Carmen Conde

Contenido: Introducción, poema a Carmen en castellano e Portugês. Selección de escritos en los dos idiomas. Análisis de Francisco Javier Díez de Revenga. Obras de Carmen Conde, Video con su voz.

Conocí la escritura de Carmen Conde, cuando llevaba ya unos años de lectura intensa, de modo que pude comparar y apreciar. La poesía, como primer escalón, atrapa muchas veces a los autores; ahí se quedan, llegando al punto intermedio de la prosa poética todo lo más, hermana del relato breve. Un grupo importante de los que dan el salto a la novela –me incluyo entre ellos- siguen llevando a la poesía de la mano. Prosa y poesía no son compartimientos estancos, son miscibles si así se quiere. Son herramientas nada más: poesía lírica y poesía épica: ¿qué diremos entonces cuando compartan espacio en un mismo texto? Todo depende del interior del escritor, de su estado de consciencia y de su estado de ánimo: forma de ser y de estar: y el tiempo como referencia. ¿Qué es Brocal?, ese libro de Carmen publicado en 1929; ¿qué es? Brocal es pensamiento y vida; es mirada traspasando objetos, personas y paisajes trasparentes. Brocal está compuesto por versos y versos del primer cuarteto de imposibles sonetos.

 

 

Dátiles en las encinas
Poema de Pedro Sevylla de Juana

Desde el brocal del pozo
mirando tenuemente
veo pasar las cenicientas nubes
descubriendo
y tapando el cielo estrellado,
reflejo del agua que duerme
abajo
sueña
y espera un milagro.

Abriendo puertas, rompiendo moldes
agujereando cielos nocturnos llego
hecho de umbrales y ventanas
caleidoscopio inquieto, sorprendente
ojos que han visto el infinito
manos que atrapan el rayo
cada día
para domestidarlo.

Aprendí a nadar en el primer baño
nada más nacer de mi madre
cuando deletreaba la palabra luciérnaga
leída en un cuento ilustrado
que alguien
pensaba regalarme la víspera
de mi vigésimo quinto cumpleaños.

Todo en mí es insólito
todo en mi preexiste
la rosa de los vientos señala los túmulos
de mis antepasados venideros
fertilizantes durante siglos y siglos
de un campo de amapolas
ojos serenos de quien teje urdimbres
y tramas improbables
destinadas a reinventar el mundo
cambiando de lugar
las puertas de entrada y de salida
nacimiento y muerte
emergiendo de profundidades abisales
para alcanza planetas capaces
de acunar la vida
y crecerla hasta límites insospechados.

Soy el hombre, la persona
el ser humano del siglo veintiuno:
macho y hembra destinados a encajar
entrantes y salientes
deseos y posibilidades
imaginación desbordada añadiendo escalas
sobre las escalas.

Crece espesa la yerba, dices muy segura
de ti, convencida;
en amor, rara vez
se da la sincronía, añado.
Son palabras sabias, experimentadas.
Aunque caben excepciones, rara vez:
tú lo lograste: esa es la prueba
de los nueves.

Pero, en ocasiones, campanas ondulantes
como trigos recién encañados
golpean
badajo y bronce
las tardes lentas de la moribunda primavera.

En ocasiones contadas
la sincronía imprescindible salta de los balcones
a la calle inclinada;
y de lo hondo de la calle
salta a los balcones
sembrados de geranios a punto de estallar
en forma de circunloquios purpúreos.

Las dos tardes que nos aproximaron
Carmen, sucedió lo imposible;
la primera fue en la Cuesta de Moyano
y tú ibas con Antonio
escudriñando, escudriñando.
Nuestros ojos se pararon sobre los mismos
libros, dos concretamente:
Eternidades, editorial Renacimiento
Madrid, Barcelona, Buenos Aires;
y Azul, Valparaíso, 1888.

La segunda fue, un año después, o dos
en la Casita del Príncipe,
allí donde se encontraron Picasso y Neruda,
El Escorial,
por donde paso aún sin hacer ruido.
para no espantar el recuerdo.

Ibais, Antonio y Tú, con Juan Ramón
y con Darío:
quizá no eran, pero a mí me parecieron ellos
vuestros dos amigos.
Mirabais las paredes y el techo
cuando yo los miraba
el monte Abantos, los castaños desprendiéndose
de un fruto protegido. Hablamos
imaginé, los cinco, de las palabras esdrújulas
de los signos de admiración,
en asuntos de amor uno pone la cesta
y el otro pone las flores.
Todo ello adornado
de finísimas gotas de rocío a punto
de emprender el vuelo, evaporadas.

Pero en verdad, por entablar conversación,
te pregunté, a ti, solo a ti,
dónde estaba el famoso Monasterio.
Respondió tu sonrisa sonriendo: Ese edificio
tan grande, de piedra todo entero;
el que tiene tantas ventanas
y contiene parte de la historia de España
encerrada: Panteón y Biblioteca,
ese es,
no tiene pérdida.

Sólo por ver tu sonrisa pícara
y poder contarlo en un poema
mereció la pena
pasar por turista.
En ese momento hubiera subido
a lo alto de las encinas
para arracar los dátiles
si eran dátiles lo que me pedían
como en el amor sucede
cada día.
Psde J

 

Cuesta de Moyano Feria de Libros Madrid

 

Datis nas azinheiras
Poema e tradução de Pedro Sevylla de Juana

Desde a boca do poço
olhando tenuemente
vejo passar as cinzentas nuvens
descobrindo
e tampando o céu estrelado,
reflexo da água que dorme
abaixo
sonha
e espera um milagre.

Abrindo portas, rompendo moldes
furando céus noturnos chego
feito de ombreiras e janelas
caleidoscópio inquieto, surpreendente
olhos que têm visto o infinito
mãos que atrapam o raio
a cada dia
para o domesticar.

Aprendi a nadar no primeiro banho
nada mais nascer da minha mãe
quando deletreaba a palavra vaga-lume
lida num conto ilustrado
que alguém
pensava me presentear a véspera
de meu vigésimo quinto aniversário

Tudo em mim é insólito
tudo em mim preexiste
a rosa dos ventos assinala os túmulos
dos meus antepassados vindouros
fertilizantes durante séculos e séculos
dum campo de papoulas
olhos serenos de quem tece urdimbres
e tramas improváveis
destinadas a reinventar o mundo
mudando de lugar
as portas de entrada e saída
nascimento e morte
emergindo das profundidades abissais
para atingir planetas capazes
de embalar a vida
e crescêr-la até límites insospechados.

Sou o homem, a pessoa
o ser humano do século vinte e um:
macho e fêmea destinados a encaixar
entrantes e salientes
desejos e possibilidades
imaginacçãotrasbordada acrescentando escadas
sobre as escadas.

Cresce espessa a erba, dizes muito segura
de ti, convencida;
em amor, rara vez
se produze a sincronia, acrescentas.
São tuas palavras sábias, experimentadas.
Ainda que cabem excepções, rara vez:
tu o conseguiste: essa é a prova
dos noves.

Mas, em ocasiões, sinos ondeantes
como trigos recém encanados
golpeiam
badalo e bronze
as tardes lentas da moribunda primavera.

Em ocasiões contadas
a sincronia imprescindível salta dos balcões
à rua inclinada;
e do fundo da rua
salta aos balcões
semeados de gerânios a ponto de estoirar
em forma de circunlóquios purpúreos.

As duas tardes que nos aproximaram
Carmen, sucedeu o impossível;
a primeira foi na Cuesta de Moyano
e tu ias com Antonio
escuadrinhando, escuadrinhando.
Nossos olhos se pararam sobre os mesmos
livros, dois concretamente:
Eternidades, editorial Renacimiento
Madrid, Barcelona, Buenos Aires;
e Azul, Valparaíso, 1888.

A segunda foi, um ano depois, ou dois
na Casita do Príncipe,
ali onde se encontraram Picasso e Neruda,
O Escorial,
por onde passo ainda sem fazer ruído
para não espantar a lembrança.

Íeis, Antonio e tu, com Juan Ramón
e com Darío:
quiçá não eram, mas a mim me pareceram eles
vossos dois amigos.
Olháveis as paredes e o teto
quando eu os olhava
o monte Abantos, os castanheiros desprendendo
um fruto protegido. Falamos
imaginei, os cinco, das palavras esdrúxulas
dos signos de admiração,
em assuntos de amor um põe a cesta
e o outro põe as flores.
Todo isso enfeitado
de finíssimas gotas de orvalho a ponto
de empreender o voo, evaporadas.

Mas na verdade, por entabular conversa,
te perguntei, a você, só a você,
onde estava o famoso Monasterio.
Respondeu teu sorriso sorrindo: Esse edifício
tão grande, todo inteiro de pedra,
o que tem tantas janelas,
e contêm parte da história da Espanha
encerrada: Panteão e Biblioteca:
esse é,
não tem perda.

Só por ver a tua pícara alegria
e o poder contar num poema
valeu a pena
passar por turista.
Nesse momento tivesse subido
eu da azinheira à cima
para arracar os datis
se eram datis o que me pediam
como no amor sucede
a cada dia.       PSdeJ

 

 

 

Han dicho de Carmen Conde que es la más completa poetisa en lengua castellana. En su obra, la poesía comparte existencia con la prosa. La vida, si sucede que el teatro es vida, lleva poesía y prosa conviviendo de manera armónica. Profundidad en Carmen, amplitud temática y voluntad de decir, de trasladar, magisterio convencido de haber preparado bien las lecciones compartidas. En Carmen: grandeza y derroche, abundancia y prodigalidad; y todo ello tan personal que parece recién inventado. Su método, su medio de expresión, su lucidez, su enigma; el cromatismo de su decir, su liturgia, su laberinto de hallazgos. El punto de vista, ya esté arriba o abajo del acantilado, estrella o rompiente de olas; es suyo, solamente suyo, porque nadie estuvo antes allí:

¡Qué prodigio tenerte conteniendo
a todos los amantes que murieron
y que nacen amando hasta la muerte!
Y coger, de tu alma enamorada,
este cuerpo de luz que es nuestro sólo.
Carmen Conde

Ignoro si fue la más completa poetisa, porque ella creía muy justificada su admiración a otras: recordemos a Gabriela Mistral, quien le escribió el prólogo de “Júbilos”. Amplío el ángulo de la mirada, aunque parezca que lo disminuyo: Sí, creo que su obra es una de las que destacan, mucho y bien, dentro del panorama literario en español del siglo XX. Acaso por eso llegó a la Real Academia Española de la Lengua, poblada exclusivamente por varones hasta ese momento. Varones que habían rechazado antes la entrada de María Moliner, sin caérseles la cara de vergüenza. Llegó, vio e hizo. Hizo en la RAE como siempre hacía, porque su actividad en pro de la cultura, en estrecha unión con su marido, el poeta, crítico e historiador de arte Antonio Oliver, fue ejemplar e incansable. En favor de la cultura y de las personas: recordemos la ayuda inestimable entregada a Francisca Sánchez, la última mujer de Rubén Darío. Recordemos la Universidad Popular que ellos, Antonio y Carmen, impulsaron en su ciudad, siguiendo el ejemplo de la que en Segovia puso en marcha Antonio Machado. Con el apoyo de amigos y de políticos republicanos, buscaban mejorar el nivel educativo y cultura de la población. Desarrollaron métodos pedagógicos innovadores, que ponían la cultura al alcance de la población obrera. Carmen y los demás, ella y los otros y los otros en ella, hilo de cobre, excelente conductor de la energía eléctrica que la utilizaba como cauce:

“Esta corriente oscura atravesando mi cuerpo”
no pasará a otros seres, es solamente mía:
La nazco yo, la broto: espesa sombra dura
que acabaré yo siendo, fundida ya con ella.

En provincias de mí viven ramas de fiebre

Mi sonrisa y mi llanto, el gritar, la blasfemia
este negruzco hilo de la poesía inútil…

Desde arriba, tan alto, ¿cómo podré ser vista?
Carmen Conde

Fue un ser apasionado, que todo lo hizo con pasión: amó, gozó, sufrió, escribió y vivió apasionadamente:

Solamente tú y yo (una mujer al fondo
de ese cristal sin brillo que es campana caliente),
puede ser el amor, cuando el amor embriaga;
es sin duda sufrir, cuando se está dichosa;
Es, segura, la luz; porque tenemos ojos.
Carmen Conde

El sentimiento ante la guerra de España en Carmen, es similar al que sintieron Neruda o Picasso; similar su reacción, sus palabras de dolor enérgico y profundo, el trazo de su pintura explicada con pocos y rotundos gritos callados, lágrimas de su corazón sangrante:

“¡no los deshojéis, cañones; no los tricéis, ametralladoras, bombas grandísimas que caéis del cielo hondo y que parecéis dones de las nubes anchas, no rompáis los cuerpecitos de los niños”.
Carmen Conde

Lector yo de la Estafeta Literaria, coleccionista de los números que releía, tuve la suerte de encontrar un lote publicado antes de haber yo nacido: número 1 de 5 de marzo de 1944 y siguientes. Allí estaban “El molino que no obedecía al viento” , “El sueño encerrado”, “Conflicto entre el Sol y la Luna”, y más, firmados por Florentina del Mar. Lamentablemente, un trapero se los llevó al peso, el día en que estuve en desacuerdo con el mundo y dimití de lector y escritor. Fue una especie de suicidio intelectual, sucedido poco después del trallazo que supuso la muerte de mi padre. Reorientaba mi vida desde dentro, cuando el Capitán de mi Batería, soldado yo de reemplazo, me negó el permiso para ir al Congreso Literario al que fui invitado. Oportunidad de conocer a quienes leídos admiraba. Seguí leyendo y escribiendo cuando resucité otro nuevo según creía.

Carmen Conde fue una escritora valiente. Abordaba temas que nadie había abordado, tratándolos de una manera muy suya: ternura, humor, dolor, mar, nubes, sol, amor, entrega y curiosidad sin límites. Quise conocerla personalmente, y en dos ocasiones estuve tan próximo a ella como cuento en el poema que va al principio de este homenaje. Su obra me llevó a ella y en ella encontré estímulo e influjo:

 

Escultor: Juan Carlos Quirós

 

Muestra de escritos de Carmen Conde
Traducción: Pedro Sevylla de Juana

QUÉ TRANSPARENCIA (Brocal , 1927-1928)
¡Qué transparencia tiene la lluvia en el huerto!
Recta, afilada, continua…;
El cielo está más bajo. Se respira el gran aliento
del mar.
¡Recta, afilada, continua…, qué transparencia
tiene la lluvia en el huerto!

QUE TRANSPARÊNCIA (Brocal , 1927-1928)
Que transparência tem a chuva no horto!
Reta, afiada, contínua…;
O céu está mais baixo. Se respira o grande alento
do mar.
¡Reta, afilada, contínua…, que transparência
tem a chuva no horto!

CAMINAMOS AL UNÍSONO (Derramen su sangre las sombras, 1933)
Caminamos al unísono.
Por vez primera otro corazón
se mueve con el mío.
A la vez: latido por latido.
Juntos, hacia encontrarnos.
Juntos, hasta desprendernos.

CAMINHAMOS AO UNÍSONO (Derramen su sangre las sombras, 1933)
Caminhamos ao unísono.
Por vez primeira outro coração
Se move com o meu.
Ao mesmo tempo: batido por batido.
Juntos, para nós encontrar.
Juntos, até nós desprender.

VIENTOS. LOS MOLINOS (Júbilos, 1934)
Son los labriegos jóvenes que aran en el cielo su porción redonda de aire. Cubos de tierra líquida vuelcan su gozo en las balsas. En el cónico remate de sus torres, una ventanita. Y las velas, curvándose de azul. La tierra compacta que los sustenta es dorada. Fina tierra en declive que acabará en barco.

VENTOS. OS MOINHOS (Júbilos, 1934)
São os labregos jovens que aram no céu sua porção redonda do ar. Baldes de terra líquida viram seu gozo nas balsas. No cônico remate de suas torres, uma janelinha. E as velas, se curvando de azul. A terra compacta que os sustenta é dourada. Fina terra em declive que acabará em barco.

MIENTRAS LOS HOMBRES MUEREN (Mientras los hombres mueren, 1936-1939)
Mientras los hombres mueren os digo yo, la que canta desoladas provincias del Duelo, que se me rompen sollozos y angustias contra barcos de ébano furibundo; y la fruta par de mis labios quema de suspiros porque los cielos se han dejado hincar imprecaciones sombrías. A los hombres que mueren yo los sigo en su buscar por entre las raíces y los veneros fangosos, pues ellos y yo tenemos igual designio de ensueño debajo de la tierra. ¡Cállense todos los que no se sientan doblar de agonía hoy, día de espanto abrasado por teas de gritos, que esta mujer os dice que la muerte está en no ver, ni oír, ni saber, ni morir!

ENQUANTO OS HOMENS MORREM (Mientras los hombres mueren, 1936-1939)
Enquanto os homens morrem vos digo eu, a que canta desoladas províncias do Duelo, que se me rompem soluços e angústias contra barcos de ébano furibundo; e a fruta par de meus lábios queima de suspiros porque os céus se deixaram fincar imprecações sombrias. Aos homens que morrem eu os sigo em seu procurar por entre as raízes e as fontes lamacentas, pois elas e eu temos igual desígnio de sonho embaixo da terra. ¡Se calem todos os que não se sentam dobrar de agonia hoje, dia de espanto abrasado por labaredas de gritos, que esta mulher vos diz que a morte está em não ver, nem ouvir, nem saber, nem morrer.

A LOS NIÑOS MUERTOS POR LA GUERRA (Mientras los hombres mueren, 1936-1939)
¡No los deshojéis, cañones; no los tricéis, ametralladoras, bombas grandísimas que caéis del cielo hondo y que parecéis dones de las nubes anchas, no rompáis los cuerpecitos de los niños!
¿No siente el plomo piedad de estos hombros de leche rosada, de estas sangrecitas dulces, de estas pieles de labios? ¿Ningún aviador enemigo tiene niñitos que levanten sus manos al viento de las hélices?
No. El enemigo no parece padre, y acaso es huérfano también. Por eso los niños se quiebran en tajos humeantes, y hay por los jardines cabelleras de musgos, rodillas con seda rasgada; suelto todo entre los árboles quebrados, con duelo sostenido de gritos que ayer eran cometas y hoy son pobres encías partidas que ya no gustarán mazorcas ni pezones frescos de madres enamoradas…

AOS MENINOS MORRIDOS PELA GUERRA (Mientras los hombres mueren, 1936-1939)
¡Não os desfolheis, canhões; não os esmigalheis, ametralhadoras, bombas grandíssimas que caís do céu fundo e que pareceis dons das nuvens largas, não rompais os corpinhos dos meninos!
Não sente o chumbo piedade destes ombros de leite rosada, destes doces sangues mínimos, destas peles de lábios? ¿Nenhum aviador inimigo tem crianças que levantem suas mãos ao vento das hélices?
Não. O inimigo não parece pai, e talvez é órfão também. Por isso os
meninos se quebram em talhos fumegantes, e há pelos jardins cabeleiras de musgos, joelhos com seda rasgada; solto tudo entre as árvores quebradas, com dor sustentado de gritos que ontem eram pandorgas e hoje são pobres gengivas partidas que já não gostarão maçarocas nem mamilos frescos de mães apaixonadas.

EL ESCORIAL (Mío, 1939-1941)
Unísona unidad compacta. Bajo retumbante que las montañas sostienen. Trazado indeleble en la abierta llanura. La luz que te señala en las noches de fuegos, revela tu arquitectura a la Toledo del alfanje líquido. ¿Quién, si no tiene un alma oceánica, puede resistirte el frente a frente, desnudos los dos de ternuras, en híspidos inviernos como los tuyos? He puesto mis manos sobre tu roca amartillada, domada, hecha carmen de ardores, y nos hemos trasvasado el calor que nada ni nadie apaga.

O ESCORIAL (Meu, 1939-1941)
Unísona unidade compacta. Baixo retumbante que as montanhas sustentam. Traçado indelével na aberta planície. A luz que te assinala nas noites de fogos, revela tua arquitetura à Toledo do alfanje líquido. Quem, se não tem um alma oceánica, te pode resistir o frente a frente, nus os dois de ternuras, em híspidos invernos como os teus? Pus minhas mãos sobre a tua rocha amartelada, domada, feita quintal de ardores, e nós temos transfegado o calor que nada nem ninguém apaga.

TRÁNSITO (Ansia de la gracia, 1945)
Luego de la luz era la Luz.
Después estaba el mar y con el mar
un ansia de morir siendo su vida.
Mi alma sola, sueño liso respiraba

por sus ramas silenciosas de agua quieta.
Otros seres que achicaban mi estatura
ascendían en un vuelo transparente.

Ya estos días que reciben mi presencia
iban lejos de mi tiempo…;
un silencio de latidos resonaba.

Arriba de mi aurora cantó un pájaro
y yo lo repetí con inefable
claridad sin horizonte ni medida.

TRÂNSITO (Ansia de la gracia, 1945)
Depois da luz era a Luz.
Depois estava o mar e com o mar
um ânsia de morrer sendo sua vida.
Minha alma sozinha, sonho liso respirava

por seus ramos silenciosos de água quieta.
Outros seres que empequeneciam minha estatura
ascendiam num voo transparente

Já estes dias que recebem minha presença
iam longe de meu tempo…;
um silêncio de batidos ressoava.

Acima da minha aurora cantou um pássaro
e eu o repeti com inefável
clareza sem horizonte nem medida.

LA IMPACIENTE ENAMORADA (Iluminada tierra, 1951)
Porque si vinieres, y ya ni yo te espero,
quizá se prenderían mis cortezas.
Te pude soñar tanto, estabas luminoso
allá lejos de todos…

¿No era tuyo
un sueño incomprensible al que yo me asomaba
alargando los brazos, que no son de ceniza?
¡Eras tan ágil tú como son los caballos
que corren y se saltan obstáculos de piedra!

Entornando los ojos, si quisieras verías
que alucinada iba a tus propios umbrales
una criatura rápida, con muchos junios firmes,
ardiéndole los pulsos con tensa madurez…

Sería en tu misterio la que soñabas siempre,
que te soñaba vivo, suntuoso de sangre
generosa y audaz: hombre que me vencía
para cogerme suya, sometida y secreta.

Galopando resuelto a través de tus bosques
me llamabas creyendo que tu sueño fui sólo.
Porque no me creíste tan verdad como un ciervo,
no pudimos hallarnos, no pudiste ser mío.

A IMPACENTE APAIXONADA (Iluminada tierra, 1951)
Porque se vieres, e já nem eu te espero,
quiçá se prenderiam minhas cascas.
Te pude sonhar tanto, estavas luminoso
lá longe de todos…

Não era teu
um sonho incompreensível ao que eu me assomava
alongando os braços, que não são de cinza?
¡Eras tão ágil tu como são os cavalos
que correm e saltam obstáculos de pedra!

Entornando os olhos, se quisesses verias
que alucinada ia a tuas próprias ombreiras
uma criatura rápida, com muitos junhos firmes,
ardendo-lhe os pulsos com tensa maturidade…

Seria em teu mistério a que sonhavas sempre,
que te sonhava vivo, suntuoso de sangue
generoso e audaz: homem que me vencia
para me apanhar sua, submetida e secreta.

Galopando resolvido através de teus bosques
Me chamavas achando que teu sonho fui só.
Porque não me creste tão verdade como um ciervo,
não pudemos nos achar, não pudeste ser meu.

EN LA TIERRA DE NADIE (En la tierra de nadie, 1960)
En la tierra de nadie, sobre el polvo
que pisan los que van y los que vienen,
he plantado mi tienda sin amparo
y contemplo si van como si vuelven.

Unos dicen que soy de los que van,
aunque estoy descansando del camino.
Otros «saben» que vuelvo, aunque me calle;
y mi ruta más cierta yo no digo.

Intenté demostrar que a donde voy
es a mí, sólo a mí, para tenerme.
Y sonríen al oír, porque ellos todos
son la gente que va, pero que vuelve.

Escuchadme una vez: ya no me importan
los caminos de aquí, que tanto valen.
Porque anduve una vez, ya me he parado
para ahincarme en la tierra que es de nadie.

NA TERRA DE NINGUÉM (En la tierra de nadie, 1960)
Na terra de ninguém, sobre o pó
que pisam os que vão e os que vêm,
tenho plantada minha barraca sem amparo
e contemplo se vão como se voltam.

Uns dizem que sou dos que vão,
embora estou descansando do caminho.
Outros «sabem» que volto, ainda que me cale;
e minha rota mais certa eu não digo.

Tentei demonstrar que a onde vou
é a mim, só a mim, para me ter.
E sorriem ao ouvir, porque eles todos
são a gente que vai, mas que volta.

Me escutem uma vez: já não me importam
os caminhos daqui, que tanto valem.
Porque andei uma vez, já me parei
para me fincar na terra que é de ninguém.

LOS MOLINOS DE VELAS (Los poemas de Mar Menor, 1962)
Ellos, siempre tres, son tus ángeles costeros.
Los tres grandes molinos que te vuelan,
se arrebatan de sol, giran ebrios de azul,
salobres velas
en las manos del viento que te baña.

Molinos que en el campo son navíos
y que aquí, ya veleros anclados, te aureolan.
¡Cuánto barco en tu pueblo de oleajes,
derramándose el campo en blancos lienzos!

Agua dulce en la tierra de sembrados,
agua y sol en tus límites extremos.
Ellos giran y giran; remos, jarcias,
sin timón -que eres tú-, sobre los cielos.

OS MOINHOS DE VELAS (Los poemas de Mar Menor, 1962)
Eles, sempre três, são teus anjos costeiros.
Os três grandes moinhos que te voam,
se arrebatam de sol, giram ébrios de azul,
salobras velas
nas mãos do vento que te banha.

Moinhos que no campo são navios
e que aqui, já veleiros ancorados, te aureolam.
¡Quanto barco em teu povo de marulhos,
se derramando o campo em brancas telas!

Água doce na terra de semeados,
água e sol em teus limites extremos.
Eles giram e giram; remos, enxárcias,
sem timão -que és tu-, sobre os céus.

TIERRA (La noche oscura del cuerpo, 1980)
No puedo separarte de tu destino o misión.
Eres mi cuerpo y seré de tu tierra, mañana.
Amasijo de aves, de flores, de cenizas tibias
que conllevas tú.

Así estoy creada, con los seres minúsculos
que inacabable absorbes, codicia avariciosa
de incorporarse criaturas, las que hiciste
para dejarlas volar, oler, amar y quemarse…
Ah, esas hogueras tuyas que no se acaban nunca
y alimentamos todos.

En mis manos hay parte de tu corteza,
de las ya consumidas y dolientes partes
que vientos y lluvias avasallaron… Oigo
vocecillas apenas, gemidos apenas, oigo
la muchedumbre que te puebla. Digo:
esto fue una alondra, esto de flores
consumidas con ansia de volver al origen. Estos
granos son de algún cedro, nogal o ciprés

que lentamente se desmoronaron.

TERRA (La noche oscura del cuerpo, 1980)

Não te posso separar de teu destino ou missão.
És meu corpo e serei de tua terra, manhã.
Mistura de aves, de flores, de cinzas mornas
que implicas tu.

Assim estou criada, com os seres minúsculos
que inacabável absorves, cobiça avarenta
de se incorporar criaturas, as que fizeste
para as deixar voar, cheirar, se amar e queimar…
Ah, essas fogueiras tuas que não se acabam nunca
e alimentamos todos.

Em minhas mãos há parte de tua casca,
das já consumidas e dolentes partes
que ventos e chuvas avassalaram… Ouço
algumas vozes infantis, alguns gemidos, ouço
a multidão que te povoa. Digo:
isto foi uma calhandra, isto de flores
consumidas com ânsia de voltar à origem. Estes
grãos são de algum cedro, nogal ou cipreste

que lentamente se desmoronaram.

NACIMIENTO ÚLTIMO (Desde nunca, 1982)
Allí donde la mar,
fruta verde-roja, olor exhala,
deshace creando el mundo, yo sería
la mujer más dichosa si lograra
consumir el afán de poseerla:
comunión con sentidos liberados.
Allí donde la mar se ofrece ciega
como tú, como todos que la aman,
allí consumaría yo mis bodas
con elementos precipitándose.
Allí, nombre callado que no es nombre,
emergerías de mí, no Afrodita
apoyada en vestales sino piedra
que se deja tallar mansamente.
Allí me encontrarás enajenada
rompiendo en un cantar, porque segura
de salvarme de mí ya realizada.
Donde tierra dulcemente se adelgaza
suaviza con su arribo a las mareas,
allí donde la arena borra formas,
allí quisiera ser abandonada.
No a los montes que ásperos esperan:
sí a la mar que me hizo y que me tiene
en su voz de las mares de la Tierra.

NASCIMENTO ÚLTIMO (Desde nunca, 1982)
Ali onde a mar,
fruta verde-vermelha, cheiro exala,
desfaz criando o mundo, eu seria
a mulher mais ditosa se conseguisse
consumir o afã da possuir:
comunhão com sentidos libertados.
Ali onde a mar se oferece cega
como tu, como todos que a amam,
ali consumaria eu meus casamentos
com elementos se precipitando.
Ali, nome calado que não é nome,
emergirias de mim, não Afrodita
apoiada em vestales senão pedra
que se deixa talhar mansamente.
Ali me encontrarás alienada
rompendo num cantar, porque segura
de me salvar de mim já realizada.
Onde terra docemente se emagrece
suaviza com sua arribada às marés,
ali onde a areia apaga formas,
ali quisesse ser abandonada.
Não aos montes que ásperos esperam:
sim à mar que me fez e que me tem
em sua voz das mares da Terra.

AQUEL PEDAZO DE LA TIERRA..(Del obligado dolor.1984)
Desnudado. La yerba arrasada.
Hambrientos rebaños.
Pueblos, en pantanos sumergidos;
añorando deshielos.
Gente padecida se derrumba
a su oscura miseria.
Minerales montañas desdichan
a los que ya envejecieron.
Los prados no alientan, tan secos
cual comidos por fuego.
Las casas alzadas por siglos
abren su boca a la muerte.
Huyó la juventud, dejando
duro manto del olvido.

AQUELE PEDAÇO DA TERRA…(Del obligado dolor.1984)
Despido. A erva arrasada.
Famintos rebanhos.
Povos, em pântanos submergidos;
sentindo saudades dos degelos.
Gente padecida se derruba
a sua escura miséria.
Minerais montanhas desgraçam
aos que já envelheceram.
Os prados não alentam, tão secos
qual comidos pel fogo.
As casas alçadas por séculos
abrem sua boca à morte.
Fugiu a juventude, deixando
duro manto do esquecimento.

TODO PASA, NADA ESPERA (Crater.1985)
Todo pasa. Nada espera.
Vacila y afirma, la Duda
avanza, se esconde su rostro mortal
de la angustia.
Apenas se oprime una fruta,
entrega su pulpa y su zumo,
sin dudas. Nosotros
vivimos con ellas.
La Tierra nos dice que sí
a cuanto pedimos. El mundo
no afirma nunca. Se niega.
¿Cómo reunir la esperanza
con su logro perfecto? La fruta
se brinda a los dientes;
nos riega garganta, entregando
su olor y su carne a la boca,
en tanto los miedos y dudas
triste amenaza barruntan.
La fruta es del cuerpo avariento;
la duda, ardiente carcoma.
¡Si la duda abrasante se hiciera
con la fruta salvada, Unidad!

TUDO PASSA, NADA ESPERA (Cráter, 1985)
Tudo passa. Nada espera.
Vacila e afirma, a Dúvida
avança, se esconde seu rosto mortal
da angústia.
Ao oprimir uma fruta,
entrega a sua polpa e o seu suco
sem dúvidas. Nós
vivemos com elas.
A Terra nos diz que sim
a quanto pedimos. O mundo
não afirma nunca. Se nega.
Como reunir a esperança
com seu lucro perfeito? A fruta
se brinda aos dentes;
nos banha a garganta, entregando
seu cheiro e sua carne à boca,
em tanto os medos e dúvidas
triste ameaça pressentem.
A fruta é do corpo avarento;
a dúvida, ardente cupim.
¡Se a dúvida abrasante se fizesse
com a fruta salvada, Unidade!

PSdeJ Texto original: Selección del Patronato Carmen Conde y Antonio Oliver

 

 

 

Francisco Javier Díez de Revenga
Universidad de Murcia
Comisario de la exposición “Carmen Conde, voluntad creadora”
https://www.um.es/campusdigital/Cultural/Carmen%20Conde.htm

Nacida en Cartagena el 15 de agosto de 1907, Carmen Conde se trasladó pronto a Melilla donde se desarrolla su infancia hasta 1920, año en el que vuelve a Cartagena. Los recuerdos de Melilla serán imborrables. Transcurren en Cartagena los años siguientes de adolescencia y primera juventud, mientras comienza sus primeros escritos, que ve publicados muy tempranamente. En 1923 aprueba las oposiciones para Auxiliar de la Sala de Delineación de la Sociedad Española de Construcción Naval y comienza a trabajar, y en 1925 aparecen sus primeras publicaciones en la prensa local.

Aparece Oliver Belmás
En 1926 comienza a estudiar Magisterio en la Escuela Normal de Murcia. Terminará la carrera en la Normal de Albacete, en 1930. Pero antes, en 1927 conoce al poeta Antonio Oliver Belmás con el que formalizará relaciones. Su primer libro, de poemas en prosa, aparece en 1929 con el título de Brocal. En 1931 se casa con el poeta Antonio Oliver Belmás y juntos fundan la Universidad Popular de Cartagena. En 1933 crea la revista Presencia y conoce en Madrid a Gabriela Mistral. Nace muerta su única hija. Carmen y Antonio invitan a Miguel Hernández a la Universidad Popular donde recita la “Elegía media del toro”. En 1934 publica Júbilos , prologado por Gabriela Mistral e ilustrado por Norah Borges, hermana del escritor Jorge Luis Borges . Matilde Pomès la incluye en su antología Poètes espagnols d’aujourd’hui (Bruselas, 1934). En 1936, al estallar la guerra civil, Antonio Oliver se une al ejército republicano. Carmen le sigue por varias ciudades de Andalucía pero regresa a Cartagena con su madre. Luego se instala en Valencia donde la guerra es menos dura. Allí sigue cursos en la Facultad de Letras y aprueba oposiciones a Bibliotecas, que luego no le serían reconocidas.

En 1939, al acabar la guerra, Oliver es recluido en una cárcel de Baza. Cuando es liberado vive en Murcia en casa de su hermana. Carmen y su madre se instalan en Madrid, en casa de unos amigos, el catedrático Cayetano Alcázar y su mujer, Amanda, con la que mantiene una gran amistad duradera a lo largo de los años. Para publicar sus escritos sin dificultades, utiliza en estos años algunos seudónimos, entre ellos los más divulgados de Florentina del Mar y Magdalena Noguera.

Carmen y Antonio se reúnen a finales de los cuarenta en Madrid. Viven primero en la calle de Goya, y luego en la de Ferraz. Son años literariamente muy productivos mientras imparte cursos para extranjeros, pronuncia conferencias. En 1953 recibe el Premio Elisenda Montcada por su novela Las oscuras raíces y en 1954 Premio Internacional Nacional Simón Bolívar, en Siena, por Vivientes de los siglos . En 1963 viaja por América (Nicaragua, Panamá, Puerto Rico). Y en 1968, el 28 de julio muere Antonio Oliver. Sufre una gran postración y permanece encerrada en su casa durante tres años.

Académica de la Lengua
En 1978 el nombre de Carmen Conde adquirirá una relevancia muy especial al ser elegida académica de la Real Academia Española, ya que es la primera mujer que logra este honor. Al año siguiente, 1979, el 28 de enero pronuncia su discurso de ingreso en la Academia , ante los Reyes de España: Poesía ante el tiempo y la inmortalidad . Numerosos viajes y múltiples actividades literarias enriquecen su vida. En 1980 gana el premio Ateneo de Sevilla por su novela Soy la madre , mientras continúa a lo largo de esta década su labor creadora, aunque comienzan a manifestársele los síntomas de la enfermedad de Alzheimer. En 1987 recibe el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil y en 1992 se retira a una residencia especializada en Majadahonda donde transcurrirá sus últimos años hasta la fecha de su muerte el 8 de enero de 1996.

Primeros libros
Su trayectoria poética es impecable, y está jalonada por algunas obras fundamentales. Así su primer libro, Brocal (1929), un libro de poemas en prosa a través del cual ya pone de manifiesto sus inquietudes poéticas iniciales y su mundo lírico constituido por un ambiente mediterráneo con sol y mar, con una realidad luminosa, espléndida y acogedora. Subtitulado “Poemas de niños, rosas, animales, máquinas y vientos”, Júbilos (1934), recoge poemas en prosa muy diversos en cuanto a estructuras, formas y contenidos, que revelan una notable progresión respecto al primer libro. Quizás los poemas contenidos en las primeras secciones, los dedicados a niños, rosas y animales, recuperan el espíritu del primer libro, Brocal , aunque se hacen más extensos y acogen una mayor complejidad estructural y temática. Su mayor ambición hace que ya algunos de estos poemas iniciales revelen su condición narrativa y memorial, ya que todos ellos evocan personas, escenas y animales, vinculados al recuerdo y estructurados de forma narrativa.

La sensualidad
En Ansia de gracia (1945), Carmen Conde muestra uno de sus más sinceros mundos poéticos, comenzado por un intenso espacio dedicado al “Amor” y presidido por la autenticidad de una pasión y la verdad de una ansiedad constante y mantenida. La directa referencia a los momentos del amor descubre la intensa sensualidad que los define, al tiempo que recupera la gran fuerza de la naturaleza circundante, enriquecedora con su imaginación de los espacios concretos del amor, vitalista, encendido y vivido a flor de piel.

Es en Mujer sin Edén (1947) donde la autora afirma su natural condición de mujer y de poeta frente a la naturaleza y la realidad, frente a los mundos que la rodean y van forjando su existencia sin paraíso. Lo soñado y lo deseado, el ansia de eternidad por la belleza, de raíz juanramoniana, adquieren una desgarradora verdad en el poemario colmado de sobrenatural intensidad.

Poesía de rebelión
Fuerzas enfrentadas, de gozo y de dolor, dominan Derribado arcángel (1960), un libro compacto en el que a través de una veintena de estancias compuestas por varios poemas, se enfrenta a las fuerzas del bien y del mal, en su lucha por dominar el mundo, en el que la autora, criatura débil pero rebelde, increpa, denuncia y avisa sobre lo que se pierde, con importante presencia del amor y del vitalismo, y lo que viene de lejos: angustia, soledad, dolor, desdén. La memoria personal, a través de la propia autobiografía, e incluso con la presencia del padre, completan esta poesía de rebeliones, de preguntas, de denuncias, todo envuelto en la rica y ya habitual sucesión de imágenes encendidas, reveladoras de la autenticidad y la pasión de una inspiración incontenible.

En la tierra de nadie (1960) se destaca por ser poesía de apartamiento y soledad, que, como señaló Baquero Goyanes, “se ha hecho carne y voz de nuestro tiempo, roto trágicamente con tantas oposiciones, dualismos y conflictos, por lo que el hombre se ve una y otra vez enfrentado al hombre, sin tregua y sin casi esperanza de concordia. La tierra de nadie de Carmen Conde no es cobijo frío y elegante del esteta que se segrega de sus prójimos y de sus problemas.

Carmen Conde y el mar
En Los poemas de Mar Menor (1962), como otros poetas de su tiempo han llevado a cabo, también Carmen Conde hace entrar en su poemario motivos que suelen rodear la reflexión sobre el mar, entre los que destacan la mera contemplación, el recreo en las formas y colores, las sorpresas producidas por la luz, etc. Pero no se reduce la autora a la mera contemplación, ya que su acercamiento va mucho más allá, y así, en consonancia con lo que suele ser habitual, hace comparecer el prestigio de su historia milenaria, las propiedades salutíferas del agua o la relación del mar con el campo próximo, tan definitivamente vinculado a la existencia de un mar concreto, el Mar Menor. Gran parte de la originalidad del libro se debe justamente a que su evocación es la de un mar determinado y, desde luego, al mismo tiempo muy peculiar desde el punto de vista físico y geográfico.

No sólo el paisaje original y sorprendente de Nicaragua se perciben y sienten en Jaguar puro inmarchito (1963), sino también las gentes que lo pueblan, el indio y el pobre, en una incursión muy notable en la poesía social de una Carmen Conde comprometida ahora con los más débiles, a los que ha visto de cerca y ha sentido muy próximos espiritual, moral, social y existencialmente.

Puro sentimiento
Escrito a lo largo de la década de los sesenta, y en su mayor parte en 1968, A este lado de la eternidad (1970) contiene también algunos poemas compuestos tras la muerte de Antonio Oliver, el 28 de julio de 1968, y, en especial, destaca, entre estos, “Réquiem por nosotros dos”, impregnado de singular dramatismo y entrañable solidaridad. Pero el libro, en su mayor parte, recupera temas y motivos del análisis del mundo previos y presentes en su obra, en especial la rebeldía social que impregna toda la primera parte, titulada “La sangre de tu hermano”, enriquecida por vehementes representaciones metafóricas, fauna y flora, naturaleza, cosmos, reveladora de la podredumbre de nuestro mundo. “Furia de la noche oscura” se titula la parte final del libro, en la que se insiste en tantos sentimientos ya conocidos, desamparo, opresión, angustia, dolor, sangre, desesperanza, noche, muerte.

Corrosión (1975) fue otra de las decisivas revelaciones de su poesía, sobre todo a través del inmenso fragmento de la vida y el dolor que constituye la segunda parte de ese libro, “Digo palabras porque la muerte es muda”, que, sin duda, constituye una de las más apasionadas elegías de la poesía española contemporánea.

El lento discurrir del tiempo
El tiempo es un río lentísimo de fuego (1978) nos introduce en un espacio nuevo, desde el punto de vista expresivo, singularidad estilística basada en el uso peculiar y personal de los adjetivos enriquecedores del concepto antes de que este llegue a nuestro sentido, de transformaciones y revitalizaciones de palabras que, como los adverbios, obtienen una sustantivación creadora, de verbos surgidos del sustantivo en acción, en movimiento, para que fluyan como ese río lentísimo de fuego. Y comparece, al mismo tiempo, el grito de dolor ante la injusticia, el gemido de palabras hirientes sugeridoras de una queja aguda, el canto de búsqueda que admira la reclusión voluntaria y libre, el gesto admirador e interrogante que se rebela ante el mundo insolidario del verdugo, de los edictos, de las potestades y las tiranías.

El signo de la variedad y de la inquietud múltiple es el que también preside La noche oscura del cuerpo (1980). Junto a la imagen del tiempo, reflejado en el río inmóvil, y junto a la del sueño, como figuración del presentimiento y de lo desconocido, surge la meditación evangélica. El recuerdo de la resurrección, triunfo sobre el tiempo y la materia, nos conduce, con una cita de San Juan de la Cruz , a la noche oscura del cuerpo, canto inquieto de la existencia, que tanto recuerda al Vicente Aleixandre de Poemas de la consumación , sobre todo cuando la autora vive el sentimiento del cuerpo, frente a la sombra, frente a la muerte.

Su último libro poético publicado fue Hermosos días en China que, aparecido en 1987, reúne poemas escritos durante el viaje a China en otoño de 1976 junto a algunos poemas escritos unos meses después, en la primavera de 1977. Junto a la notable impresión producida por las eternas ciudades (Pekín, Shaghai, Nankín…), la belleza de los paisajes y lo sorprendente que se ofrece este mundo remoto y nuevo, Carmen Conde se entusiasma ante todo con los habitantes, las muchedumbres cantando, los niños que se aproximan a los viajeros, las muchachas sonrientes. Paisajes con figuras en los que no faltan los hermosos lagos, los suntuosos templos, los transportes seculares en los que se respira quietud y paz, sosiego de otro mundo lejano, remoto pero disfrutado en absoluta proximidad, vivida en la realidad actual de un presente poblado de gentes sonrientes ante una historia milenaria.

La poesía de Carmen Conde se caracteriza por una constante y decidida lección de humanidad expresada en una lírica de poderosa fuerza evocativa y notable riqueza verbal. Grandes temas como el amor, la muerte y el tiempo son columnas firmes sobre las que se asienta todo su universo poético. Las interpretaciones de estos motivos son variadas: el amor encuentra su imagen clara observada desde la espiritualidad más encendida hasta la sensualidad más intensa. Son los tiempos, las épocas, los diferentes estímulos vitales los que van marcando los muchos matices que definen su poesía amorosa. La muerte es otro de los centros de atención de su poesía, pero no la muerte en el sentido tradicional, sino alumbrada en una interpretación original, modulada por la realidad vital: el esposo, los amigos y las amigas, los maestros…

Francisco Javier Díez de Revenga
es profesor emérito de la UMU, ha sido docente en la UMU durante casi medio siglo, habiendo desarrollado una intensa labor investigadora. Es autor de numerosos estudios sobre literatura española del siglo XX y del Siglo de Oro, además de editor de autores, tanto clásicos: Alfonso X, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, Cervantes, Lope de Vega, como contemporáneos: Campoamor, Galdós, Rubén Darío, Azorín, Miró, Salinas, Guillén, Gerardo Diego, Altolaguirre, Carmen Conde, Miguel Hernández, Buero Vallejo, García Nieto, José Hierro, Ángel González…Ha publicado numerosos libros.

 

 

 

Obra de Carmen Conde

Poemas en prosa:
Brocal (1929), Júbilos (1934), Mientras los hombres mueren (1952), y Empezando la vida: memorias de una infancia en Marruecos (1955).

Poesía:
Pasión del verbo (1944), Signo de amor y Ansia de la gracia (1945), Sea la luz, Mi fin en el viento y Mujer sin edén (1947), Iluminada tierra y Canto a Amanda (1951), Vivientes de los siglos (1954), Réquiem por Cayetano (1958), Un mundo de fugitivos, Derribado arcángel y En la tierra de nadie (1960), Réquiem por el Dr. Luis Calandre (1961), Los poemas del Mar Menor, Devorante arcilla y Su voz le doy a la noche (1962), Jaguar puro inmarchito (1963), Obra poética (1929-1966) en 1967, A este lado de la eternidad (1970), Cancionero de la enamorada (1971), Corrosión (1975), Cita con la vida (1976), El tiempo es un río lentísimo de fuego (1978), La noche oscura del cuerpo (1980), Desde nunca (1982), Derramen su sangre las sombras (1983), Brocal y Poemas a María (1984), Del obligado dolor (1984), Cráter (1985) y Al aire: VI Poemas (1987).

Prosa:
Vidas contra su espejo y Soplo que va y vuelve: relatos (1944), Cartas a Catherine Mansfield (1948), Mi libro de El Escorial: meditaciones (1949), En manos del silencio (1950), Las oscuras raíces (1953), Cobre (1954), Un pueblo que lucha y canta (1967), La rambla (1977), Creció la espesa yerba (1979) y Soy la madre (1980).

Antologías
Memoria puesta en el olvido (1987), Poesía femenina española viviente (1954), Once grandes poetisas américo-hispanas y Poesía femenina española. Vol. 1: 1939-1950 (1967), Antología de la poesía amorosa (1969), Poesía femenina española. Vol. 2: 1950-1960 (1971).

Teatro
Mineros, El ser y su sombra, El infinito, Tras de la perdida gente y El arrebato (1937), Un mensaje (1944), Nada más que Caín (1960), Teatro inútil (I, II, III) (1968-71).

Libros para niños
Don Juan de Austria: biografía para niños, Doña Centenito, gata salvaje y Los enredos de Chismecita (1943), Don Álvaro de Luna: biografía para niños y Aladino (1945), Belén: auto de Navidad (1953), El mundo de Cayetano (1959), A la estrella por la cometa (1961), ¡Viejo venís y florido…!: cuentos del Romancero (1965), El caballito y la luna (1974), Cuentos del Romancero (1978), Zoquetín y Martina, Una niña oye una voz, Un conejo soñador rompe con la tradición, El mundo empieza fuera del mundo y El conde Sol (1979), El lago y la corza y El monje y el pajarillo (1980), Cuentos para niños de buena fe (1982), Canciones de nana y desvelo (1985), Centenito (1987), Despertar y Cantando el amanecer (1988) y Madre ballena y otros cuentos (1989).

Estudios
La composición literaria infantil (1937), La amistad en la literatura española, Dios en la poesía española y La poesía ante la eternidad (1944), Una monja que escribe y aconseja a Sor Mª Jesús de Agreda y La humana realidad de unas criaturas increíbles: vida, pasión y muerte de las hermanas Bronte (1949), Acompañando a Francisca Sánchez: resumen de una vida junto a Rubén Darío (1964), Menéndez Pidal (1969), Gabriela Mistral (1970), Por la escuela renovada (1978), Al encuentro de Santa Teresa y Poesía ante el tiempo y la inmortalidad (1979), Escritoras místicas españolas y Doscientas recetas de cocina burgalesa (1981), Por el camino viendo sus orillas (1986), El pensamiento teórico-práctico de los formadores de profesores (1995) y dos estudios más sin datar: Juan Ramón Jiménez y La encendida palabra: biografía de San Antonio de Padua.

La Biblioteca particular está constituida por casi 10.000 volúmenes, ya catalogados. Es una biblioteca de carácter general, en la que destacan fundamentalmente las obras de tema literario, con un fondo interesante de poesía española e hispanoamericana. Contiene valiosas primeras ediciones, así como ejemplares raros o de bibliofilia. La mayoría de los volúmenes se consideran únicos al estar dedicados por su autor; muchos tienen anotaciones personales de Carmen Conde y Antonio Oliver.

Fuentes: Patronato Carmen Conde y António Oliver / Región de Murcia Digital http://www.regmurcia.com/

Obra ingente como puede verse, en una escritora a la que, en ocasiones, no quisieron publicar un libro o estrenar una pieza teatral, debido al carácter social del argumento. Ahí está el caso de su obra “Mineros”, que el prestigioso director de escena Cipriano Rivas Cherif veía como una muestra interesante del teatro moderno. Sucedió que José S.Serna, del consejo de Redacción de la revista Ágora, donde Carmen había querido publicarla, le dice que a él le gusta la pieza, como todo lo suyo; pero sus compañeros se oponen a causa del carácter rebelde y exaltado, pidiendo otra colaboración puramente literaria. En “Mineros”, Carmen Conde hace una encendida defensa social y la protagonista, María, insta a los trabajadores de la mina a la rebelión para defender el derecho al trabajo. Lo cuenta José Luis V Ferris en “Carmen Conde: Vida, Pasión y Verso de una Escritora Olvidada”. No acaba ahí la historia, José S. Serna, ejemplo de coherencia y pundonor, dimite del consejo de la revista Ágora por causa de esa negativa.

A ese claro posicionamiento social de Carmen, se añade la toma de partido del esposo en defensa del gobierno legalmente establecido, cuando comenzó la Guerra de España en 1936. Antonio Oliver se unió al ejército republicano en el frente andaluz, donde trabajó en la emisora de radio. Carmen Conde acompañó al esposo en sus movimientos, siguiéndolo a Guadix, Jaén, Úbeda y Baza. En Baza convivieron Carmen y Antonio con el matrimonio formado por Amanda Junquera y Cayetano Alcázar. Al término de la guerra, Antonio fue puesto en prisión por su incorporación al ejército derrotado. Es posible deducir que el olvido al que alude José Luis Ferris en su título, haya sido originado oficialmente teniendo en cuenta estas circunstancias biográficas.

 

Casa de Cultura de Majadahonda (Madrid)

 

 

 

 

https://vimeo.com/784701790