Sebastianismo

O sebastianismo, devidamente compreendido, “pouco tem que ver com o D. Sebastião que se diz tem morrido em África” “O que seja propriamente o sebastianismo—eis o que não é talvez permitido desvendar”

QUANDO VOLTA D. SEBASTIÃO?
Em 1924, segundo profecia de […]
O sebastianismo tem sido incompreendido. Tomado por uns como sendo uma mera superstição popular, por outros como um devaneio imperialista da decadência, o facto é que ele tem sido, em geral, tido por assunto desprezível e obscuro. Obscuro com certeza que é, para aqueles que não têm o fio condutor que os leve seguramente através do labirinto das profecias sebásticas. Desprezível está longe de ser — tanto pela razão, estritamente exotérica e sociológica, de que o sebastianismo é o único movimento profundamente nacional que tem havido entre nós, tendo toda a força de um movimento religioso, que é, e todo aquele cunho nacional que falta a todos os movimentos políticos entre nós, quer se trate do mimetismo da Grande França absolutista feito pelo Marquês de Pombal, quer da servil cópia do constitucionalismo inglês realizada esterilmente pelos nossos “liberais”, quer da reles subserviência aos ideais da Revolução Francesa, estrangeiros para nós, que são uma das coroas da inglória e do antipatriotismo dos nossos pseudo republicanos de hoje em dia.

O que seja propriamente o sebastianismo — hoje mais vigoroso do que nunca, na assombrosa sociedade secreta que o transmite cada vez mais ocultamente de geração em geração, guardado religiosamente o segredo do seu alto sentido simbólico e português, que pouco tem que ver com o D. Sebastião que se diz ter morrido em África, e muito com o D. Sebastião que tem o número cabalístico da Pátria Portuguesa —, eis o que não é talvez permitido desvendar. Mas, para interesse dos leitores, não é talvez mal cabido explicar qual a data marcada para o Grande Regresso, em que a Alma da Pátria se reanimará, se reconstituirá a íntima unidade da Ibéria, através de Portugal, se derrotará finalmente o catolicismo (outro dos elementos estrangeiros entre nós existentes e inimigo radical da Pátria) e se começará a realizar aquela antemanhã ao Quinto Império.

Essa data consta ocultamente da chamada profecia de […], que é objecto dos esperados sarcasmos de José Agostinho de Macedo no seu livro Os Sebastianistas.
Diz a profecia:
transcribe
A interpretação tradicional, de que José Agostinho se serviu, dava este regresso para 1693, porque partia da hipótese que os números citados no princípio da profecia eram números realmente e não sinais planetares, como com efeito são.
Eles faziam assim o cálculo:
Depois de nove 900
Junta um 100
soma 1000
Três a 300
quatro 400
soma 1700
Tira sete de barato 1693
Aos outros versos do profeta dava se uma interpretação consentânea com o regresso em 1963.
A verdade, porém, é que tudo isto está errado.
O número nove, na cabalística, representa o planeta Marte, e o número um o Sol. A indicação constante dos primeiros versos da profecia é portanto de que o regresso se dará num período de Marte e num subperíodo do Sol. Ora, segundo a Astrologia Cabalística, que é a empregada, por exemplo, por Nostradamo, nas suas previsões veladas e, mesmo, pelo nosso pseudo Bandarra, nas profecias que se lhe atribuem, o período de Marte abrange de 1909 a 1944. Durante este período há cinco subperíodos do Sol, isto é, cinco anos regidos pelo Sol, cabalisticamente falando. São 1910, 1917, 1924, 1931 e 1938.

Três a quatro — continua a profecia. Trata se do terceiro período, cujo número final é com efeito 4 — 1924.
Tira sete de barato. Por isto entende se que a prova dará sete. Ora a chamada prova dos noves é um dos processos ocultos mais empregados para explicação final de qualquer tema profético. E com efeito, feita esta prova ao número 1924, ele dará noves fora 7. É este o ano, portanto, do Regresso do Encoberto.
Será por coincidência que, examinando astrologicamente as possibilidades de esse ano, vemos que é o ano em que a conjunção de Marte e de Saturno cai em cheio sobre a conjunção de Urano e de Neptuno que rege os destinos de Portugal, visto estar situada no meridiano do horóscopo nacional? Será por coincidência que o esmagamento total se revela no horóscopo do rei de Espanha para esse período? Será por coincidência que é nesse ano que o planeta Urano transitando desde 1920 o signo de Portugal (Pisces) atinge o lugar da cabeça de Dragão, cuja importância na astrologia nacional é de primeiro plano? Tantas são as coincidências que apontam como importante para nós, e, através de nós, para a Ibéria esse ano estranho de 1924.

Mas que quer dizer esse Grande Regresso? O que é que regressa? O que significa, ao certo, essa Vinda de D. Sebastião? O próprio D. Sebastião o que significa? Perguntas são estas a que se não pode responder senão com o texto velado do Tertuliano: Aquelas coisas que estão veladas, descobertas, ficam destruídas ( em latim ). s.d.

Sobre Portugal – Introdução ao Problema Nacional. Fernando Pessoa (Recolha de textos de Maria Isabel Rocheta e Maria Paula Morão. Introdução organizada por Joel Serrão.) Lisboa: Ática, 1979. – 63.
http://multipessoa.net/labirinto/ocultismo/21

 Luis Antonio de Villena

Iberia (España y Portugal) según Fernando Pessoa
Artículo de Luis Antonio de Villena

Sabemos sobradamente que el portugués Fernando Pessoa (1888-1935) fue un personaje poliédrico. Conocemos su pluralidad poética pero hasta hace muy poco (entre los papeles de sus baúles) yacían muchos proyectos no conclusos, no menos plurales que su poesía, pero de todos los órdenes: Desde hacer un libro sobre el poeta persa Omar Khayyám hasta escribir sobre el futuro de la península ibérica, en un libro que se hubiese titulado “Iberia. Introducción a un imperialismo futuro”. Los papeles conservados han dado para hacer el libro que, con el título mencionado, acaba de editar en español Pre-Textos de Valencia.  No es el único Pessoa político que conocemos, pero estamos ahora ante un Pessoa, que pese a momentos que pueden parecer utópicos, es un pensador político sobre el destino (que él desea importante) de nuestras patrias: Portugal y España. Para Pessoa no somos estrictamente países latinos (aunque vengamos del legado de Roma) sino que por nuestro contacto islámico somos “países ibéricos”. Así no cabe hablar de Latinoamérica ni de Hispanoamérica –este último término parcial- sino de Iberoamérica, no sólo fruto de nuestra historia sino señal suprema de nuestro futuro.

Pero empecemos por el principio. Pessoa escribió los no pocos fragmentos del citado libro entre 1914 y 1930, lo que es importante tener en cuenta para justificar el cambio o el avance de algunas de sus opiniones. Para Pessoa, Portugal (renovado con la República de 1910, aunque no lo suficiente todavía) es sobre todo –en relación con España- un país muy cohesionado, enteramente cohesionado –“vertebrado” hubiera dicho Ortega- frente a España que, tras su época imperial, se ha convertido en una nación de naciones. Para Pessoa España engloba bajo la hegemonía de Castilla (entiéndase el antiguo reino de Castilla, o mejor aún, todas las zonas que hoy hablan castellano) a dos naciones más, Cataluña (singularmente) y Galicia.  En un primer estadio de sus reflexiones Pessoa cree que en la Confederación ibérica que busca, en la Iberia global que nunca pierde de vista, Galicia debiera unirse a Portugal.  Sin embargo, pronto se da cuenta de que Galicia ya no es Portugal y que, consecuentemente –tras siglos de distancia- Galicia está tan cerca de Castilla como de Portugal.

Y dice: “Nadie que sea verdaderamente portugués quiere para nada Galicia. No queremos que Galicia sea parte de Portugal, o que Galicia y Portugal sean un solo país.” Y más adelante: “Sería –Galicia- un cuerpo extraño que perturbaría por exceso la gran virtud portuguesa, que es la formidable unidad de nuestra nación.” Sin duda Pessoa respiró un fuerte nacionalismo lusitano, pero ello no le impidió pensar que el futuro de Portugal pasaba por Iberia, es decir, por su confederación con España. Pero si Portugal es un país fuertemente unido, España no. Y su principal problema es Cataluña. Y tiene por cierto que Cataluña es una nación pero a la que por distintos motivos que a Galicia (de hecho la compara con la Provenza francesa) se le ha pasado su momento histórico de ser una gran nación independiente. “Cataluña es para España, exactamente, lo que Provenza para Francia. En ambos casos la nación cultural se sobrepuso a las naciones naturales”. Cataluña es una nación, pero no sólo necesita y es parte de Iberia, sino que su independencia le privaría de toda grandeza futura. “¿Quién sabrá, en la posteridad, salvo sólo por saberlo, que hubo catalán, que hubo provenzal o incluso que hubo holandés o cualquiera de las lenguas escandinavas? Solo sobreviven las lenguas imperiales”.

Algunos dirán, leyendo lo que antecede, que Pessoa era un protofascista o que estaba contra las culturas minoritarias. No, Pessoa respeta todo hecho cultural, pero lo subordina al otro hecho civilizacional. “Sólo hay dos naciones en Iberia: España y Portugal. La región que no forma parte de una forma parte de otra. El resto es filología.” Para entender que en Pessoa no hay desprecio por ninguna cultura, sino sólo el sueño de un nuevo imperio cultural, ese “Quinto Imperio” al que se refirió a menudo, tenemos que acudir a José Saramago, cercano (con mayor realismo) a alguno de estos postulados, desde su novela “La balsa de piedra”. Iberia no es un país, sino una confederación de naciones, desde la unitaria Portugal a la plural España. España respetará y dejara libre a las naciones que la componen, pero sin salirse del marco de Iberia. Porque el futuro cultural de esa Iberia es ser una de las culturas hegemónicas del mundo basándose en la América española y en Brasil. Desde hoy, Pessoa podría haber sido más ambicioso o más amplio, añadiendo casi la mitad de los EEUU y las colonias portuguesas de África, Angola y Mozambique, que, aunque sigan siendo países muy pobres, son grandes territorios. Pessoa no piensa en la abolición de una identidad catalana (o gallega) ni literaria ni autonómica de amplio espectro, sugiere sólo que esas partes deben remar en pro del conjunto de Iberia, no monárquica. Ese era el famoso “iberismo” de Pessoa y su búsqueda de la nueva llegada de Don Sebastián, el famoso “sebastianismo”, que no sería real ni mucho menos bélico, sino cultural.

La importancia de la cultura y la civilización de Iberia en un mundo futuro. Pessoa cita incluso a Vázquez de Mella (1861-1928): “Las tres finalidades españolas son: el dominio del estrecho, abusivamente frustrado hasta el momento por Inglaterra –Pessoa también creía que Inglaterra debía devolver el Peñón-, la alianza ibérica, es decir el acuerdo ibérico en materia civilizacional; y el imperialismo espiritual en Iberoamérica.” Es cierto que parte de estas ideas o propuestas no dejan de estar muy signadas por la época en que Pessoa escribe (1930, fecha tope) pero no es menos cierto que, entre las inexactitudes o los excesos idealistas, hay muchos temas o propuestas que admiten una lectura hodierna. Por ejemplo, en una España futura mejor estructurada –la actual tiene claras fisuras- no sería mala idea contar con Portugal, acercarse a Portugal, pues si el “iberismo” es un tema relativamente nuevo en España –aparte de Unamuno- en Portugal ha sido siempre una corriente notable. Y si precisamos que la Confederación que Pessoa pregona admite la libertad interna de cada país (incluyendo Cataluña) a la vez deja clara la dirección en que han de remar todos: no la grandeza de España ni de Portugal (que ya la tuvieron, además) sino la grandeza de Iberia.

Es verdad que Pessoa era muy anticatólico (pero no todos creemos que el nacionalcatolicismo haya sido bueno) y bastante antifrancés, pues piensa que la cultura cartesiana de Francia es una de las enemigas culturales de Iberia.  (“Lúcidos, completos en su nivel inferior, los franceses han sido los corruptores de nuestra civilización ibérica.”) De ahí los clamores latinos de este Pessoa entre realidad y utopía: “Delenda Galia! Delenda Germania! Delenda Ecclesia!” Insisto, leer estas reflexiones de Pessoa tiene mucho de paseo por la utopía de nuestra sangre. Pero aseguro que está lleno de puntos inmensamente actuales. La importancia de Iberia y su pluralidad unificante. Un paseo para vivir el presente, lejos y cerca.

http://luisantoniodevillena.es/web/articulos/iberia-espana-y-portugal-segun-fernando-pessoa/

Biografia de Luis Antonio de Villena
“Primero escribí ensayos porque quería ser sabio y luego poesía después de leer a los modernistas y los simbolistas (Manuel Machado, Verlaine, Baudelaire…). A los quince o dieciséis años ya tenía escrito algún libro. Creo que el primero se llamaba «Aromas de ensueño». Luego lo rompí. Posteriormente, en segundo de carrera, ya en la Universidad, tuve un profesor que me empujó a la literatura en vivo, al mundo editorial. Mi primer libro publicado es de cuando yo tenía 19 años, pero ya era mi octavo libro.
Luis Antonio de Villena

Es licenciado en filología románica y estudió además lenguas clásicas y orientales. Su obra creativa en verso o prosa ha sido traducida a varias lenguas —entre ellas, alemán, japonés, italiano, francés, inglés, portugués o húngaro—. Recibió los premios Nacional de la Crítica en poesía (1981), el Azorín de novela (1995), el internacional Ciudad de Melilla de poesía (1997), el Sonrisa Vertical de narrativa erótica (1999) y el premio de poesía «Generación del 27» (2004).6 En 2007 obtuvo el II Premio Internacional de Poesía El Viaje del Parnaso, por un libro titulado «La prosa del mundo».
Es doctor honoris causa por la Universidad de Lille (Francia) desde noviembre de 2004 y ha realizado traducciones de William Beckford (la Excursión a Batalha y Alcobaça), de los sonetos de Miguel Ángel, del poeta inglés Ted Hughes (ex-marido de Sylvia Plath), del francés Du Bellay, del latino Catulo, de la poesía goliárdica medieval y de la parte de la Antología Palatina denominada «Musa de los muchachos» y compilada por Estratón de Sardes, que reúne poemas homoeróticos de varios autores. Ha escrito numerosos ensayos de crítica literaria y colabora habitualmente en la prensa con artículos de opinión; también ha sido antólogo de poesía joven y ha realizado diversas ediciones críticas. Es, asimismo, un habitual conferenciante y contertulio en radio y televisión. Desde octubre de 2008 a julio de 2010 dirigió y presentó el programa Las aceras de enfrente, en Radio 5 de RNE

 Casa de Fernando Pessoa

 

Casa Fernando Pessoa/ Fernando Pessoa/ Vida /Cronología
Direcção: Clara Riso

A seguinte cronologia, publicada in Fernando Pessoa, Escritos Autobiográficos, Automáticos e de Reflexão Pessoal (Assírio & Alvim, 2003), foi elaborada por Richard Zenith e corrigida por ele, para inclusão no nosso site. A referida edição inclui notas que esclarecem a proveniência das informações.

1813
13 de Fevereiro: Nasce, em Tavira, Joaquim António de Araújo Pessoa, avô paterno de Fernando Pessoa. Liberal, foge para o Porto, onde, em 1833, se alista na infantaria. Faz a campanha do cerco do Porto, persegue o «Remexido» na guerrilha da serra algarvia, participa ainda noutros conflitos e estabelece-se, finalmente, em Lisboa. Morre general, muito condecorado e estimado pela sua bravura e capacidade.

1823
17 de Junho: Nasce, em Lisboa, Dionísia Rosa Estrela de Seabra, a avó paterna de Pessoa.

1825
18 de Abril: Nasce, em Lisboa, Manuel Gualdino da Cunha, futuro marido da tia-avó Maria Xavier Pinheiro. Oficial da Armada que veio a ocupar lugares de relevo na Direcção-Geral dos Caminhos-de-Ferro, apoiou a revolução de Outubro de 1846 e tornou-se militante do Partido Progressista. No seu funeral esteve presente José Luciano de Castro, um dos líderes do Partido e então presidente do Conselho.

1828
10 de Agosto: Nasce, em Velas, ilha de São Jorge, Rita Emília Xavier Pinheiro, a mais velha das quatro tias-avós maternas de Pessoa. Nunca casou.

1830
11 de Agosto: Nasce, na Calheta, ilha de São Jorge, Maria Xavier Pinheiro, a tia-avó mais ligada a Pessoa, que a caracterizou como um «tipo de “mulher culta” do século XVIII, céptica em religião, aristocrática e monárquica e não admitindo no povo o cepticismo». Detentora de «dotes literários», era um «espírito varonil sem medos e pouca ternura feminina». Casa, um pouco tardiamente, com Manuel Gualdino da Cunha, não tendo tido filhos.

1832
29 de Dezembro: Nasce, em Angra do Heroísmo, ilha Terceira, o avô materno, Luís António Nogueira. Licenciado em direito pela Universidade de Coimbra, ocupa diversos cargos no Estado português, entrando mais tarde no Ministério do Reino como Director-geral da Administração Civil e Política e chegando a ser Conselheiro do Estado.

1836
14 de Junho: Nasce, em Velas, ilha de São Jorge, a avó materna, Madalena Xavier Pinheiro.

1840
24 de Abril: Nasce, na ilha Terceira, António Maria Silvano, primo (e futuro marido) da tia-avó Carolina. Filho de um general, chegará também a general, reformando-se em 1897.

1843
22 de Abril: Nasce em Angra do Heroísmo, ilha Terceira, a tia-avó Carolina (Xavier Pinheiro), que se casará com António Maria Silvano em 1866. O casal terá quatro filhos: Carolina Adelaide Pinheiro Silvano, António Pinheiro Silvano, Joaquim Silvano e Júlio Maria Silvano.
1844
13 de Fevereiro: Casamento dos avós paternos.

1845
Nasce, em Tavira, Lisbela da Cruz Pessoa, prima direita do pai de Pessoa. Enviuvará cedo de um oficial chamado Romão Aurélio da Cruz Machado (1849-1873), sem que o casal tenha tido filhos.
9 de Outubro: Nasce em Angra do Heroísmo, ilha Terceira, a tia-avó Adelaide (Xavier Pinheiro), que casará com Joaquim de Andrade Neves, médico cirurgião da Madeira. Terão três filhos: Jaime de Andrade Neves, Laurinda Pinheiro Neves e Joaquim de Andrade Neves.

1850
28 de Maio: Nasce, em Lisboa, Joaquim de Seabra Pessoa, pai de Fernando Pessoa. Empregado no Ministério de Justiça e redactor, à noite, do Diário de Notícias, com uma extensa colaboração como crítico musical, entre 1876 e 1892.
1 de Dezembro: Nasce Henrique dos Santos Rosa, irmão do padrasto. Militar reformado em 1903 com o grau de general de brigada, também era um poeta de vasta cultura. Exercerá grande influência — literária e política (pelas suas convicções antimonárquicas) — sobre Pessoa, com quem desenvolve estreita amizade após este último ter regressado a Lisboa em 1905.

1857
29 de Setembro: Nasce, em Lisboa, João Miguel dos Santos Rosa, padrasto de Pessoa. Alista-se na Marinha em 1871.

1859
24 de Abril: Casamento dos avós maternos.

1860
19 de Março: Nasce Ana Luísa Pinheiro Nogueira, a tia Anica, única irmã da mãe de Pessoa. Casa-se em 1889 com João Nogueira de Freitas (1865-1904), engenheiro agrónomo.

1861
30 de Dezembro: Nasce, em Angra do Heroísmo (Ilha Terceira), Maria Madalena Pinheiro Nogueira, mãe de Pessoa.

1865
Abril: A mãe vem viver para o continente, depois de seu pai, Luís António Nogueira, ter sido nomeado Secretário-Geral do Governo Civil do Porto. Criada no Porto e em Lisboa, não voltará a viver nos Açores.

1866
22 de Novembro: Nasce Jaime Pinheiro de Andrade Neves, filho da tia-avó Adelaide e de Joaquim de Andrade Neves. Ainda criança, vem viver para Lisboa, onde exercerá medicina durante muitos anos, depois de obter a respectiva licenciatura na Faculdade de Medicina de Paris. Morre, em Lisboa, em 1955.

1871
28 de Junho: Nasce António Pinheiro Silvano, filho da tia-avó Carolina e de António Maria Silvano. Seguirá uma carreira na Armada. Morre, em Lisboa, em 1936.

1884
28 de Junho: Morre o avô materno de Pessoa.

1885
6 de Agosto: Morre o avô paterno.

1887
5 de Setembro: Os pais de Pessoa casam-se, em Lisboa.
19 de Setembro: «Nasce» às 16h05, no Porto, Ricardo Reis.

1888
13 de Junho: Nasce Fernando António Nogueira Pessoa no Largo de S. Carlos, 4, 4.º esq., freguesia dos Mártires, numa quarta-feira às 15h20. Alexander Search terá «nascido» supostamente no mesmo dia, em Lisboa.

1889
16 de Abril: «Nasce» às 13h45, em Lisboa, Alberto Caeiro.

1890
15 de Outubro: «Nasce» às 13h30, em Tavira, Álvaro de Campos (a sua data de nascimento fora inicialmente fixada em 13 de Outubro, conforme consta de alguns horóscopos que Pessoa elaborou para este heterónimo).

1891
24 de Fevereiro: Nasce, na Ilha Terceira, Mário Nogueira de Freitas, filho da tia Anica e primo direito de Pessoa.

1893
21 de Janeiro: Nasce Jorge, o irmão de Pessoa.
2 de Abril: Nasce Maria, filha da tia Anica e prima direita de Pessoa.
10 de Julho: A família da tia Anica (com quem vivia a avó Madalena) volta à Terceira, depois de alguns anos passados no continente.
13 de Julho: Morre o pai de Pessoa, vítima de tuberculose.
15 de Novembro: A família — a mãe, Fernando, o irmão, a avó Dionísia e duas criadas — muda-se para a Rua de S. Marçal, 104, 3.º.

1894
2 de Janeiro: Morre o irmão Jorge. Neste mesmo mês mãe conhece o seu segundo marido, João Miguel Rosa.
27 de Dezembro: A avó materna de Pessoa, Madalena Xavier Pinheiro, vem de Angra para Lisboa a fim de fazer companhia à sua filha viúva.

1895
26 de Julho: Compõe os seus primeiros versos, uma quadra intitulada «À minha querida mamã».
30 de Dezembro: A mãe casa-se, por procuração, com o comandante João Miguel Rosa, que está em Durban, tendo sido nomeado cônsul de Portugal em Outubro. O marido é representado pelo irmão, Henrique Rosa.

1896
5 de Janeiro: A avó materna regressa definitivamente à Terceira.
20 de Janeiro: Pessoa e a mãe, acompanhados pelo tio Manuel Gualdino da Cunha, partem de Lisboa rumo à Madeira, onde, no dia 31, embarcam no Hawarden Castle para Durban.
Março: Pessoa ingressa na St. Joseph’s Convent School, um colégio de freiras irlandesas e francesas, onde vai fazer, em três anos, o equivalente a cinco anos lectivos.
27 de Novembro: Nasce Henriqueta Madalena, primeira filha do segundo casamento da mãe de Pessoa. Conhecida como Teca.

1898
25 de Janeiro: Morre, em Pedrouços, o tio Manuel Gualdino da Cunha.
5 de Outubro: Morre, em Angra do Heroísmo, a avó materna.
22 de Outubro: Nasce Madalena Henriqueta, segunda filha de Madalena Nogueira e de João Miguel Rosa.

1899
7 de Abril: Pessoa ingressa na Durban High School.

1900
11 de Janeiro: Nasce Luís Miguel, terceiro filho de Madalena Nogueira e de João Miguel Rosa. Conhecido como Lhi.
14 de Junho: Nasce, em Lisboa, Ofélia Queiroz, futura e única namorada de Pessoa.

1901
12 de Maio: Escreve “Separated from thee”, o seu poema mais antigo que conhecemos.
Junho: Obtém, mediante exame, o «First Class School Higher Certificate» da Universidade do Cabo da Boa Esperança, depois de ter feito três anos lectivos em pouco mais de dois anos. Fica classificado no 48.º lugar entre 673 candidatos.
25 de Junho: Morre a meia-irmã Madalena Henriqueta.
1 de Agosto: Viaja com a família para Lisboa, num vapor que passa por Lourenço Marques, Zanzibar, Dar-es-Salam, Port Said e Nápoles.
13 de Setembro: A família, chegada a Lisboa, vai instalar-se num andar alugado, na Rua de Pedrouços, 45, r/c, perto da Quinta do Duque do Cadaval, também em Pedrouços, onde moram as tias-avós Maria e Rita e a avó Dionísia. Outubro(?): Vai a Tavira, com a família, visitar a «tia» Lisbela Pessoa Machado (prima do falecido pai) e outros parentes do lado paterno.

1902
2 de Maio: Pessoa, com a família, embarca para a Ilha Terceira, ficando 9 dias (7 a 16 de Maio) na casa da tia Anica, do tio João e dos primos Mário e Maria. Pessoa elabora três números de um jornal de brincadeira, A Palavra, com o poema «Quando Ela Passa» (assinado por «Dr. Pancrácio»), charadas e a história de um naufrágio provocado por um ciclone, presumivelmente inspirada pelo mau tempo que assolou os Açores nessa altura; o primo Mário aparece designado como «Redactor». A família de Pessoa antecipa o seu regresso ao continente devido a uma epidemia de meningite cérebro-espinal.
20 de Maio: De novo em Lisboa, a família vai morar para uma casa situada na Avenida D. Carlos I, 109, 3.º-esq., em Santos.
26 de Junho: A mãe e o padrasto embarcam para Durban, com os filhos. Pessoa permanece em Lisboa.
18 de Julho: O seu primeiro poema publicado, «Quando a dor me amargurar», datado de 31/3/1902, sai em O Imparcial.
19 de Setembro: Embarca, sozinho, para Durban, no Herzog, que faz carreira pelo Cabo. Outubro: Em Durban ingressa na Commercial School, que funciona à noite.

1903
17 de Janeiro: Nasce João Maria, quarto filho de Madalena Nogueira e João Miguel Rosa. Novembro: Faz o «Matriculation Examination» da Universidade do Cabo (instituição que, nessa altura, administrava exames mas não cursos). Ganha o Prémio Rainha Vitória, para o melhor ensaio em inglês do exame. Havia 899 candidatos.

1904
Fevereiro: Matricula-se novamente na Durban High School, onde faz o seu primeiro ano de estudos universitários.
9 de Julho: Publica, em The Natal Mercury, um poema satírico assinado por C. R. Anon. Poeta e prosador em inglês, trata-se do primeiro heterónimo com uma obra extensa.
16 de Agosto: Nasce Maria Clara, quinta filha de Maria Madalena Nogueira e João Miguel Rosa.
16 de Dezembro: Faz o «Intermediate Examination in Arts» da Universidade do Cabo, sendo colocado na «Second Class» e obtendo a classificação mais elevada do Natal. Abandona a High School.

1905
20 de Agosto: Pessoa embarca no Herzog com destino a Lisboa, viajando pelo lado ocidental de África.
5 de Setembro: A tia Anica, que enviuvara em 1904, instala-se com os filhos em Lisboa.
14 de Setembro: Chegado a Lisboa, Pessoa fica uns dias em Pedrouços, na casa da tia Maria (onde moram também a tia Rita e a avó Dionísia), passando depois para a casa da tia Anica, na Rua de S. Bento, 98, 2.º-esq., onde viverá durante um ano.
2 de Outubro: Começa a frequentar o Curso Superior de Letras em Lisboa.

1906
Surge o heterónimo Alexander Search. Pessoa atribuiu-lhe, retroactivamente, vários poemas e fragmentos poéticos datados de 1904-1906, que tinham sido inicialmente assinados por C. R. Anon.
Maio-Agosto: Doente durante este período, falta aos exames do Curso, que se realizam em Julho.
Setembro (finais): Matricula-se novamente no primeiro ano do Curso. Empenha-se, sobretudo, na cadeira de Filosofia.
Outubro (inícios): A família chega de Durban para umas longas férias, ficando na Calçada da Estrela, 100, 1.º, para onde se muda Pessoa.
11 de Dezembro: Morre, em Lisboa, a meia-irmã Maria Clara.

1907
Surgem vários alter-egos que escrevem em várias línguas: Faustino Antunes e Pantaleão (em português), Charles James Search e o Friar Maurice (em inglês) e Jean Seul (em francês).
Abril: Uma greve académica, que eclodiu na Universidade de Coimbra, paralisa o Curso Superior de Letras.
Maio: Depois do regresso da família a Durban, Pessoa vai viver na Rua da Bela Vista à Lapa, 17, 1.º, na casa da tia Maria, onde também moram a tia Rita e a avó Dionísia.
10 de Maio: João Franco, apoiado pelo rei Dom Carlos, dissolve as Cortes e instaura a ditadura.
Junho(?): Pessoa abandona o Curso Superior de Letras.
6 de Setembro: Morre Dionísia de Seabra Pessoa. Fernando é o seu único herdeiro.
Setembro: Despede-se de R. G. Dun, uma agência internacional de informações comerciais (integrada na actual Dun & Bradstreet), onde trabalhara por alguns meses como estagiário.

1908
1 de Fevereiro: Dom Carlos I é assassinado. Manuel II sobe ao trono.
Final do outono: Publica, no Novo Almanaque de Lembranças Luso-Brasileiro para o Ano de 1909, uma charada em forma de poema epistolar, assinado por Gaudêncio Nabos, um heterónimo humorista.
14 de Dezembro: Primeiro fragmento datado do Fausto. um drama em verso inspirado no de Goethe.

1909
Surgem novas personalidades fictícias: Joaquim Moura Costa, Vicente Guedes, Carlos Otto
Agosto: Vai a Portalegre comprar máquinas para a Empresa Íbis — Tipográfica e Editora, que fundará alguns meses depois em Lisboa, na Rua da Conceição da Glória, 38, 4.º.
Novembro: Muda-se de casa das tias para a Rua da Glória, 4, r/c.
Final de Outono: Volta a publicar, sob o nome de Gaudêncio Nabos, uma charada-poema no Novo Almanaque de Lembranças Luso-Brasileiro para o Ano de 1910.

1910
A Empresa Íbis é extinta, sem ter publicado nenhum livro, apenas impressos, cartões e envelopes.
5 de Outubro: Proclamação da República.

1911
Pessoa muda-se (possivelmente já em finais de 1910) para o Largo do Carmo, 18-20, 1.º. Funcionam na mesma morada, e desde finais de 1910, a Agência Internacional de Minas, cujo director é Mário Nogueira de Freitas, e a Garantia Social, uma «Agência da Negócios Indeterminados». Pessoa terá colaborado nas duas empresas.
Maio(?): Começa a traduzir obras inglesas e espanholas para português, destinadas à Biblioteca Internacional de Obras Célebres, que será publicada em 24 volumes por volta de 1912.
Junho: Passa a viver com a tia Anica, na Rua Passos Manuel, 24, 3.º-esq.
12 de Setembro: Em Durban, a família muda-se para Pretória, onde João Miguel Rosa fora nomeado cônsul-geral de Portugal.
21 de Setembro: Morre a tia-avó Maria em casa da tia Anica, Rua Passos Manuel.

1912
Abril: Publica, na revista A Águia, do Porto, o seu primeiro artigo de crítica, «A Nova Poesia Portuguesa Sociologicamente Considerada». Publicará outros artigos na mesma revista, ainda em 1912 e 1913.
13 de Outubro: O seu melhor amigo, Mário de Sá-Carneiro (1890-1916), parte para Paris, o que dá início a uma assídua correspondência entre ele e Pessoa.

1913
Março: Escreve pelo menos algumas estrofes de Epithalamium, poema datado de 1913.
1 de Março: Começa a sua colaboração em Teatro: revista de crítica, que conhecerá quatro números. O seu director, Boavida Portugal, funda, em Novembro do mesmo ano, uma revista parecida, Teatro: jornal de arte, onde Pessoa também colaborará.
14 de Outubro: Morre, em Lisboa, António Maria Silvano, marido da tia-avó Carolina.
Agosto: Publica, em A Águia, «Na Floresta do Alheamento», identificado como «Do Livro do Desassossego, em preparação» e assinado pelo seu próprio nome.

1914
Fevereiro: Publica, em A Renascença, os seus primeiros poemas de adulto, «Ó sino da minha aldeia» e «Pauis de roçarem ânsias pela minh’alma em ouro», sob o título geral «Impressões do Crepúsculo».
4 de Março: Primeiro poema datado de Alberto Caeiro.
Abril: Muda-se, com a tia Anica e a sua filha, para a Rua Pascoal de Melo, 119, 3.º-dto.
Junho: Surge Álvaro de Campos, com a escrita da «Ode Triunfal» (publicada em Orpheu 1).
12 de Junho: Primeiras odes datadas de Ricardo Reis.
Novembro: A tia Anica parte para a Suíça com a filha Maria e o genro Raul Soares da Costa, um engenheiro naval. Viverão depois em Itália, regressando a Lisboa por volta de 1924. A tia Anica morre em 1940.
Novembro(?): Pessoa muda-se para a Rua de D. Estefânia, 127, r/c-dto., alugando um quarto em casa de uma engomadeira.

1915
Primeira referência concreta ao heterónimo António Mora (que surgiu, possivelmente, já em 1914), concebido como um «continuador filosófico» de Alberto Caeiro. «Morte» de Alberto Caeiro.
24 de Março: Sai Orpheu 1, que inclui o «drama estático» O Marinheiro e, de Álvaro de Campos, «Opiário» e «Ode Triunfal».
4 de Abril: Pessoa inicia uma breve mas intensa colaboração em O Jornal, onde publicará, até dia 21 de Abril, dez textos, seis deles na rubrica «Crónica da vida que passa…».
6 de Maio: Começa a escrever Antinous, poema datado de 1915.
13 de Maio: Publica «O Preconceito da Ordem» no único número de Eh real!, um panfleto declaradamente contra a ditadura de Pimenta de Castro (no poder desde Janeiro).
14 de Maio: Uma revolução em Lisboa derruba o governo de Pimenta de Castro.
Junho (finais): Sai Orpheu 2, com os seis poemas interseccionistas de «Chuva Oblíqua» e a «Ode Marítima» de Campos.
6 de Julho: Uma carta dirigida a A Capital, em que «Álvaro de Campos» graceja sobre um acidente de eléctrico que deixou o político Afonso Costa gravemente ferido, provoca indignação, mesmo entre vários camaradas do Orpheu.
Setembro: Entrega a primeira de seis traduções (publicadas em 1915-16) de obras de teosofia, escritas por figuras como C.W. Leadbeater e Helena Blavatsky.
Novembro: A mãe, ainda em Pretória, sofre uma trombose cerebral, ficando paralítica do lado esquerdo.
Dezembro: Surge a personalidade literária Rafael Baldaia, um astrólogo de barbas longas.

1916
14 de Fevereiro: Morre a tia-avó Rita em Lisboa, em casa da tia-avó Carolina.
Março: Início, em Pessoa, do fenómeno de escrita automática ou mediúnica.
9 de Março: A Alemanha declara guerra a Portugal 26 de Abril: Mário de Sá-Carneiro suicida-se em Paris.
Maio(?): Pessoa muda-se para a Rua Antero de Quental.
Agosto-Setembro(?): Mora num quarto contíguo à Leitaria Alentejana, Rua Almirante Barroso, 12.
Setembro: Resolve tirar o circunflexo do apelido, que até então escrevia «Pessôa». Publica, em Terra Nossa, o poema «A Ceifeira», de que será publicada outra versão no terceiro número da Athena.
Outubro: Aluga quartos em casa de Manuel A. Sengo, na Rua Cidade da Horta, 58, 1.º-dto.

1917
12 de Maio: Decide-se o conteúdo definitivo de Orpheu 3, que chega a ser quase totalmente impresso em Julho mas que não sairá em vida de Pessoa.
12 de Maio: Envia The Mad Fiddler, um livro de poemas, a uma editora inglesa, Constable & Company Ltd., que recusa a sua publicação numa carta datada de 6 de Junho.
Julho-Agosto: Cria-se a firma de comissões F. A. Pessoa, situada na Rua de S. Julião, 41, 3.º. São sócios desta empresa Pessoa, Augusto Ferreira Gomes e o Eng.º Geraldo Coelho de Jesus.
Outubro ou Novembro: Pessoa muda-se para a Rua Bernardim Ribeiro, 17, 1.º. Publicação de o Ultimatum de Álvaro de Campos no único número da revista Portugal Futurista, apreendida pela polícia em Novembro.
Dezembro: A firma F. A. Pessoa muda-se para a Rua do Ouro, 87, 2.º.
5 de Dezembro: Sidónio Pais chefia um golpe de Estado que instaura uma ditadura.

1918
29 de Abril: Morre Santa Rita Pintor, artista “futurista” que colaborava em Orpheu.
1 de Maio: Extingue-se a firma F. A. Pessoa.
Julho: Pessoa publica, à sua custa, Antinous e 35 Sonnets. Envia exemplares a vários jornais britânicos, onde sairão recensões, geralmente favoráveis embora com algumas reservas.
13 de Outubro: Publica, no diário lisboeta O Tempo, um artigo intitulado «Falência?», em que contraria a noção de que faliu a República enquanto sistema governativo. A uma réplica não assinada, «Lógica… Futurista», publicada o dia seguinte no Diário Nacional, Pessoa escreverá, em O Tempo do dia 17, uma contra-réplica, «Falta de lógica… Passadista».
Novembro ou Dezembro: Muda-se para uma casa mobilada na Rua de Santo António dos Capuchos.
14 de Dezembro: Sidónio Pais é assassinado.

1919
19 de Janeiro: A Monarquia é proclamada no Porto e em Lisboa por juntas militares criadas meses antes. As forças monárquicas, facilmente dominadas no Sul, assumem o controlo do Norte.
13 de Fevereiro: As forças republicanas entram no Porto, derrubando o governo monárquico. Ricardo Reis, monárquico segundo a sua «biografia», exila-se no Brasil.
1 de Maio: Pessoa inicia a sua colaboração em Acção, um jornal sidonista criado pelo Núcleo de Acção Nacional e dirigido por Geraldo Coelho de Jesus.
Maio-Agosto(?): Muda-se para a Rua Capitão Renato Baptista, 3, r/c-esq.
14 de Junho: Morre, em Lisboa, a tia-avó Adelaide.
7 de Outubro: Morre, em Pretória, o comandante João Miguel Rosa.
Outubro-Novembro(?): Muda-se para a Av. Gomes Pereira, em Benfica.
Novembro: Pessoa conhece Ofélia Queiroz na firma Félix, Valladas & Freitas, Lda.

1920
30 de Janeiro: Publica o poema «Meantime», pertencente à obra The Mad Fiddler, em The Athenaeum, uma prestigiosa revista inglesa.
20 de Fevereiro: A mãe e os três meios-irmãos de Pessoa embarcam para Lisboa.
27 de Fevereiro: Publica, em Acção, o poema elegíaco «À Memória do Presidente Sidónio Pais».
1 de Março: Data da sua primeira carta a Ofélia Queiroz.
29 de Março: Muda-se para a Rua Coelho da Rocha, 16, 1.º-dto., onde residirá até morrer.
30 de Março: A mãe e os meios-irmãos de Pessoa desembarcam em Lisboa. Moram provisoriamente com o primo António Pinheiro Silvano, na Av. Casal Ribeiro, 35, instalando-se na Rua Coelho da Rocha em finais de Abril, depois de Pessoa ter tomado as previdências necessárias (ligações de água e electricidade, aquisição das mobílias necessárias, etc.).
Maio: Os meios-irmãos Luís e João partem para Inglaterra, onde estudarão na Universidade de Londres. Casam-se com inglesas mas não têm filhos. Luís morre em 1975, João em 1977.
29 de Novembro: Pessoa rompe o namoro com Ofélia, por carta.

1921
A firma Olisipo («Agentes, Organizadores e Editores») começa a funcionar, com escritório na Rua da Assunção, 58, 2.º. Pessoa planeara, durante dois anos, uma empresa grande e diversificada, dedicada à promoção da cultura e do comércio portugueses, especialmente no estrangeiro. A Olisipo, menos ambiciosa, funcionará por um lado como editora de livros e, por outro, como intermediária entre algumas minas portuguesas e investidores estrangeiros.
19 de Outubro: Uma revolta radical, em Lisboa, culmina na chamada «Noite Sangrenta» em que vários republicanos são assassinados.
Dezembro: Pessoa publica, pela Olisipo, os seus English Poems I-II (que incluem uma versão revista de Antinous e as Inscriptions) e English Poems III (Epithalamium) e, de Almada Negreiros, A Invenção do Dia Claro.

1922
Maio: Publica, no primeiro número da revista Contemporânea, «O Banqueiro Anarquista». A Olisipo reedita a obra Canções (a 1.ª ed. é de 1921) de António Botto, um poeta assumidamente homossexual.
Julho: Pessoa publica, na Contemporânea, «António Botto e o Ideal Estético em Portugal».
Outubro: Publica, na Contemporânea, «Mar Português» (conjunto de doze poemas, onze dos quais farão parte da Mensagem). No mesmo número da revista, Álvaro Maia publica «Literatura de Sodoma: O sr. Fernando Pessoa e o ideal estético em Portugal».
Novembro(?): É fundada, na Rua de S. Julião, 52, 1º, a firma F. N. Pessoa, que funcionará durante três anos. Os seus sócios prováveis, para além de Pessoa, chamavam-se Augusto Franco, Albano da Silva e Júlio Moura.

1923
Janeiro: Pessoa publica, na Contemporânea, três poemas em francês.
Fevereiro: Publica, na Contemporânea, «Lisbon Revisited (1923)», de Álvaro de Campos. A Olisipo publica o opúsculo Sodoma Divinizada de Raul Leal.
19 de Fevereiro: Pedro Teotónio Pereira (que deterá vários cargos no governo do Estado Novo) organiza a Liga de Acção dos Estudantes de Lisboa, que resolve fazer campanha, junto dos jornais e do governo civil, contra a «literatura de Sodoma».
Março (inícios): O governador civil de Lisboa ordena a apreensão de vários livros «imorais», entre os quais as Canções de António Botto e Sodoma Divinizada de Raul Leal.
6 de Março: A Liga de Acção dos Estudantes distribui um manifesto contra a «inversão da inteligência, da moral e da sensibilidade». Pessoa responde com Aviso por Causa da Moral, manifesto assinado por Álvaro de Campos e distribuído em folha volante.
Abril: Raul Leal publica outro panfleto, Uma Lição de Moral aos Estudantes de Lisboa e o Descaramento da Igreja Católica. A Liga dos Estudantes responde com um manifesto insultuoso. Pessoa, em defesa de Raul Leal, publica no seu próprio nome uma outra folha volante, Sobre um Manifesto de Estudantes.
21 de Julho: A irmã Henriqueta casa-se com Francisco Caetano Dias, oficial da Administração Militar. Vão viver para a Quinta dos Marechais, Alto da Boa Vista, Benfica, levando com eles a mãe de Pessoa (que precisa de cuidados especiais desde a trombose sofrida em Pretória). O tio Henrique Rosa, doente, também vai viver com eles. Pessoa passa a viver sozinho durante dois anos.

1924
Outubro: Ricardo Reis estreia-se publicamente com um conjunto de vinte odes, no primeiro número da Athena, revista concebida por Pessoa, que é seu director literário, sendo Rui Vaz o director artístico. O primeiro número também inclui colaborações de Almada Negreiros, António Botto e Henrique Rosa.
Dezembro: Publica, no segundo número da Athena (datado de Novembro), «Os Últimos Poemas de Mário de Sá-Carneiro» e «O que é a Metafísica», em que Álvaro de Campos discorda de Fernando Pessoa.

1925
Janeiro ou Fevereiro: Publica, no terceiro número da Athena (datado de Dezembro de 1924), 16 poemas de Pessoa-ortónimo e três poemas de Henrique Rosa.
8 de Fevereiro: Morre Henrique Rosa, irmão do padrasto, na Quinta dos Marechais, Benfica.
17 de Março: Morre a mãe de Fernando Pessoa na Quinta dos Marechais.
Março: Caeiro faz a sua estreia pública, com 23 poemas de O Guardador de Rebanhos, no quarto número da Athena (datado de Janeiro).
Junho: Publicam-se, no quinto número da Athena (datado de Fevereiro), 16 composições que fazem parte dos Poemas Inconjuntos, de Caeiro.
Agosto-Dezembro: Traduz A Letra Encarnada, de Nathaniel Hawthorne. Setembro ou
Outubro: A irmã Henriqueta e o marido deixam a Quinta dos Marechais, regressando à Rua Coelho da Rocha.
27 de Outubro: Apresenta um pedido de patente pela sua invenção de um «Anuário Sintético».
16 de Novembro: Nasce Manuela Nogueira Rosa Dias, sobrinha de Pessoa.

1926
1 de Janeiro: Inicia-se a publicação de A Letra Encarnada, em folhetins, na revista Ilustração. Como então era costume, o nome de Pessoa, o tradutor, não aparece.
25 de Janeiro: Sai o primeiro de seis números (todos de 1926) da Revista de Comércio e Contabilidade, dirigida pelo seu cunhado, Francisco Caetano Dias. Ele e Pessoa são os principais colaboradores.
30 de Abril: Morre, em Lisboa, a tia-avó Carolina.
28 de Maio: O general Gomes da Costa, herói da 1.ª Grande Guerra, inicia uma revolta militar que provoca, em apenas dois dias, a demissão do Governo. Gomes da Costa assume o controlo total através de um golpe de Estado, em 17 de Junho.
Junho: Pessoa publica, na Contemporânea, «Lisbon Revisited (1926)», de Álvaro de Campos.
9 de Julho: Um novo golpe de Estado, dirigido pelo general monárquico Sinel de Cordes, substitui Gomes da Costa pelo general Óscar Carmona. Cordes e Carmona governam, numa ditadura militar bastante repressiva, até 1928.
30 de Outubro: O diário Sol dá início à publicação, em folhetins, de O Caso da 5.ª Avenida [The Leavenworth Case: A Lawyer’s Story], da escritora norte-americana Anna Katherine Green. A tradução é de Pessoa, que chega a traduzir um terço deste romance policial, antes de o jornal suspender a sua publicação, em 1 de Dezembro de 1926.

1927
Fevereiro: Uma revolta republicana, no Porto e em Lisboa, é derrotada pelo regime.
4 de Junho: Com um poema ortónimo e o texto «Ambiente», subscrito por Álvaro de Campos, Pessoa inicia a sua intensa colaboração com a revista Presença, fundada em Coimbra três meses antes.
18 de Julho: Publica, na Presença, três odes de Ricardo Reis.
Novembro ou Dezembro: A irmã, o cunhado e a sobrinha de Pessoa mudam-se para Évora, onde vivem durante três anos.

1928
26 de Janeiro: Escreve a primeira carta a José Régio, o primeiro crítico a reparar — num livro de ensaios e nas páginas de Presença (de que era um dos directores fundadores) — na importância da obra pessoana para a história da literatura.
Março: Publica-se O Interregno: Defesa e Justificação da Ditadura Militar em Portugal, escrito por Pessoa a pedido do Núcleo de Acção Nacional, (numa nota biográfica de 1935, renegará O Interregno).
Abril: Formação de um novo governo, com António de Oliveira Salazar à frente das Finanças.
27 de Maio: Pessoa publica «Apostila», de Álvaro de Campos, em O Notícias Ilustrado, com o qual colaborará assiduamente nos dois anos seguintes.
Agosto: Surgem, num caderno, os primeiros trechos atribuídos a um fidalgo suicidário chamado Barão de Teive, provavelmente o último heterónimo criado por Pessoa.

1929
Publicam-se três fascículos de uma Antologia de Poemas Portugueses Modernos, organizada por Pessoa e António Botto. Este último publicará, em 1944, uma versão completa do livro, acrescentando-lhe alguns poemas da sua escolha pessoal.
22 de Março: Primeiro texto com data da última e mais intensa fase do Livro do Desassossego.
Abril-Junho(?): Sai, em A Revista (da Solução Editora), o primeiro de onze trechos do Livro do Desassossego publicados entre 1929 e 1932, depois de 16 anos sem notícias do livro. Todos os trechos agora publicados são assinados por Pessoa mas atribuídos a «Bernardo Soares, ajudante de guarda-livros na cidade de Lisboa».
26 de Junho: Escreve a sua primeira carta a João Gaspar Simões, um dos directores da Presença, para lhe agradecer o livro Temas, onde aparece o primeiro estudo sobre a obra de Pessoa.
9 de Setembro: Ofélia Queiroz escreve a Pessoa para lhe agradecer a foto que este lhe enviara, a seu pedido, através do sobrinho Carlos Queiroz, poeta e amigo de Pessoa.
11 de Setembro: Pessoa responde à carta de Ofélia, iniciando, assim, a segunda fase do namoro.
10 de Outubro: Morre, em Tavira, a «tia» Lisbela.
4 de Dezembro: Numa carta à editora de Aleister Crowley, corrige o horóscopo deste último, publicado nas suas Confessions. Crowley responde de imediato, dando início a uma assídua correspondência entre os dois.

1930
11 de Janeiro: Escreve a sua última carta a Ofélia Queiroz, que continuará a escrever-lhe durante mais de um ano. Os dois ainda falam por telefone e encontram-se de vez em quando. Ofélia, que se casará mais tarde, morre em 1991.
13 de Junho: Escreve «Aniversário», publicado no número seguinte da Presença como tendo sido escrito por Álvaro de Campos, no seu último «aniversário»: 15 de Outubro de 1929.
23 de Julho: Escreve os dois últimos poemas datados, ambos de O Pastor Amoroso, de Alberto Caeiro.
2 de Setembro: Chega a Lisboa Aleister Crowley, acompanhado de uma namorada muito mais jovem, Hanni Jaeger.
23 de Setembro: Crowley, desgostoso por a sua namorada ter partido para Berlim, zangada com ele, encena o seu «suicídio» na Boca do Inferno. Pessoa e Augusto Ferreira Gomes colaboram na farsa.
5 de Outubro: O Notícias Ilustrado publica um «testemunho importante» de Pessoa sobre o caso Crowley.
Novembro(?): A irmã, que estava em Évora, regressa a Lisboa, com a família.

1931
1 de Janeiro: Nasce, em Lisboa, Luís Miguel Rosa Dias, sobrinho de Pessoa.
Fevereiro: Publica, na Presença, o oitavo poema de O Guardador de Rebanhos e cinco das Notas para a Recordação do meu Mestre Caeiro, de Álvaro de Campos.
Junho: Publica, na Presença, poemas dos seus três heterónimos e o ortónimo «O Andaime».
Dezembro: A Presença (número de Julho-Outubro) publica «Hino a Pã», um poema de Aleister Crowley traduzido por Pessoa.

1932
Publica-se Alma Errante, de Eliezer Kamenezky, com prefácio de Pessoa. A irmã de Pessoa e o marido constroem uma casa em S. João do Estoril, que será a morada principal da sua família. Quando vão a Lisboa, continuam a ficar com Pessoa na Rua Coelho da Rocha (a irmã, Henriqueta Madalena Rosa Dias, morre em 1992; o marido dela, Francisco Caetano Dias, em 1969).
23 de Março: Morte do primo Mário Nogueira de Freitas.
2 de Julho: Morre Dom Manuel II, exilado na Inglaterra, sem descendência.
5 de Julho: Salazar é nomeado Presidente do Conselho, tornando-se, na prática, ditador com plenos poderes.
16 de Setembro: Pessoa candidata-se, sem êxito, ao lugar de Conservador-Bibliotecário do Museu-Biblioteca Conde de Castro Guimarães, em Cascais.
Novembro: Publica, em Presença, «Autopsicografia» (poema escrito em 1 de Abril de 1931).

1933
Janeiro: Pierre Hourcade publica, em Cahiers du Sud (Marselha), cinco poemas de Pessoa traduzidos para francês e acompanhados de uma introdução.
19 de Março: É aprovada em plebiscito uma nova Constituição que institucionaliza o Estado Novo.
Março-Abril: Prepara, para uma edição da Presença, os Indícios de Ouro, uma colectânea inédita de poemas de Mário de Sá-Carneiro. O livro só será publicado pela Presença em 1937.
Abril: Publica, na Presença, o poema «Isto».
Julho: Publica, na Presença, o poema «Tabacaria», de Álvaro de Campos (escrito em 15 de Janeiro de 1928).
26 de Outubro: O Secretariado de Propaganda Nacional inicia as suas funções, sendo António Ferro o seu primeiro director.

1934
Maio: Pessoa publica o poema «Eros e Psique», a sua última colaboração na Presença.
11 de Julho: Começa a escrever uma grande quantidade de quadras que, quanto à forma (mas nem sempre quanto à temática), se podem chamar «populares». Escreverá, até Agosto de 1935, mais de 350 destas quadras.
1 de Dezembro: Sai Mensagem, único livro de poesia em português publicado por Pessoa. Alguns exemplares já tinham sido impressos em Outubro, para que o livro pudesse concorrer ao prémio Antero de Quental, criado pelo Secretariado de Propaganda Nacional. Não tendo o mínimo de cem páginas necessário para concorrer na primeira categoria, Mensagem ganhou o prémio destinado à segunda categoria.

1935
13 de Janeiro: Escreve, para Adolfo Casais Monteiro, a famosa carta sobre a génese dos heterónimos.
4 de Fevereiro: Publica, no Diário de Lisboa, um veemente artigo contra um projecto de lei, proposto em 15/1/1935, que visa suprimir as «associações secretas», nomeadamente a Ordem Maçónica.
21 de Fevereiro: Salazar, na entrega dos prémios literários do SPN (a que Pessoa, um dos galardoados, não assistiu), refere-se no seu discurso a «certas limitações» e a «algumas directrizes» que os «princípios morais e patrióticos» do Estado Novo «impõem à actividade mental e às produções da inteligência e sensibilidade».
16 de Março: Pessoa escreve «Liberdade», primeiro de vários poemas anti-Salazaristas.
5 de Abril: A Assembleia Nacional aprova, por unanimidade, a lei contra as «associações secretas».
21 de Outubro: Pessoa escreve «Todas as cartas de amor são /Ridículas», último poema datado de Álvaro de Campos.
13 de Novembro: Escreve «Vivem em nós inúmeros», último poema datado de Ricardo Reis.
19 de Novembro: Escreve «Há doenças piores que as doenças», o seu último poema português datado. O verso final reza assim: «Dá-me mais vinho, porque a vida é nada».
22 de Novembro: Escreve «The happy sun is shining», o seu último poema datado em inglês.
29 de Novembro: Na sequência de crises de febre e fortes dores abdominais, é internado no Hospital de S. Luís dos Franceses, onde escreve as suas últimas palavras: «I know not what tomorrow will bring».
30 de Novembro: Morre, por volta das vinte horas, em presença de Jaime de Andrade Neves, seu primo e médico.
2 de Dezembro: É enterrado no cemitério dos Prazeres, onde Luís de Montalvor, em nome dos sobreviventes do grupo do Orpheu, profere um breve discurso.

http://casafernandopessoa.cm-lisboa.pt/index.php?id=4285

A casa onde Fernando Pessoa morou nos últimos 15 anos da sua vida (1920-35), em Campo de Ourique, carismático bairro lisboeta, é hoje uma activa casa de cultura, onde se pode visitar o quarto do poeta, com a cómoda original sobre a qual, no chamado “dia triunfal”, Pessoa deu voz aos seus principais heterónimos.

Objectos pessoais como a máquina de escrever, os óculos e blocos de apontamentos, entre outros, complementam o acervo da Casa Fernando Pessoa que alberga uma sala multimédia – o Sonhatório – e ainda a preciosa biblioteca particular do autor, digitalizada e disponível para consulta online.

Neste universo polivalente realizam-se colóquios, espectáculos, debates e conferências sobre literatura, exposições e oficinas para o público infantil. Tem também serviço de visitas guiadas por marcação e uma biblioteca, especializada em poesia e em Fernando Pessoa, de livre acesso.

A Casa Fernando Pessoa dispõe igualmente de um restaurante, o Flagrante Delitro (flagrantedelitro18@gmail.com / 21 395 07 04), cujo funcionamento se estende, de segunda a sábado, à hora do jantar.

Inaugurada em 1993, a Casa Fernando Pessoa foi concebida pela Câmara Municipal de Lisboa. Hoje é gerida pela EGEAC, EM.

 

 

 Da casa de Fernando Pessoa

 

 

[NOTA BIOGRÁFICA] DE 30 DE MARÇO DE 1935

“Nome completo: Fernando António Nogueira Pessoa.

“Idade e naturalidade: Nasceu em Lisboa, freguesia dos Mártires, no prédio n.º 4 do Largo de S. Carlos (hoje do Directório) em 13 de Junho de 1888.

“Filiação: Filho legítimo de Joaquim de Seabra Pessoa e de D. Maria Madalena Pinheiro Nogueira. Neto paterno do general Joaquim António de Araújo Pessoa, combatente das campanhas liberais, e de D. Dionísia Seabra; neto materno do conselheiro Luís António Nogueira, jurisconsulto e que foi Director-Geral do Ministério do Reino, e de D. Madalena Xavier Pinheiro. Ascendência geral: misto de fidalgos e judeus.

“Estado: Solteiro.

“Profissão: A designação mais própria será «tradutor», a mais exacta a de «correspondente estrangeiro em casas comerciais». O ser poeta e escritor não constitui profissão, mas vocação.

“Morada: Rua Coelho da Rocha, 16, 1º. Dt.º, Lisboa. (Endereço postal – Caixa Postal 147, Lisboa).

“Funções sociais que tem desempenhado: Se por isso se entende cargos públicos, ou funções de destaque, nenhumas.

“Obras que tem publicado: A obra está essencialmente dispersa, por enquanto, por várias revistas e publicações ocasionais. O que, de livros ou folhetos, considera como válido, é o seguinte: «35 Sonnets» (em inglês), 1918; «English Poems I-II» e «English Poems III» (em inglês também), 1922, e o livro «Mensagem», 1934, premiado pelo Secretariado de Propaganda Nacional, na categoria «Poema». O folheto «O Interregno», publicado em 1928, e constituído por uma defesa da Ditadura Militar em Portugal, deve ser considerado como não existente. Há que rever tudo isso e talvez que repudiar muito.

“Educação: Em virtude de, falecido seu pai em 1893, sua mãe ter casado, em 1895, em segundas núpcias, com o Comandante João Miguel Rosa, Cônsul de Portugal em Durban, Natal, foi ali educado. Ganhou o prémio Rainha Vitória de estilo inglês na Universidade do Cabo da Boa Esperança em 1903, no exame de admissão, aos 15 anos.

“Ideologia Política: Considera que o sistema monárquico seria o mais próprio para uma nação organicamente imperial como é Portugal. Considera, ao mesmo tempo, a Monarquia completamente inviável em Portugal. Por isso, a haver um plebiscito entre regimes, votaria, embora com pena, pela República. Conservador do estilo inglês, isto é, liberdade dentro do conservantismo, e absolutamente anti-reaccionário.

“Posição religiosa: Cristão gnóstico e portanto inteiramente oposto a todas as Igrejas organizadas, e sobretudo à Igreja de Roma. Fiel, por motivos que mais adiante estão implícitos, à Tradição Secreta do Cristianismo, que tem íntimas relações com a Tradição Secreta em Israel (a Santa Kabbalah) e com a essência oculta da Maçonaria.

“Posição iniciática: Iniciado, por comunicação directa de Mestre a Discípulo, nos três graus menores da (aparentemente extinta) Ordem Templária de Portugal.

“Posição patriótica: Partidário de um nacionalismo místico, de onde seja abolida toda a infiltração católico-romana, criando-se, se possível for, um sebastianismo novo, que a substitua espiritualmente, se é que no catolicismo português houve alguma vez espiritualidade. Nacionalista que se guia por este lema: «Tudo pela Humanidade; nada contra a Nação».

“Posição social: Anticomunista e anti-socialista. O mais deduz-se do que vai dito acima.

“Resumo de estas últimas considerações: Ter sempre na memória o mártir Jacques de Molay, Grão-Mestre dos Templários, e combater, sempre e em toda a parte, os seus três assassinos – a Ignorância, o Fanatismo e a Tirania”.

Lisboa, 30 de Março de 1935
Fernando Pessoa In Escritos Autobiográficos, Automáticos e de Reflexão Pessoal, ed. Richard Zenith, Assírio & Alvim, 2003, pp. 203 – 206.

 

 

 

Fernando Pessoa

 

O RETRATO POSSÍVEL DE FERNANDO PESSOA

“Era um homem magro, com uma figura esguia e franzina, media 1,73 m de altura. Tinha o tronco meio corcovado. O tórax era pouco desenvolvido, bastante metido para dentro, apesar da ginástica sueca que praticava. As pernas eram altas, não muito musculadas e as mãos delgadas e pouco expressivas. Um andar desconjuntado e o passo rápido, embora irregular, identificavam a sua presença à distância.
“Vestia habitualmente fatos de tons escuros, cinzentos, pretos ou azuis, às vezes curtos. Usava também chapéu, vulgarmente amachucado, e um pouco tombado para o lado direito.
“O rosto era comprido e seco. Por detrás de uns pequenos óculos redondos, com lentes grossas, muitas vezes embaciadas, escondiam-se uns olhos castanhos míopes. O seu olhar quando se fixava em alguém era atento e observador, às vezes mesmo misterioso. A boca era muito pequena, de lábios finos, e quase sempre semicerrados. Usava um bigode à americana que lhe conferia um charme especial. Quando falava durante algum tempo e esforçava as cordas vocais, um dos seus pontos sensíveis, o timbre de voz alterava-se, tornando-se mais agudo e um pouco monocórdico. A modulação da passagem de um tom para o outro acabava por reduzir o seu volume vocal natural e o som então emitido ficava mais baixo e um pouco gutural, tornando-se menos audível.

“Nos últimos dez anos de vida, talvez provocado pelo fumo dos oitenta cigarros diários, adquiriu um pigarrear característico, seguido de uma tosse seca.
“Embora não muito dado ao riso, Fernando Pessoa tinha uma certa ironia e algum humor, sobretudo se estava bem disposto, o que acontecia algumas vezes quando os amigos mais próximos o desafiavam para jantares. Curiosamente libertava-se então da sua timidez e gesticulava de um modo mecânico e repetitivo, deixando escapar um riso nervoso, às vezes irritante.
“Apesar de conviver com os amigos, no fundo nunca deixou de ser um homem neurasténico, solitário e reservado, pouco dado a conversar com estranhos. No final da sua vida, a melancolia e uma exagerada angústia existencial predominavam. Daí a tendência para se isolar dos mais próximos e dos próprios familiares. O seu temperamento ansioso foi interpretado por alguns dos seus biógrafos como uma personalidade do tipo emotivo não activa. No fundo, era um tímido introvertido, dado a fortes instabilidades de sentimentos e de emoções.
“Dotado de um carácter bastante complexo, era, apesar de tudo, um homem simples com uma grande inteligência e de uma extrema sensibilidade… era reservado e não gostava falar de si nem dos seus problemas, protegendo o mais possível a sua privacidade. Terrivelmente supersticioso, tinha momentos em que se comportava de uma forma enigmática e misteriosa, a que decerto não seria alheia a sua velha atracção pelo oculto, o esotérico e a própria relação metafísica que tinha com a vida.”

[…] “Sabe-se, também, que Pessoa tinha algumas fobias: não suportava que lhe tirassem fotografias, não gostava de falar ao telefone e tinha terror às trovoadas.”
[…] “Sabe-se que coleccionava postais e que era filatelista. Para além de gostar de ler, e a sua biblioteca comprova os muitos livros que “devorou”, apreciava música clássica: Beethoven, Chopin, Mozart, Verdi e Wagner foram seguramente alguns dos seus compositores favoritos.”
“Apesar da sua vida retirada, monástica quase, Pessoa teve amigos. Tal facto não é de estranhar porque era um homem bondoso, de uma grande nobreza de carácter, sempre disponível para ajudar os outros. “
[…] “Para além dos “amigos estão referenciados familiares, colegas, professores, correligionários literários e outros como o seu barbeiro, uma empregada e até o dono da leitaria defronte da última casa em que habitou”.
Luís Machado refere os seguintes nomes:
“Alberto de Hutra; Alfredo Araújo Mourão; Alfredo Pedro Guizado; Almada Negreiros; Ana Luísa Nogueira de Freitas (tia Anica); António Bossa; António Botto; António Cobeira; António Ferro; António Maria Silvano; Armando Cortes Rodrigues; Armando Teixeira Rebelo; Augusto Ferreira Gomes; Augusto Santa Rita; Beatriz Osório de Albuquerque; Carlos Eugénio Moitinho de Almeida; Carlos Queirós; Castelo de Morais; Coelho de Jesus; Da Cunha Dias; Eduardo Freitas da Costa (primo); Eliezer Kamenezky; Emília Sengo (empregada que o serviu dedicadamente em algumas casas por onde passou); Félix Valadas; Fernando Lobo D’Ávila; Francisco Caetano Dias (cunhado); Francisco Camelo; Francisco Fernando Lopes; Francisco Gouveia; Gerardo Coelho de Jesus; Henrique dos Santos Rosa (irmão do padrasto); Henriqueta Madalena Nogueira Rosa (meia irmã); João Gaspar Simões; João Maria Nogueira Rosa (meio irmão); José Jaime Neves; José Pacheco; Luís Miguel Nogueira Rosa (meio irmão); Luís de Montalvor; Luís Pedro Moitinho de Almeida; Madalena Pinheiro Nogueira (mãe); Manacés (o barbeiro); Manuel António Sengo; Manuel Lobo D´Ávila; Manuel Martins da Hora; Maria da Cunha (tia); Mariano Santana; Mário Beirão; Mário Nogueira de Freitas (primo); Mário de Sá-Carneiro; Mário Saa; Ponce de Leão; Raul Leal; Ruy Vaz; Silva Tavares; Teixeira Rebelo; Trindade (dono de uma leitaria defronte da sua casa na Rua Coelho da Rocha); Vítor Silva Carvalho; Vitoriano Braga; W. H. Nicholas.”

In: À mesa com Fernando Pessoa/Luís Machado; pref. Teresa Rita Lopes.- Lisboa: Pandora, 2001.

http://casafernandopessoa.cm-lisboa.pt/index.php?id=2246

 

 

 

 

 

Obras de Fernando Pessoa
O ortônimo e os heterônimos

Fernando Pessoa usou em suas obras diversas autorias. Usou seu próprio nome (ortônimo) para assinar várias obras e pseudônimos (heterônimos) para assinar outras. Os heterônimos de Fernando Pessoa tinham personali
dade própria e características literárias diferenciadas. São eles:

Álvaro de Campos
Era um engenheiro português de educação inglesa. Influenciado pelo simbolismo e futurismo, apresentava certo niilismo em suas obras.

Ricardo Reis
Era um médico que escrevia suas obras com simetria e harmonia. O bucolismo estava presente em suas poesias. Era um defensor da monarquia e demonstrava grande interesse pela cultura latina.

Alberto Caeiro
Com uma formação educacional simples (apenas o primário), este heterônimo fazia poesias de forma simples, direta e concreta. Suas obras estão reunidas em Poemas Completos de Alberto Caeiro.

Obras de Fernando Pessoa

. Do Livro do Desassossego
· Ficções do interlúdio: para além do outro oceano
· Na Floresta do Alheamento
· O Banqueiro Anarquista
· O Marinheiro
· Por ele mesmo

Poesias de Fernando Pessoa

· A barca
· Aniversário
· Autopsicografia
· À Emissora Nacional
· Amei-te e por te amar…
· Antônio de Oliveira Salazar
· Elegia na Sombra
· Isto
· Liberdade
· Mar português
· Mensagem
· Natal
· O Eu profundo e os outros Eus
· O cancioneiro
· O Menino da Sua Mãe
· O pastor amoroso
· Poema Pial
· Poema em linha reta
· Poemas Traduzidos
· Poemas de Ricardo Reis
· Poesias Inéditas
· Poemas para Lili
· Poemas de Álvaro de Campos
· Presságio
· Primeiro Fausto
· Quadras ao gosto popular
· Ser grande
· Solenemente
· Todas as cartas de amor…
· Vendaval

Prosas de Fernando Pessoa

· Pessoa e o Fado: Um Depoimento de 1929
· Páginas Íntimas e de Auto-Interpretação
· Páginas de Estética e de Teoria e de Crítica Literárias

Obras do heterônimo Alberto Caeiro

· O Guardador de Rebanhos
· O guardador de rebanhos
· A Espantosa Realidade das Cousas
· Um Dia de Chuva
· Todos os Dias
· Poemas Completos
· Quando Eu não tinha
· Vai Alta no Céu a lua da Primavera
· O Amor é uma Companhia
· Eu Nunca Guardei Rebanhos
· O Meu Olhar
· Ao Entardecer
· Esta Tarde a Trovoada Caiu
· Há Metafísica Bastante em Não Pensar em Nada
· Pensar em Deus
· Da Minha Aldeia
· Num Meio-Dia de Fim de Primavera
· Sou um Guardador de Rebanhos
· Olá, Guardador de Rebanhos
· Aquela Senhora tem um Piano
· Os Pastores de Virgílio
· Não me Importo com as Rimas
· As Quatro Canções
· Quem me Dera
· No meu Prato
· Quem me Dera que eu Fosse o Pó da Estrada
· O Luar
· O Tejo é mais Belo
· Se Eu Pudesse
· Num Dia de Verão
· O que Nós Vemos
· As Bolas de Sabão
· às Vezes
· Só a Natureza é Divina
· Li Hoje
· Nem Sempre Sou Igual
· Se Quiserem que Eu Tenha um Misticismo
· Se às Vezes Digo que as Flores Sorriem
· Ontem à Tardeterr
· Pobres das Flores
· Acho tão Natural que não se Pense
· Há Poetas que são Artistas
· Como um Grande Borrão
· Bendito seja o Mesmo Sol
· O Mistério das Cousas
· Passa uma Borboleta
· No Entardecer
· Passou a Diligência
· Antes o Voo da Ave
· Acordo de Noite
· Um Renque de árvores
· Deste Modo ou Daquele Modo

Obras do heterônimo Álvaro de Campos

· Acaso
· Acordar
· Adiamento
· Afinal
· A Fernando Pessoa
· A Frescura
· Ah, Onde Estou
· Ah, Perante
· Ah, Um Soneto
· Ali Não Havia
· Aniversário
· Ao Volante
· Apostila
· às Vezes
· Barrow-on-Furness
· Bicarbonato de Soda
· O Binômio de Newton
· A Casa Branca Nau Preta
· Chega Através
· Cartas de amor
· Clearly Non-Campos!
· Começa a Haver
· Começo a conhecer-me. Não existo
· Conclusão a sucata !… Fiz o cálculo
· Contudo
· Cruz na Porta
· Cruzou por mim, veio ter comigo, numa rua da Baixa
· Datilografia
· Dela Musique
· Demogorgon
· Depus a Máscara
· Desfraldando ao conjunto fictício dos céus estrelados
· O Descalabro
· Dobrada à morda do Porto
· Dois Excertos de Odes
· Domingo Irei
· Escrito Num Livro Abandonado em Viagem
· Há mais
· Insônia
· O Esplendor
· Esta Velha
· Estou
· Estou Cansado
· Eu
· Faróis
· Gazetilha
· Gostava
· Grandes
· Há Mais
· Lá chegam todos, lá chegam todos…
· Lisboa
· O Florir
· O Frio Especial
· Lisbon Revisited – l923
· Lisbon Revisited – 1926
· Magnificat
· Marinetti Acadêmico
· Mas Eu
· Mestre
· Na Casa Defronte
· Na Noite Terrível
· Na Véspera
· Não Estou
· Não, Não é cansaço
· Não: devagar
· Nas Praças
· Psiquetipia (ou Psicotipia)
· Soneto já antigo
· The Times

Obras do heterônimo Ricardo Reis

· A Abelha
· A Cada Qual
· Acima da verdade
· A flor que és
· Aguardo
· Aqui
· Aqui, dizeis
· Aqui, neste misérrimo desterro
· Ao Longe
· Aos Deuses
· Antes de Nós
· Anjos ou Deuses
· A palidez do dia
· Atrás não torna
· A Nada Imploram
· As Rosas
· Azuis os Montes
· Bocas Roxas
· Breve o Dia
· Cada Coisa
· Cada dia sem gozo não foi teu
· Cancioneiro
· Como
· Coroai-me
· Cuidas, índio
· Da Lâmpada
· Da Nossa Semelhança
· De Apolo
· De Novo Traz
· Deixemos, Lídia
· Dia Após Dia
· Do que Quero
· Do Ritual do Grau de Mestre do átrio na Ordem Templária de Portugal
· Domina ou Cala
· Eros e Psique
· Estás só. Ninguém o sabe
· Este seu escasso campo
· É tão suave
· Feliz Aquele
· Felizes
· Flores
· Frutos
· Gozo Sonhado
· Inglória
· Já Sobre a Fronte
· Lenta, Descansa
· Lídia
· Melhor Destino
· Mestre
· Meu Gesto
· Nada Fica
· Não Canto
· Não Consentem
· Não queiras
· Não quero, Cloe, teu amor, que oprime
· Não quero recordar nem conhecer-me
· Não Só Vinho
· Não só quem nos odeia ou nos inveja
· Não sei de quem recordo meu passado
· Não Sei se é Amor que tens
· Não Tenhas
· Nem da Erva
· Negue-me
· Ninguém a Outro Ama
· Ninguém, na vasta selva virgem
· No Breve Número
· No Ciclo Eterno
· No Magno Dia
· No mundo, Só comigo, me deixaram
· Nos Altos Ramos
· Nunca
· Ouvi contar que outrora
· Olho
· O que Sentimos
· Os Deuses e os Messias
· O Deus Pã
· Os Deuses
· O Ritmo Antigo
· O Mar Jaz
· O Sono é Bom
· O Rastro Breve
· Para os Deuses
· Para ser grande, sê inteiro: nada
· Pesa o Decreto
· Ponho na Altiva
· Pois que nada que dure, ou que, durando
· Prazer
· Prefiro Rosas
· Quanta Tristeza
· Quando, Lídia
· Quanto faças, supremamente faze
· Quem diz ao dia, dura! e à treva, acaba!
· Quer Pouco
· Quero dos Deuses
· Quero Ignorado
· Rasteja Mole
· Sábio
· Saudoso
· Segue o teu destino
· Se Recordo
· Severo Narro
· Sereno Aguarda
· Seguro Assento
· Sim
· Só o Ter
· Só Esta Liberdade
· Sofro, Lídia
· Solene Passa
· Se a Cada Coisa
· Sob a leve tutela
· Súbdito Inútil
· Tão cedo passa tudo quanto passa!
· Tão Cedo
· Tênue
· Temo, Lídia
· Tirem-me os Deuses
· Tudo que Cessa
· Tuas, Não Minhas
· Uma Após Uma
· Uns
· Vem sentar-te comigo, Lídia, à beira do rio
· Vivem em nós inúmeros
· Vive sem Horas
· Vossa Formosa

http://www.suapesquisa.com/biografias/fernando_pessoa.htm

 

 

 Café A brasileira e a estátua de Fernando Pessoa